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miércoles, 4 de agosto de 2010

SINDICALISMO, MONETARISMO Y EUROPA: ¿ALGUNA RELACIÓN?.

Presentación.
Llegó a mis manos un breve trabajo del “Center for Economic and Policy Research” sobre “alternativas a la austeridad fiscal en España”, y su contenido activó mis reflexiones sobre el monetarismo y los males que esta teoría económica, convertida ya más en doctrina dogmática que en conocimiento científico, nos ha ocasionado socialmente y los que nos puede ocasionar en el futuro. Las traslado aquí con el ánimo de enriquecer el pensamiento de otros y de incrementar la conciencia colectiva sobre la necesidad de un nuevo paradigma económico. Como dice George Soros en su último libro sobre los mercados financieros “no sólo el actual paradigma – la teoría del equilibrio y su derivado político el fundamentalismo de mercado- se ha demostrado incapaz de explicar el estado actual de los acontecimientos (financieros), sino que puede considerársele responsable de habernos metido en el lío en que nos encontramos. Necesitamos un nuevo paradigma como agua de mayo”. Lo dice alguien que ha vivido a fondo el monetarismo. ¡Un testimonio valiente y nada servil cuya lectura recomiendo!.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. De nuevo Vicenç Navarro nos aporta información valiosa para reflexionar sobre la política económica “rigor mortis” que están aplicando los Gobiernos europeos y cuyo coste social e individual estamos soportando los ciudadanos, y mas concretamente los trabajadores europeos. Lo hace colgando en su página web el pasado 27 de julio un trabajo de los economistas Mark Weisbrot y Juan Montecino realizado por encargo del Centro de Investigación en Economía y Políticas (CEPR) de Washington, y publicando el día 30 un artículo sobre dicho trabajo. Recomiendo a los blogueros de Política Directa un paseo por la web del profesor Navarro para comprobar que son posibles otras alternativas de política económica distintas al castigo que bancos y gobiernos nos están infligiendo. ¿Por qué entonces los Gobiernos nos aplican estas vacunas tan dolorosas?.

2. Los Gobiernos de los países desarrollados, que por cierto es en los que se ha engendrado la crisis financiera, han perdido el control de sus Bancos Centrales. Esto no siempre ha sido así. Durante el desarrollo del capitalismo, los Gobiernos y Estados han controlado los Bancos Centrales. Pero en la década de 1970 surgió una polémica entre los economistas sobre la mejor manera de controlar la inflación avivada por la subida de los precios del petróleo, y en el ojo del huracán se colocó la facilidad que los Gobiernos tenían para emitir dinero y acudir al crédito de sus Bancos Centrales como una causa más de inflación. Esto tenía poco que ver con el precio del petróleo, pero la ocasión era buena para cuestionar el poder político de los gobiernos para acudir a la creación de dinero legal cuando pasaban por dificultades financieras, poder que indignaba a los monetaristas. La batalla doctrinal se saldó con el triunfo del monetarismo y las tesis de la escuela económica ultraliberal de Chicago liderada por Milton Friedman. Ronald Reagan y Margaret Thatcher fueron los políticos que consolidaron el triunfo del monetarismo en la política económica de sus países y quienes lo extendieron al resto del mundo a través del FMI y el Banco Mundial. Si no se tienen en cuenta los principios y axiomas del monetarismo no es posible entender la quiebra financiera del sistema capitalista producida en 2008, y lo que ahora nos sucede. ¿Cuáles son esos principios?.

3. Los principios del monetarismo son de uso común, porque hemos estado y seguimos estando inmersos en ellos. Son puro capitalismo neoliberal (capitalismo del siglo XIX repensado a finales del siglo XX). Enumeraremos los más relevantes: 1.- Desregulación de toda la actividad económica, que debe de ser gobernada por la mano invisible del mercado y no por las normas de los Gobiernos ni por su intervención en la economía. 2.- Libertad de creación y diversificación de activos financieros por la banca, que deben ser comercializados en todas partes sin limitación ni control de los Gobiernos. 3.- Libre circulación de capitales entre países para mejorar la asignación de los recursos financieros existentes. 4.- Reducción de la presión fiscal (bajada de impuestos) para favorecer la actividad y el crecimiento económico. 5.- Eliminación de los salarios mínimos y de cualquier clase de interferencia política sobre el precio de los factores de producción (capital, trabajo, materias primas y tecnología). 6.- Control de las variables monetarias (especialmente de la creación de dinero) por una autoridad monetaria independiente de los Gobiernos, y que debe tener como tarea principal el control de la inflación de los precios. Algunos de estos principios (el 2 y el 3) están hoy subsumidos en el concepto de la globalización económica imperante. Otros (el 1, el 2 y el 6) son causantes de la quiebra financiera del capitalismo aunque han vuelto a aplicándose una vez pasado el susto inicial de la quiebra, y finalmente un tercer bloque (el 4 y el 5) siguen siendo impulsados a través de la política económica patrocinada por el FMI y el Banco Mundial. Este es el marco general, pero a efectos de las políticas austeras que ahora aplican los Gobiernos europeos y de la propuesta alternativa que hacen Weisbrot y Montecino, lo que nos interesa es el principio nº 6 del monetarismo ¿por qué?

4. Porque la alternativa que Weisbrot y Montecino plantean es una monetización suave de la deuda pública (deuda soberana) de los países europeos. Lo dicen claramente en relación al caso español: “El problema radica en que España no posee un banco central que pudiera adquirir la deuda del país a través de la creación de liquidez monetaria. Por tanto esto tendría que llevarse a cabo a través del Banco Central Europeo” (BCE). Ambos economistas están cuestionando el principio 6 del monetarismo militante. Aportan argumentos sólidos de lo que están haciendo los Gobiernos de EE.UU. y Japón con sus Bancos Centrales (adquirir billones de dólares de deuda soberana del propio país), pero lo que ellos proponen para Europa es pecado mortal para los monetaristas europeos, ahora más papistas que los monetaristas americanos y japoneses. Desde la década de 1970 los Gobiernos de los países del primer mundo han perdido el control de sus bancos centrales y el poder de la emisión de moneda, y curiosamente es con Gobiernos débiles o inexistentes, como lo es la Comisión Europea, donde esta pérdida se demuestra más dañina. Conclusión: los Gobiernos de Europa actúan ahora al dictado del BCE y el BCE lo hace al dictado de los monetaristas del FMI y el Banco Mundial para desgracia de los países europeos en dificultades con su deuda soberana. ¿Pero cómo es que los Gobiernos de EE.UU. y Japón hacen lo que el BCE no hace para los Gobiernos nacionales de Europa? ¿A quien beneficia esta política monetaria fundamentalista?.

5. La respuesta a esta pregunta encierra las claves del grave estancamiento económico que se está embalsando en Europa y del duro ajuste fiscal y presupuestario que los Gobiernos están imponiendo a los ciudadanos europeos. Neutralizado el BCE y su política monetaria expansiva, las necesidades de financiación de los Gobiernos europeos quedan ahora en las manos exclusivas del mercado financiero global y privado. Justo lo que quieren los monetaristas: todo el poder para el mercado capitalista. Un mercado financiero enlatado en una teoría económica de los mercados basada en axiomas falsos porque el mercado capitalista ni es transparente, ni es perfecto ni es competitivo ni es eficiente, ni funciona en equilibrio. Por el contrario los hechos prueban que es un mercado global, especulativo, codicioso y que funciona con espasmos irracionales. Un mercado que no trata a los países de Europa como sociedades necesitadas de financiación a un precio justo para salir de la recesión, sino como enfermos débiles a los que hay que exprimir hasta la quiebra si ello maximiza los beneficios. Ya hemos sufrido una primera oleada de ataques especulativos a la deuda soberana europea. Con el escenario que hemos expuesto, es estúpido creer que la guerra ha concluido. Vendrán nuevos ataques. ¿Pero por qué el BCE protege la codicia de los capitales financieros privados en lugar proteger el bien común de los ciudadanos europeos?.

6. Porque los Bancos Centrales, siguiendo la doctrina económica monetarista, han dejado de estar al servicio de los Gobiernos y los ciudadanos, y se han convertido en el trasatlántico de lujo en el que viajan la banca y los capitales financieros privados. El controlador ha pasado a ser gobernado por los controlados. Esta ha sido una de las “jugadas perfectas” del monetarismo: quitar el poder de crear dinero a los Gobiernos y otorgárselo a los banqueros. En el trasatlántico de la Reserva Federal Americana la juerga financiera durante casi 30 años (desde la Presidencia de Reagan) ha sido tan exitosa que han estado a punto de hundirse ellos y hundirnos a todos, por lo que el Gobierno norteamericano ha intervenido para salvar la situación. No ha tomado el control del trasatlántico, pero ha desembarcado en él como un viajero más y ha puesto orden intentado acabar con la fiesta. ¡Ya veremos si lo consigue!. En Japón pasó otro tanto de lo mismo en la década de 1990 y aún andan renqueando. ¿ Y en Europa?.

7. En Europa somos unos pigmeos de cabeza grande. Tenemos una cabeza gigantesca de burócratas en Bruselas, y un cuerpo raquítico de políticos pensando en Europa y tomando decisiones europeas. Queremos ser un país grande con gobiernos y políticas pequeñas: una moneda común sin un presupuesto, una política fiscal y una deuda pública común; un parlamento común sin partidos políticos comunes ni Gobierno común al que controlar y exigir; un banco central común sin una política monetaria y una balanza de pagos común; una bandera común sin un ejército, una policía, una justicia y una diplomacia común. La Unión Europea nació para crear un espacio económico común, y cuando han llegado las verdaderas dificultades económicas se ha demostrado que la Unión no existe. Ante la amenaza de impago de la deuda soberana local, nuestros políticos locales se han reunido en Bruselas para decidir... que cada gobierno local estruje a sus ciudadanos y salga del atolladero por su medios porque el BCE ni está ni se le espera. ¿Pero qué Unión Europea es esta?.

8. Una realidad ácida que nos negamos a ver. Lamentablemente los políticos europeos de todas las tendencias ideológicas ya han sido atrapados por el monetarismo y sus principios. El monetarismo ha demostrado máxima habilidad, no para resolver nuestros problemas económicos, sino para debilitar a los Estados y a los políticos, que es en quienes hemos delegado nuestra representación democrática. En materia de política monetaria y con la escusa de controlar la inflación de precios, primero les ha quitado el control de los bancos centrales y el poder de crear dinero. En una segunda fase ha puesto a los bancos centrales al servicio de la banca y ha otorgado a esta el poder exclusivo de fabricar dinero a través de la creación de activos financieros. Por último nos ha sorprendido a todos fusionado el mercado de dinero con el mercado de productos financieros e inutilizando los instrumentos de política monetaria que tenían los Gobiernos para hacer política económica. Para Europa unos Estados nacionales más débiles sería correcto si ello fuera acompañado de un Gobierno Europeo cada vez más fuerte. Pero las cosas no están evolucionando así. Los poderes que el monetarismo retira a los Estados se los entrega a los mercados, no al Gobierno de la Unión Europea. Y los mercados nos han llevado a la quiebra financiera en 2008 y ahora trabajan para llevarnos a la quiebra social obligando a los Gobiernos a aplicar severas medidas de ajuste fiscal y presupuestario. ¿Qué nos queda para evitarlo?.

9. Aunque parezca extraño nos queda el sindicalismo. Los trabajadores no son los beneficiarios naturales de una economía gobernada por el monetarismo. El mercado, tal y como lo concibe la teoría monetarista, carece de contenido social. Todo queda supeditado al principio de la eficiencia económica y de la maximización del beneficio empresarial: la alimentación, la seguridad, la salud, la educación, la pensión, el gasto público, las condiciones de empleo, la distribución de la riqueza etc.; incluso la monetización suave de la deuda soberana que proponen Mark Weisbrot y Juan Montecino. Al monetarismo no le importó que los Gobiernos monetizaran en 2008 las deudas privadas tóxicas para evitar la quiebra de los bancos, pero se opone radicalmente a que se monetice en 2010 la deuda soberana para evitar la quiebra de los Estados europeos. La contradicción es tan evidente que sobran calificativos. No podemos ser ingenuos. Los intereses económicos de los privilegiados anidan detrás de esa doble vara de medir. El sindicalismo parece ser la única organización social europea de importancia que aún mantiene viva la resistencia al monetarismo y sus políticas. Han convocado una huelga europea de resistencia para el próximo 29 de septiembre. Los ciudadanos de Europa deberían apoyar con entusiasmo esa iniciativa para obligar a sus Gobiernos y al BCE a deshacerse del monetarismo que practican y a innovar sus políticas económicas. Si no lo hacemos, lo lamentaremos. ¿Podrá el sindicalismo europeo romper el espinazo del monetarismo o asistiremos a un combate “amañado”? . ¡Vienen tiempos movidos, porque si el sindicalismo europeo es atrapado también por el monetarismo, creo que las cosas se va a complicar mucho!.

miércoles, 28 de julio de 2010

POR QUÉ NECESITAMOS UN NUEVO PARADIGMA ECONÓMICO


Presentación:
Es bueno que la filosofía regrese a la economía, y una forma de hacerlo es a través de la generación de un nuevo paradigma. Probablemente el nacimiento de un nuevo paradigma no sea el resultado de una mente filosófica estructurada, sino de una realidad caótica. O tal vez de una confluencia de ambas cosas: mente teórica y caos social. En cualquier caso necesitamos pensadores-científicos que ordenen el caos y den coherencia teórica a una nueva organización económica de la sociedad. De momento no aparecen. La caducidad de la mayoría de los axiomas del capitalismo liberal nos adelanta que este paradigma económico está agotando su tiempo histórico de dominio. Pudiera estar equivocado, pero esa es mi tesis de trabajo. Te invito a descubrir por qué y a desenmascarar los axiomas del capitalismo que han dejado de ser verdades evidentes para transformarse en dogmas de creyentes.


MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. Paradigma en el diccionario de la Lengua Española tiene un sólo significado: ejemplo o ejemplar. Originalmente su significado está relacionado con la lingüística y la gramática. Algunos otros diccionarios identifican paradigma y modelo. El concepto “modelo” está en la raíz etimológica de la palabra paradigma (“deigma” en griego significa modelo). Pero además paradigma es una concepción utilizada por la filosofía. La filosofía ha dotado a este concepto de nuevos contenidos, y esto es lo que nos interesa para el caso de la economía, que es lo que nos ocupa. Precisamente en la entrada a este blog del pasado 25 de junio (EL G-20 EN CANADÁ: IR A LA RAIZ PARA PROMOVER EL CAMBIO), apuntamos la necesidad de que la filosofía regrese a la economía.

2. Una forma adecuada de regreso de la filosofía a la economía es a través del concepto de paradigma. El paradigma, enriquecido por el pensamiento científico-filosófico, encierra en su esencia los conceptos de evolución y movimiento. Un paradigma económico es una realidad en permanente movimiento, porque el grado de veracidad de los axiomas económicos en que se basa el paradigma varía continuamente, y porque la economía es un compendio de la vida del hombre en la tierra, y la vida está en movimiento permanente. ¿Qué tipo de movimiento?.

3. El movimiento de un paradigma no es en círculo sino en espiral. No es reiterativo, repitiéndose sobre sí mismo, sino incremental, describiendo una espiral cada vez más lejos del centro. De este modo el conocimiento avanza permanentemente utilizando los paradigmas como vehículos de tracción. Cuando el paradigma se vuelve obsoleto y no permite avanzar al conocimiento, el paradigma se hace inservible y hay que cambiarlo. Esto sucede en la Ciencia y en la Historia cada cierto tiempo. En economía, un paradigma se hace viejo cuando la mayoría de los axiomas en los que se apoya la teoría económica que soporta al paradigma dejan de ser verdaderos y devienen falsos. ¿Cómo sucede esto?.

4. El determinante de la duración de un paradigma social es la caducidad de sus axiomas. El axioma es la proposición más peligrosa, porque por su propia definición el axioma no necesita demostración, dada la claridad y evidencia con la que se muestra a nuestro razonamiento lógico. Pero lo que hoy se nos manifiesta claro y evidente, mañana puede dejar de serlo por haberse modificado las circunstancias objetivas de la realidad. Este tránsito de los verdadero a lo falso no es instantáneo, sino gradual. El axioma pasa del blanco al negro a través de una variada gama de grises. Es esta peculiar “gama de grises” de la vida de un axioma lo que facilita su transformación en dogma.

5. Cuando nace un paradigma, casi todos sus axiomas se nos muestran como verdaderos, pero con el paso del tiempo la situación se invierte, y en el ocaso del paradigma casi todos sus axiomas se nos muestran como falsos. A lo largo de este proceso de transformación de lo verdadero en falso, las fuerzas sociales que sustentan el paradigma promueven que el axioma admitido por el imaginario colectivo se enquiste en el paradigma y se petrifique como dogma de creyentes. Esto es lo que pasa con los paradigmas sociales, de los que el paradigma económico es una clase: que tienden a petrificar sus axiomas y ha convertirlos en dogmas a fin de asegurarse la supervivencia. ¿Con qué consecuencias?.

6. Cuando el 80% o más de los axiomas que fundamentan un paradigma social se transforman en dogmas, ha llegado el momento de cambiar de paradigma para que la sociedad pueda seguir evolucionando. El capitalismo ya ha convertido en dogmas más del 80% de los axiomas que dieron soporte al nacimiento de la teoría económica liberal. Racionalmente ha llegado el momento del cambio de paradigma económico, pues el paradigma del capitalismo liberal, ahora bajo forma de “monetarismo neoliberal”, ha dejado de ser útil para gestionar la economía de manera provechosa para la mayor parte de la población humana. Cada vez un mayor número de sus axiomas se demuestran falsos, pero, al seguir aplicándolos como dogmas, el paradigma genera políticas económicas erróneas que están causando graves daños a la ciudadanía y acumula tensiones en la sociedad. Es por ello que si la razón y la ciencia económica no promueven el cambio de paradigma económico, lo hará el malestar social generado por la aplicación de dogmas inservibles y perjudiciales para los intereses de la mayoría de ciudadanos.

7. Esta es la fase del capitalismo maduro en la que estamos. Los marxistas siguen pensando que el fin del capitalismo se producirá a causa de la explotación extrema que una clase dominante hará del resto de la sociedad, pero esto es sólo una cara de la moneda. La otra cara es el agotamiento del paradigma y sus axiomas. Cuando ambos factores – explotación de una clase dominante y axiomas inservibles – confluyen en el tiempo, el cambio se hace inevitable. No basta la confrontación de las clases sociales; es necesaria también la caducidad de los axiomas del paradigma. Los marxistas, en su estrategia política, no tuvieron en cuenta este segundo factor, y se equivocaron.

8. A lo largo de su desarrollo en los últimos 300 años, varios axiomas del capitalismo han sido refutados científicamente por estudiosos del paradigma capitalista. Así por ejemplo la llamada ley de Say, formulada en los términos de que “toda oferta crea su propia demanda”, axioma que funcionaba en los inicios del paradigma, se ha demostrado posteriormente falso, y hoy existe un consenso generalizado sobre su invalidez. Lo mismo hizo J. M. Keynes, que demostró la falsedad de los axiomas del paradigma capitalista sobre la inversión, el ahorro privado y el empleo a raíz de la crisis de 1929, axiomas que han tenido más fortuna que la ley de Say y que perviven como dogmas en el capitalismo neoliberal para desgracia de los keynesianos. Más tarde, en 1956, los economistas Kelvin Lancaster y Richard Lypsey demostraron la falsedad de los axiomas sobre las bondades del mercado capitalista y su “mano invisible” que podríamos resumir en la expresión “el mercado de competencia perfecta consigue la eficiencia económica perfecta”. Las consecuencias de la refutación de estos axiomas eran tan catastróficas para el paradigma capitalista, que los economistas guardianes del capitalismo liberal prefirieron silenciarla primero e ignorarla después. Pero la falsedad de esos axiomas está en el origen de la crisis económica que hoy padecemos, y de la que esos economistas guardianes del paradigma no nos sacarán, porque han dejado de ser científicos para convertirse en dogmáticos.

9. Hay igualmente otros axiomas falsos que siguen funcionando hoy como si fueran verdaderos, pero que en realidad son ya dogmas de creyentes. Identifiquemos algunos:

a. Cuanto menos regulación, más eficiencia económica.
b. Maximizando el interés y el beneficio individual se maximiza el interés y el beneficio colectivo.
c. El precio de mercado es el precio más competitivo y económico.
d. La competencia baja los precios.
e. Más competencia de mercado es más beneficio para el consumidor.
f. Más competitividad es más riqueza. Más riqueza es más bienestar.
g. Balanzas de pagos y presupuestos públicos con superavit es mejor para todos.
h. Cuanto más impuestos pagamos, mas ineficientes somos.
i. El mercado es de orden natural. El Estado, de orden artificial.
j. Cuanto menos Estado, mejor mercado.
k. El crecimiento económico trae la creación de empleo.

10. Invito a los lectores de este blog a participar en el proceso de descubrimiento de los axiomas del capitalismo que, al ser falsos, ya funcionan sólo como dogmas de creyentes, y a demostrarlo. Por mi parte me propongo demostrar en la próxima entrada la falsedad del último axioma de esa lista, el axioma en el que los gobernantes del primer mundo confían para sacar a los ciudadanos de la actual crisis económica: que cuando regrese el crecimiento a la economía, regresará la creación de empleo. Una esperanza inútil, porque ese axioma ha comenzando a devenir falso, y en los próximos años engrosará la lista de axiomas caducos del capitalismo liberal. No me atrevo a afirmar que la caducidad de este axioma será la puntilla del paradigma capitalista.... pero pudiera serlo, porque la caducidad del axioma que vincula crecimiento económico y empleo generará tensiones sociales irresistibles en un futuro relativamente próximo.

martes, 13 de julio de 2010

LAS CLASES SOCIALES REGRESAN AL PRIMER MUNDO... SI ES QUE ALGUNA VEZ SE FUERON.


A modo de resumen.
Marcos nos hace llegar el artículo de Vicenç Navarro para la revista Sistema tomado el viernes 9 de julio de la web del Profesor. El título del artículo (“Qué debería hacerse para salir de la crisis y qué no se hace”) me generó expectativas que no se vieron cumplidas. Pero el Profesor es un roquero de la economía, que ayuda a reflexionar sobre la economía y la política. Porque la economía no es neutra, como el poder establecido quiere que pensemos los ciudadanos. La economía está preñada de ideología, y hay economía de derechas y economía de izquierdas. El profesor Navarro piensa en economía de izquierdas y no se rinde: preocupación constante por las desigualdades económica y sociales y por la debilidad del poder político democrático en la sociedad en que vive. Mientras, otros economistas “guardianes del monetarismo” ejercen el poder económico real desde el ámbito público y privado aplicando la economía de derechas, y dan al Profesor la oportunidad de mostrar el poder de su pensamiento. Ahora estamos en la fase de crear pensamiento. Los movilizadores de la sociedad llegarán en su momento: cuando se den las condiciones objetivas y aparezcan los líderes necesarios.
MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. Vicenç Navarro documenta los desastrosos efectos que tienen para los ciudadanos de a pie las políticas económicas neoliberales, que yo prefiero llamar "monetaristas" porque reducen la economía a política monetaria. Una amplia narración de esas desastrosas consecuencias está descrita de manera detallada, con cifras, países y nombres en el libro de Naomi Klein "La doctrina del shock: el auge del capitalismo de desastre". El título del libro lo dice todo y en esas estamos: el capitalismo de desastre se extiende ahora por Europa.

2. En las décadas de 1980 y 1990 la “doctrina del shock” se aplicó en los países periféricos del sistema en ejecución del consenso de Washington, que sentó las bases del monetarismo a partir del pensamiento económico de la escuela de Chicago. El objetivo ideológico del recetario era y es obligar a los países a seguir las directrices del FMI y conseguir así que pongan sus recursos naturales y financieros al servicio de los intereses del primer mundo. Pocos imaginaban entonces que en 2010 la “doctrina del shock” se iba a aplicar también a las sociedades de los países “ricos” del núcleo duro del sistema. ¿Quién podía atreverse a tanto?. ¿No sería excesivo el riesgo?.

3. Opino que desde septiembre de 2008 los ciudadanos de los países del primer mundo estamos también bajo la “doctrina del shock”. Se nos asustó amenazándonos, no a nosotros físicamente, sino a nuestros dineros. Por un momento pensamos que íbamos a la bancarrota y que nuestras cuentas corrientes, nuestros activos financieros y nuestros ahorros se evaporaban de un día para otro. Con ellos se evaporaba nuestro confortable “modo de vida”. Estábamos tan aterrorizados que ni siquiera hemos sido capaces de pensar. Con esa reacción timorata y asustadiza indicábamos a los gestores de la doctrina del shock que estábamos preparados para aplicarnos la vacuna monetarista del FMI. Eso es lo que acaban de hacer los Gobiernos de Europa con sus ciudadanos un año y medio después de entrar en shock. Ya estamos bajo el mismo régimen que los ciudadanos norteamericanos: despido fácil, sector público débil, lobbys empresariales potentes, diferencias de ingresos y de riqueza desorbitadas, control de la política por “las finanzas y los mercados”, pensiones dependientes del valor de los activos financieros, servicios públicos de subsistencia para la clase baja y servicios públicos de pago para la clase media. ¿Y los sindicatos europeos?. ¿Y los partidos de izquierda?.

4. Todo perdido. El famoso estado de bienestar europeo ya se está yendo por las alcantarillas. No tardaremos mucho en sufrir las consecuencias en carne propia. Los parados actuales son sólo la avanzadilla del empobrecimiento que viene. Aconsejo que aprendamos a vivir con lo básico. A la vista de los resultados del shock, y de cómo la UE ha pasado a aplicar en 2010 con mano de hierro y bajo la dirección económico-monetarista de Alemania las políticas clásicas del FMI después de sanear el sistema financiero con los recursos públicos que ahora se niegan a los servicios sociales que necesitamos, deberíamos preguntarnos si la crisis financiera de 2008 fue involuntaria, o si más bien fue provocada conscientemente para producir un shock en las sociedades occidentales (especialmente las europeas) y poder así aplicarles políticas económicas de derechas que de otra manera hubiera sido muy difícil imponer.

5. Sugiero que evaluemos cada vez más esta posibilidad. No creo que Greenspan y los demás gobernadores de la Reserva Federal (entre ellos el actual Secretario del Tesoro con Obama, Timothy Geithner), los directivos del FMI, los del Banco Mundial y los primeros ejecutivos de los grandes bancos americanos no supieran lo que estaban haciendo. Demasiada gente lista para considerarlos tontos. Más bien creo que programaron la aplicación de la doctrina del shock en los países del primer mundo, y en este intento se les fue la mano más allá de lo esperado, Incluso puede que previeran que alguien tendría que morir para hacer más creíble la historia, y le tocó morir a Lehman Brothers. No se aterroriza a la gente del primer mundo si no explota una bomba financiera de suficiente potencia, y Lehman tenía esa potencia. ¿Podemos hacer algo para librarnos de esta perniciosa doctrina que amenaza con hacernos saltar a todos por los aires?.

6. Ahora los países del primer mundo deberían aplicar otras políticas económicas distintas de la promovida por los monetaristas y su doctrina del shock. Lo dicen otros economistas de prestigio, incluso americanos (Krugman, Stiglitz etc.), pero estos economistas, que en Europa nos parecen de izquierdas por el simple hecho de no ser monetaristas, no tienen el poder económico ni influencia en el mismo. Además no hay dirigentes políticos europeos con talla suficiente capaces de impulsarlas. Todos están atrapados en el mismo paradigma económico monetarista, incluida nuestra España. Y aunque quisieran hacer algo diferente, no podrían, pues el sistema ya se ha globalizado lo suficiente como para hacer inútil cualquier política económica nacional distinta. Esto lo saben bien los monetaristas, que están aprovechando en su beneficio la globalización de las finanzas. Somos esclavos de la trampa de la globalización financiera y del monetarismo. Entonces ¿No hay salida?.

7. Si, pero para hallarla tenemos que aplicar el análisis marxista de la realidad, un método que enciende todas las alarmas en el orden económico constituido. Tenemos que hablar de nuevo de clases dominantes y clases dominadas y las condiciones de vida de estas últimas (en terminología marxista “las relaciones de producción”). Creo que aún falta tiempo para que la codicia y la ceguera de la clase dominante provoque las condiciones necesarias para producir la reacción de la clase dominada. Hasta la revolución industrial la dominante fue la clase aristocrática y la dominada la clase campesina. Desde entonces han cambiado los protagonistas, pero siguen teniendo validez los términos que acuño Marx en el siglo XIX: capital y trabajo. Clase capitalista y clase trabajadora. Ahora las cosas se han sofisticado un poco por ambas partes: la clase capitalista ha devenido en clase financiera, y ha atraído a su entorno a directivos y técnicos, sin cuya ayuda el capitalismo financiero no podría gestionar un sistema económico tan complejo como el actual. Por su parte la clase trabajadora también se ha sofisticado. Atrapada mayoritariamente en el consumo masivo, ha sustituido el mono, el panfleto y el bocadillo por la tarjeta de crédito, el móvil y la comida rápida. Esto lo sabe bien el capital financiero. El trabajador está tan alienado como en el siglo XIX, pero recluido en una jaula algo más confortable. De nuevo la Historia y las clases sociales a escena.

8. ¿Y la salida?. La salida vendrá de la mano de la política.... y de la educación, pero se tomará su tiempo. De la mano de la política no quiere decir de la mano de los partidos políticos. Porque la política es mucho más que los partidos. Para saber cómo se producirá esto, recomiendo la relectura de la entrevista al profesor José Luis Sampedro que figura en la cabecera de este blog. Hay en ella unas ásperas pinceladas sobre la política... sobre la educación... y sobre la Historia. Escuecen porque son alcohol en la herida de nuestra comodidad occidental. Necesitamos proyectar y desarrollar intelectualmente un nuevo pensamiento económico, un nuevo paradigma, un nuevo contrato social. Porque como dice el profesor Sampedro “estamos en un sistema descompuesto ya”. La aplicación del rostro más duro del monetarismo y de su doctrina del shock a los países ricos para los que no se inventó es la condición necesaria para que ese proceso de descomposición culmine. Prepárate para el colapso del sistema, que ya está en camino, y cuando llegue... súmate al cambio con tu esfuerzo para que sea profundo y real. Porque nada se consigue sin esfuerzo. Y no te confundas de clase social. ¡Ten claro a cuál perteneces y los intereses comunes que la identifican!. Lo tuyo no son los ingresos del millón de dólares ni las pensiones de 100.000 euros.

viernes, 25 de junio de 2010

EL G-20 EN CANADA: IR A LA RAÍZ PARA PROMOVER EL CAMBIO.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. Este fin de semana se reúnen los países del G-20 y sus máximos dirigentes políticos en Toronto. El 80% de la riqueza del mundo. Pésimamente distribuida, por cierto. Hablarán de economía. Los papeles que verán y en los que basarán sus decisiones han sido preparados por expertos y estudiosos de la economía. ¿Qué economía?.

2. La economía suele definirse popularmente como la ciencia que se ocupa de satisfacer las necesidades materiales utilizando recursos escasos. Llama la atención que se omite en la definición el fin primordial de la economía en el sistema económico capitalista vigente, a saber, satisfacer necesidades obteniendo la máxima retribución posible del capital aportado (maximización del beneficio en lenguaje popular). El diccionario de la lengua española define la economía como “ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales mediante el empleo de bienes escasos”. Es una definición técnica, que puede servirnos como punto de partida a fin de que podamos entendernos.

3. Lo más importante en el conocimiento científico, como en casi todo en la vida, es la finalidad de las cosas. La definición de economía que contiene el diccionario de la lengua y que hemos convenido como buena para entendernos incluye una finalidad: “satisfacer las necesidades humanas materiales”. Parece un fin noble. ¿Es real este fin de la economía o es sólo aparente porque existe un “fin oculto” dominante?.

4. Actualmente la economía está invadida por las matemáticas, y la ingeniería. Esta invasión ha sacralizado el modelo económico vigente (el capitalismo) dotándolo de una manto protector “técnico-científico”. Este manto es utilizado por los estudiosos de la economía para aceptar como una verdad absoluta e incuestionable el “fin oculto” de la ciencia económica capitalista: la maximización del beneficio. Todo pivota sobre esta maximización: el precio del dinero, las balanzas de pagos, las cuentas públicas, los servicios del Estado, el salario del trabajador, la acumulación de la riqueza, etc.

5. En realidad el fin no es tan oculto. Podemos considerar que está implícito en la definición que hemos consensuado al aceptar que la economía estudia “los métodos más eficaces”. Implícitamente nuestra sociedad ha aceptado que el “método más eficaz” es la “maximización del beneficio”. Así que podríamos incorporar este hecho a la definición del diccionario, y redefinir la economía como “ciencia que estudia la mejor forma de maximizar el beneficio para satisfacer las necesidades humanas materiales mediante el empleo de bienes escasos”.

6. Aparentemente todo parece encajar, pero en realidad nos hemos hecho trampas a nosotros mismos. Al sustituir “los métodos más eficaces” por “la mejor forma de maximizar el beneficio” estamos sustituyendo el medio (métodos) por el fin (maximizar el beneficio). Hemos incorporado el fin oculto a la definición de economía, y entonces se pone en evidencia la gran contradicción de la economía capitalista porque ¿es compatible el fin de “maximizar el beneficio” con el fin de “satisfacer las necesidades humanas materiales”?. Conclusión: la definición y el contenido de la ciencia económica que ha consagrado el pensamiento capitalista es engañosa. Los expertos en economía son en realidad expertos en maximizar el beneficio. Y estos son los que hacen los papeles del G-20. ¿Puede cambiarse esto?.

7. Para cambiar tenemos que ir a la raíz y volver a los orígenes. Porque la ciencia económica capitalista secuestrada por las matemáticas y la ingeniería ha hecho olvidar al hombre que la ciencia económica es en sus orígenes ciencia del pensamiento filosófico, es decir, filosofía. Aristóteles estudió la economía en su tratado de la “Ëtica” y es considerado el padre de la economía. Es ahí (al pensamiento filosófico y la Ëtica) a donde tenemos que regresar para recuperarnos como sociedad humana y redefinir la economía.

8. La economía tiene que ser rescatada por la filosofía y la sociología para su redefinición y estudio, sin abandonar la matemática y la ingeniería. Estas últimas deben ser materias instrumentales al servicio de una nueva finalidad que debe construirse desde el ámbito de la filosofía y la sociología. Es de los pensadores (filósofos y sociólogos) de los que podemos esperar un nuevo paradigma económico, no de los tecnólogos (matemáticos o ingenieros). Por supuesto tampoco del G-20. Sus papeles han sido elaborados por expertos económicos secuestrados por las matemáticas y la ingeniería.

9. El camino hacia el cambio es y será combatido por las fuerzas que defienden el capitalismo como único modelo posible para organizar la economía de la sociedad humana. Las resistencias al cambio son muy fuertes. Por eso no podemos esperar gran cosa del G-20. Esto no quiere decir que dentro del capitalismo no se produzcan cambios, pero son parciales. El capitalismo puede ser asesino, pero no suicida. El capitalismo admite cambios, pero siempre que no afecten al núcleo duro del modelo. Por ejemplo el capitalismo de los siglos XIX y XX fue un capitalismo industrial. El del siglo XXI es ya un capitalismo financiero. Este es un cambio que no modifica el núcleo duro del sistema: la maximización del beneficio. Puede que el G-20 acuerde algunos cambios parciales. Debemos tomarlos como maquillaje. No esperemos cambios sustanciales. Cuando veamos que los filósofos y los sociólogos ponen la economía en el centro de sus pensamientos y trabajos, podremos empezar a tener esperanza. Ese tiempo parece que aún no ha llegado.

10. Opino que hay que reorientar los estudios de la economía para poder alcanzar un nuevo paradigma económico. Deberíamos empezar por una redefinición de la ciencia económica. Una definición abierta, una definición que no nos obligue a respaldar un modelo económico teóricamente perfecto, inmutable e incambiable. Por ejemplo propongo definir economía como “la ciencia que se ocupa de cómo podemos organizarnos para satisfacer con equidad nuestras necesidades individuales y colectivas utilizando recursos escasos”. ¿Por qué hemos de aceptar que el capitalismo y la maximización del beneficio es el modelo de organización económica que estamos condenados a tener por los siglos de los siglos?.

11. Debemos revisar la ciencia económica actual, en la que los tecnólogos (matemáticas e ingeniería) dominan de manera casi absoluta, e ir a un nuevo enfoque del saber económico construido también por los pensadores (filósofos, sociólogos, psicólogos etc.). Toda persona con un pensamiento estructurado y creativo puede adentrarse en el mundo de la economía y construir pensamiento económico. No es necesaria ninguna alta cualificación. Basta sentido común y capacidad de reflexión. Para comenzar el debate propongo entrar en la economía utilizando tres grandes rutas de acceso:

 La ingeniería de la economía, más adecuada para las aportaciones de los tecnólogos: se ocupa de la gestión de la inversión y la producción. Es un enfoque técnico de la gestión económica. Los instrumentos: la matemática, la estadística y la ingeniería.

 La sociología de la economía, más adecuada para las aportaciones de sociólogos, filósofos y otros: se ocupa de la gestión de los conflictos colectivos de intereses entre los distintos agentes económicos. Es un enfoque colectivo de la gestión económica. Los instrumentos: la sociología, la filosofía y las reglas de conducta colectiva.

 La psicología de la economía, más adeudada para las aportaciones de psicólogos, filósofos y otros: se ocupa de la gestión del consumo y el ahorro. Es un enfoque individual de la gestión económica. Los instrumentos: la psicología, la ética y los comportamientos individuales.

¿Significa esto que la economía es una ciencia interdisciplinar, que mejora cuando es abordada por especialistas con distintos enfoques del conocimiento y empeora cuando se deja sólo en manos de expertos en economía?. Pues a lo mejor. Quizás la economía es algo demasiado importante para la vida de todos nosotros como para dejarla sólo en manos de los “sabios” en economía... y de los políticos. Os invito a repensar... la economía.

lunes, 7 de junio de 2010

RELATO "BIBLICO" DE LA CRISIS ECONÓMICA: DEL GÉNESIS... ¿AL APOCALIPSIS?.


A modo de introducción:
Intentaré hacer un relato corto de la crisis actual que nos agobia, aunque advierto que este relato corto debe encuadrarse en el relato largo del occidente cristiano para su mejor comprensión. En esta línea de trabajo, propongo utilizar dos conceptos nuevos; el capitalismo judeo-cristiano occidental y el capitalismo islámico oriental. El capitalismo judeo-cristiano occidental se incubó en la Europa de los siglos XIV a XVI conviviendo con el viejo régimen aristocrático-feudal y el poder de la espada y la cruz, afloró en los siglos XVII y XVIII derrotando al viejo régimen, creció al amparo de los modernos Estados europeos en los siglos XIX y XX, y maduró y se independizó de los Estados a finales del siglo XX y principios del XXI en los Estados Unidos de América, de donde volvió a Europa y al resto del mundo con ánimo de dominarlos. En este proceso de evolución, el capitalismo judeo-cristiano occidental primero convivió con la religión y la espada en el poder, después expulsó a la religión del poder con ayuda de la razón para entregárselo al Estado, y finalmente le ha quitado el poder al Estado para quedárselo él mismo y entregárselo a sus Finanzas (judeo-cristianas). Por contra el capitalismo islámico oriental se incubó en la primera mitad del siglo XX al calor de los petrodólares, afloró en la segunda mitad del mismo siglo de la mano de los procesos de descolonización, y está madurando aceleradamente subido a la grupa de la globalización y de los conflictos étnicos, sociales y religiosos de principios del siglo XXI. Todo sucede más rápido en el capitalismo islámico. Os sugiero informaros y prestar atención al capitalismo islámico oriental y a sus Finanzas. Este capitalismo tiene ahora a la religión en el poder, al poder en el Estado (Estados islámicos), y todavía al Estado dominando las Finanzas. Esa es la principal diferencia con el capitalismo occidental. Esta visión nos permite comprender que hoy no asistimos a una guerra de religiones y civilizaciones como intentan hacernos creer algunos, sino a una guerra de intereses comerciales y modelos económicos, en este caso del capitalismo…. como casi siempre en la historia de la humanidad.

MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



GENESIS.

En el principio de todo estuvo la transformación de las sociedades del capitalismo judeo-cristiano occidental en “sociedades a crédito”. Al inicio del último cuarto del siglo XX en el sistema estaban puestas las bases para el dominio de las Finanzas sobre la Política, para que el consumo de los ciudadanos y la producción de las empresas dependieran del crédito, y para que las Finanzas y el comercio internacional se globalizaran, y por tanto también se globalizara el crédito. Entonces surgieron en las “sociedades a crédito” del capitalismo occidental los especuladores y comerciantes con las deudas y el riesgo nacidos del crédito, aprovechándose de la debilidad de los Estados. Los financieros y las empresas prestaban dinero a sus clientes y generaban deuda en forma de títulos que la Finanzas podían convertir fácilmente en productos financieros especulativos (derivados y estructurados tipo CDOs - Collaterized Debt Obligations-). Ello les permitía hacer negocio con el riesgo vendiéndolo a terceros por todo el mundo. Cuanto más se endeudaban los clientes y ciudadanos, más especulación y más ganancia para financieros y empresas. Aquello era una fiesta en la que todos ganaban, pero especialmente ganaban las Finanzas y los financieros del capitalismo occidental. Para aumentar el volumen del negocio de la deuda, las Finanzas generalizaron el uso del apalancamiento en las transacciones con productos financieros (compra y venta de productos utilizando crédito: pones 5 y compras o vendes por valor de 100 para ganar a razón de 100 y no a razón de 5).
En el segundo día los financieros descubrieron que el riesgo de las deudas, cuyo impago podía amenazar gravemente su solvencia, parecía evaporarse si unos financieros y empresas aseguraban las deudas de otros financieros y empresas mediante productos derivados sofisticados que cubrían los riesgos de insolvencia (derivados tipo SWAP) y que permitían traspasar el riesgo de insolvencia al conjunto de las Finanzas capitalistas, es decir, al sistema, y por tanto a todos y nadie a la vez. Además se podía ganar dinero especulando cada día con esos productos. Aquello ya era magia. ¡La magia de “los mercados”, que decía Allan Greenspan!.
Así que todos se aplicaron a generar más y más deuda, que era el combustible necesario para generar más y más productos financieros derivados. Los banqueros y los empresarios se aseguraron entre sí las deudas y siguieron engordando la especulación y las ganancias con productos financieros SWAP especiales, tipo CDS - Credit Default Swaps -. Aquello era un festín de ganancias especulando y comerciando con el riesgo en “los mercados”, aunque sólo al alcance de los banqueros, de las grandes empresas y de los grandes inversores.
Todas las empresas, no sólo las financieras, comenzaron a trabajar con la misma regla: “las deudas que generamos hoy son la fuente inagotable de los ingresos especulativos que obtendremos mañana con los productos derivados” - se dijeron . Y así sucedía. El binomio deuda-especulación funcionaba sin descanso en “los mercados”.
Pero la especulación siempre agota el combustible codicioso que la enciende, y aquello se acabó cuando se acabó la liquidez y la confianza. Un banco importante (Lheman Brothers) afloró lo que otros financieros venían susurrando: ya no tengo liquidez suficiente para especular más, y por supuesto no tengo confianza en que los otros hagan frente a posibles impagos de las deudas que garantizan con sus CDS porque yo tampoco puedo hacer frente a mis obligaciones. Entonces el motor deuda-especulación se paralizó. Un banco grande y occidental se mostraba insolvente, y las deudas garantizadas con productos derivados provocaban insolvencias en cadena. El “sistema” del capitalismo occidental se hundía. Nadie se responsabilizaba de pagar las deudas, porque nadie tenía suficiente dinero para pagar la cadena de deudas entrelazadas y reaseguradas con CDS.
En el tercer día los gobernantes del mundo se reunieron en el G-20 y acordaron acudir a sanear la insolvencia de las Finanzas con planes de rescate. Hablaron de la necesidad de “refundar el sistema”. Garantizaron los depósitos bancarios de los ciudadanos y añadieron dinero líquido del Estado a las entidades financieras (planes de rescate por importe de 30 billones de dólares). A cambio se quedaron con las deudas y las insolvencias. Las deudas no desaparecieron. Sólo cambiaron de sitio y de titulares: utilizando la recesión económica como vehículo de transporte, las deudas pasaron de los balances de los bancos y aseguradoras a los balances de los Gobiernos (presupuestos públicos). Los balances de los bancos ennegrecieron (solvencia) y los de los Gobiernos enrojecieron (déficit presupuestario). Los Gobiernos occidentales eran los paganos tontos: se quedaban con las deudas de la fiesta de los financieros. Cuando pasó esto, las autoridades monetarias se callaron como muertos. Era genial que el dinero público de todos los ciudadanos salvara a los financieros y a “los mercados” del capitalismo occidental, y que al mismo tiempo las Finanzas siguieran en manos privadas. ¡Ni los mismos provocadores del desastre habían imaginado una solución tan provechosa para sus intereses!.
En el cuarto día los gobernantes descubrieron que los banqueros no dedicaban el dinero que estaban recibiendo del Estado a mantener el funcionamiento de la economía real, sino a sanear sus balances, a cubrir los impagos entre ellos, a recuperar “los mercados” de activos financieros derivados (CDOs, CDS, etc.) y a repartirse suculentas primas salariales. Así que el “sistema” ya no se hundía, pero la economía se paralizaba. Entonces los gobernantes volvieron a reunirse y decidieron poner más dinero del Estado para mantener la economía en funcionamiento y acordaron planes de estímulo (10 billones de dólares), de modo que sus balances presupuestarios enrojecieron aún más.
En el quinto día los gobernantes fueron llamados al orden por “los mercados” a causa del riesgo de insolvencia de sus Estados (déficits públicos excesivos). Habíamos pasado de la insolvencia de las Finanzas a la insolvencia de los Estados. La llamada al orden la hacían los mismos economistas, expertos financieros y autoridades monetarias que se quedaron mudos cuando los financieros se declararon insolventes y eran rescatados por los Estados. Este hecho muestra la podredumbre del capitalismo judeo-cristiano occidental y su funcionamiento asimétrico: la tolerancia con la insolvencia de bancos y aseguradoras se tornaba intolerancia con la insolvencia de los Estados. “Los mercados” que no se escandalizaron cuando se llenó de dinero público las cajas vacías de los financieros, exigían ahora a los Estados que equilibraran sus gastos públicos con sus ingresos reduciendo el déficit, saneando sus cajas y metiéndole mano a la cartera de los ciudadanos. Al frente de esta tropa se situaron las autoridades monetarias y el FMI, que decían a los gobernantes que cuanto menos déficit tuviera el Estado, mayor competitividad y mejor situado estaría el país para salir de la crisis.
En el sexto día las calles de las ciudades de occidente se llenaron de parados, que se volvían hacia los gobernantes y les imploraban la cobertura de sus necesidades básicas, para que les dieran el mismo trato que antes habían dado a los balances de los financieros. Algunos gobernantes, los de mayor sensibilidad social, atendieron estas peticiones y elaboraron planes sociales de ayuda, aunque ello deterioraba aún más las cuentas públicas del Estado. La mayoría, en cambio, confiaba que el crecimiento económico y el empleo se recuperarían por sí mismos a partir del saneamiento de las Finanzas, de la reducción de los déficits públicos y de la llegada de nuevo del crédito a la economía real. Pero las cosas no sucedieron así. Los gobernantes del G-20 hicieron que hacían sin hacer nada, las instituciones financieras internacionales (FMI y Bancos Centrales) volvieron a las viejas recetas del monetarismo liberal, y las Finanzas del capitalismo occidental volvieron a la codicia, a sus “activos tóxicos”, y a las apuestas con derivados, especulando en “los mercados” incluso contra la solvencia de los Estados y sus divisas.
En el séptimo día los gobernantes del mundo democrático comprobaron que los ciudadanos que vivían bajo el régimen del capitalismo occidental no estaban poseídos por el valor, la inteligencia y la acción, sino por el miedo, la resignación y el estado de shock. No se enfrentaban a ciudadanos-tigre que vivieran en condiciones límite, sino a ciudadanos-cordero que vivían acomodadamente “a crédito”, aunque con algunas estrecheces. Ello les permitía descartar el riesgo de una revuelta popular o de una rebelión. Así que abandonaron pronto la idea de refundar el sistema y de los planes sociales de ayuda, y en su lugar aplicaron severos planes de austeridad al dictado de lo que establecieron las Finanzas del capitalismo occidental: redujeron el número de empleados del Estado, suprimieron servicios públicos, recortaron prestaciones sociales, derechos laborales y salarios, subieron impuestos a los ciudadanos y devolvieron las cuentas del Estado al color negro. Finalmente la deuda de las Finanzas del capitalismo judeo-cristiano fue pagada por los ciudadanos mediante peores servicios públicos, menos prestaciones sociales y más impuestos. Los gobernantes aplicaron con mano de hierro políticas de empobrecimiento colectivo, pues los financieros consideraban que cuanto más numerosa fuera la masa de ciudadanos “empobrecidos”, más se alimentaba para el futuro la bomba del “consumo a crédito” y por tanto del crecimiento económico y la salida de la crisis “a crédito”. El empobrecimiento social que en otro tiempo se conseguía mediante la guerra, ahora se alcanzaba utilizando políticas de austeridad. ¡Algo había avanzado el occidente judeo- cristiano, sustituyendo la destrucción de la guerra por el empobrecimiento de la austeridad!.


Paréntesis:
Hasta aquí “GÉNESIS”. Un relato de lo que hemos vivido y aún estamos viviendo en los países del capitalismo occidental que espero te ayude a comprender lo que nos pasa. Ahora jugaremos con la intuición para proyectar el futuro. Se puede cumplir o no, pero es atractivo pensar y crear nuevas realidades virtuales. Te invito a activar tu propia intuición. Pensar y reflexionar críticamente no cuesta dinero. Por supuesto no podemos adivinar el futuro, pero cuando el jugador golpea la pelota y el balón ya está en el aire, el portero puede intuir la trayectoria. Nosotros intentaremos intuir la trayectoria del capitalismo occidental. Y a los amigos de POLITICA DIRECTA, que se asoman a este foro les indico que el cuarto día de este “¿Apocalipsis?” virtual contiene una posible hoja de ruta para trabajar la POLITICA DIRECTA del futuro.




¿APOCALIPSIS?

Al principio de todo estuvo el trabajo precario y la mala distribución de la riqueza del capitalismo occidental que nos ocasionó la austeridad de los Estados, la especulación financiera con el riesgo y el dominio absoluto de las Finanzas sobre la economía y el Estado. El Estado del bienestar se transformó en el Estado del malestar. Los Estados no hacían lo que los Gobernantes habían comprometido con sus ciudadanos en las elecciones democráticas, sino lo que les dejaban hacer las Finanzas del capitalismo occidental. Parecía que la crisis había vuelto al mismo punto de donde había partido. Las Finanzas llevaron hasta el límite la capacidad de endeudamiento de las “sociedades a crédito” del capitalismo judeo-cristiano occidental, y convirtieron a cada ciudadano en el centro de su negocio. Montadas de nuevo en el carro de la codicia, las Finanzas del capitalismo occidental construyeron sociedades donde la mayoría de los ciudadanos ya endeudaban a sus hijos desde el nacimiento. Los niños crecían con sus padres endeudados con las Finanzas, y cuando alcanzaban la mayoría de edad, los hijos heredaban las deudas de sus padres y adquirían las suyas propias. Durante un tiempo aquello pareció funcionar. Aunque la mayoría de los ciudadanos dedicaban la mayor parte de sus ingresos a pagar la codicia de las Finanzas, una minoría de privilegiados había aprendido a vivir de las Finanzas. Eran los antiguos aristócratas rentistas de la tierra durante el régimen aristocrático-feudal reconvertidos ahora en rentistas de las Finanzas durante el régimen capitalista occidental.

Al segundo día los ciudadanos empezaron a tomar conciencia de que las Finanzas y sus Gobiernos les habían empobrecido de manera importante, pero sobre todo les habían esclavizado, y que el modelo económico les había agrupado en capas sociales de las que era muy difícil escapar. Una parte carecían de empleo, y tampoco tenían servicios sociales que los protegieran. Estaban dispuestos a trabajar duro por un salario de supervivencia, pero ni siquiera había en qué trabajar. Eran la “escoria social”, situada fuera del sistema, y cada día esa escoria aumentaba de tamaño. Otra parte tenían empleos dentro del sistema, aunque en realidad trabajaban para las Finanzas pues malvivían a crédito, y pagaban más (crédito e intereses) por todo lo que consumían. Eran los “esclavos del crédito” y la base del reinado de las Finanzas. Una minoría había conseguido acumular un patrimonio especulativo en las Finanzas y podían vivir de las rentas generadas por su patrimonio financiero, aunque se cubrían por si acaso con un empleo en el sistema. Eran los “guardianes del sistema”. Finalmente una minoría privilegiada vivía sólo de las Finanzas y “los mercados”. Estos eran los más interesados en mantener a las Finanzas gobernándolo todo. Eran los “sacerdotes del sistema”. Las diferencias de riqueza y nivel de vida entre las distintas capas sociales crecían cada vez más, y con ellas crecía la codicia, la envidia y el odio. La codicia, la envidia y el odio trajeron la violencia y la xenofobia, y la violencia trajo el autoritarismo a la política. Las sociedades occidentales se desintegraban y parecían regresar a la barbarie.

Al tercer día los Gobernantes democráticos occidentales y algunos financieros “sacerdotes del sistema” empezaron a tomar conciencia de que los expertos en economía no tenían ideas innovadoras, que la lucha con las Finanzas islámicas por dominar la globalización era estéril, y que la rebelión social sería inevitable si no se cambiaba en profundidad el sistema. Las Finanzas eran el problema, y las Finanzas podían ser la solución. Puesto que las Finanzas estaban globalizadas, fueron comprendiendo que cada país no podía salvarse de forma aislada, de modo que la cooperación global parecía la única salida razonable. No obstante había malos precedentes para la cooperación internacional, como cuando fracasaron en el establecimiento de una política global de lucha contra el cambio climático cuyos desastrosos efectos eran ahora muy evidentes, o cuando no consiguieron acordar un comercio global y libre pero justo a pesar de los muchos años gastados en el intento. La ONU seguía siendo un foro poco útil, y los ciudadanos no esperaban que los gobernantes mundiales fueran a ponerse de acuerdo en materia económica, a pesar de que la situación amenazaba con traer la ruina y el caos a la sociedad mundial. Las Finanzas islámicas ya habían madurado y completado su proceso de globalización pero estaban tan contaminadas como las judeo-cristianas a causa de la guerra de trampas que habían librado para dominar la una sobre la otra. Además otros Gobernantes no democráticos y otros “sacerdotes del sistema” se negaban a facilitar el cambio de modelo económico. Como la clase dominante del viejo régimen aristocrático-feudal de occidente, consideraban que sus privilegios eran derechos divinos emanados del dios de las Finanzas, al que ni se podía ni se debía irritar. Este tercer día fue largo, violento y amargo, y durante él las Finanzas judeo-cristianas y las Finanzas islámicas libraron sus batallas más sangrientas, casi hasta agotar a sus pueblos y agotarse ellas mismas.

Al cuarto día, nuevos líderes globales tanto de oriente como de occidente, acuciados por la presión social de sus pueblos, se reunieron y tomaron algunas decisiones valientes que habían retrasado demasiado tiempo. Las decisiones eran complejas y difíciles, porque afectaban al núcleo del sistema económico vigente y redistribuían los centros de poder, pero la alternativa era el desastre y la ruina de todos. Acordaron un nuevo paradigma económico global que daba origen a un nuevo contrato social global basado en las siguientes decisiones estratégicas que servirían como hoja de ruta global:
1) Constituir un banco central global que daría respaldo a una moneda global para eliminar la especulación de las divisas, para acabar la guerra competitiva e inútil entre países y Finanzas por imponer el dominio de sus monedas nacionales y sus balanzas de pagos, y para erradicar los paraísos fiscales que se habían instalado como cánceres en el corazón de ambas Finanzas, la judeo-cristiana y la islámica.
2) Regular “los mercados” financieros para asegurar tanto el volumen adecuado de recursos financieros líquidos como la asignación de los mismos a la economía real, establecer un gravamen tributario general sobre las transacciones con activos financieros al modo del existente sobre las transacciones económicas con bienes materiales y servicios, y someter a control y vigilancia de los poderes públicos nacionales la inflación financiera, al igual que ya se hacía con la inflación de precios y salarios.
3) Controlar la calidad de los productos financieros globales que se comercializaban y retirar de “los mercados” aquellos que se habían demostrado “tóxicos” y “mortales” para la creación de riqueza no financiera y el funcionamiento sano de la economía real, como los derivados tipo CDOs, SWAPs etc., prohibiendo su producción y comercialización.
4) Establecer una renta básica universal asignada a toda persona por el simple hecho de ser ciudadano del mundo y con independencia de que estuviera empleado o no. La tecnificación y globalización de las Finanzas hacían extremadamente fácil la aplicación de esta medida estratégica, que acababa con la pobreza extrema y con la injusta distribución de la riqueza entre Estados y personas, aunque obligó a establecer mecanismos de control de natalidad al modo chino. La renta básica era la base del nuevo contrato social, construido sobre la solidaridad internacional, pero al mismo tiempo era el modo de asegurar una demanda agregada básica y mínima (consumo global) necesaria para que la producción mundial de bienes y servicios (oferta global) tuviera salida y el sistema económico no colapsara. Era el consumo-suelo, que mitigaría los efectos destructivos de las crisis futuras.
5) Maximizar la productividad científico-técnica y las capacidades de innovación del sistema (inteligencia artificial + robótica + biotecnología) de modo que los automatismos y los androides desplazarían completamente a las personas en la producción de bienes y servicios basados en rutinas. Ello abarataba el coste de la oferta agregada global, facilitaba la implantación de la renta básica universal, y liberaba al ser humano de la servidumbre del empleo forzoso y obligado para orientarlo al empleo libre y voluntario.
6) Expander los empleos en las áreas del conocimiento, la comunicación, la investigación, la innovación y la formación continua para reforzar la productividad científico-técnica del sistema, así como en las áreas de los servicios directos a las personas y en las industrias del ocio (deportes, turismo, cine, espectáculos, Internet, etc) para incentivar la demanda agregada por encima del consumo-suelo. Al poner la productividad científico-técnica y sus resultados en el centro de la política, los gobernantes descubrieron que “repartir la riqueza repartiendo el trabajo voluntario” era la única manera sensata de crear empleo a nivel mundial y de mejorar el consumo y la producción globales.
7) Incentivar y promover el consumo responsable (por el lado de la demanda) y la producción sostenible (por el lado de la oferta) desarrollando a nivel de los Estados políticas públicas cooperativas, gobernadas por el principio de que los recursos naturales y ambientales son escasos y agotables, por lo que la población mundial también debía de ser limitada. Estas políticas permitieron a las sociedades transitar desde la economía insostenible de crecimiento continuo del PIB que agotaba todos los recursos naturales disponibles a la economía sostenible de mantenimiento y reciclado de bienes y servicios en un marco de consumo responsable.
8) Finalmente los líderes globales acordaron un paquete de servicios universales básicos y no lucrativos que cubrían las necesidades sanitarias, educativas y sociales de los ciudadanos, y cuya disponibilidad estaría garantizada por los Estados nacionales.
Después de estas decisiones, la mayoría de los ciudadanos del mundo percibieron que los nuevos líderes globales se ocupaban realmente de sus problemas de supervivencia, y no de las relaciones de poder entre países a cuyos ciudadanos decían representar, y que habían llevado la economía mundial al borde del colapso.

Al quinto día explotaron las resistencias al cambio. Los privilegiados del viejo sistema económico boicotearon activamente las decisiones tomadas por los nuevos líderes mundiales que suponían una refundación del modelo socio-económico. Estaban agrupados en fuerzas económicas poderosas capaces de desestabilizar Gobiernos y países. Se produjo una lucha encarnizada de valores viejos de comportamiento contra valores nuevos emergentes utilizando mayoritariamente como campo de batalla el conocimiento, el control de la información, y las instituciones del poder político que recuperaba su autonomía. Fueron tiempos negros. No fue una lucha de oriente contra occidente, sino de dominados contra dominantes, de excluidos contra privilegiados. Parecía increíble como algunos cineastas de finales del siglo XX habían visionado en determinadas películas lo que estaba sucediendo, y los ciudadanos analizaban ahora esos documentos con el mismo estupor con que en el siglo XX se habían leído las obras de Julio Verne escritas en el XIX. En esta guerra, bastante incruenta comparada con las del pasado, jugaron un papel estratégico internet y los colectivos organizados en ella. Los científicos, por primera vez en la historia, se vieron obligados a abandonar su imparcialidad y a tomar partido. En el periodo inestable y confuso de tránsito hacia el nuevo modelo económico y social, la alianza estratégica entre jóvenes y personas jubiladas resultó decisiva. No fue una lucha fácil ni corta, ni exenta de violencia. Después de ella, en el interior de la mayoría de ciudadanos había nacido una conciencia global y nuevos valores de comportamiento individual y colectivo.

Al sexto día el cambio se expandió en la sociedad humana y penetró mayoritariamente tanto en las conciencias individuales como en la consciencia colectiva. El catalizador del cambio fue la recuperación de valores positivos que el materialismo había arrinconado en la etapa histórica de dominio del capitalismo liberal y de sometimiento de la política a las Finanzas: la solidaridad, la cooperación, la honradez etc. Cada persona comenzó a comportarse de otra manera y con otros códigos de conducta: el ciudadano en la política, el consumidor en el consumo, el trabajador y el empresario en la producción. El mal y el bien seguían conviviendo y combatiendo, como en los periodos históricos anteriores, pero era evidente que la sociedad y las personas habían subido un peldaño en la evolución de la vida humana en la tierra. Los problemas económicos, sociales y políticos no habían desaparecido, pero ahora se abordaban desde la ciencia y el sentido de la trascendencia, en lugar desde la razón y el sentido de la inmanencia.

Al séptimo día el ciclo histórico de la ciencia se había consolidado y desplazaba definitivamente al ciclo histórico de la razón, que aunque había aportado ventajas desde el siglo XIV de la era cristiana, no había traído a la humanidad la armonía y la felicidad que se esperaba de ella a partir del siglo XVIII. Como antes la razón se había enfrentado a la religión en el camino de la sociedad humana hacia la inmanencia, ahora la ciencia se enfrentaba a la razón en el retorno de la sociedad humana hacia la trascendencia. El viaje de la sociedad hacia la trascendencia, no ya de la mano de la religión sino de la mano de la ciencia, no fue un camino fácil, pero las generaciones hijas de la ciencia que estaban realizando ese tránsito, miraban con estupor la violencia y la irracionalidad del periodo histórico que había vivido la sociedad de los hijos de la razón. ¡Era el mismo estupor, que nosotros, los últimos hijos de la razón, tenemos ahora cuando examinamos el ciclo histórico de las sociedades de los hijos de la religión!.

jueves, 27 de mayo de 2010

POR QUÉ COMERCIAR CON PRODUCTOS FINANCIEROS NO PAGA IMPUESTOS.

Resumen:
Prometí hablar con más detalle de las transacciones con productos financieros y su tratamiento fiscal. Expongo mi visión de cómo el comercio con activos financieros consiguió escapar a la tributación del tráfico mercantil. La economía se ha “bancarizado” y “globalizado” en los últimos 30 años. Estos dos procesos han producido profundas transformaciones en la gestión de la economía: el dinero ha cambiado de sitio y de naturaleza, se ha metamorfoseado. Las Finanzas han desplazado a los Estados como centros de poder. Sin embargo los políticos y economistas siguen empeñados en aplicar las viejas recetas de cuando la economía real era casi toda la economía, y los Estados mandaban sobre las Finanzas. Ahora la economía financiera es casi toda la economía y las Finanzas mandan sobre los Estados. Resultado: los Gobernantes actúan al dictado de las Finanzas y contra los intereses generales de los ciudadanos que les han elegido. ¿Hasta cuando?.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. Si compramos o vendemos un coche pagamos impuestos por la compra-venta. Si compramos o vendemos tomates pagamos impuestos por la compra-venta. Si compramos o vendemos zapatos pagamos impuestos por la compra-venta. Comprar y vender es una transacción económica. Las transacciones económicas con mercancías y servicios (operaciones de comercio, tráfico o negocio) pagan impuestos con carácter general aunque hay algunas excepciones, pero las transacciones económicas con productos financieros (activos) no pagan impuestos con carácter general aunque hay algunas excepciones. ¿Por qué esta diferencia?.

2. El punto al que hemos llegado en la actual sociedad “bancarizada”, en la que la mayoría de las transacciones económicas que se realizan son transacciones con activos financieros que no paga impuestos es consecuencia de la naturaleza del dinero. El dinero es ante todo y principalmente un medio de pago. Esa es su naturaleza primigenia y lo que justifica su razón de ser. Como medio de pago está siempre presente en toda operación de compraventa (transacción). La transacción hace referencia a un trato o negocio entre las partes. Una parte entrega el bien material o el servicio y la otra parte entrega el dinero como pago. Esto es una transacción económica. Los ingresos de los Estados modernos provenientes de la tributación de las transacciones económicas son tan antiguos como los propios Estados. Incluso fueron sus primeras fuentes de ingresos. ¿Y es el dinero lo que se grava en las transacciones económicas?.

3. No. El dinero como medio de pago nunca se ha gravado ni se grava. Lo que tributa es el bien material o el servicio que se entrega en la transacción. Es de sentido común. Lo que se grava es la transacción u operación mercantil. Si graváramos el bien material y al mismo tiempo el dinero estaríamos gravando dos veces la transacción: a la parte que entrega el bien material o servicio y a la parte que entrega el dinero. ¡Sería absurdo!. El impuesto sobre transacciones económicas se fue depurando a lo largo del tiempo, hasta llegar a su tecnificación actual en la forma de Impuesto sobre el Valor Añadido. (IVA). ¿Pero por qué no tributan entonces las transacciones con activos financieros?.

4. La gatera por la que las transacciones con activos financieros se han escapado de la tributación sobre el tráfico mercantil ha sido la “titulización” y la asimilación de los activos al dinero. En la transacción con activos financieros, una de las partes del trato o negocio entrega el activo documentado en forma de “título” o papel, y la otra parte entrega el dinero cómo pago. Aparentemente en esta transacción no hay bien material o servicio objeto de tráfico mercantil. Se intercambia dinero en forma de “título o papel” por dinero-medio de pago. Los financieros han conseguido que los Estados consideren objetos “espirituales” a los títulos o papeles que documentan los activos financieros, ignorándolos a efectos de la tributación de las operaciones mercantiles. Y sin embargo nada hay más profundamente mercantil que la compra-venta de un activo financiero. Aún más. La aplicación de las nuevas tecnologías de la información a las transacciones con activos financieros ha facilitado que los activos no sólo sean “espirituales”, sino también “invisibles”. ¿Pero realmente nadie cobra nada cuando se produce una transacción con activos financieros?.

5. Sí hay quien cobra, además obviamente del vendedor del activo. Todos los agentes y actores financieros están presentes en la transacción, y todos se benefician de la realización de la transacción mediante el cobro de comisiones.. El propietario “del mercado”, entendido como el lugar virtual en el que se realiza la transacción cobra su comisión por el uso “del mercado”. Son las empresas de “los mercados” financieros en los que se negocian los títulos. El gerente de títulos cobra su comisión por casar la oferta y la demanda en el mercado y cerrar el precio. Son los “brokers”, hacedores de mercados y gestores de fondos. El depositario de los títulos cobra su comisión por la custodia de los títulos que pasan de manos del vendedor a las del comprador. Son los bancos y entidades financieras. Así es como la transacción con activos es una fuente de ingresos para todos menos para los Estados. ¿Cómo ha sido posible este fenómeno?

6. La madurez y complejidad del Estado moderno ha ido paralela a la madurez y complejidad de la Finanzas. Cuando nació el Estado moderno, las Finanzas estaban en mantillas. Fue el Estado quien aportó de entrada la confianza que necesita la moneda para funcionar como medio de pago. Y fue el Estado quien creó la institución del Banco Central para dar respaldo y solidez al modelo financiero bancario. Al principio de este camino de la mano entre Estado y Finanzas, los productos financieros eran pocos y bien conocidos. Esos productos eran estrechamente vigilados por los Bancos Centrales a fin de que no pusieran en riesgo la solvencia del modelo bancario. De este periodo inicial, todavía perduran algunas pinceladas en el impuesto del IVA. Por ejemplo se consideran servicios sometidos a gravamen “las operaciones de seguro, reaseguro y capitalización” así como “los préstamos y créditos en dinero”. Esos son contratos financieros que dan lugar a una relación financiera entre asegurador y asegurado, entre prestamista y prestatario. ¡Y tributan!. ¿Entonces?. ¿Qué pasó para que se escapara el león y el Estado sólo pudiera gravar al ratón?.

7. Las Finanzas se han ido haciendo cada vez más poderosas y más independientes, y los Estados modernos se han ido haciendo cada vez más raquíticos y más endebles. Hasta la década de 1970 los Estados mantuvieron el tipo, pero a partir de ese momento fueron barridos de la escena económica y desarbolados. Las Finanzas se hicieron mayores, tomaron el control de los Gobiernos, de la economía y de las sociedades modernas y dieron pasos decisivos hacia su consolidación como única fuerza hegemónica y dominante. ¿Cuáles?.

8. Apoyaron sin fisuras la doctrina económica dominante – la monetarista – , una doctrina que venía a cambiar en nombre del dinero y la inflación las reglas existentes del juego económico en materia de presupuesto y gasto públicos, endeudamiento, control de precios, presencia del sector público en la economía, creación de moneda, comercio exterior, tipos de cambio etc., etc.. Forzaron la independencia de los Bancos Centrales respecto de los Estados, que era una manera “astuta” de ponerles más a su servicio que al del interés general de los ciudadanos. Se tecnificaron hasta el punto de que la moneda-dinero empezó a tener cada vez menos importancia como medio de pago, siendo sustituida masivamente por la creación de dinero bancario y la generación y control de apuntes contables electrónicos sustitutivos del dinero. “Titularizaron” todos los productos financieros tradicionales, y los convirtieron en activos financieros “modernos” para transaccionar con ellos en “los mercados”. Y finalmente las Finanzas se globalizaron y establecieron como principio de su gestión el movimiento libre, rápido y masivo del dinero electrónico. ¿Y qué pasó con la tributación de las operaciones mercantiles con activos financieros?

9. Después de esos cambios profundos, los Estados eran ya instituciones sin capacidad de respuesta. Las Finanzas y los financieros no tuvieron más que empujar el carro en la dirección que ya habían iniciado con “los mercados de títulos y papeles” (mercados de activos financieros) en el siglo XIX, de los que ya hemos hablado en este blog. No fue difícil para los financieros convencer a los Estados de que si el dinero no tributaba como medio de pago, los activos financieros tampoco debían de tributar, pues actuaban cada vez más como sustitutos del dinero. La aparición de las tecnologías de la información facilitó la transformación de las transacciones financieras en apuntes financieros electrónicos. Una realidad “virtual” cuasi invisible. Y se produjo el gran engaño económico: transaccionar con activos financieros era como mover el dinero, y los movimientos de dinero no tributan. Así las operaciones mercantiles de compra-venta de títulos en los que se representaban los activos financieros quedaron definitivamente desnaturalizadas y fuera del tráfico mercantil a efectos tributarios. Pero aún hubo más.

10. Los economistas pusieron el foco de la tributación de los activos financieros en la ganancia o pérdida que la transacción podían generar para sus propietarios y en los rendimientos producidos. Encontraron un argumento para sacar los activos financieros del tráfico mercantil y llevarlos al patrimonio de los ciudadanos, a fin de que sus ganancias y rendimientos tributaran como rentas. Parecía más justo, pero al final se ha demostrado más estúpido. Porque en realidad sólo los ciudadanos más pudientes trafican con activos financieros, y mientras todos pagamos un tributo por comprar un kilo de pan, los pudientes no pagan por comprar miles de activos financieros. Lo dicho: ¡estúpido... e injusto! Finalmente cuando en la década de 1980 la inventiva financiera explosionó creando activos financieros cada vez más y más sofisticados, ya nadie era capaz de preguntarse por qué las innumerables transacciones con activos financieros estaban fuera del modelo tributario vigente. Para entonces las transacciones financieras a nivel mundial ya movían 20 y 30 veces más dinero que las transacciones de bienes materiales y servicios. ¿Qué había pasado?.

11. El dinero-moneda se había “bancarizado” y “electronificado”. Los Estados ya no tenían capacidad para respaldar sus propias monedas, y parecía que ni falta que hacía. La Banca y “los mercados” (por supuesto financieros) se respaldaban a sí mismos y creaban cada vez más y más dinero electrónico y bancario en formato de “activos financieros”. Parecía que habían descubierto la alquimia del “oro artificial”. Hasta que todo el tinglado se vino abajo porque nadie se fiaba de esos “activos” inventados por financieros codiciosos, que escapaban a la tributación de los Estados. Esos “activos novedosos” parecían dinero pero en realidad no eran dinero con el respaldo de los Estados, y por tanto de repente nadie los quería para transaccionar con ellos. A esta estafa masiva, organizada por las Finanzas y “sus mercados”, la doctrina monetarista la llamó y la sigue llamando “crisis de liquidez”. Para pagar la “crisis de liquidez” y estimular la economía los Estados se endeudaron incrementando sus déficits públicos. Y ahora las Finanzas y “los mercados”, que es donde está el dinero bancario y electrónico, ponen condiciones a los Estados para prestarles el dinero que necesitan. ¿pero no es esto un mundo al revés?.

12. Sí que lo es. Las Finanzas dominando y los Estados dominados. Las Finanzas controlando y creando dinero bancario para seguir traficando con activos financieros y los Estados arruinados. Las Finanzas fijando el precio del dinero y los Estados pagando. Las Finanzas operando a nivel global y los Estados atrapados en sus problemas locales. Las deudas de las Finanzas traspasadas a los Estados y las deudas de los Estados traspasadas a los ciudadanos para que las paguen. Exactamente se han cambiado los papeles de cuando las Finanzas y los Estados modernos comenzaron a andar de la mano en los orígenes del capitalismo reinante. Entonces, Estados fuertes y Finanzas débiles. Hoy, Finanzas fuertes y Estados débiles. ¿pero no pueden hacer los Estados por sus ciudadanos nada distinto de lo que están haciendo?.

13. Por supuesto que pueden, pero necesitamos políticos generosos y unidos, Gobernantes valientes y unidos, técnicos preparados y unidos y ciudadanos activos y unidos. ¡Demasiados requerimientos para producirse todos juntos!. El dinero que necesitamos para que la economía global funcione está en las Finanzas. Es ahí donde hay que ir a buscarlo. Existen propuestas: control de calidad de los activos financieros, eliminación de activos tóxicos, impuesto sobre las transacciones con activos financieros para eliminar los déficits, políticas de redistribución global y local de la riqueza, actuación coordinada y decidida de los Bancos Centrales etc. . Resulta inadmisible que los Gobiernos forzaran a los Bancos Centrales a respaldar en 2008 y 2009 la deuda (activos tóxicos) de los bancos y que en 2010 no hayan sido capaces de obligarles a respaldar la deuda de los Estados. ¿Por qué los Gobiernos no actúan con más determinación y poder?.

14. Volvemos al principio: los Estados son débiles; las Finanzas son fuertes. Los Estados son locales; las Finanzas son globales. Los Estados están divididos; las Finanzas están unidas. En medio de esta lucha de poderosos, los ciudadanos europeos estamos actuando como hormigas asustadas, desorientadas y desorganizadas. Y sin embargo creo que los ciudadanos y su reacción político-social es lo único que puede traer la respuesta al momento negro que vivimos. Mientras los políticos aguardan la llegada de brotes verdes en la economía, los ciudadanos europeos ya sienten la llegada de brotes ácidos en sus hogares. Pero quizá los tiempos del cambio aún necesitan madurar. En esto soy puramente marxista: la rebelión se producirá cuando se den las condiciones objetivas, y estas aún no se dan. Quizás las contradicciones, las injusticias y los desastres aún tienen que aumentar para que llegue la reacción ciudadana. Porque ¿hasta cuando será sostenible este desequilibrio intenso entre Finanzas y Estados que está aplastando a los ciudadanos?.

viernes, 21 de mayo de 2010

¿OTRA VEZ NOS ENGAÑAN O ES QUE ALGO IMPORTANTE VA A PASAR?



Pensamiento:
A finales del siglo XX y principios del XXI la economía se deslizó en el corazón de la persona hasta ocuparlo todo. Y las finanzas se deslizaron en el corazón de la economía hasta ocuparlo todo. Para hacer un hueco a los valores humanos, las finanzas tuvieron que ponerse al servicio de la economía, y la economía tuvo que ponerse al servicio de la persona. Para ello fue necesario que la persona se pusiera al servicio de los valores.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.




1. Mientras nosotros continuamos nuestra aparente plácida existencia, algo se mueve en “los mercados”. Los Gobiernos de la Unión Europea parecen dispuestos a hacer algo. Todos estaremos afectados por lo que se haga, salvo aquellos humanos que viven en condiciones de mera subsistencia, no tienen conexiones con las finanzas (sin cuenta corriente, sin nómina, sin domiciliaciones, sin depósitos bancarios ni cuentas-ahorro etc.), y han renunciado a las comodidades de la sociedad moderna. No creo que sea el caso de los que acceden y leen este blog. ¿Qué pasa ahora?.

2. La finanzas son globales, y no pueden gobernarse con medidas locales o nacionales. Los financieros lo saben y ejercen sus presiones sobre los gobiernos nacionales. Si consiguen enfrentar a los gobernantes nacionales, y que ese enfrentamiento impida la adopción de medidas globales, habrán ganado esta batalla. Los financieros norteamericanos presionan a Obama. Los financieros europeos (en particular los ingleses) presionan a los líderes de la Unión Europea. A pesar de ello las instituciones europeas parece que han tomado algo de impulso. ¿Cuánto?.

3. El Parlamento Europeo aprobó en julio de 2009 una Directiva (la 2009/65) sobre los fondos de inversión “normales” (fondos ICVM en terminología de la Directiva). Les califico de “normales” porque son fondos que ya estaban regulados por una normativa europea de 1985 que había sufrido diversos cambios. Esta normativa se aprobó sin tensiones con los financieros, puesto que regulaba (adaptándolo) lo que ya estaba regulado. Pero ahora hay una segunda Directiva en marcha para someter a regulación los fondos de inversión “alternativos” (fondos FIA en terminología de la Directiva). Son los fondos altamente especulativos y desestabilizadores por lo que el sistema comienza a tener ruidos. Son los fondos que atacan a la deuda pública de determinados países y para los que Gordon Brawn le pidió una moratoria a Zapatero hasta las elecciones inglesas. El 18 de mayo los Gobiernos UE han aprobado su posición ante esta directiva y la negociarán con el Parlamento y la Comisión. Se prevé su aprobación por el Parlamento Europeo el próximo julio. ¿Es suficiente esta iniciativa?.

4. He leído la Directiva de julio de 2009 sobre fondos “normales” (Inversión Colectiva en Valores Mobiliarios) y el proyecto de Directiva de 2010 sobre fondos “alternativos” (Fondos de Inversión Alternativos). La normativa comunitaria es compleja y pesada. No es agradable su lectura. ¡Puedes morir en el intento!. Pero como tengo la convicción de que el desastre financiero está provocado por la conjunción de la codicia humana con la existencia de productos financieros tóxicos, productos diseñados específicamente para estimular esa codicia, he ido directamente a buscar en las citadas Directivas los productos financieros en los que pueden o no pueden invertir los fondos.

5. Regular el funcionamiento y el control de los fondos es condición necesaria pero no suficiente para poner límite a la codicia financiera. De hecho los fondos de inversión ya estaban regulados en la mayoría de los países antes del desastre de 2008. Lo que no estaba ni está regulado ni controlado era y es la calidad de los productos financieros. En las finanzas, la calidad de los productos es tan importante como el control y transparencia de los fondos. Esto es lo que los Gobernantes no han interiorizado. Tienen un enfoque erróneo. Pondré un símil fácil de entender: regular los fondos de inversión sin poner el acento en la calidad de los productos financieros, prohibiendo la compra-venta de los tóxicos, es como regular las farmacéuticas sin controlar la calidad de sus productos y permitiéndoles comercializar medicamentos venenosos. ¿Y qué he encontrado en las Directivas?.

6. En el artículo 50 de la Directiva de fondos “normales” (ICVM) se relacionan los activos financieros en los que pueden invertir estos fondos. Allí aparecen los “instrumentos financieros derivados”. Como la mayoría de los productos derivados son tóxicos y altamente especulativos, el descubrimiento es inquietante. No se ha avanzado mucho respecto a los acontecimientos producidos antes de 2008. Están los mismos actores y los mismos productos: fondos de inversión y activos financieros tóxicos. Se cumple lo de “haz que parezca que todo cambia para que nada cambie”. Es sólo cuestión de tiempo volver a las andadas. Es para estar preocupados. ¿Y en la directiva de fondos “alternativos”?.

7. Aquí, en 56 artículos, no hay nada concreto sobre los activos financieros en los que pueden o no pueden invertir los fondos alternativos. En consecuencia, pueden invertir en cualquier producto financiero, tanto los existentes como los que se fabriquen en el futuro. Esto es gravísimo, porque la mayoría de los productos financieros que se conocen como “derivados” son inventos matemáticos que no tienen nada que ver con las relaciones económico-financieras existentes en la economía real (producción, consumo e inversión productiva). Son activos creados para que los gestores de fondos especulen en “los mercados” con el precio de los títulos y papeles (activos financieros) haciendo transacciones (compras y ventas) de estos activos de manera continua. Son los activos que se calificaron en el momento álgido de la crisis como “tóxicos”. Tanto los fondos FIA como los ICVM pueden seguir invirtiendo en ellos. Parece una locura. Dos Directivas y el problema sin abordar. ¿Y nadie hace nada?.

8. Alemania y su canciller Ángela Merkel han dado un paso más que la normativa de la Unión Europea. Han puesto el foco en la calidad de los productos financieros, y el regulador financiero alemán acaba de prohibir operar en el mercado alemán hasta el 31 de marzo de 2011 con los productos CDS de determinadas acciones y bonos (ver lo publicado en este blog el 17 de mayo sobre los CDS). Por fin un país grande y su máximo dirigente político (por cierto de la denostada derecha) señala con el dedo a las células cancerígenas del sistema. ¿Servirá de algo?.

9. Todos sabemos que las finanzas ya son globales, y que los capitales financieros son como las cenizas del volcán islandés: cruzan los países sin preguntar por las fronteras. Por tanto la decisión de Merkel y el regulador alemán va en la dirección correcta, pero no servirá de nada si no se adopta a nivel global por el G-20. Es necesario plantear la cuestión de las finanzas globales en términos de calidad económica y utilidad social de los productos financieros que se compran y venden, y no sólo en términos de regulación de los gestores financieros, como hacen el Parlamento Europeo y la Comisión. Se está cometiendo un error grave de enfoque, no sé si voluntario o involuntario. ¿Y los mercados?.

10. “Los mercados” se revolverán contra estas iniciativas tendentes a liquidar las células cancerígenas del sistema. Argumentarán que los políticos atentan contra “la libertad” económica. Se movilizarán para sembrar la división entre los gobiernos. Pero el golpe de Merkel es certero al poner la calidad de los productos financieros en el centro del debate. Cuanto más tarden los países del G-20 en retirar de la circulación y prohibir la fabricación de los productos financieros cancerígenos, antes llegará el desastre global. Esta es la primera deuda de gratitud que los europeos tendremos con Alemania y Ángela Merkel si consiguen trasladar esta visión al G-20 y que decida en consecuencia. ¿Hay algo más?.

11. Sí. Merkel ha apuntado otra iniciativa interesante. Tiene en cartera plantear al G-20 la creación de una tasa sobre los mercados financieros. Es otra buena propuesta que sólo será efectiva si se adopta a nivel global, por lo que el ámbito en el que Merkel la quiere plantear es el correcto. Gravar capitales en un solo país o grupo de países cuando las finanzas son globales es una medida inútil. Esa es la angustia en la que está atrapado Zapatero con la imposición nacional a “los que más ganan y tienen”. Los capitales se mueven, y a la postre la medida puede ser muy poco eficaz. El ciudadano piensa poco en esto cuando habla de “los ricos”. ¿Que hacer entonces?.

12. Hay que poner la tasa sobre las transacciones financieras y el movimiento de capitales en el centro del debate político global. No conocemos detalles y es posible que la propuesta de Merkel no cubra las expectativas, ya que probablemente se limitará a una tasa de mínimos para constituir un Fondo Especial que cubra el riesgo sistémico. Si los Gobiernos fueran más valientes, establecerían una tasa prudente y mínima sobre las transacciones con activos financieros como solución a los déficits públicos actuales. Así es como los recursos económicos se obtendrían de dónde está y se mueve el dinero, y no “desangrando” a los ciudadanos de clase media y al consumo. Escribiré sobre esto en otro momento. ¿Se atreverán los Gobiernos del G-20 a hacer el cambio, o seguirán dejando pasar el tiempo hasta el desastre global?. Se admiten apuestas.

jueves, 20 de mayo de 2010

COMO GESTIONAR UN CRISIS DE BURROS

El relato que van ustedes a leer seguidamente es pura ficción y no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. Los burros son únicamente animales (pueden ser sustituidos por cualquier otro animal o vegetal o mineral), los personajes no tienen parangón en el mundo real y cualquier parecido con la realidad se debe unicamente a la causalidad estadística.

DE BURROS Y BURRADAS

Un individuo se llegó a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.

Buena parte de la población le vendió sus animales.

Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada bicho, y otra parte de la población vendió los suyos.

Y a continuación ofreció 300 euros y los más resistentes vendieron los últimos burros.

Cuando ya no quedaban más animales, ofreció 500 euros por cada uno de ellos, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente envió a un ayudante con los mismos burros que había comprado, los días anteriores, a la misma aldea para que ofreciera burros a 400 euros cada uno.

Ante la posible ganancia, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía liquidez pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

Como era de esperar, el ayudante y su jefe no volvieron a comprar más burros.

Consecuencias:

La aldea quedó llena de burros que no valían nada y vecinos endeudados.

Los que habían pedido prestado, al no poder vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.

Quienes habían prestado dinero se quejaron al Ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría el propio Ayuntamiento y todo el pueblo.

Para que los prestamistas no quebraran, el Alcalde, en lugar de transferir dinero a la gente del pueblo, para que pudiera pagar las deudas, se lo dio directamente a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte de la deuda, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.

El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, y llegó a tener un déficit insostenible.

Entonces el Alcalde pidió dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dijeron que no podían ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.

Resultado:

Los listos del principio, forrados.

Los prestamistas, con sus beneficios a salvo y un montón de deudores a los que siguen cobrando lo que les prestaron más los intereses. Al mismo tiempo se hacen con los devaluados burros que venden a bajo precio, compitiendo [y fastidiando] con los que se han tenido que quedar con los burros.

Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.

El Ayuntamiento igualmente arruinado.

Solución:

Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento bajó el sueldo a sus funcionarios (una media del 5%).

Sube los impuestos a los burros [de siempre]

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