Plataforma abierta a la acción política, entendida y enfocada a la mejora de la calidad de vida de todas las personas. Para cambiar lo que no nos gusta, debemos de superar el nivel de la crítica y de la melancolía y pasar a la acción. Esta acción, en ocasiones, debe ser revolucionaria

viernes, 25 de junio de 2010

EL G-20 EN CANADA: IR A LA RAÍZ PARA PROMOVER EL CAMBIO.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. Este fin de semana se reúnen los países del G-20 y sus máximos dirigentes políticos en Toronto. El 80% de la riqueza del mundo. Pésimamente distribuida, por cierto. Hablarán de economía. Los papeles que verán y en los que basarán sus decisiones han sido preparados por expertos y estudiosos de la economía. ¿Qué economía?.

2. La economía suele definirse popularmente como la ciencia que se ocupa de satisfacer las necesidades materiales utilizando recursos escasos. Llama la atención que se omite en la definición el fin primordial de la economía en el sistema económico capitalista vigente, a saber, satisfacer necesidades obteniendo la máxima retribución posible del capital aportado (maximización del beneficio en lenguaje popular). El diccionario de la lengua española define la economía como “ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales mediante el empleo de bienes escasos”. Es una definición técnica, que puede servirnos como punto de partida a fin de que podamos entendernos.

3. Lo más importante en el conocimiento científico, como en casi todo en la vida, es la finalidad de las cosas. La definición de economía que contiene el diccionario de la lengua y que hemos convenido como buena para entendernos incluye una finalidad: “satisfacer las necesidades humanas materiales”. Parece un fin noble. ¿Es real este fin de la economía o es sólo aparente porque existe un “fin oculto” dominante?.

4. Actualmente la economía está invadida por las matemáticas, y la ingeniería. Esta invasión ha sacralizado el modelo económico vigente (el capitalismo) dotándolo de una manto protector “técnico-científico”. Este manto es utilizado por los estudiosos de la economía para aceptar como una verdad absoluta e incuestionable el “fin oculto” de la ciencia económica capitalista: la maximización del beneficio. Todo pivota sobre esta maximización: el precio del dinero, las balanzas de pagos, las cuentas públicas, los servicios del Estado, el salario del trabajador, la acumulación de la riqueza, etc.

5. En realidad el fin no es tan oculto. Podemos considerar que está implícito en la definición que hemos consensuado al aceptar que la economía estudia “los métodos más eficaces”. Implícitamente nuestra sociedad ha aceptado que el “método más eficaz” es la “maximización del beneficio”. Así que podríamos incorporar este hecho a la definición del diccionario, y redefinir la economía como “ciencia que estudia la mejor forma de maximizar el beneficio para satisfacer las necesidades humanas materiales mediante el empleo de bienes escasos”.

6. Aparentemente todo parece encajar, pero en realidad nos hemos hecho trampas a nosotros mismos. Al sustituir “los métodos más eficaces” por “la mejor forma de maximizar el beneficio” estamos sustituyendo el medio (métodos) por el fin (maximizar el beneficio). Hemos incorporado el fin oculto a la definición de economía, y entonces se pone en evidencia la gran contradicción de la economía capitalista porque ¿es compatible el fin de “maximizar el beneficio” con el fin de “satisfacer las necesidades humanas materiales”?. Conclusión: la definición y el contenido de la ciencia económica que ha consagrado el pensamiento capitalista es engañosa. Los expertos en economía son en realidad expertos en maximizar el beneficio. Y estos son los que hacen los papeles del G-20. ¿Puede cambiarse esto?.

7. Para cambiar tenemos que ir a la raíz y volver a los orígenes. Porque la ciencia económica capitalista secuestrada por las matemáticas y la ingeniería ha hecho olvidar al hombre que la ciencia económica es en sus orígenes ciencia del pensamiento filosófico, es decir, filosofía. Aristóteles estudió la economía en su tratado de la “Ëtica” y es considerado el padre de la economía. Es ahí (al pensamiento filosófico y la Ëtica) a donde tenemos que regresar para recuperarnos como sociedad humana y redefinir la economía.

8. La economía tiene que ser rescatada por la filosofía y la sociología para su redefinición y estudio, sin abandonar la matemática y la ingeniería. Estas últimas deben ser materias instrumentales al servicio de una nueva finalidad que debe construirse desde el ámbito de la filosofía y la sociología. Es de los pensadores (filósofos y sociólogos) de los que podemos esperar un nuevo paradigma económico, no de los tecnólogos (matemáticos o ingenieros). Por supuesto tampoco del G-20. Sus papeles han sido elaborados por expertos económicos secuestrados por las matemáticas y la ingeniería.

9. El camino hacia el cambio es y será combatido por las fuerzas que defienden el capitalismo como único modelo posible para organizar la economía de la sociedad humana. Las resistencias al cambio son muy fuertes. Por eso no podemos esperar gran cosa del G-20. Esto no quiere decir que dentro del capitalismo no se produzcan cambios, pero son parciales. El capitalismo puede ser asesino, pero no suicida. El capitalismo admite cambios, pero siempre que no afecten al núcleo duro del modelo. Por ejemplo el capitalismo de los siglos XIX y XX fue un capitalismo industrial. El del siglo XXI es ya un capitalismo financiero. Este es un cambio que no modifica el núcleo duro del sistema: la maximización del beneficio. Puede que el G-20 acuerde algunos cambios parciales. Debemos tomarlos como maquillaje. No esperemos cambios sustanciales. Cuando veamos que los filósofos y los sociólogos ponen la economía en el centro de sus pensamientos y trabajos, podremos empezar a tener esperanza. Ese tiempo parece que aún no ha llegado.

10. Opino que hay que reorientar los estudios de la economía para poder alcanzar un nuevo paradigma económico. Deberíamos empezar por una redefinición de la ciencia económica. Una definición abierta, una definición que no nos obligue a respaldar un modelo económico teóricamente perfecto, inmutable e incambiable. Por ejemplo propongo definir economía como “la ciencia que se ocupa de cómo podemos organizarnos para satisfacer con equidad nuestras necesidades individuales y colectivas utilizando recursos escasos”. ¿Por qué hemos de aceptar que el capitalismo y la maximización del beneficio es el modelo de organización económica que estamos condenados a tener por los siglos de los siglos?.

11. Debemos revisar la ciencia económica actual, en la que los tecnólogos (matemáticas e ingeniería) dominan de manera casi absoluta, e ir a un nuevo enfoque del saber económico construido también por los pensadores (filósofos, sociólogos, psicólogos etc.). Toda persona con un pensamiento estructurado y creativo puede adentrarse en el mundo de la economía y construir pensamiento económico. No es necesaria ninguna alta cualificación. Basta sentido común y capacidad de reflexión. Para comenzar el debate propongo entrar en la economía utilizando tres grandes rutas de acceso:

 La ingeniería de la economía, más adecuada para las aportaciones de los tecnólogos: se ocupa de la gestión de la inversión y la producción. Es un enfoque técnico de la gestión económica. Los instrumentos: la matemática, la estadística y la ingeniería.

 La sociología de la economía, más adecuada para las aportaciones de sociólogos, filósofos y otros: se ocupa de la gestión de los conflictos colectivos de intereses entre los distintos agentes económicos. Es un enfoque colectivo de la gestión económica. Los instrumentos: la sociología, la filosofía y las reglas de conducta colectiva.

 La psicología de la economía, más adeudada para las aportaciones de psicólogos, filósofos y otros: se ocupa de la gestión del consumo y el ahorro. Es un enfoque individual de la gestión económica. Los instrumentos: la psicología, la ética y los comportamientos individuales.

¿Significa esto que la economía es una ciencia interdisciplinar, que mejora cuando es abordada por especialistas con distintos enfoques del conocimiento y empeora cuando se deja sólo en manos de expertos en economía?. Pues a lo mejor. Quizás la economía es algo demasiado importante para la vida de todos nosotros como para dejarla sólo en manos de los “sabios” en economía... y de los políticos. Os invito a repensar... la economía.

lunes, 7 de junio de 2010

RELATO "BIBLICO" DE LA CRISIS ECONÓMICA: DEL GÉNESIS... ¿AL APOCALIPSIS?.


A modo de introducción:
Intentaré hacer un relato corto de la crisis actual que nos agobia, aunque advierto que este relato corto debe encuadrarse en el relato largo del occidente cristiano para su mejor comprensión. En esta línea de trabajo, propongo utilizar dos conceptos nuevos; el capitalismo judeo-cristiano occidental y el capitalismo islámico oriental. El capitalismo judeo-cristiano occidental se incubó en la Europa de los siglos XIV a XVI conviviendo con el viejo régimen aristocrático-feudal y el poder de la espada y la cruz, afloró en los siglos XVII y XVIII derrotando al viejo régimen, creció al amparo de los modernos Estados europeos en los siglos XIX y XX, y maduró y se independizó de los Estados a finales del siglo XX y principios del XXI en los Estados Unidos de América, de donde volvió a Europa y al resto del mundo con ánimo de dominarlos. En este proceso de evolución, el capitalismo judeo-cristiano occidental primero convivió con la religión y la espada en el poder, después expulsó a la religión del poder con ayuda de la razón para entregárselo al Estado, y finalmente le ha quitado el poder al Estado para quedárselo él mismo y entregárselo a sus Finanzas (judeo-cristianas). Por contra el capitalismo islámico oriental se incubó en la primera mitad del siglo XX al calor de los petrodólares, afloró en la segunda mitad del mismo siglo de la mano de los procesos de descolonización, y está madurando aceleradamente subido a la grupa de la globalización y de los conflictos étnicos, sociales y religiosos de principios del siglo XXI. Todo sucede más rápido en el capitalismo islámico. Os sugiero informaros y prestar atención al capitalismo islámico oriental y a sus Finanzas. Este capitalismo tiene ahora a la religión en el poder, al poder en el Estado (Estados islámicos), y todavía al Estado dominando las Finanzas. Esa es la principal diferencia con el capitalismo occidental. Esta visión nos permite comprender que hoy no asistimos a una guerra de religiones y civilizaciones como intentan hacernos creer algunos, sino a una guerra de intereses comerciales y modelos económicos, en este caso del capitalismo…. como casi siempre en la historia de la humanidad.

MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



GENESIS.

En el principio de todo estuvo la transformación de las sociedades del capitalismo judeo-cristiano occidental en “sociedades a crédito”. Al inicio del último cuarto del siglo XX en el sistema estaban puestas las bases para el dominio de las Finanzas sobre la Política, para que el consumo de los ciudadanos y la producción de las empresas dependieran del crédito, y para que las Finanzas y el comercio internacional se globalizaran, y por tanto también se globalizara el crédito. Entonces surgieron en las “sociedades a crédito” del capitalismo occidental los especuladores y comerciantes con las deudas y el riesgo nacidos del crédito, aprovechándose de la debilidad de los Estados. Los financieros y las empresas prestaban dinero a sus clientes y generaban deuda en forma de títulos que la Finanzas podían convertir fácilmente en productos financieros especulativos (derivados y estructurados tipo CDOs - Collaterized Debt Obligations-). Ello les permitía hacer negocio con el riesgo vendiéndolo a terceros por todo el mundo. Cuanto más se endeudaban los clientes y ciudadanos, más especulación y más ganancia para financieros y empresas. Aquello era una fiesta en la que todos ganaban, pero especialmente ganaban las Finanzas y los financieros del capitalismo occidental. Para aumentar el volumen del negocio de la deuda, las Finanzas generalizaron el uso del apalancamiento en las transacciones con productos financieros (compra y venta de productos utilizando crédito: pones 5 y compras o vendes por valor de 100 para ganar a razón de 100 y no a razón de 5).
En el segundo día los financieros descubrieron que el riesgo de las deudas, cuyo impago podía amenazar gravemente su solvencia, parecía evaporarse si unos financieros y empresas aseguraban las deudas de otros financieros y empresas mediante productos derivados sofisticados que cubrían los riesgos de insolvencia (derivados tipo SWAP) y que permitían traspasar el riesgo de insolvencia al conjunto de las Finanzas capitalistas, es decir, al sistema, y por tanto a todos y nadie a la vez. Además se podía ganar dinero especulando cada día con esos productos. Aquello ya era magia. ¡La magia de “los mercados”, que decía Allan Greenspan!.
Así que todos se aplicaron a generar más y más deuda, que era el combustible necesario para generar más y más productos financieros derivados. Los banqueros y los empresarios se aseguraron entre sí las deudas y siguieron engordando la especulación y las ganancias con productos financieros SWAP especiales, tipo CDS - Credit Default Swaps -. Aquello era un festín de ganancias especulando y comerciando con el riesgo en “los mercados”, aunque sólo al alcance de los banqueros, de las grandes empresas y de los grandes inversores.
Todas las empresas, no sólo las financieras, comenzaron a trabajar con la misma regla: “las deudas que generamos hoy son la fuente inagotable de los ingresos especulativos que obtendremos mañana con los productos derivados” - se dijeron . Y así sucedía. El binomio deuda-especulación funcionaba sin descanso en “los mercados”.
Pero la especulación siempre agota el combustible codicioso que la enciende, y aquello se acabó cuando se acabó la liquidez y la confianza. Un banco importante (Lheman Brothers) afloró lo que otros financieros venían susurrando: ya no tengo liquidez suficiente para especular más, y por supuesto no tengo confianza en que los otros hagan frente a posibles impagos de las deudas que garantizan con sus CDS porque yo tampoco puedo hacer frente a mis obligaciones. Entonces el motor deuda-especulación se paralizó. Un banco grande y occidental se mostraba insolvente, y las deudas garantizadas con productos derivados provocaban insolvencias en cadena. El “sistema” del capitalismo occidental se hundía. Nadie se responsabilizaba de pagar las deudas, porque nadie tenía suficiente dinero para pagar la cadena de deudas entrelazadas y reaseguradas con CDS.
En el tercer día los gobernantes del mundo se reunieron en el G-20 y acordaron acudir a sanear la insolvencia de las Finanzas con planes de rescate. Hablaron de la necesidad de “refundar el sistema”. Garantizaron los depósitos bancarios de los ciudadanos y añadieron dinero líquido del Estado a las entidades financieras (planes de rescate por importe de 30 billones de dólares). A cambio se quedaron con las deudas y las insolvencias. Las deudas no desaparecieron. Sólo cambiaron de sitio y de titulares: utilizando la recesión económica como vehículo de transporte, las deudas pasaron de los balances de los bancos y aseguradoras a los balances de los Gobiernos (presupuestos públicos). Los balances de los bancos ennegrecieron (solvencia) y los de los Gobiernos enrojecieron (déficit presupuestario). Los Gobiernos occidentales eran los paganos tontos: se quedaban con las deudas de la fiesta de los financieros. Cuando pasó esto, las autoridades monetarias se callaron como muertos. Era genial que el dinero público de todos los ciudadanos salvara a los financieros y a “los mercados” del capitalismo occidental, y que al mismo tiempo las Finanzas siguieran en manos privadas. ¡Ni los mismos provocadores del desastre habían imaginado una solución tan provechosa para sus intereses!.
En el cuarto día los gobernantes descubrieron que los banqueros no dedicaban el dinero que estaban recibiendo del Estado a mantener el funcionamiento de la economía real, sino a sanear sus balances, a cubrir los impagos entre ellos, a recuperar “los mercados” de activos financieros derivados (CDOs, CDS, etc.) y a repartirse suculentas primas salariales. Así que el “sistema” ya no se hundía, pero la economía se paralizaba. Entonces los gobernantes volvieron a reunirse y decidieron poner más dinero del Estado para mantener la economía en funcionamiento y acordaron planes de estímulo (10 billones de dólares), de modo que sus balances presupuestarios enrojecieron aún más.
En el quinto día los gobernantes fueron llamados al orden por “los mercados” a causa del riesgo de insolvencia de sus Estados (déficits públicos excesivos). Habíamos pasado de la insolvencia de las Finanzas a la insolvencia de los Estados. La llamada al orden la hacían los mismos economistas, expertos financieros y autoridades monetarias que se quedaron mudos cuando los financieros se declararon insolventes y eran rescatados por los Estados. Este hecho muestra la podredumbre del capitalismo judeo-cristiano occidental y su funcionamiento asimétrico: la tolerancia con la insolvencia de bancos y aseguradoras se tornaba intolerancia con la insolvencia de los Estados. “Los mercados” que no se escandalizaron cuando se llenó de dinero público las cajas vacías de los financieros, exigían ahora a los Estados que equilibraran sus gastos públicos con sus ingresos reduciendo el déficit, saneando sus cajas y metiéndole mano a la cartera de los ciudadanos. Al frente de esta tropa se situaron las autoridades monetarias y el FMI, que decían a los gobernantes que cuanto menos déficit tuviera el Estado, mayor competitividad y mejor situado estaría el país para salir de la crisis.
En el sexto día las calles de las ciudades de occidente se llenaron de parados, que se volvían hacia los gobernantes y les imploraban la cobertura de sus necesidades básicas, para que les dieran el mismo trato que antes habían dado a los balances de los financieros. Algunos gobernantes, los de mayor sensibilidad social, atendieron estas peticiones y elaboraron planes sociales de ayuda, aunque ello deterioraba aún más las cuentas públicas del Estado. La mayoría, en cambio, confiaba que el crecimiento económico y el empleo se recuperarían por sí mismos a partir del saneamiento de las Finanzas, de la reducción de los déficits públicos y de la llegada de nuevo del crédito a la economía real. Pero las cosas no sucedieron así. Los gobernantes del G-20 hicieron que hacían sin hacer nada, las instituciones financieras internacionales (FMI y Bancos Centrales) volvieron a las viejas recetas del monetarismo liberal, y las Finanzas del capitalismo occidental volvieron a la codicia, a sus “activos tóxicos”, y a las apuestas con derivados, especulando en “los mercados” incluso contra la solvencia de los Estados y sus divisas.
En el séptimo día los gobernantes del mundo democrático comprobaron que los ciudadanos que vivían bajo el régimen del capitalismo occidental no estaban poseídos por el valor, la inteligencia y la acción, sino por el miedo, la resignación y el estado de shock. No se enfrentaban a ciudadanos-tigre que vivieran en condiciones límite, sino a ciudadanos-cordero que vivían acomodadamente “a crédito”, aunque con algunas estrecheces. Ello les permitía descartar el riesgo de una revuelta popular o de una rebelión. Así que abandonaron pronto la idea de refundar el sistema y de los planes sociales de ayuda, y en su lugar aplicaron severos planes de austeridad al dictado de lo que establecieron las Finanzas del capitalismo occidental: redujeron el número de empleados del Estado, suprimieron servicios públicos, recortaron prestaciones sociales, derechos laborales y salarios, subieron impuestos a los ciudadanos y devolvieron las cuentas del Estado al color negro. Finalmente la deuda de las Finanzas del capitalismo judeo-cristiano fue pagada por los ciudadanos mediante peores servicios públicos, menos prestaciones sociales y más impuestos. Los gobernantes aplicaron con mano de hierro políticas de empobrecimiento colectivo, pues los financieros consideraban que cuanto más numerosa fuera la masa de ciudadanos “empobrecidos”, más se alimentaba para el futuro la bomba del “consumo a crédito” y por tanto del crecimiento económico y la salida de la crisis “a crédito”. El empobrecimiento social que en otro tiempo se conseguía mediante la guerra, ahora se alcanzaba utilizando políticas de austeridad. ¡Algo había avanzado el occidente judeo- cristiano, sustituyendo la destrucción de la guerra por el empobrecimiento de la austeridad!.


Paréntesis:
Hasta aquí “GÉNESIS”. Un relato de lo que hemos vivido y aún estamos viviendo en los países del capitalismo occidental que espero te ayude a comprender lo que nos pasa. Ahora jugaremos con la intuición para proyectar el futuro. Se puede cumplir o no, pero es atractivo pensar y crear nuevas realidades virtuales. Te invito a activar tu propia intuición. Pensar y reflexionar críticamente no cuesta dinero. Por supuesto no podemos adivinar el futuro, pero cuando el jugador golpea la pelota y el balón ya está en el aire, el portero puede intuir la trayectoria. Nosotros intentaremos intuir la trayectoria del capitalismo occidental. Y a los amigos de POLITICA DIRECTA, que se asoman a este foro les indico que el cuarto día de este “¿Apocalipsis?” virtual contiene una posible hoja de ruta para trabajar la POLITICA DIRECTA del futuro.




¿APOCALIPSIS?

Al principio de todo estuvo el trabajo precario y la mala distribución de la riqueza del capitalismo occidental que nos ocasionó la austeridad de los Estados, la especulación financiera con el riesgo y el dominio absoluto de las Finanzas sobre la economía y el Estado. El Estado del bienestar se transformó en el Estado del malestar. Los Estados no hacían lo que los Gobernantes habían comprometido con sus ciudadanos en las elecciones democráticas, sino lo que les dejaban hacer las Finanzas del capitalismo occidental. Parecía que la crisis había vuelto al mismo punto de donde había partido. Las Finanzas llevaron hasta el límite la capacidad de endeudamiento de las “sociedades a crédito” del capitalismo judeo-cristiano occidental, y convirtieron a cada ciudadano en el centro de su negocio. Montadas de nuevo en el carro de la codicia, las Finanzas del capitalismo occidental construyeron sociedades donde la mayoría de los ciudadanos ya endeudaban a sus hijos desde el nacimiento. Los niños crecían con sus padres endeudados con las Finanzas, y cuando alcanzaban la mayoría de edad, los hijos heredaban las deudas de sus padres y adquirían las suyas propias. Durante un tiempo aquello pareció funcionar. Aunque la mayoría de los ciudadanos dedicaban la mayor parte de sus ingresos a pagar la codicia de las Finanzas, una minoría de privilegiados había aprendido a vivir de las Finanzas. Eran los antiguos aristócratas rentistas de la tierra durante el régimen aristocrático-feudal reconvertidos ahora en rentistas de las Finanzas durante el régimen capitalista occidental.

Al segundo día los ciudadanos empezaron a tomar conciencia de que las Finanzas y sus Gobiernos les habían empobrecido de manera importante, pero sobre todo les habían esclavizado, y que el modelo económico les había agrupado en capas sociales de las que era muy difícil escapar. Una parte carecían de empleo, y tampoco tenían servicios sociales que los protegieran. Estaban dispuestos a trabajar duro por un salario de supervivencia, pero ni siquiera había en qué trabajar. Eran la “escoria social”, situada fuera del sistema, y cada día esa escoria aumentaba de tamaño. Otra parte tenían empleos dentro del sistema, aunque en realidad trabajaban para las Finanzas pues malvivían a crédito, y pagaban más (crédito e intereses) por todo lo que consumían. Eran los “esclavos del crédito” y la base del reinado de las Finanzas. Una minoría había conseguido acumular un patrimonio especulativo en las Finanzas y podían vivir de las rentas generadas por su patrimonio financiero, aunque se cubrían por si acaso con un empleo en el sistema. Eran los “guardianes del sistema”. Finalmente una minoría privilegiada vivía sólo de las Finanzas y “los mercados”. Estos eran los más interesados en mantener a las Finanzas gobernándolo todo. Eran los “sacerdotes del sistema”. Las diferencias de riqueza y nivel de vida entre las distintas capas sociales crecían cada vez más, y con ellas crecía la codicia, la envidia y el odio. La codicia, la envidia y el odio trajeron la violencia y la xenofobia, y la violencia trajo el autoritarismo a la política. Las sociedades occidentales se desintegraban y parecían regresar a la barbarie.

Al tercer día los Gobernantes democráticos occidentales y algunos financieros “sacerdotes del sistema” empezaron a tomar conciencia de que los expertos en economía no tenían ideas innovadoras, que la lucha con las Finanzas islámicas por dominar la globalización era estéril, y que la rebelión social sería inevitable si no se cambiaba en profundidad el sistema. Las Finanzas eran el problema, y las Finanzas podían ser la solución. Puesto que las Finanzas estaban globalizadas, fueron comprendiendo que cada país no podía salvarse de forma aislada, de modo que la cooperación global parecía la única salida razonable. No obstante había malos precedentes para la cooperación internacional, como cuando fracasaron en el establecimiento de una política global de lucha contra el cambio climático cuyos desastrosos efectos eran ahora muy evidentes, o cuando no consiguieron acordar un comercio global y libre pero justo a pesar de los muchos años gastados en el intento. La ONU seguía siendo un foro poco útil, y los ciudadanos no esperaban que los gobernantes mundiales fueran a ponerse de acuerdo en materia económica, a pesar de que la situación amenazaba con traer la ruina y el caos a la sociedad mundial. Las Finanzas islámicas ya habían madurado y completado su proceso de globalización pero estaban tan contaminadas como las judeo-cristianas a causa de la guerra de trampas que habían librado para dominar la una sobre la otra. Además otros Gobernantes no democráticos y otros “sacerdotes del sistema” se negaban a facilitar el cambio de modelo económico. Como la clase dominante del viejo régimen aristocrático-feudal de occidente, consideraban que sus privilegios eran derechos divinos emanados del dios de las Finanzas, al que ni se podía ni se debía irritar. Este tercer día fue largo, violento y amargo, y durante él las Finanzas judeo-cristianas y las Finanzas islámicas libraron sus batallas más sangrientas, casi hasta agotar a sus pueblos y agotarse ellas mismas.

Al cuarto día, nuevos líderes globales tanto de oriente como de occidente, acuciados por la presión social de sus pueblos, se reunieron y tomaron algunas decisiones valientes que habían retrasado demasiado tiempo. Las decisiones eran complejas y difíciles, porque afectaban al núcleo del sistema económico vigente y redistribuían los centros de poder, pero la alternativa era el desastre y la ruina de todos. Acordaron un nuevo paradigma económico global que daba origen a un nuevo contrato social global basado en las siguientes decisiones estratégicas que servirían como hoja de ruta global:
1) Constituir un banco central global que daría respaldo a una moneda global para eliminar la especulación de las divisas, para acabar la guerra competitiva e inútil entre países y Finanzas por imponer el dominio de sus monedas nacionales y sus balanzas de pagos, y para erradicar los paraísos fiscales que se habían instalado como cánceres en el corazón de ambas Finanzas, la judeo-cristiana y la islámica.
2) Regular “los mercados” financieros para asegurar tanto el volumen adecuado de recursos financieros líquidos como la asignación de los mismos a la economía real, establecer un gravamen tributario general sobre las transacciones con activos financieros al modo del existente sobre las transacciones económicas con bienes materiales y servicios, y someter a control y vigilancia de los poderes públicos nacionales la inflación financiera, al igual que ya se hacía con la inflación de precios y salarios.
3) Controlar la calidad de los productos financieros globales que se comercializaban y retirar de “los mercados” aquellos que se habían demostrado “tóxicos” y “mortales” para la creación de riqueza no financiera y el funcionamiento sano de la economía real, como los derivados tipo CDOs, SWAPs etc., prohibiendo su producción y comercialización.
4) Establecer una renta básica universal asignada a toda persona por el simple hecho de ser ciudadano del mundo y con independencia de que estuviera empleado o no. La tecnificación y globalización de las Finanzas hacían extremadamente fácil la aplicación de esta medida estratégica, que acababa con la pobreza extrema y con la injusta distribución de la riqueza entre Estados y personas, aunque obligó a establecer mecanismos de control de natalidad al modo chino. La renta básica era la base del nuevo contrato social, construido sobre la solidaridad internacional, pero al mismo tiempo era el modo de asegurar una demanda agregada básica y mínima (consumo global) necesaria para que la producción mundial de bienes y servicios (oferta global) tuviera salida y el sistema económico no colapsara. Era el consumo-suelo, que mitigaría los efectos destructivos de las crisis futuras.
5) Maximizar la productividad científico-técnica y las capacidades de innovación del sistema (inteligencia artificial + robótica + biotecnología) de modo que los automatismos y los androides desplazarían completamente a las personas en la producción de bienes y servicios basados en rutinas. Ello abarataba el coste de la oferta agregada global, facilitaba la implantación de la renta básica universal, y liberaba al ser humano de la servidumbre del empleo forzoso y obligado para orientarlo al empleo libre y voluntario.
6) Expander los empleos en las áreas del conocimiento, la comunicación, la investigación, la innovación y la formación continua para reforzar la productividad científico-técnica del sistema, así como en las áreas de los servicios directos a las personas y en las industrias del ocio (deportes, turismo, cine, espectáculos, Internet, etc) para incentivar la demanda agregada por encima del consumo-suelo. Al poner la productividad científico-técnica y sus resultados en el centro de la política, los gobernantes descubrieron que “repartir la riqueza repartiendo el trabajo voluntario” era la única manera sensata de crear empleo a nivel mundial y de mejorar el consumo y la producción globales.
7) Incentivar y promover el consumo responsable (por el lado de la demanda) y la producción sostenible (por el lado de la oferta) desarrollando a nivel de los Estados políticas públicas cooperativas, gobernadas por el principio de que los recursos naturales y ambientales son escasos y agotables, por lo que la población mundial también debía de ser limitada. Estas políticas permitieron a las sociedades transitar desde la economía insostenible de crecimiento continuo del PIB que agotaba todos los recursos naturales disponibles a la economía sostenible de mantenimiento y reciclado de bienes y servicios en un marco de consumo responsable.
8) Finalmente los líderes globales acordaron un paquete de servicios universales básicos y no lucrativos que cubrían las necesidades sanitarias, educativas y sociales de los ciudadanos, y cuya disponibilidad estaría garantizada por los Estados nacionales.
Después de estas decisiones, la mayoría de los ciudadanos del mundo percibieron que los nuevos líderes globales se ocupaban realmente de sus problemas de supervivencia, y no de las relaciones de poder entre países a cuyos ciudadanos decían representar, y que habían llevado la economía mundial al borde del colapso.

Al quinto día explotaron las resistencias al cambio. Los privilegiados del viejo sistema económico boicotearon activamente las decisiones tomadas por los nuevos líderes mundiales que suponían una refundación del modelo socio-económico. Estaban agrupados en fuerzas económicas poderosas capaces de desestabilizar Gobiernos y países. Se produjo una lucha encarnizada de valores viejos de comportamiento contra valores nuevos emergentes utilizando mayoritariamente como campo de batalla el conocimiento, el control de la información, y las instituciones del poder político que recuperaba su autonomía. Fueron tiempos negros. No fue una lucha de oriente contra occidente, sino de dominados contra dominantes, de excluidos contra privilegiados. Parecía increíble como algunos cineastas de finales del siglo XX habían visionado en determinadas películas lo que estaba sucediendo, y los ciudadanos analizaban ahora esos documentos con el mismo estupor con que en el siglo XX se habían leído las obras de Julio Verne escritas en el XIX. En esta guerra, bastante incruenta comparada con las del pasado, jugaron un papel estratégico internet y los colectivos organizados en ella. Los científicos, por primera vez en la historia, se vieron obligados a abandonar su imparcialidad y a tomar partido. En el periodo inestable y confuso de tránsito hacia el nuevo modelo económico y social, la alianza estratégica entre jóvenes y personas jubiladas resultó decisiva. No fue una lucha fácil ni corta, ni exenta de violencia. Después de ella, en el interior de la mayoría de ciudadanos había nacido una conciencia global y nuevos valores de comportamiento individual y colectivo.

Al sexto día el cambio se expandió en la sociedad humana y penetró mayoritariamente tanto en las conciencias individuales como en la consciencia colectiva. El catalizador del cambio fue la recuperación de valores positivos que el materialismo había arrinconado en la etapa histórica de dominio del capitalismo liberal y de sometimiento de la política a las Finanzas: la solidaridad, la cooperación, la honradez etc. Cada persona comenzó a comportarse de otra manera y con otros códigos de conducta: el ciudadano en la política, el consumidor en el consumo, el trabajador y el empresario en la producción. El mal y el bien seguían conviviendo y combatiendo, como en los periodos históricos anteriores, pero era evidente que la sociedad y las personas habían subido un peldaño en la evolución de la vida humana en la tierra. Los problemas económicos, sociales y políticos no habían desaparecido, pero ahora se abordaban desde la ciencia y el sentido de la trascendencia, en lugar desde la razón y el sentido de la inmanencia.

Al séptimo día el ciclo histórico de la ciencia se había consolidado y desplazaba definitivamente al ciclo histórico de la razón, que aunque había aportado ventajas desde el siglo XIV de la era cristiana, no había traído a la humanidad la armonía y la felicidad que se esperaba de ella a partir del siglo XVIII. Como antes la razón se había enfrentado a la religión en el camino de la sociedad humana hacia la inmanencia, ahora la ciencia se enfrentaba a la razón en el retorno de la sociedad humana hacia la trascendencia. El viaje de la sociedad hacia la trascendencia, no ya de la mano de la religión sino de la mano de la ciencia, no fue un camino fácil, pero las generaciones hijas de la ciencia que estaban realizando ese tránsito, miraban con estupor la violencia y la irracionalidad del periodo histórico que había vivido la sociedad de los hijos de la razón. ¡Era el mismo estupor, que nosotros, los últimos hijos de la razón, tenemos ahora cuando examinamos el ciclo histórico de las sociedades de los hijos de la religión!.

jueves, 27 de mayo de 2010

POR QUÉ COMERCIAR CON PRODUCTOS FINANCIEROS NO PAGA IMPUESTOS.

Resumen:
Prometí hablar con más detalle de las transacciones con productos financieros y su tratamiento fiscal. Expongo mi visión de cómo el comercio con activos financieros consiguió escapar a la tributación del tráfico mercantil. La economía se ha “bancarizado” y “globalizado” en los últimos 30 años. Estos dos procesos han producido profundas transformaciones en la gestión de la economía: el dinero ha cambiado de sitio y de naturaleza, se ha metamorfoseado. Las Finanzas han desplazado a los Estados como centros de poder. Sin embargo los políticos y economistas siguen empeñados en aplicar las viejas recetas de cuando la economía real era casi toda la economía, y los Estados mandaban sobre las Finanzas. Ahora la economía financiera es casi toda la economía y las Finanzas mandan sobre los Estados. Resultado: los Gobernantes actúan al dictado de las Finanzas y contra los intereses generales de los ciudadanos que les han elegido. ¿Hasta cuando?.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. Si compramos o vendemos un coche pagamos impuestos por la compra-venta. Si compramos o vendemos tomates pagamos impuestos por la compra-venta. Si compramos o vendemos zapatos pagamos impuestos por la compra-venta. Comprar y vender es una transacción económica. Las transacciones económicas con mercancías y servicios (operaciones de comercio, tráfico o negocio) pagan impuestos con carácter general aunque hay algunas excepciones, pero las transacciones económicas con productos financieros (activos) no pagan impuestos con carácter general aunque hay algunas excepciones. ¿Por qué esta diferencia?.

2. El punto al que hemos llegado en la actual sociedad “bancarizada”, en la que la mayoría de las transacciones económicas que se realizan son transacciones con activos financieros que no paga impuestos es consecuencia de la naturaleza del dinero. El dinero es ante todo y principalmente un medio de pago. Esa es su naturaleza primigenia y lo que justifica su razón de ser. Como medio de pago está siempre presente en toda operación de compraventa (transacción). La transacción hace referencia a un trato o negocio entre las partes. Una parte entrega el bien material o el servicio y la otra parte entrega el dinero como pago. Esto es una transacción económica. Los ingresos de los Estados modernos provenientes de la tributación de las transacciones económicas son tan antiguos como los propios Estados. Incluso fueron sus primeras fuentes de ingresos. ¿Y es el dinero lo que se grava en las transacciones económicas?.

3. No. El dinero como medio de pago nunca se ha gravado ni se grava. Lo que tributa es el bien material o el servicio que se entrega en la transacción. Es de sentido común. Lo que se grava es la transacción u operación mercantil. Si graváramos el bien material y al mismo tiempo el dinero estaríamos gravando dos veces la transacción: a la parte que entrega el bien material o servicio y a la parte que entrega el dinero. ¡Sería absurdo!. El impuesto sobre transacciones económicas se fue depurando a lo largo del tiempo, hasta llegar a su tecnificación actual en la forma de Impuesto sobre el Valor Añadido. (IVA). ¿Pero por qué no tributan entonces las transacciones con activos financieros?.

4. La gatera por la que las transacciones con activos financieros se han escapado de la tributación sobre el tráfico mercantil ha sido la “titulización” y la asimilación de los activos al dinero. En la transacción con activos financieros, una de las partes del trato o negocio entrega el activo documentado en forma de “título” o papel, y la otra parte entrega el dinero cómo pago. Aparentemente en esta transacción no hay bien material o servicio objeto de tráfico mercantil. Se intercambia dinero en forma de “título o papel” por dinero-medio de pago. Los financieros han conseguido que los Estados consideren objetos “espirituales” a los títulos o papeles que documentan los activos financieros, ignorándolos a efectos de la tributación de las operaciones mercantiles. Y sin embargo nada hay más profundamente mercantil que la compra-venta de un activo financiero. Aún más. La aplicación de las nuevas tecnologías de la información a las transacciones con activos financieros ha facilitado que los activos no sólo sean “espirituales”, sino también “invisibles”. ¿Pero realmente nadie cobra nada cuando se produce una transacción con activos financieros?.

5. Sí hay quien cobra, además obviamente del vendedor del activo. Todos los agentes y actores financieros están presentes en la transacción, y todos se benefician de la realización de la transacción mediante el cobro de comisiones.. El propietario “del mercado”, entendido como el lugar virtual en el que se realiza la transacción cobra su comisión por el uso “del mercado”. Son las empresas de “los mercados” financieros en los que se negocian los títulos. El gerente de títulos cobra su comisión por casar la oferta y la demanda en el mercado y cerrar el precio. Son los “brokers”, hacedores de mercados y gestores de fondos. El depositario de los títulos cobra su comisión por la custodia de los títulos que pasan de manos del vendedor a las del comprador. Son los bancos y entidades financieras. Así es como la transacción con activos es una fuente de ingresos para todos menos para los Estados. ¿Cómo ha sido posible este fenómeno?

6. La madurez y complejidad del Estado moderno ha ido paralela a la madurez y complejidad de la Finanzas. Cuando nació el Estado moderno, las Finanzas estaban en mantillas. Fue el Estado quien aportó de entrada la confianza que necesita la moneda para funcionar como medio de pago. Y fue el Estado quien creó la institución del Banco Central para dar respaldo y solidez al modelo financiero bancario. Al principio de este camino de la mano entre Estado y Finanzas, los productos financieros eran pocos y bien conocidos. Esos productos eran estrechamente vigilados por los Bancos Centrales a fin de que no pusieran en riesgo la solvencia del modelo bancario. De este periodo inicial, todavía perduran algunas pinceladas en el impuesto del IVA. Por ejemplo se consideran servicios sometidos a gravamen “las operaciones de seguro, reaseguro y capitalización” así como “los préstamos y créditos en dinero”. Esos son contratos financieros que dan lugar a una relación financiera entre asegurador y asegurado, entre prestamista y prestatario. ¡Y tributan!. ¿Entonces?. ¿Qué pasó para que se escapara el león y el Estado sólo pudiera gravar al ratón?.

7. Las Finanzas se han ido haciendo cada vez más poderosas y más independientes, y los Estados modernos se han ido haciendo cada vez más raquíticos y más endebles. Hasta la década de 1970 los Estados mantuvieron el tipo, pero a partir de ese momento fueron barridos de la escena económica y desarbolados. Las Finanzas se hicieron mayores, tomaron el control de los Gobiernos, de la economía y de las sociedades modernas y dieron pasos decisivos hacia su consolidación como única fuerza hegemónica y dominante. ¿Cuáles?.

8. Apoyaron sin fisuras la doctrina económica dominante – la monetarista – , una doctrina que venía a cambiar en nombre del dinero y la inflación las reglas existentes del juego económico en materia de presupuesto y gasto públicos, endeudamiento, control de precios, presencia del sector público en la economía, creación de moneda, comercio exterior, tipos de cambio etc., etc.. Forzaron la independencia de los Bancos Centrales respecto de los Estados, que era una manera “astuta” de ponerles más a su servicio que al del interés general de los ciudadanos. Se tecnificaron hasta el punto de que la moneda-dinero empezó a tener cada vez menos importancia como medio de pago, siendo sustituida masivamente por la creación de dinero bancario y la generación y control de apuntes contables electrónicos sustitutivos del dinero. “Titularizaron” todos los productos financieros tradicionales, y los convirtieron en activos financieros “modernos” para transaccionar con ellos en “los mercados”. Y finalmente las Finanzas se globalizaron y establecieron como principio de su gestión el movimiento libre, rápido y masivo del dinero electrónico. ¿Y qué pasó con la tributación de las operaciones mercantiles con activos financieros?

9. Después de esos cambios profundos, los Estados eran ya instituciones sin capacidad de respuesta. Las Finanzas y los financieros no tuvieron más que empujar el carro en la dirección que ya habían iniciado con “los mercados de títulos y papeles” (mercados de activos financieros) en el siglo XIX, de los que ya hemos hablado en este blog. No fue difícil para los financieros convencer a los Estados de que si el dinero no tributaba como medio de pago, los activos financieros tampoco debían de tributar, pues actuaban cada vez más como sustitutos del dinero. La aparición de las tecnologías de la información facilitó la transformación de las transacciones financieras en apuntes financieros electrónicos. Una realidad “virtual” cuasi invisible. Y se produjo el gran engaño económico: transaccionar con activos financieros era como mover el dinero, y los movimientos de dinero no tributan. Así las operaciones mercantiles de compra-venta de títulos en los que se representaban los activos financieros quedaron definitivamente desnaturalizadas y fuera del tráfico mercantil a efectos tributarios. Pero aún hubo más.

10. Los economistas pusieron el foco de la tributación de los activos financieros en la ganancia o pérdida que la transacción podían generar para sus propietarios y en los rendimientos producidos. Encontraron un argumento para sacar los activos financieros del tráfico mercantil y llevarlos al patrimonio de los ciudadanos, a fin de que sus ganancias y rendimientos tributaran como rentas. Parecía más justo, pero al final se ha demostrado más estúpido. Porque en realidad sólo los ciudadanos más pudientes trafican con activos financieros, y mientras todos pagamos un tributo por comprar un kilo de pan, los pudientes no pagan por comprar miles de activos financieros. Lo dicho: ¡estúpido... e injusto! Finalmente cuando en la década de 1980 la inventiva financiera explosionó creando activos financieros cada vez más y más sofisticados, ya nadie era capaz de preguntarse por qué las innumerables transacciones con activos financieros estaban fuera del modelo tributario vigente. Para entonces las transacciones financieras a nivel mundial ya movían 20 y 30 veces más dinero que las transacciones de bienes materiales y servicios. ¿Qué había pasado?.

11. El dinero-moneda se había “bancarizado” y “electronificado”. Los Estados ya no tenían capacidad para respaldar sus propias monedas, y parecía que ni falta que hacía. La Banca y “los mercados” (por supuesto financieros) se respaldaban a sí mismos y creaban cada vez más y más dinero electrónico y bancario en formato de “activos financieros”. Parecía que habían descubierto la alquimia del “oro artificial”. Hasta que todo el tinglado se vino abajo porque nadie se fiaba de esos “activos” inventados por financieros codiciosos, que escapaban a la tributación de los Estados. Esos “activos novedosos” parecían dinero pero en realidad no eran dinero con el respaldo de los Estados, y por tanto de repente nadie los quería para transaccionar con ellos. A esta estafa masiva, organizada por las Finanzas y “sus mercados”, la doctrina monetarista la llamó y la sigue llamando “crisis de liquidez”. Para pagar la “crisis de liquidez” y estimular la economía los Estados se endeudaron incrementando sus déficits públicos. Y ahora las Finanzas y “los mercados”, que es donde está el dinero bancario y electrónico, ponen condiciones a los Estados para prestarles el dinero que necesitan. ¿pero no es esto un mundo al revés?.

12. Sí que lo es. Las Finanzas dominando y los Estados dominados. Las Finanzas controlando y creando dinero bancario para seguir traficando con activos financieros y los Estados arruinados. Las Finanzas fijando el precio del dinero y los Estados pagando. Las Finanzas operando a nivel global y los Estados atrapados en sus problemas locales. Las deudas de las Finanzas traspasadas a los Estados y las deudas de los Estados traspasadas a los ciudadanos para que las paguen. Exactamente se han cambiado los papeles de cuando las Finanzas y los Estados modernos comenzaron a andar de la mano en los orígenes del capitalismo reinante. Entonces, Estados fuertes y Finanzas débiles. Hoy, Finanzas fuertes y Estados débiles. ¿pero no pueden hacer los Estados por sus ciudadanos nada distinto de lo que están haciendo?.

13. Por supuesto que pueden, pero necesitamos políticos generosos y unidos, Gobernantes valientes y unidos, técnicos preparados y unidos y ciudadanos activos y unidos. ¡Demasiados requerimientos para producirse todos juntos!. El dinero que necesitamos para que la economía global funcione está en las Finanzas. Es ahí donde hay que ir a buscarlo. Existen propuestas: control de calidad de los activos financieros, eliminación de activos tóxicos, impuesto sobre las transacciones con activos financieros para eliminar los déficits, políticas de redistribución global y local de la riqueza, actuación coordinada y decidida de los Bancos Centrales etc. . Resulta inadmisible que los Gobiernos forzaran a los Bancos Centrales a respaldar en 2008 y 2009 la deuda (activos tóxicos) de los bancos y que en 2010 no hayan sido capaces de obligarles a respaldar la deuda de los Estados. ¿Por qué los Gobiernos no actúan con más determinación y poder?.

14. Volvemos al principio: los Estados son débiles; las Finanzas son fuertes. Los Estados son locales; las Finanzas son globales. Los Estados están divididos; las Finanzas están unidas. En medio de esta lucha de poderosos, los ciudadanos europeos estamos actuando como hormigas asustadas, desorientadas y desorganizadas. Y sin embargo creo que los ciudadanos y su reacción político-social es lo único que puede traer la respuesta al momento negro que vivimos. Mientras los políticos aguardan la llegada de brotes verdes en la economía, los ciudadanos europeos ya sienten la llegada de brotes ácidos en sus hogares. Pero quizá los tiempos del cambio aún necesitan madurar. En esto soy puramente marxista: la rebelión se producirá cuando se den las condiciones objetivas, y estas aún no se dan. Quizás las contradicciones, las injusticias y los desastres aún tienen que aumentar para que llegue la reacción ciudadana. Porque ¿hasta cuando será sostenible este desequilibrio intenso entre Finanzas y Estados que está aplastando a los ciudadanos?.

viernes, 21 de mayo de 2010

¿OTRA VEZ NOS ENGAÑAN O ES QUE ALGO IMPORTANTE VA A PASAR?



Pensamiento:
A finales del siglo XX y principios del XXI la economía se deslizó en el corazón de la persona hasta ocuparlo todo. Y las finanzas se deslizaron en el corazón de la economía hasta ocuparlo todo. Para hacer un hueco a los valores humanos, las finanzas tuvieron que ponerse al servicio de la economía, y la economía tuvo que ponerse al servicio de la persona. Para ello fue necesario que la persona se pusiera al servicio de los valores.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.




1. Mientras nosotros continuamos nuestra aparente plácida existencia, algo se mueve en “los mercados”. Los Gobiernos de la Unión Europea parecen dispuestos a hacer algo. Todos estaremos afectados por lo que se haga, salvo aquellos humanos que viven en condiciones de mera subsistencia, no tienen conexiones con las finanzas (sin cuenta corriente, sin nómina, sin domiciliaciones, sin depósitos bancarios ni cuentas-ahorro etc.), y han renunciado a las comodidades de la sociedad moderna. No creo que sea el caso de los que acceden y leen este blog. ¿Qué pasa ahora?.

2. La finanzas son globales, y no pueden gobernarse con medidas locales o nacionales. Los financieros lo saben y ejercen sus presiones sobre los gobiernos nacionales. Si consiguen enfrentar a los gobernantes nacionales, y que ese enfrentamiento impida la adopción de medidas globales, habrán ganado esta batalla. Los financieros norteamericanos presionan a Obama. Los financieros europeos (en particular los ingleses) presionan a los líderes de la Unión Europea. A pesar de ello las instituciones europeas parece que han tomado algo de impulso. ¿Cuánto?.

3. El Parlamento Europeo aprobó en julio de 2009 una Directiva (la 2009/65) sobre los fondos de inversión “normales” (fondos ICVM en terminología de la Directiva). Les califico de “normales” porque son fondos que ya estaban regulados por una normativa europea de 1985 que había sufrido diversos cambios. Esta normativa se aprobó sin tensiones con los financieros, puesto que regulaba (adaptándolo) lo que ya estaba regulado. Pero ahora hay una segunda Directiva en marcha para someter a regulación los fondos de inversión “alternativos” (fondos FIA en terminología de la Directiva). Son los fondos altamente especulativos y desestabilizadores por lo que el sistema comienza a tener ruidos. Son los fondos que atacan a la deuda pública de determinados países y para los que Gordon Brawn le pidió una moratoria a Zapatero hasta las elecciones inglesas. El 18 de mayo los Gobiernos UE han aprobado su posición ante esta directiva y la negociarán con el Parlamento y la Comisión. Se prevé su aprobación por el Parlamento Europeo el próximo julio. ¿Es suficiente esta iniciativa?.

4. He leído la Directiva de julio de 2009 sobre fondos “normales” (Inversión Colectiva en Valores Mobiliarios) y el proyecto de Directiva de 2010 sobre fondos “alternativos” (Fondos de Inversión Alternativos). La normativa comunitaria es compleja y pesada. No es agradable su lectura. ¡Puedes morir en el intento!. Pero como tengo la convicción de que el desastre financiero está provocado por la conjunción de la codicia humana con la existencia de productos financieros tóxicos, productos diseñados específicamente para estimular esa codicia, he ido directamente a buscar en las citadas Directivas los productos financieros en los que pueden o no pueden invertir los fondos.

5. Regular el funcionamiento y el control de los fondos es condición necesaria pero no suficiente para poner límite a la codicia financiera. De hecho los fondos de inversión ya estaban regulados en la mayoría de los países antes del desastre de 2008. Lo que no estaba ni está regulado ni controlado era y es la calidad de los productos financieros. En las finanzas, la calidad de los productos es tan importante como el control y transparencia de los fondos. Esto es lo que los Gobernantes no han interiorizado. Tienen un enfoque erróneo. Pondré un símil fácil de entender: regular los fondos de inversión sin poner el acento en la calidad de los productos financieros, prohibiendo la compra-venta de los tóxicos, es como regular las farmacéuticas sin controlar la calidad de sus productos y permitiéndoles comercializar medicamentos venenosos. ¿Y qué he encontrado en las Directivas?.

6. En el artículo 50 de la Directiva de fondos “normales” (ICVM) se relacionan los activos financieros en los que pueden invertir estos fondos. Allí aparecen los “instrumentos financieros derivados”. Como la mayoría de los productos derivados son tóxicos y altamente especulativos, el descubrimiento es inquietante. No se ha avanzado mucho respecto a los acontecimientos producidos antes de 2008. Están los mismos actores y los mismos productos: fondos de inversión y activos financieros tóxicos. Se cumple lo de “haz que parezca que todo cambia para que nada cambie”. Es sólo cuestión de tiempo volver a las andadas. Es para estar preocupados. ¿Y en la directiva de fondos “alternativos”?.

7. Aquí, en 56 artículos, no hay nada concreto sobre los activos financieros en los que pueden o no pueden invertir los fondos alternativos. En consecuencia, pueden invertir en cualquier producto financiero, tanto los existentes como los que se fabriquen en el futuro. Esto es gravísimo, porque la mayoría de los productos financieros que se conocen como “derivados” son inventos matemáticos que no tienen nada que ver con las relaciones económico-financieras existentes en la economía real (producción, consumo e inversión productiva). Son activos creados para que los gestores de fondos especulen en “los mercados” con el precio de los títulos y papeles (activos financieros) haciendo transacciones (compras y ventas) de estos activos de manera continua. Son los activos que se calificaron en el momento álgido de la crisis como “tóxicos”. Tanto los fondos FIA como los ICVM pueden seguir invirtiendo en ellos. Parece una locura. Dos Directivas y el problema sin abordar. ¿Y nadie hace nada?.

8. Alemania y su canciller Ángela Merkel han dado un paso más que la normativa de la Unión Europea. Han puesto el foco en la calidad de los productos financieros, y el regulador financiero alemán acaba de prohibir operar en el mercado alemán hasta el 31 de marzo de 2011 con los productos CDS de determinadas acciones y bonos (ver lo publicado en este blog el 17 de mayo sobre los CDS). Por fin un país grande y su máximo dirigente político (por cierto de la denostada derecha) señala con el dedo a las células cancerígenas del sistema. ¿Servirá de algo?.

9. Todos sabemos que las finanzas ya son globales, y que los capitales financieros son como las cenizas del volcán islandés: cruzan los países sin preguntar por las fronteras. Por tanto la decisión de Merkel y el regulador alemán va en la dirección correcta, pero no servirá de nada si no se adopta a nivel global por el G-20. Es necesario plantear la cuestión de las finanzas globales en términos de calidad económica y utilidad social de los productos financieros que se compran y venden, y no sólo en términos de regulación de los gestores financieros, como hacen el Parlamento Europeo y la Comisión. Se está cometiendo un error grave de enfoque, no sé si voluntario o involuntario. ¿Y los mercados?.

10. “Los mercados” se revolverán contra estas iniciativas tendentes a liquidar las células cancerígenas del sistema. Argumentarán que los políticos atentan contra “la libertad” económica. Se movilizarán para sembrar la división entre los gobiernos. Pero el golpe de Merkel es certero al poner la calidad de los productos financieros en el centro del debate. Cuanto más tarden los países del G-20 en retirar de la circulación y prohibir la fabricación de los productos financieros cancerígenos, antes llegará el desastre global. Esta es la primera deuda de gratitud que los europeos tendremos con Alemania y Ángela Merkel si consiguen trasladar esta visión al G-20 y que decida en consecuencia. ¿Hay algo más?.

11. Sí. Merkel ha apuntado otra iniciativa interesante. Tiene en cartera plantear al G-20 la creación de una tasa sobre los mercados financieros. Es otra buena propuesta que sólo será efectiva si se adopta a nivel global, por lo que el ámbito en el que Merkel la quiere plantear es el correcto. Gravar capitales en un solo país o grupo de países cuando las finanzas son globales es una medida inútil. Esa es la angustia en la que está atrapado Zapatero con la imposición nacional a “los que más ganan y tienen”. Los capitales se mueven, y a la postre la medida puede ser muy poco eficaz. El ciudadano piensa poco en esto cuando habla de “los ricos”. ¿Que hacer entonces?.

12. Hay que poner la tasa sobre las transacciones financieras y el movimiento de capitales en el centro del debate político global. No conocemos detalles y es posible que la propuesta de Merkel no cubra las expectativas, ya que probablemente se limitará a una tasa de mínimos para constituir un Fondo Especial que cubra el riesgo sistémico. Si los Gobiernos fueran más valientes, establecerían una tasa prudente y mínima sobre las transacciones con activos financieros como solución a los déficits públicos actuales. Así es como los recursos económicos se obtendrían de dónde está y se mueve el dinero, y no “desangrando” a los ciudadanos de clase media y al consumo. Escribiré sobre esto en otro momento. ¿Se atreverán los Gobiernos del G-20 a hacer el cambio, o seguirán dejando pasar el tiempo hasta el desastre global?. Se admiten apuestas.

jueves, 20 de mayo de 2010

COMO GESTIONAR UN CRISIS DE BURROS

El relato que van ustedes a leer seguidamente es pura ficción y no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. Los burros son únicamente animales (pueden ser sustituidos por cualquier otro animal o vegetal o mineral), los personajes no tienen parangón en el mundo real y cualquier parecido con la realidad se debe unicamente a la causalidad estadística.

DE BURROS Y BURRADAS

Un individuo se llegó a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.

Buena parte de la población le vendió sus animales.

Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada bicho, y otra parte de la población vendió los suyos.

Y a continuación ofreció 300 euros y los más resistentes vendieron los últimos burros.

Cuando ya no quedaban más animales, ofreció 500 euros por cada uno de ellos, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente envió a un ayudante con los mismos burros que había comprado, los días anteriores, a la misma aldea para que ofreciera burros a 400 euros cada uno.

Ante la posible ganancia, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía liquidez pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

Como era de esperar, el ayudante y su jefe no volvieron a comprar más burros.

Consecuencias:

La aldea quedó llena de burros que no valían nada y vecinos endeudados.

Los que habían pedido prestado, al no poder vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.

Quienes habían prestado dinero se quejaron al Ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría el propio Ayuntamiento y todo el pueblo.

Para que los prestamistas no quebraran, el Alcalde, en lugar de transferir dinero a la gente del pueblo, para que pudiera pagar las deudas, se lo dio directamente a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte de la deuda, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.

El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, y llegó a tener un déficit insostenible.

Entonces el Alcalde pidió dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dijeron que no podían ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.

Resultado:

Los listos del principio, forrados.

Los prestamistas, con sus beneficios a salvo y un montón de deudores a los que siguen cobrando lo que les prestaron más los intereses. Al mismo tiempo se hacen con los devaluados burros que venden a bajo precio, compitiendo [y fastidiando] con los que se han tenido que quedar con los burros.

Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.

El Ayuntamiento igualmente arruinado.

Solución:

Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento bajó el sueldo a sus funcionarios (una media del 5%).

Sube los impuestos a los burros [de siempre]

lunes, 17 de mayo de 2010

MERCADOS SANOS Y MERCADOS PODRIDOS: LOS CDS.

A modo de presentación:
Marcos nos escribe para enviarnos las medidas para salir de la crisis que propone el Sindicato Asambleario de la Sanidad de Madrid y nos dice: “¿Qué nos pasa....podríamos hacer algo... para aclararnos?”. Yo sigo pensando...sobre la realidad económica, y creo tenerlo cada vez más claro. El problema tiene su origen en las finanzas y la solución tiene que venir de las finanzas. El problema tiene dimensión global, y la solución tiene que tener dimensión global. Si no se hace ahora, se hará más tarde, pero ese camino es irreversible. Como pasa con los volcanes, los cambio sociales profundos vienen de abajo, acumulan más y más energía y tardan en salir a la superficie. Siento dolor y pena por mis semejantes porque cuando los cambios salen a la superficie, arrasan con todo. ¿Quienes podrían hacer que las cosas fuera de otra forma esta vez?.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. En todos los ámbitos de la vida el bien y el mal aparecen entremezclados. En los productos que comemos: alimentos buenos y alimentos malos. En las células que tenemos: células buenas y células malas. En los bienes que fabricamos: coches buenos y coches malos. En el ocio de que disfrutamos: películas buenas y películas malas. ¿Y en “los mercados”?. ¿Hay mercados buenos y mercados malos?.

2. Oyendo lo que dicen los sacerdotes de la economía monetarista, en el mundo de “los mercados”, (por supuesto los financieros) parecería que sólo hay mercados buenos. “Los mercados” aciertan, “los mercados” corrigen, “los mercados” desconfían, “los mercados” castigan.... Es increíble la cantidad de cosas que nos están pasando a los humanos que tienen su origen y explicación en “los mercados”.... y las que nos pasarán. Los políticos son como oráculos hablándonos de “los mercados”. Es como un mantra. ¿Pero cuántos mercados hay?.

3. El mundo de las finanzas, es un espejo del mundo de la realidad. Como en la economía real, hay tantos mercados como productos. En la vida real, el mercado de coches, el mercado de tomates, el mercado de zapatos etc.. En el mundo de las finanzas, “el mercado” de hipotecas, “el mercado” de bonos, “el mercado” de acciones, “el mercado” de futuros, “el mercado” de swaps etc. En los mercados de la economía real, los consumidores ya nos cuidamos bien de que no se nos engañe. Incluso los Gobiernos hacen leyes para proteger nuestros derechos. Y en los mercados de las finanzas... ¿Nos engañan? ¿ Hay diferencias?.

4. Muchas. Apuntamos algunas. Primera: la complejidad. En contra de lo que diría el sentido común, son mucho más complejos e incomprensibles los “mercados” de productos financieros que los de bienes. Segunda: la finalidad. Los mercados de bienes sirven a la persona y sus necesidades. “Los mercados” de productos financieros sirven ya casi exclusivamente al dinero y su codicia. Tercera: el control. Los mercados de bienes tienen un control exhaustivo de calidad a cargo de los Gobiernos. Los alimentos no pueden envenenar a los ciudadanos, los medios de transporte no pueden estrellar a los pasajeros, los edificios no pueden caerse sobre los inquilinos etc. “Los mercados” de productos financieros tienen un pésimo control de calidad. Hay “mercados podridos” comerciando con productos podridos. Algo impensable en el mercado real, pero posible en “los mercados” de títulos y papeles de las finanzas. ¿Cuáles por ejemplo?.

5. El mercado de CDS (Credit Default Swap). El producto financiero denominado CDS reúnen las condiciones que acabamos de señalar de “los mercados” financieros: son complejos, ininteligibles, sirven sólo al dinero y la especulación y están podridos. Para aproximarse al conocimiento de cómo funciona este producto financiero y su mercado sugiero la lectura del articulo que ha publicado en el País de los Negocios de ayer 16 de mayo el analista Juan Ignacio Crespo (página 20). Y digo aproximación porque Crespo no ha entrado, con buen criterio, en destripar la naturaleza “Swap” del producto. Si lo hace, no hubiéramos entendido casi nada, y nos hubiéramos alarmado mucho más. ¿Por qué?

6. Porque la podredumbre del producto financiero quedaría más al descubierto. El producto CDS pertenece a la familia de los swaps. Los swaps son derivados construidos por los matemáticos financieros a partir de 1970 utilizando algoritmos y modelos matemáticos con la finalidad principal de especular con el riesgo de otro producto financiero, tanto al alza como a la baja. Ningún producto financiero escapa a la voracidad especuladora de los swaps (índices bursátiles, tipos de interés, acciones, divisas, créditos, bonos etc.). Además el mercado donde se comercializan estos productos no es transparente ni está organizado.. Y para rematar, estos productos necesitan máxima liquidez para que su mercado no muera de asfixia financiera, así que son devoradores insaciables de la liquidez del sistema. Todo para acumular dinero especulando con su precio tanto al alza (posiciones a largo) como a la baja (posiciones a corto). ¿Cómo se hace eso?.

7. Aclaremos que la entrada y salida en el mercado de CDS no es cosa de humanos mortales. El mercado de CDS está hecho a medida de los grandes fondos de capitales, los grandes inversores, las grandes empresas y las grandes instituciones. Los humanos mortales son gobernados sin contemplaciones a golpe de este tipo de mercados, y cuando vienen mal dadas en “los mercados”, los humanos mortales son quienes pagan la factura. No menos grave es que sobre un mismo producto subyacente (un mismo crédito) se puedan fabricar varios CDS (algo así como si sobre una misma vivienda pudiéramos hacer varias hipotecas por varias veces su valor). ¿Y las ganancias? ¿Cómo llegan?.

8. Un ejemplo mejor que mil palabras. Hay CDS construidos sobre la deuda pública griega “teóricamente” para cubrir el riesgo de insolvencia de Grecia. A finales de 2009 el precio de un CDS para cubrir el riesgo de insolvencia de títulos de la deuda pública griega por importe de 1 millón de dólares costaba 15.000 euros. A primeros de mayo ese precio se elevó por encima de los 90.000 euros., y ahora ha caído hasta los 52.000 euros. Ese precio se seguirá moviendo cada día al alza y a la baja movido por los que especulan con el riesgo-país de Grecia. A eso le llaman los talibanes del mercado “el juicio de los mercados”. Algo similar pasa con España, donde los precios oscilan entre 5.000 y 30.000 euros por millón. El dinero que se puede ganar (o perder) especulando cada día al alza y a la baja con los swaps del crédito es ingente. Pero lo mismo puede decirse de los swaps que especulan con el tipo de cambio del euro o de cualquier otra divisa. ¿pero de cuanto dinero estamos hablando?.

9. Nadie sabe a cuanto asciende el valor del mercado de los CDS. Se habla de billones de dólares, pero podrían ser trillones. Nadie lo sabe porque es un mercado opaco, sin control y con un número de actores limitado. En 2008 un estudio de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados lo estimaba en 45,5 billones de dólares, aproximadamente el 70% del PIB mundial. Eso sólo en CDS. ¿A cuanto asciende entonces el mercado de swaps, del que el CDS no es más que un producto?. Amigos, haceros a la idea de que las finanzas han tomado el control de la economía y de nuestras vidas, y que están en manos de gente despiadada y terrible. A esto que a nosotros nos parece una locura, los talibanes de “los mercados” (por supuesto financieros) lo llaman “operaciones de arbitraje” del riesgo de insolvencia, del tipo de cambio de las divisas, del tipo de interés etc. Mercados podridos en el corazón de “los mercados”. Y los Gobiernos... ¿porqué no actúan los Gobiernos para someter a este monstruo que nos va a devorar?. La respuesta.... mañana!.

viernes, 14 de mayo de 2010

LO QUE PIENSO DEL AJUSTE. ¿POR QUÉ LOS GOBIERNOS QUITAN DINERO DONDE HAY POCO Y LO DEJAN DONDE HAY MUCHO?. LA GUERRA DE LAS DIVISAS.


Resumen.
“Los mercados” son los que establecen la política económica global. Tienen más poder que los Gobiernos nacionales e imponen a estos las políticas de empobrecimiento de las clases medias para ajustar los déficits públicos que ellos engendraron con su comportamiento codicioso y deshonesto. Es lo que las Instituciones Internacionales vigentes les enseñaron a hacer en las décadas de 1980 y 1990 con los países de Latinoamérica y Asia. En esas batallas utilizaron los movimientos de capitales como arma y las divisas como munición. Ahora utilizando las mismas armas y munición, las vuelven contra los que les enseñaron a fabricarlas: los países del llamado “primer mundo”. Primero nos quebraron el sistema y ahora nos saquean los bolsillos. Hay soluciones alternativas, pero están en manos del G-20 y los políticos que lo componen. Ellos deberían de tomar decisiones de política económica como gobierno económico global para librarnos de la servidumbre de “los mercados” . Hasta el momento no lo han hecho, y eso es un mal presagio. Tampoco a los ciudadanos parece importarles que no lo hagan. Eso es peor todavía.


MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. Las medidas que van a aprobar el Gobierno y el Parlamento español en las próximas semanas para reducir el déficit del Estado quitan el dinero a la economía real y a los ciudadanos de a pié, que ya tienen poco (pensionistas, funcionarios, cheques bebé, irretroactividad de la ley de dependencia). No lo hace sólo España. Todos los países de la Zona euro, con independencia de que gobierne la derecha o la izquierda, se disponen a quitar dinero de donde hay poco. ¿Quién impone estas recetas empobrecedoras de las clases medias europeas?.

2. Aparentemente los Gobiernos nacionales actúan así de acuerdo con lo decidido por ellos mismos y el plan de estabilidad presupuestaria aprobado en la Unión Europea. Pero en realidad la Unión Europea está actuando al dictado de “los mercados” (por supuesto los financieros). De nuevo nos topamos con “los mercados”. Ya hemos hecho en este blog un pequeño viaje a cómo funcionan “los mercados” en una sociedad “financiarizada” (ver artículo del blog de 12 de mayo). Pero ahora son los Gobiernos (no los bancos) los que están a la búsqueda de dinero, y para desgracia de los Gobiernos resulta que son “los mercados” los que tienen la mayor parte del dinero. Ya hemos explicado también dónde y quien tiene el dinero (ver artículo del blog de 7 de mayo). Si estamos hablando de poner dinero, son “los mercados” los que tienen la palabra. ¿Pero es que no hay soluciones técnicas y políticas distintas a las que imponen “los mercados”?.

3. Sí las hay. Una de ellas pasaría porque los Gobiernos recuperen el control de su banco central, hagan uso de la facultad de fabricar dinero legal, y estén dispuestos a asumir un cierto nivel de inflación controlada y de pérdida de valor de la moneda nacional. Esto pondría furiosos a “los mercados”, pues se encontrarían con un gobierno díscolo que en lugar de acudir a ellos para endeudarse, se atreve a fabricar dinero para sí mismo. “Los mercados” no tardarían en aliarse como “manada de lobos”, al modo como los calificó el ministro sueco de Finanzas, y destrozarían al gobierno díscolo y al país especulando contra su moneda. ¿Y por qué reaccionan así “los mercados”?

4. Algunos economistas “ortodoxos” quieren hacer creer a los países y sus ciudadanos que “los mercados” especulan contra ellos porque hacen malas políticas económicas: tienen inflación, balanza de pagos deficitaria, y moneda barata. Pero en realidad “los mercados” atacan a los países para dominarlos económicamente, para obligar a sus Gobiernos a dejar de fabricar dinero, para exigirles que se endeuden con ellos, y para exprimirles pagando los créditos que les dan para salir del hoyo. De paso que les dan créditos, compran aquellas industrias nacionales que puedan ser interesantes (lo llaman “inversión”), las explotan en su beneficio y mandan sobre la política económica nacional. Esto no es un invento de mente calenturienta. Esto es lo que ya hicieron “los mercados” en la década de 1980 con países de Latinoamérica y en la década de 1990 con países de Asia. Hay precedentes. Están documentados en el excelente libro de Naomy Klein “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre” y en el de Paul Krugman “El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual”. Europa está ahora sometida a la doctrina del shock. ¿Pero no han ido demasiado lejos “los mercados” esta vez?. ¿Es lo mismo atacar a Indonesia o a Bolivia con sus respectivas monedas nacionales que atacar a la Unión Europea y al euro?.

5. No es lo mismo, pero hoy día “los mercados” tienen más fuerza que en las últimas décadas del silgo XX porque han aprendido a aprovechar la globalización. Hoy los capitales financieros son el único recurso económico del mundo con capacidad para moverse entre países con absoluta libertad y con máxima rapidez y pueden atacar a países o zonas económicas potentes que antes no se atreverían a atacar. Así que lo que les hubiera resultado difícil hacer en 1980 (poner contra las cuerdas a Europa), lo pueden hacer hoy con más facilidad. ¿Y no es eso preocupante?. ¿Por qué los Gobiernos de Europa no se ponen de acuerdo para acabar con este chantaje de “los mercados” en lugar de ceder a sus exigencias?.

6. En primer lugar porque Europa sóla no se basta para acabar con el chantaje. El monstruo de “los mercados” es ya global. Tiene experiencia, organización, tecnología y poder. No necesita a nadie ni nada. Sólo una acción global y concertada del G-20 podría someterle. En segundo lugar porque entre los Gobernantes de Europa (y no sólo de Europa), hay políticos que están al servicio de los “mercados”. Son sus “apoyos” políticos y respaldan sus intereses económicos desde los Gobiernos. En tercer lugar porque entre los países de la Unión Europea hay división sobre las mejores soluciones técnicas a los problemas económicos existentes. Alemania, por ejemplo, que es la viga maestra del euro, es históricamente defensora a ultranza de una divisa fuerte, y considera que un euro fuerte es la mejor opción para la guerra de divisas que está en camino, y de la que el episodio que acabamos de tener no es más que una batalla. ¿Es bueno este enfoque?.

7. A corto plazo puede serlo. Un euro fuerte obliga ahora a los ciudadanos europeos a tragarse la cicuta de los ajustes presupuestarios y reducción del déficit, pero inmuniza a su países contra los ataque futuros de “los mercados” en la guerra de las divisas. Pero esta es una visión corta. Parte del supuesto de que “los mercados” van a solucionar la crisis sistémica actual. Ese es un error de bulto. “Los mercados” van a agudizarla, porque necesitan los desequilibrios entre monedas y países para especular y ganar dinero. Esa es su tendencia natural. ¿Alguna esperanza de cambio?

8. No parece. ¨Los mercados” han demostrado reiteradamente que se guían por la codicia y la especulación oportunista. Esperan que a la salida de la crisis los Gobiernos y las divisas se peleen por el control de la economía global. Divisas dominantes y divisas dominadas. Divisas vencedoras y divisas vencidas. Esa será su oportunidad. Teóricamente los europeos con una divisa fuerte lo pasaremos menos mal, pero si la codicia de los mercados provoca el desastre general, todos lo pasaremos mal. No habrá fiesta para nadie. En todo caso para calmar a “los mercados”, de momento la Unión Europea ha decidido poner en la mesa 750.000 millones de euros para la financiación de los déficits públicos. ¿No es eso fabricar dinero y debilitar el euro?.

9. No exactamente. La decisión de la UE es sólo una amenaza fantasma para “los mercados”. Como casi todo en esta oscura sociedad donde se vive mucho de apariencia y poco de realidad, es mitad verdad y mitad mentira. Si fuera necesario la UE utilizaría ese dinero para comprar deuda de los Estados, y sólo con esta posibilidad “los mercados” ya se comportan de otra manera. Una parte del dinero ya se está utilizando con Grecia (probablemente de la parte que aporta el FMI). Pero si los Estados adoptan medidas fuertes como el caso de España y controlan el déficit por sí mismos, la UE no necesitará aportar sus 500.000 millones de moneda nueva, y la fortaleza del euro como divisa no se verá afectada. De este modo se rebaja el riesgo de un euro débil, porque una divisa débil te elimina como jugador principal en “los mercados” y en el comercio internacional. ¿Pero es que los Gobiernos también “juegan” en “los mercados”?.

10. Bueno, resulta que la moneda nacional de un país se convierte en divisa cuando cruza la frontera y actúa en el comercio internacional. Y las divisas son un activo financiero de los más importantes para “los mercados”. Así que diremos que no son los Gobiernos quienes juegan en “los mercados”, sino que más bien son “los mercados” los que juegan con las divisas, y usando la divisa juegan con los Gobiernos. “Los mercados” necesitan que haya distintas divisas para comerciar y especular, y admiten que algunas de ellas puedan ser dominantes, siempre que no se ponga en peligro sus negocios especulativos. Los mercados no quieren a los Gobiernos fabricando dinero para ajustar el déficit. Prefieren que lo hagan empobreciendo a sus ciudadanos. Ciudadanos pobres hoy son demandantes de financiación mañana. Y el negocio de “los mercados” es “invertir en financiación”. ¿No podemos entonces escapar de la garra de “los mercados” codiciosos?.

11. Sí que podemos. Hay alternativas, pero adoptarlas requiere de políticos valientes y de coordinación del G-20, que debería actuar como gobierno económico global. Por ejemplo una moneda global sería una estocada al corazón de “los mercados” y les pondría tan furiosos como el gobierno díscolo que se atreve a fabricar dinero. Otro ejemplo: una tasa única a las transacciones financieras en todos los países daría a todos los Gobiernos ingresos más que suficientes para atender las necesidades sociales y para ajustar los déficits actuales sin empobrecer a sus ciudadanos. Entonces...¿Cómo y por qué no se hace?. ¿Qué peligros corremos por no hacerlo?. La respuesta .... ¡mañana!.

miércoles, 12 de mayo de 2010

PREVISIONES DE ALGUNOS RESULTADOS DE LAS MEDIDAS ANTI CRISIS


Antes de ayer mismo os advertía de que las clases medias lo iban a pasar muy mal. Pues bien, a estas horas ya está claro que desgraciadamente acerté, la odisea ha comenzado. Habemus Medidas. La parte positiva es que por fin se han tomado, la negativa es que éstas, como siempre, han cargado el peso de la crisis sobre los trabajadores. ¡Qué falta de imaginación y de justicia!

En efecto, ¿Qué medidas se han tomado con los que causaron el desaguisado? Pues darles más dinero y más confianza. Y ¿Qué pasa con los sufridores de la crisis? Pues que van a tener como recompensa subidas de impuestos, sobre todo indirectos como el IVA, bajadas y congelaciones de salarios y pensiones, reducción de servicios públicos en general y de salud y seguridad en especial. Vaya, parece que estos somos los culpables, puesto que los que todos creíamos que habían dado lugar a la hecatombe sólo reciben, siguen sin tener un controler público en sus órganos de gestión y, poco a poco, van volviendo a las andadas, como Ángel nos advierte reiteradamente.


La realidad es que Europa se ha dado cuenta de que después de Grecia, vendrían Portugal, Irlanda, España, secuencial o simultáneamente, en función de los ataques de los especuladores. Para atajar el desaguisado diseñaron ese maravilloso Plan de 750.000 millones [de los cuales 250.000 los pondrá el FMI] que, en la práctica, no es otra cosa que la monetización de los déficits, usando algo que los países hacían antes del Euro, a saber, poner a funcionar la máquina de hacer billetes, aprovechando la moderación del IPC y apoyando abiertamente debilitar lel Euro para fomentar las exportaciones europeas. Podría hasta parecer aceptable.

Con ese fondo de los 750.000 millones de euros, la maquinaria va a funcionar así:

  • Los bancos obtendrán dinero del BCE, a un tipo bajo, bajo pretexto de la debilidad de la recuperación económica y de sus maltrechos balances.
  • Ese dinero recién fabricado, lo colocarán en deuda soberana, lógicamente buscando el país que más intereses pague, Grecia por poner un ejemplo, u otros países con problemas estructurales.
  • S&P´s ayudará en el proceso bajando una y otra vez, los rating de calidad de la deuda, ya que a mayor riesgo, mejor ganancia.
  • Las empresas seguirán teniendo tremendas dificultades para financiarse, crecer y crear empleo, lo que parece que debería ser el objetivo inicial de cualquier medida anti-crisis.
  • Los especuladores pasarán de invertir en hipotecas subprime a invertir en deuda soberana subprime. Es decir: seguirán invirtiendo en basura. Y ganando dinero hasta que el negocio reviente. La cosa funcionará para muchos de ellos. Se acaban de publicar los resultados bancarios del primer trimestre y, aunque siguen teniendo en el dique seco a empresas y familias, muchos de los bancos han ganado buen dinero.
  • Posiblemente [en esto me gustaría encontrar algún comentario, pues no estoy del todo seguro] nos estamos colocando en la antesala de una nueva crisis financiera originada por la abundancia de dinero a tipos de interés inferiores al natural, es decir, no fijados por el libre funcionamiento del mercado. De ahí nacen perversiones como las que acabamos de sufrir, dado que el mercado financiero [como también Ángel nos advierte mucho] no ha sido regulado con nuevas normas enfocadas a objetivos económicos racionales y sostenibles a largo plazo.

Es lamentable que no se aproveche el momento para analizar si realmente los mercados financieros en su regulación actual ofrecen una garantía real para el correcto funcionamiento del sistema.

No obstante no puedo creer que nadie se haya detenido un momento para analizar el hecho de que hoy el peso del sector bancario en las economías es alarmante. En la famosa Islandia, por el supercrack, ese peso alcanzó 12 veces el PIB. Sin llegar a tanto, en muchos países la banca tiene en sus activos varias veces el PIB.

En Estados Unidos los bancos han crecido a pasos agigantados: en 1980 esos bancos controlaban en sus activos el 5% el PIB norteamericano; en 1990 alcanzaron el 30% y en 2009 han llegado al 63%.

En Europa, la media de endeudamiento público país no supera el 50% del PIB de media, mientras que los activos en poder de los bancos superan el 400% del PIB. En España el nivel es del 350% (McKinsey/2010) y tenemos una deuda pública del 55,2%.

Seguramente, ahora es un poco más fácil entender lo que había detrás de la subida histórica del Ibex del pasado día 10, superior al 14%, donde lgunos bancos llegaron a subir por encima del 20%.

Y, si nosotros sabemos todo esto y lo intuimos, lo analizamos y lo casi vemos como es posible que los que mandan no lo vean no lo perciban no lo intuyan no lo anticipen y vuelvan a meter la pata y con ellos todos nosotros metiéndola también. Y no comprendemos que en lugar de actuar sobre la causa actuen sobre los afectados, más débiles.

Besos,


Preguntas para los lectores:

Con el panorama actual como crees que evolucionaran las siguientes variables:

[Si tienes duda en la respuesta señala aquella que más joda a las clases media y baja]

A medio largo plazo:

¿Habrá subida de tipos y del Euribor?
¿Se depreciará el Euro respecto al Dólar y el Yen?
¿Bajará la bolsa?
¿Subirá la inflación?
¿Se contendrán los salarios?
¿Disminuirá el paro?
¿Florecerán los contratos basura?
¿Se superará el milieurismo?
¿Se forraran los especuladores de divisas?
Y ¿también se forrarán los especuladores de deuda soberana?

A VER SI OS ANIMÁIS A RELLENAR LA ENCUESTA - METER COMENTARIOS, AUNQUE SEA CON EL PERFIL DE ANÓNIMO, QUE ESTÁ “CHUPAO”.

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