Plataforma abierta a la acción política, entendida y enfocada a la mejora de la calidad de vida de todas las personas. Para cambiar lo que no nos gusta, debemos de superar el nivel de la crítica y de la melancolía y pasar a la acción. Esta acción, en ocasiones, debe ser revolucionaria

martes, 15 de febrero de 2011

CRISIS ECONÓMICA - LA SOLUCIÓN ISLANDESA

Es el momento de compartir el apretado debate que hemos abierto sobre el tema del título.
Lo más evidente es que casi todos aplauden las decisiones de los islandeses, pero sin pleno convencimiento; existen serías dudas sobre su aplicación en España.

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Unas cosa en el corazón y otra la razón de estado.

Juan Antonio

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Estoy de acuerdo contigo, Ángel. Pienso que uno de los problemas de medir las cosas y las situaciones está en reducirlo todo a la escala de la medida que se utiliza. En este caso sería decir eso de que Islandia es pequeño, su economía y su población es insignificante y su PIB es muy poco... etc. Por lo que Islandia es distinta y su comportamiento es inaplicable. Y parte de todo eso es cierto. Pero reduciendo todo a la medida se disuelven otros significantes que apuntan a situaciones distintas y todo se convierte en el pensamiento único. Pues, según ello, solo se puede actuar como actúan los que son como nosotros y en dimensiones similares. Islandia es pequeño, es cierto. Pero igual de cierto es que su comportamiento significa un empoderamiento ciudadano que apunta a otras salidas, distintas de las del pensamiento único. Es cierto que los "guardianes" de la economía (FMI) darán menos importancia a Islandia que a España (por ejemplo), por lo que España ha de tener mucho más cuidado. Pero es igual de cierto que caben otras respuestas diferentes de las del pensamiento único de los países que responden al unisono porque tienen coordenadas cuantitativas semejantes. Si perdemos de vista esta pluralidad y todo se reduce a criterios cuantitativos creo que uniformamos a la sociedad con trajes que inventaron otros y que vienen muy ajustados.
Pienso que eso de no empoderar a la sociedad tiene sus consecuencias peligrosas a medio plazo. En el corto plazo todo parece silencioso y que no ocurre nada. Pero de pronto algo ocurre que hace explotar reacciones colectivas imparables. Recuerdo que cuando los movimientos de los barrios de París (con quema de coches) -recordáis? era Sarkozy Ministro del Interior- hubo dos declaraciones que deberían dar qué pensar (todo se olvida demasiado pronto), una del propio Sarkozy que dijo que el problema es que no tenían interlocutor para apaciguar el conflicto. Otra de un chaval que decía "nos trataron como basura y reaccionaremos como basura". Y un periodista narrando esta situación dijo que la llama estaba oculta y dónde sería el siguiente lugar?. Después vino Grecia, luego Túnez, ahora Egipto.... Ya sé que todas estas circunstancias son distintas y las magnitudes defieren. Ya lo sé. Pero hay elementos comunes que se concretan en que de pronto la población revienta. Y eso es olvidado pero creo que es necesario tenerlo en cuenta.
Reducir todo a elementos cuantitativos tiene consecuncias motivadoras para quien lo reduce, pues parece que asi lo comprende todo. Pero,a la vez, tienen consecuencias de marginación (o de olcido) de otros aspectos que funcionan en los entresijos de la sociedad.

Marcos
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Por un lado estoy de acuerdo con los islandeses, que cada uno se coma sus marrones y más cuando se trate de liberales que, cuando les interesa, defienden la no regulación y denostan el intervencionismo del estado, y ahora piden, como siempre ha sucedido, ayuda al papa estado. En ese sentido dejar quebrar a los bancos parece lógico, igual que si se trata de empresas o particulares, el estado no viene a solucionar sus problemas. Salvo: que se trate de una empresa con muchos trabajadores, en cuyo caso, desde el estado hasta los sindicatos se opondrán a que se permita su quiebra, -y, en el caso, se la ayudará con dinero de todos-; sea una empresa de sector “estratégico” por ejemplo de la minería del carbón, en cuyo caso ni dios quiere que cierren las minas a pesar de su quiebra estructural si no fuera por las ayudas de todos los españoles y europeos, a través del dinero público; que se trate de una superquiebra como la de las cajas de ahorros que nos toca pagar de nuevo como benditos.



Y, yo os pregunto a todos;

¿Seríais partidarios de permitir la quiebra de las cajas de ahorros españolas?

¿Estáis de acuerdo con que la solución es que acaben en manos privadas?

¿Se os ocurre otra que no sea que paguemos todos su refinanciación y saneamiento? ¿Cual?



En Irlanda la solución aplicada fue dejar hacer: no se aportó dinero público, y no se asustaron cuando quebraron y, además, lo malos a la cárcel. ¿Hacemos esto aquí con las cajas de ahorros?



¿Tenemos a 15 millones de españoles dispuestos a decir que se permita dicha quiebra? Se trata en proporción de los 160.000 islandeses apoyando esa posición.



A ver si os mojáis un poquito.



Saludos,

Juan Antonio


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El caso de Islandia es sencillo, aunque dificil de hacer proque requiere mucha valentía, cosa de la que se carece: los ciudadanos islandeses tomaron el control de su país y de sus vidas. Destruyeron todos los bancos viejos y crearon bancos nuevos. Eso lo puede hacer un Gobierno que mande y tenga moneda propia cuando le dé la gana (hay algunas complicaciones internacionales, pero no son mayores de las que ya hay ahora). El sistema financiero es el motor de un país, y cualquier país con ciudadanos conscientes no debería dejar que el sistema financiero esté al servicio de los intereses privados, entendiendo por tales los intereses de los propios financieros y de sus accionistas (las cuentas de resultados de sus bancos). Ahora en occidente ya es demasiado tarde para devolver el poder sobre el dinero a los Estados, aunque todavía estaríamos a tiempo de poner la finanzas al servicio de la economía de los ciudadanos. Lamentablemente como los países son muchos, tienen mucha gente y hay mucha división de opiniones y partidos, nadie hace nada para conseguirlo. Entonces ganan los financieros, que son pocos y están unidos. Lo que ha hecho Islandia es lo que tendrían que hacer los del G-20, pero no se atreven. Así que prepararos para seguir trabajando para las finanzas y para sufrir. Yo tengo algunas ideas para que los gobiernos pusieran el sistema financiero a trabajar para los ciudadanos, pero direis que estoy loco, y puede que no os falte razón.Las cosas ahora están organizadas para que todos los humanos (menos de momento los islandeses) trabajen para las finanzas, y así será hasta que los humanos se rebelen, para lo que no acierto a saber cuanto tiempo queda. Lo que intuyo es que esto de que las finanzas gobiernen toda la vida del humano occidental no puede durar mucho.

Saludos. angel




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Yo, en mi escaso conocimiento del sistema financiero mundial, estoy totalmente de acuerdo con Juan Antonio. El modelo islandes es justo lo que no necesitamos.

Manolo




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Islandia toco suelo de verdad, y hoy crece por encima del 6% anual, (datos de última hora). Sus bancos quebraron, el estado los dejó sin ayudas (llevando al extremo que el mercado manda) ya que en una economía liberalizada el que la hace debería de pagarla.



Esto pudo hacerlo por dos razones: principales:



Su escasa población, cerca de 330..000 habitantes, y una economía interna de reducido tamaño garantizaban que el sistema financiero seguiría funcionando. Es decir, bastaba con que algunos bancos extranjeros abrieran sucursales.


Una mayoría del desaguisado se concentraba en el exterior y el gobierno fue impermeable a las presiones de los gobiernos de los países dannificados.


Por eso, el pueblo pago los coste de la crisis, como todos, pero no tubo que contribuir al saneamiento de las instituciones financieras.



En nuestro caso, todo el mundo dice, hasta los más radicales, que hacerlo a la islandesa hubiera sido un dislate y que hubiéramos colapsado el país. Con el sistema en quiebra, el crédito se hubiera evaporado y, por tanto, nuestras empresas no se hubieran podido financar. Es evidente que aquí, con 40.000.000 millones de habitantes, no bastra con que algunos bancos abran sucursales. Por otro lado, nuestra posición exterior, como os he indicado en otras ocasiones, hubiera quebrado el sistema euro en toda Europa.



Así que cuidadín que los islandeses, posiblemente porque piensan y crren que no nos necesitan, han sido muy poco solidarios en este proceso; y han hecho lo que describes sobre la base del pequeño tamaño de su economía.



Salut

Juan Antonio

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LA REVOLUCIÓN DE ISLANDIA
Ignacio Escolar

Ahora que el pueblo egipcio ha triunfado, o al menos lo parece, es buen momento para hablar de otra revolución mucho más desconocida: la de Islandia, ese país que el FMI de Rato ponía como ejemplo a seguir y que acabó completamente quebrado, hundido por los escombros de una banca cancerígena que convirtió la isla en un inmenso hedge fund y dejó una deuda equivalente a todo el PIB de ocho años y seis meses.

La solución islandesa a esa condena pronto se apartó de la ortodoxia. La Fiscalía abrió una investigación penal contra los banqueros responsables del colapso; algunos han huido del país y están en busca y captura por la Interpol. En 2009, el gobierno tuvo que dimitir en bloque, acorralado por las protestas ciudadanas; fue el primero y casi el único en caer por la crisis (si excluimos a Túnez y Egipto). Después los islandeses forzaron un referéndum para bloquear el pago de la deuda de la banca y lo lograron: ganó el no con más del 90% de los votos. Y hace un par de meses, Islandia arrancó una ambiciosa reforma constitucional que, por primera vez en la historia del mundo, será fruto de un proceso de democracia directa, al margen de los partidos. La Asamblea Constituyente está formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas entre 523 candidaturas que sólo necesitaban 30 firmas para poder presentarse.

Hoy Islandia está creciendo. El año que viene, su presupuesto público estará en superávit; su situación económica es bastante mejor que la de otros países igualmente desarbolados, como Grecia o Irlanda. ¿El secreto? Algo revolucionario, aunque se suponía que era una de las reglas ensenciales del capitalismo: Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase.

Enviado por Marcos




miércoles, 15 de diciembre de 2010

PROYECTAR EL CAMBIO GLOBAL (II). ANALIZAR EL PRESENTE.

A modo de introducción:
Vivimos la época del triunfo de los números. Todo se mide y cuantifica. Lo que no se cuantifica no tiene valor. Cuando la economía no tiene números, se la desprecia como filosofía. Pero yo aprovecho este análisis de nuestro presente económico para reivindicar la importancia de las letras y la filosofía. Creo que letras y números deben convivir en equilibrio. Cuando se combinan generan las contraseñas más resistentes. No desprecies este análisis porque tenga pocos números. Tiene muchas letras. Las letras forman palabras, las palabras contienen ideas, las ideas cambian las personas. Recuerda: en el principio de todo fue la palabra, no el número. Acércate a la lectura de este diagnóstico del presente con esta perspectiva: tenemos abundancia de números y escasez de letras. No son números lo que nos falta. Nos faltan sobre todo ideas... y valores éticos.


1. Si he realizado una excursión sobre el pasado utilizando el siglo XVIII como referencia, no es para generar miedo al futuro, sino reflexión sobre el presente. Aunque la primera reflexión a realizar es sobre un presente dominado por el miedo y el riesgo. En los últimos 60 años y especialmente desde 2001, las decisiones políticas y económicas de occidente se han adoptado mientras los ciudadanos vivíamos atrapados en el miedo. Desde finales de la segunda gran guerra hasta la década de 1980 vivimos con el miedo al holocausto nuclear y a la guerra fría, cosas inseparables del miedo al comunismo. Desde finales de los 70 se nos generó el miedo al Estado, un agente al que había que empequeñecer y empobrecer porque era improductivo y enemigo del mercado libre y de nuestro bienestar, una falsedad de efectos calculados. Desde el ataque a las Torres Gemelas, cuando el mercado libre ya dominaba al menguante Estado, se nos ha generado el miedo al terror: no necesitamos la fuerza del Estado para protegernos de las calamidades colectivas y de los abusos de los poderosos, sino para protegernos del terror. Terror que se ha extendido también al diferente, al parado, al excluido, a veces incluso al vecino!. ¿Y qué pensar sobre el riesgo?.

2. El riesgo máximo nos ha llegado de la mano de la economía, justo cuando parecía que esta iba a llevarnos al paraíso del hiperconsumo inagotable. En el mundo acomodado hemos dado rienda suelta a los vicios económicos, y el ultraliberalismo de los mercados los ha desarrollado a conciencia desde la década de 1970. Y en la cima de nuestros vicios económicos hemos situado la especulación con el riesgo financiero hasta tal punto que mientras para unos el riesgo es ya un problema vital, para otros el riesgo sigue siendo un negocio muy rentable. Este vicio de hacer negocios con el riesgo financiero se generalizó desde las década de 1990 a través de activos financieros tóxicos en forma de productos estructurados y derivados, y ha acabado por arruinarnos. Y la ruina ha aumentado nuestro miedo Ahora la mayoría de los acomodados tenemos incluso miedo de perderlo todo porque lo único seguro que tenemos son nuestros ingresos monetarios, y la crisis de 2008 nos ha demostrado que el dinero es ya sólo un apunte contable electrónico, y que puede esfumarse de la noche a la mañana a manos de la especulación financiera y de la inflación. Nos sentimos indefensos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?.

3. Hay que mirar al pasado para entender algo del presente. El siglo XVIII trajo a occidente el triunfo político de un grupo social – la burguesía – y el triunfo económico de un sistema – el capitalismo. La burguesía ha tenido en estos 250 años el monopolio del poder económico y se ha visto obligada a compartir el poder político cuando los trabajadores del capitalismo – hijos de los campesinos del antiguo régimen estamental - se organizaron a través de la democracia y del sistema de partidos políticos y accedieron democráticamente al gobierno de los Estados nacionales, sobre todo después de la Gran Guerra fascista de millones de muertos. Pero el periodo histórico en el que la burguesía occidental ha aceptado compartir el poder político con los partidos obreros democráticos y asumir las reformas sociales que estos impulsaron ha sido breve: los 30 años posteriores a la segunda guerra mundial. Desde la década de 1970 las cosas han cambiado radicalmente. Nos hemos especializado en los abandonos y la mayoría de los ciudadanos comienzan a sentirse abandonados a su suerte.

4. Los socialdemócratas, que históricamente habían sido los portavoces políticos de los trabajadores, abandonaron su defensa del Estado y de lo público, y se sometieron a los dictados del mercado y de lo privado. Las instituciones públicas abandonaron sus fines fundacionales y se pusieron al servicio de las finanzas. Las finanzas abandonaron el sentido del dinero como capital productivo (finanzas que sirven a los ciudadanos dedicando el dinero a fabricar bienes y servicios) y nos descubrieron el uso del dinero como puro capital financiero (finanzas que engañan dedicando el dinero a fabricar dinero). Los ciudadanos abandonaron su sentido de pertenencia a una comunidad de hombres y mujeres libres e iguales, y se encerraron en su yo individual satisfecho. Los trabajadores abandonaron su sentido de pertenencia a un grupo social y se refugiaron en el consumo masivo y el egoísmo. Fruto de esos abandonos, el presente está lleno de éxitos tecnológicos pero está vacío de proyectos colectivos. Las personas hemos abandonado el discurso y las ideas comunitarias considerándolas viejas antes de tiempo. Para rematar este desarme moral, la política sometida al mercado nos ha conducido a la exaltación de lo individual y al abandono de lo colectivo. Este es el primer gran problema. ¿Hay alguno más?.

5. Sí. Hay algo todavía más peligroso: el triunfo de la desigualdad escandalosa. Las medidas de la desigualdad no hacen más que crecer. Los índices de Gini cada vez se aproximan más al 100 (total desigualdad) y se alejan más del 0 (completa igualdad). Ya ni los países tradicionalmente socialdemócratas escapan a esta tendencia. La sima de la desigualdad por la que nos estamos precipitando se agranda. Todas las estadísticas lo confirman: nunca tan pocos vivieron con tanto ni tantos sobreviven con tan poco. Somos 7.000 millones de personas, de las que el 15% vive en la extrema pobreza y más de la mitad en la pobreza. Se ha producido la concentración de la riqueza en las finanzas y la concentración de las finanzas sobre sí mismas. Dinero invertido en producir dinero. Pura irracionalidad. Este es el tercer gran problema de nuestro presente.

6. Porque si es grave la desigualdad escandalosa no lo es menos la irracionalidad de las finanzas. En estos momentos el dinero ya no está mayoritariamente al servicio de la economía real y las necesidades de las personas, sino al servicio de la especulación, la economía financiera y la acumulación de beneficios. 20% de la inversión a la economía real (dinero para fabricar bienes y servicios) y 80% de la inversión a la economía financiera (dinero para fabricar dinero). Este desequilibrio es insostenible. La capacidad del dinero para moverse globalmente sin fronteras unido a la transformación tecnológica de las transacciones monetarias, han convertido el mundo de los productos financieros en un agujero negro que absorbe todo el dinero disponible. Además mientras que el dinero invertido en la economía real produce una rentabilidad baja, el dinero invertido en la economía financiera produce una rentabilidad alta. ¿Por qué conformarse con un 5% en la economía real cuando puede obtenerse un 20% o más en la financiera?. A esta locura ha contribuido la conversión del dinero en apuntes contables electrónicos que se mueven con un “clic”. Es el “poder del clic”. ¿Qué es éso?.

7. Si un ciudadano puede mover 1.000 euros de una cuenta corriente a otra con solo un clic, los agentes de fondos, sociedades de inversión y bancos pueden mover miles de millones con el mismo clic. El caso del joven “trader” Jerome Kerviel y Societé General lo dice todo. Basta leer con atención la entrevista que Der Spiegel hace a Jerome en los días posteriores a su condena judicial, y publicada por El País el 21 de noviembre de 2010. Lo expresa con la ingenuidad de un joven de 33 años que aprendió en Societé General todo lo que sabía sobre el negocio bancario: “Nadie sabe lo que se oculta en los balances de los bancos. Son completamente impenetrables. Se tarda un segundo en invertir 150 millones de euros. Cuatro en invertir 1.000 millones. Es algo que sucede tan rápido en el ordenador que se pierde el sentido de las cantidades manejadas. El mercado internacional es tan grande que absorbe cualquier orden en cuestión de segundos. La rueda gira cada vez más deprisa. Se ha vuelto loca”. Nadie hubiera podido retratar mejor la irracionalidad financiera en la que estamos atrapados. ¿Pero estamos realmente en manos de esta gente?.

8. La respuesta es sí. Completamente. Pero los jóvenes “modelo Kerviel” no son más que el último escalón en la cadena jerárquica. Son miles de peones-agentes de inversión apostando al alza y a la baja cada día cientos de miles de millones con derivados, estructurados, futuros, CDS etc., en el mercado financiero global, y todo ello por encargo de terceros. La sofisticación de las apuestas se ha hecho de tal naturaleza que los inversores financieros pueden ganar tanto cuando apuestan al alza como cuando apuestan a la baja. Algo impensable en las inversiones de la economía real. Además los agentes no actúan por iniciativa propia. Lo hacen incentivados por sus jefes y directivos para maximizar los beneficios del banco, del fondo de inversión, de los accionistas y de los inversores. La paradoja es que nunca antes la humanidad ha tenido tanta abundancia de dinero, pero al mismo tiempo tanta escasez de racionalidad. Es el resultado de nuestro mal modelo de sociedad en el que hemos maximizado los frutos de la libertad económica y hemos minimizado los frutos de la igualdad social. La víctima ha sido la fraternidad entre las personas. ¿Hacia dónde caminamos en occidente?.

9. Parece que regresamos a gran velocidad al pasado subidos en la máquina del tiempo. Volvemos hacia un régimen estamental y a la primera fase del capitalismo, periodo con el que cada vez tenemos más similitudes. Pondré algunos ejemplos de ello:
La SEGURIDAD fue privada y de pago en el régimen estamental del siglo XV al XVIII, ha sido pública y universal con el Estado nacional avanzado de los siglos XIX y XX , pero vuelve a ser privada y de pago en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho de la seguridad vale para las comunicaciones, la energía, la enseñanza, la salud etc. La VEJEZ fue de protección privada en el régimen estamental, ha sido de protección pública en el Estado nacional avanzado, y vuelve a ser de protección privada en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho para la vejez vale para el paro. El EJERCITO fue mercenario en el antiguo régimen. Ha sido público en el Estado nacional avanzado y vuelve a ser profesional y mercenario en las tendencias del siglo XXI. El PODER fue atributo del rey y la nobleza en el régimen estamental. Ha sido de las instituciones democráticas en el Estado nacional avanzado, y es de los mercados y las finanzas en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho del poder vale también para los PRIVILEGIOS.
Las tendencias del siglo XXI generan en las personas altos niveles de inseguridad e incertidumbre, que se añaden al miedo y al riesgo que hemos comentado. ¿No es esa mezcla de sensaciones un coctel explosivo?.

10. Sí lo es, pero ninguna persona y ningún colectivo parece tener el poder de detener esta locura social en la que hemos caído. La socialdemocracia era el resultado de un compromiso entre el socialismo revolucionario y el liberalismo radical. Ese compromiso se rompió por los dirigentes políticos y económicos de los últimos 40 años, y soplan de nuevo con fuerza los vientos de las desigualdades y de la injusticia. Generaciones anteriores han luchado para que el Estado nacional se encargara de la provisión universal y no discriminatoria de servicios y derechos, y lo consiguieron. Pero ahora el Estado se debilita cada día, y la provisión de servicios y derechos básicos se está dejando en manos de los mercados. Privilegios y privilegiados están de regreso porque los mercados no saben de igualdad ni de justicia. Sólo sirven bien al que tenga dinero y capacidad económica para comprar en ellos. Los indicios no son buenos y deberíamos estar preocupados.

11. El mismo Estado nacional ha caído en manos de los mercados. Hasta finales del siglo XX el dinero era creado y controlado por los Estados. Estos impulsaban con mayor o menor entusiasmo la fortaleza de los mercados según quien fuera el grupo político gobernante. En ocasiones, cuando el mercado se pervertía, dejaban quebrar a sus actores (empresas). Era el castigo merecido por un comportamiento económico incorrecto. Desde finales del siglo XX el dinero ha pasado a ser creado y controlado por los “mercados financieros” y estos impulsan con entusiasmo la debilidad de los Estados nacionales. Cuando los Estados se resisten a entregar al mercado la producción de los bienes públicos (transporte, energía, prisiones, servicios sociales, sanidad, enseñanza, pensiones etc.), las finanzas hacen quebrar a los Estados. La consecuencia de ello es que los ciudadanos sienten que las instituciones públicas que los representan se están haciendo inservibles, como pasó en el antiguo régimen. El Estado nacional es ya un instrumento inútil para resolver los problemas que generan las finanzas, y está siendo enterrado por los mercados globales. Ese es el viento que ya azota también a los Estados nacionales de Europa y los políticos europeos simulan no enterarse de nada. ¿Tiene algún límite este deterioro del Estado y de lo público?

12. El análisis del presente puede parecer exagerado o catastrofista, pero lo considero realista. Sucede que nos desagrada el rostro que se nos muestra: desigualdad, miedo, inseguridad, abandono, incertidumbre, especulación, irracionalidad, etc. Sensaciones y situaciones negativas que la comunidad humana acumula cada día en mayor cantidad. Parece que hubiéramos olvidado la parte animal que todos tenemos, vinculada a la supervivencia. Pero esta parte existe, y está gobernada por los instintos. La inseguridad engendra miedo. El miedo es un instinto. La desigualdad engendra rabia y violencia. La violencia es un instinto. El hiperconsumo y la codicia engendran irracionalidad. La irracionalidad es un instinto. Y donde los instintos avanzan la razón retrocede. No podemos olvidar que democracia y partidos políticos fueron hijos de la razón ilustrada, y son la columna vertebral del Estado nacional avanzado. No existían en el antiguo régimen. Pero en el siglo XXI democracia y partidos están en decadencia junto con el Estado nacional que los consolidó. Crece el número de ciudadanos desafectos con la democracia y los partidos. ¿Otro mal presagio del presente?.

13. Los estudiosos de la política y la sociedad consideran que democracia y capitalismo aparecen como indisolublemente unidos a raíz de los cambios promovidos por la burguesía occidental en el siglo XVIII. Esta idea otorga a la burguesía capitalista un certificado de democracia y libertad que no siempre se ha correspondido con la realidad, pero que favorece la imagen de la burguesía ante el resto de la sociedad. En todo caso los hechos históricos confirman esta imagen, y más después del fracaso del modelo político-económico de la Unión Soviética (una sola clase social, un solo partido, una sola economía pública y centralizada). La unión de capitalismo y democracia parece haber sido efectiva y equilibrada hasta el último cuarto del siglo XX. La libertad política no existe sin la libertad económica, se nos decía. Pero desde la década de 1970 ese equilibrio se ha roto, y la China actual es la prueba de que el capitalismo es posible sin libertad y sin democracia.. ¿Sólo en China?

14. No. También en occidente la democracia está siendo devorada por el capitalismo. Lo que parecía imposible está sucediendo. La política, como expresión democrática de la voluntad del pueblo, se ha echado a un lado y se ha subido al carro de los mercados y la privatización de los bienes públicos como una manera de quitarse problemas y responsabilidades. Pero si todo acaba siendo gestionado y gobernado por los mercados, no necesitamos ni partidos, ni democracia ni gobierno. ¡Nos bastan los mercados!. Caminamos hacia la concentración del poder económico y político en la sola mano del mercado en detrimento de la democracia. La burguesía occidental, que siempre ha dominado la economía privada, ha descubierto ahora un nuevo instrumento para dominar también la política: las corporaciones multinacionales y los organismos multilaterales. Utilizando las empresas multinacionales y las instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.), la burguesía ha sido el primer grupo social en globalizarse, y está debilitando el poder de los Estados nacionales y la capacidad de sus políticos. Al hacerlo, amenaza también la libertad y la democracia. ¿Para destruirlas o para reorientarlas?

15. Una parte de la burguesía ilustrada del siglo XXI considera que los Estados nacionales y sus democracias ya no sirven para los nuevos retos de una economía globalizada. Que incluso los políticos nacionales son un obstáculo. El Club Bilderberg forma parte de este grupo. La burguesía está de nuevo en una encrucijada, como ya lo estuvieron en el siglo XVIII sus antepasados, cuando descubrieron que los Reinos absolutistas y su aristocracia eran un obstáculo para el avance de las empresas, la industrialización y el progreso. Entonces apostaron por la libertad, la democracia y las nuevas ideas. Promovieron una transformación profunda de la sociedad y dinamitaron el viejo régimen estamental. Pero no estoy seguro que hoy la burguesía sepa bien lo que más le conviene hacer en esta nueva encrucijada. ¿Es acertado debilitar los Estados nacionales y mostrar a los ciudadanos que sus políticos están sometidos a los mercados globalizados?. ¿Tendrá éxito esta estrategia?

16. La burguesía no es una clase homogénea, como tampoco lo es la clase trabajadora. Radicales y moderados habitan en ambas clases, como ha demostrado la Historia. Hemos visto cómo los trabajadores radicales crearon la dictadura del partido proletario que devoró al comunismo, y cómo ese imperio se derrumbó en 1989 junto con el muro de Berlín. Hemos visto cómo los burgueses radicales han creado el imperio de los mercados globalizados y la dictadura del capitalismo que ahora está devorando a la democracia y a los Estados nacionales. ¿Tan seguros están de que el sistema sobrevivirá a ese banquete?. Puede que los éxitos recientes estén cegando a los burgueses radicales (todo para los mercados nada para los Estados). Además hoy la burguesía está liderada por los financieros, un grupo poco relevante en el siglo XVIII, pero estratégico en el mundo actual. Esta no es una diferencia menor. Porque la globalización de las finanzas se ha puesto al servicio del deterioro de la solidaridad: ruptura de la solidaridad entre países (monedas contra monedas para disfrute de la especulación financiera internacional); ruptura de la solidaridad entre trabajadores (fondos de pensiones de unos trabajadores especulando con el bienestar y el nivel de vida de otros trabajadores); ruptura de la solidaridad entre burgueses (capital financiero ahogando al capital productivo y especulando contra él). La ruptura de todas las solidaridades es el camino directo al caos. ¿Podemos evitarlo?.

17. Las dudas son razonables. Dos años largos después de la quiebra del sistema financiero internacional ya sabemos lo que va mal, pero no hacemos nada para remediarlo. Ni los políticos, ni los economistas, ni los empresarios ni los ciudadanos. No exculpo a nadie de esta responsabilidad. Sabemos que las empresas intentan ganar más especulando con activos financieros que produciendo bienes y servicios: El caso Porsche explicado en El País del 28 de noviembre de 2010 es la regla, no la excepción. Eso va mal, pero no lo corregimos. Sabemos que los Estados en quiebra o amenazados con ella lo están porque los políticos obligan a sus pueblos a pagar las pérdidas y las deudas generadas en el sistema financiero por los especuladores privados codiciosos. Eso también va mal, y tampoco lo corregimos. Sabemos cómo funcionan los activos financieros (futuros, opciones y CDS) que utilizan los especuladores globales para arruinar y hacer quebrar a los Estados nacionales, pero ni los políticos del G-20 ni las autoridades políticas nacionales adoptan medidas para prohibir esos productos tóxicos para nuestra salud económica. Muy al contrario, a estas apuestas de especulación suicida se las llama “confianza de los mercados”. La perversión de lenguaje es máxima. Eso va mal, pero no lo corregimos.

18. El análisis del presente nos deja mal sabor de boca. Es éticamente desagradable, y aumenta el número de personas críticas que se sienten incómodas en él. El modelo económico vigente (capitalismo liberal de mercado y sólo propiedad privada, al que eufemísticamente llamamos “los mercados”) es una máquina compleja cada vez más descontrolada. Nos muestra, como nunca antes, sus contradicciones: Es una economía racional en la combinación empresarial de los recursos productivos (organización eficiente de los factores productivos en la empresa) e irracional en los fines (maximización del beneficio y acumulación descontrolada del capital). Pero la irracionalidad de los fines produce irracionalidad en la combinación social de los recursos (excesos de oferta sin demanda capaz de absorberla o excesos de demanda sin oferta capaz de satisfacerla), y ocasiona periódicamente una acumulación masiva de especulación económica (manifestada en forma financiera), y de injusta distribución de la riqueza. Una sociedad insostenible.

19. Tampoco desde el punto de vista de la naturaleza, el capitalismo liberal de mercado es sostenible ya que tiende a la sobreexplotación de los recursos naturales disponibles hasta su completo agotamiento. En definitiva, el sistema capitalista de mercado basado sólo en la propiedad privada es viable en la gestión de los medios empleados pero es insostenible en los fines perseguidos. Es un modelo en el que los poderes económicos tienden a dominar, hasta eliminarlos, a los poderes políticos (todo para el mercado y nada para el Estado). Este hecho no impide que cuando los acontecimientos amenazan catástrofe general, los poderes económicos exijan a los poderes públicos que acudan al rescate del modelo, como ha sucedido con la crisis financiera global de 2008. Pero en realidad el capitalismo liberal de mercado es un modelo ineficiente y de mala calidad desde el punto de vista de los fines, y lo previsible es que colapse en una de sus crisis periódicas, arrastrando con él a toda la sociedad.

20. Durante un tiempo los idealistas creyeron que el modelo de socialismo planificado y con sólo propiedad pública ganaría al capitalismo liberal de mercado. Ha sido un sueño corto. La economía socialista centralizada (modelo comunista-leninista), intentó introducir la racionalidad en los fines de la economía siguiendo la máxima marxista e idealista de “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus capacidades”. Para ello sustituyó la maximización del beneficio por la satisfacción planificada de las necesidades personales y sociales, pero destruyó la racionalidad en la combinación empresarial de los recursos. La planificación aportaba el control de la especulación y de la distribución de la riqueza, pero la irracionalidad en la gestión de los recursos no trajo al pueblo la riqueza que se esperaba del modelo, y el modelo se agotó. Este modelo, al contrario que el capitalismo liberal, era viable en los fines pero insostenible en la gestión de los medios. Es un modelo en el que los poderes políticos dominan, hasta eliminarlos, a los poderes económicos (todo para el Estado y nada para el mercado). La experiencia práctica más interesante de este modelo (la Unión Soviética) colapsó entre 1989 y 1991.

21. En las décadas posteriores a la segunda Gran Guerra se asentó en Europa el modelo de economía mixta: capitalismo liberal de mercado compensado con regulación económica, servicios públicos estatales y mecanismos de redistribución de la riqueza. El modelo de economía mixta parte del reconocimiento de que “los mercados” fallan en la asignación justa de los recursos. Son eficientes económicamente pero ineficientes socialmente. Por ello en este modelo los poderes públicos respetan y aceptan la racionalidad del capitalismo para asignar los recursos productivos, pero introducen correcciones en la irracionalidad de los fines a través de instrumentos y medios de la política económica. El gran problema de este modelo es la inestabilidad. Está siempre en equilibrio inestable pues los poderes económicos rechazan permanentemente la intervención de los poderes públicos en la economía y en el funcionamiento de los mercados, y los poderes públicos tienden a aplicar políticas económicas que se extralimitan en las correcciones de la irracionalidad de los fines y objetivos del modelo capitalista. Esta pugna mantiene el modelo en inestabilidad permanente.

22. Parece que una mezcla equilibrada de Estado y mercado sería lo socialmente más deseable. De hecho los ciudadanos de Europa han alcanzado altos niveles de bienestar material cuando los Estados nacionales han funcionado en equilibrio con el mercado. Pero como en toda situación inestable, es difícil mantener este equilibrio. La propia inestabilidad del modelo produce en la práctica su erosión. A fases de predominio del Estado suceden fases de predominio del mercado. La tendencia actual es de dominio absoluto de los poderes económicos sobre los poderes públicos. Como no existen estabilizadores sociales de recuperación del equilibrio, el modelo tiene un riesgo cierto de desaparecer. Los Estados nacionales han sido forzados a renunciar a toda actividad y regulación económica pública (sector público empresarial y de servicios), y ejercen un papel económico cada vez más residual. Hoy el modelo de economía mixta parece muerto, y triunfa el capitalismo liberal de mercado y sólo propiedad privada (los mercados) en su versión más despiadada (miedo, abandono, desigualdad, irracionalidad, codicia, especulación, insostenibilidad etc.). Para finalizar este breve análisis del presente, las preguntas que nos abren la puerta del futuro.

23. ¿Es posible revertir la situación?. ¿Podemos construir un modelo económico que sea sostenible y viable en los medios y en los fines?. ¿Cómo puede hacerse?. ¿Qué papel deben jugar en esta transformación la burguesía, los trabajadores y los políticos?. ¿Por qué los economistas no dedican pensamiento e investigación a esta cuestión y en cambio nos recitan incansables las soluciones del capitalismo despiadado?. ¿Por qué cuando actuamos económicamente en el ámbito de la empresa reconocemos la necesidad de que la actividad económica se desarrolle de manera organizada, regulada y cooperativa para ser eficientes (concepto de planificación y colaboración entre empresarios, directivos y trabajadores), y en cambio cuando pasamos al ámbito de la sociedad, tanto nacional como global, rechazamos estos principios, y defendemos que la actividad económica se desarrolle de manera desregulada, desorganizada y agresiva para ser eficientes (conceptos de rivalidad y competición)?. ¿Por qué no sometemos a análisis técnico-económico el impacto de los incrementos de la productividad sobre los excedentes empresariales y las políticas de distribución de estos?.

24. La automatización de los procesos productivos ha incrementado la productividad. como nunca nuestros antepasados imaginaron, y lo más importante es que la seguirá elevando en el futuro, aunque en detrimento del empleo. ¿qué parte de ese incremento extraordinario se lleva cada factor de producción?. ¿Quién se está apropiando en el modelo capitalista liberal de los excedentes generados por las innovaciones tecnológicas en el último siglo, y a qué lo está destinando?. ¿Está en la apropiación y distribución del excedente presente el nudo gordiano de un modelo futuro alternativo?. Y la más importante de las preguntas para salir del presente oscuro y entrar en un futuro claro: ¿De qué naturaleza son los problemas que nos afligen?. ¿Tenemos problemas técnicos o tenemos problemas morales?.

viernes, 26 de noviembre de 2010

PROYECTAR EL CAMBIO GLOBAL I.- APRENDER DEL PASADO.


A modo de presentación:
Dije en la entrada al blog del pasado 29 de octubre que los militantes socialistas españoles harían bien en contribuir a liderar el cambio global que necesitamos, tanto ahora que tienen el Gobierno de España como cuando estén en la oposición. Es una de las mejores misiones que pueden encomendar al instrumento político que tienen en sus manos, llamado PSOE, y a la organización internacional política a la que están adheridos. Hasta el momento no han hecho este trabajo. ¿Qué cambio?. Me propongo hacer mi contribución a perfilar ese cambio global, y la subo a la RED para que las ideas puedan ser debatidas y utilizadas libremente por quien las encuentre de provecho. Me aproximaré al proyecto de cambio haciendo primero una breve reflexión histórica (Cambio Global I), después un diagnóstico del presente que nos toca vivir (Cambio Global II) y terminaré con una aproximación al contenido básico del proyecto futuro y su paradigma económico (Cambio Global III). Comienzo por la reflexión histórica a fin de tomar algunas lecciones del pasado sobre la última transformación occidental que vivieron nuestros antepasados.
MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. Proyectar: “hacer un proyecto de arquitectura o ingeniería”. Proyecto: “primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle la forma definitiva”. Estos dos significados - hay otros varios en el diccionario de la Real Academia Española - de los términos “proyectar” y “proyecto” me permiten presentar el enfoque que propongo para abordar el cambio global que necesitamos. Propugno una solución científico-tecnológica, porque considero que saldremos de las varias crisis en las que estamos atrapados en este momento histórico (crisis moral, crisis económica y crisis social) cuando se aúnen los esfuerzos de la ciencia y de la tecnología – que son los frutos de la razón - para proyectar una nueva teoría económica con nuevos valores sociales y una nueva cultura. Para ello es necesario crear nuevo pensamiento. En todo caso la visión del cambio debe ser doble, económica (mercados) y política (Estados), porque esta dos realidades son compatibles y necesarias. Ni el mercado puede matar al Estado no el Estado al mercado. Deben aprender a convivir. ¿Cómo hacerlo?

2. Al igual que los ingenieros previamente a la construcción de una realidad física concreta (un puente, una máquina, un aeropuerto, un edificio, etc.) proyectan la misma aplicando sus conocimientos técnicos, los ingenieros sociales, entre los que incluyo a los economistas, deben aplicar sus conocimientos técnicos a proyectar el cambio global que la humanidad del siglo XXI necesita si queremos dejar atrás los horrores económicos en los que ahora malvive el 80% de la humanidad pobre y por los que nos sentimos amenazados el otro 19% acomodado. Las soluciones que ahora se están adoptando son soluciones improvisadas y sin un marco de referencia estratégico (nuevo paradigma socio-económico). En realidad no sabemos muy bien a dónde vamos, o más bien a dónde nos llevan, porque los expertos economistas tampoco lo saben. Advierto que proyectar lleva implícito el concepto de “planificar” o “programar”, un concepto que en mi opinión debemos recuperar para la nueva teoría económica y poner en valor si queremos sobrevivir como especie. ¿Por qué?

3. Lamentablemente no tengo mucho que decir a favor de los economistas actuales como ingenieros de la sociedad. Hasta ahora la mayoría de ellos han practicado más la magia que la ingeniería social. Han acabado dejando la economía en manos de la improvisación, del caos y de la codicia de los mercados gobernados por valores poco o nada éticos, y a esta realidad algunos de esos economistas han llegado a llamarla pomposamente “la magia de los mercados”. Han planificado poco o nada la vida económica de la sociedad en la que vivimos. Cuando han decidido hacer “ciencia económica”, han orientado la economía o bien hacia el diseño de modelos econométricos para apoyar el dominio de los mercados financieros sobre la política y la economía real, o bien hacia la aplicación de las matemáticas financieras para crear productos financieros facilitadores de la avaricia perversa y de la especulación con el riesgo financiero, utilizando incluso el engaño si con ello se obtenían mayores beneficios. ¿Y los resultados de esta economía del caos, la codicia y la improvisación llamada “los mercados financieros libres”?.

4. Los resultados están a la vista. Recursos naturales deteriorados y agotados. Contaminación de ríos, bosques, mares, tierras y aire. Transformación de la riqueza productiva en riqueza financiero-especulativa. Acumulación continua de esa riqueza financiera en pocas manos, cada vez menos productivas y más especulativas. Hundimiento económico de los Estados para beneficio de los mercados. Reducción de servicios universales básicos para el bienestar general de los ciudadanos (sanidad, educación, desempleo, pensiones etc.). Consumo irracional y superfluo. Economías de guerra sin guerra oficial pero con cientos de guerras oficiosas. Paraísos fiscales para ricos e hipotecas basura para pobres. Y la guinda de todo ello, la quiebra financiera del sistema económico occidental en 2008 y una estafa masiva que ahora pagamos todos los ciudadanos con nuestros ahorros, con nuestro desempleo y con nuestra reducción de ingresos y servicios públicos. ¿Alguien es responsable de este desastre social?.

5. Todos tenemos responsabilidad en lo sucedido, pero atribuyo la mayor parte de ella a los economistas, porque los que tienen en su mano el poder económico y político no podrían gobernar la complejidad de la sociedad moderna sin la ayuda inestimable de los técnicos y expertos en economía. Son técnicos y expertos economistas los que han elaborado y elaboran las políticas económicas de los Gobiernos nacionales, de los Bancos Centrales y de los Organismos Económicos Internacionales (FMI, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio etc.) en las últimas décadas. Son técnicos y expertos en economía los que asesoran a los Gobiernos del G-20 sobre la mejor manera de salir de la crisis, y alimentan con sus argumentos “científicos” el localismo y la ceguera de los políticos. Son técnicos y expertos economistas los que alimentan el viejo paradigma socio-económico del individualismo y el equilibrio de los mercados, a pesar de ser sabedores de su agotamiento.

6. Y digo más, a sabiendas de que hago una comparación odiosa: la maquinaria del nazismo hubiera perdido mucha capacidad sin el apoyo de la maquinaria administrativa alemana. Hitler fue la condición necesaria para usurpar con malas artes el poder, pero los técnicos y expertos de aquella administración pública alemana fueron la condición suficiente. Reagan, Thatcher, Clinton, Bush padre e hijo, Blair, etc., gobernantes elegidos por sus pueblos, han sido la condición necesaria, pero los técnicos y expertos en economía han sido la condición suficiente para elaborar y ejecutar las políticas económicas que nos han traído a este desastre. En el escenario lúgubre que vivimos, echamos en falta economistas que, actuando como verdaderos ingenieros sociales, proyecten el cambio global que el mundo necesita, sin someterse a los intereses del poder financiero globalizado, a la avaricia de sus mercados de activos, y a posiciones ideológicas dogmáticas o acríticas. ¿Cómo andar ese camino?.

7. Propongo mirar hacia atrás y aprender de la Historia. La Historia es una gran maestra, como lo es la experiencia personal para cada uno de nosotros. El último cambio global profundo del mundo occidental se produjo en el siglo XVIII. En este siglo, las fuerzas emergentes de Europa acabaron con las ideas del antiguo régimen y trajeron a la sociedad europea la revolución política de la democracia parlamentaria y el capitalismo como modelo económico, dos fenómenos que se han extendido después al resto del mundo. De esas ideas y de esa revolución hemos estado viviendo hasta ahora. En aquellos tiempos los economistas eran un bien escaso y la profesión de tal ni siquiera figuraba en el escalafón social. ¿Quiénes sembraron entonces las semillas del cambio?.

8. Fueron filósofos y científicos los que proyectaron poco a poco el cambio cultural, generando un cuerpo de conocimientos que se condensaron en el siglo XVIII a través del pensamiento y las ideas recogidas en la “Enciclopediae”. El nuevo pensamiento moderno se recogió en la Enciclopedia 25 años antes de que la política hiciera su particular revolución en Francia. Los enciclopedistas proyectaron mental y culturalmente el cambio global. Ellos promovieron conscientemente la sustitución de la superstición y la religión por la ciencia y la razón como pilares de la nueva sociedad. Ellos proyectaron primero el catalizador ideológico y cultural del cambio social que se manifestó más tarde como catalizador del cambio político. ¿Cómo sucedió eso?.

9. Al igual que las especies, la sociedad evoluciona por muy diversas causas, y lo hace de dos modos: mediante cambios evolutivos y graduales, o mediante cambios radicales, que son transformaciones. Los cambios evolutivos son pausados y lentos, como habitualmente sucede en las especies. Los cambios radicales son agresivos y rápidos y se manifiestan normalmente en forma de ruptura violenta con el pasado y de revolución social. En mi opinión, el último cambio social de esta naturaleza es la revolución francesa del siglo XVIII, cuyas consecuencias tomaron dimensión global y se extendieron al mundo dominante de la época dando origen a una transformación social profunda que ahora podemos leer con perspectiva histórica.

10. Expongo mi teoría: los cambios radicales son el resultado de la confluencia de factores diversos (nuevas ideas, grandes desigualdades económicas y sociales, instituciones públicas inservibles, cambios tecnológicos y científicos, angustia e incertidumbre social, nuevos grupos sociales emergentes etc.) y de hechos concretos que actúan como catalizadores. Además el cambio radical nunca llega de repente. Se anuncia mediante sucesivos intentos, como esas olas que cada vez se notan más grandes y fuertes, hasta que una de ellas salta los diques de contención y destruye los barcos del puerto. Así sucedió en la revolución francesa. La ola gigante de 1789 que desbarató el puerto de la aristocracia y los barcos del antiguo régimen fue precedida de pequeñas olas de descontento social con el régimen absolutista, un régimen de transición en el que los privilegiados (monarca, clero y nobleza) ya sentían la llegada del cambio, pero se resistían a abrirle las puertas a los no privilegiados (burgueses, campesinos y clases populares urbanas). ¿Y el catalizador del cambio?.

11. Los factores de cambio social y cultural estaban ya presentes en la sociedad estamental, pero necesitaban un catalizador. A destacar, por la similitud con la situación actual, que el desencadenante del hecho catalizador fue una crisis financiera aguda. La monarquía francesa necesitaba más recursos económicos que sólo podía obtener mediante una reforma fiscal. Esta reforma pasaba por obligar a los privilegiados (aristocracia y clero) a pagar impuestos, a lo que estos se negaron y exigieron a Luis XVI la convocatoria de los Estados Generales. Visto en perspectiva, ese fue el momento histórico que catalizó la revolución. El Tercer Estado, el de los no privilegiados, aprovechó esa convocatoria para exigir del monarca francés dos reivindicaciones que cambiaban toda la estructura del poder existente en la vieja sociedad: un hombre un voto, y la soberanía reside en el pueblo, cuya expresión eran los Estados Generales. Los privilegiados se negaron, con el Rey al frente, y los líderes burgueses pusieron en marcha el cambio revolucionario. Ya nada fue igual desde entonces. ¿Qué podemos aprender del pasado?.

12. La transformación política, social y económica del siglo XVIII, que los occidentales reconocemos como “revolución francesa”, nos enseña algunas reglas sencillas que debemos tener en cuenta para el futuro.
Regla 1.- La transformación se produce en un momento histórico determinado, pero sus causas se acumulan en el tiempo.
Regla 2.- Los privilegiados de un régimen socio-económico determinado nunca entregan voluntariamente el poder sobre el régimen a los no privilegiados. Ni siquiera aceptan compartirlo.
Regla 3.- Los privilegios tienden a solidificar el régimen socio-económico dominante más que a hacerlo evolucionar. Esa es la causa profunda de la transformación.
Regla 4.- La transformación necesita un pensamiento nuevo que la divulgue, un malestar general que la apoye, un grupo social que la lidere y una fuerza que la organice.
Regla 5.- En todas las transformaciones, el caos, la confusión y la desorientación se hacen presentes en algún momento. De no ser así, serían cambios evolutivos, no transformaciones.
¿Y la fuerza de la violencia?. ¿Qué relación hay entre violencia y transformación?. Una posible respuesta a esta pregunta la daremos al analizar el presente.

sábado, 13 de noviembre de 2010

ALGUNOS PROBLEMAS DEL ESTADO AUTONÓMICO ESPAÑOL

PROCESO DE REINVENCIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL
EL CAMINO HACIA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

ALGUNOS PROBLEMAS DEL ESTADO AUTONÓMICO

Cuando los constituyentes del 78 cuadraron la unidad nacional con el reconocimiento de la autonomía de las naciones y regiones, pusieron en marcha una dinámica que, creo, no esperarían nunca que pudiera desembocar en estos resultados:

Una reducción drástica del tamaño de la Administración del Estado que impide a este cualquier ejercicio de cohesión. No es posible establecer estrategias de inversión en las personas (el error ciclópeo de transferir la educación y la sanidad), ni tampoco en ordenación del territorio; costas, aguas, energía, residuos. Todo esto se resuelve en un ambiente, la mayoría de las veces, caciquil, localista y de corto alcance, tanto de miras como de enfoque al progreso de la sociedad.

Multiplicación descomunal de organismos públicos, en todas las modalidades posibles, que en muchos casos se solaparan en diferentes niveles. Según la Fundación UPyD esto nos cuesta la friolera de 26.000 millones de euros, el 24% del PIB (posiblemente exageran). Hemos llegado a crear más de un ente público por semana y comunidad autónoma. Actualmente disfrutamos de cerca de 2.000, que prácticamente han laminado la presencia de la AGE. Es evidente que es imposible que no existan duplicidades y que, al mismo tiempo, es palmario deducir que es también imposible ejercer los controles del estado sobre la gestión autonómica.

Ruptura del mercado único nacional, de facto se dan barreras a la libre circulación de personas y de mercancías, a causa de la multitud de organismos, de legislaciones, de trámites, de idiomas, de directrices políticas. Es inaceptable el coste que supone para los ciudadanos y las empresas que cada año se publiquen en torno a 650.000 páginas de boletines oficiales autonómicos, 14 veces más que el BOE, 140 más que Alemania y 700 veces más que Estados Unidos; también parece irracional.

La tendencia de las CCAA hacia la replicación de los servicios del estado ha multiplicado los costes, especialmente los laborales. El personal de las CCAA, en los seis últimos años ha crecido en torno al 30%. Es cierto que en el estado ha sido del 65%, concentrado básicamente en cuerpos de seguridad. La cifra final de sumar todos los empleados del sector público español, ronda la cifra de 3 millones.

Aunque los datos de funcionarios por cada 1000 habitantes colocan a España por detrás de los principales países europeos, el coste de personal en relación con el gasto total, ofrece un panorama muy distinto. Frente a nuestro 26%, tenemos el 24% de Francia, el 23% de G.B. y el muy razonable 16% de Alemania. Es decir gastamos por encima de nuestras posibilidades.

Finalmente, cabe mencionar otro terreno sensible, la autonomía total en el gasto permite que muchas CCAA ofrezcan servicios y prestaciones alegales, que sólo se podrían justificar electoralmente, mientras que permanentemente acuden al gobierno central en su infinita demanda de financiación.

En este escenario no se pueden medir objetivamente ni los resultados ni, por ende, la eficiencia de las comunidades autónomas.

viernes, 29 de octubre de 2010

LIDERAR EL CAMBIO GLOBAL Y SU DISCURSO.


A modo de síntesis:
Hemos llegado a un momento en que no basta mejorar un gobierno para ganar elecciones. Es imprescindible tener un discurso creíble y atractivo para los electores. Y ese discurso tiene que incorporar la lucha por los cambios globales, porque los problemas que tenemos son globales. Ese es el reto de los socialistas del siglo XXI: construir un discurso político global partiendo de la acción política nacional. No hacerlo es un suicidio político. En España se ha acuñado a principios de 2010 la expresión generación ni-ni para referirse a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan. Pero los jóvenes que sí estudian y quieren trabajar pero se sienten sin futuro, ya han hecho su particular versión política de la generación ni-ni: ni PSOE-ni PP. ¡Los políticos españoles deberían estar preocupados!.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. La semana pasada el Presidente Zapatero ha dado un impulso a su acción política en España con un nuevo gobierno. Al parecer hasta la oposición asume que el nuevo gobierno es más potente políticamente que el anterior. Pero el reto de este Gobierno sigue siendo el mismo que para el anterior: salir de la crisis generando crecimiento económico y empleo. Ya hemos explicado en las entradas al blog de los días 13 y 15 de octubre que los vínculos entre crecimiento económico y empleo se están rompiendo porque ahora los grandes motores del crecimiento económico mundial (tecnología y finanzas) son al mismo tiempo grandes disolventes del empleo . Si la teoría del falseamiento del axioma “más crecimiento económico trae más empleo” es acertada, en los países desarrollados habrá salida de la crisis económica pero no habrá salida de la crisis social. Esta es una dificultad que afecta por igual a gobiernos de izquierdas que a gobiernos de derechas en los países acomodados. Pero aún hay más.

2. La crisis actual tiene causas globales y su solución ya no está en manos de los gobiernos nacionales, por muy fuertes que estos sean. Así que los españoles que ven la vida desde la izquierda moderada cruzan los dedos deseando que se adelante la salida de la crisis, aunque sólo sea de manera coyuntural, para que el gobierno actual pueda remontar el vuelo electoralmente. Los votantes de la derecha desean exactamente lo contrario: cuanto más dure la crisis mejor. Lo lamentable es que ni los españoles de izquierda ni los de derecha se dan cuenta de que sus políticos nacionales ya no tienen en sus manos la solución a la crisis. Esta no es una crisis temporal y nacional que nuestro Gobierno –sea progresista, conservador o moderado - pueda acometer con políticas nacionales como otras veces, sino que estamos ante una crisis sistémica y global que requiere cambios sistémicos y globales. Como estos cambios no se hacen, la crisis está golpeando por igual a todas las naciones de Europa, sin hacer distinción en el color de los gobiernos, y seguirá golpeando a los ciudadanos. ¿Hasta cuando?

3. Nadie lo sabe bien, pero tenemos algunas pistas. En septiembre de 2008 el presidente Nicolás Sarkozy, que ahora ve a la mitad de su pueblo echado a la calle y en revuelta continua, se asombró, y creo que hasta se asustó, de la profundidad de la crisis. Entonces lanzó un mensaje estratégico en Toulon: “hay que refundar el capitalismo sobre bases éticas”, dijo. Dos años después nadie ha refundado nada, y menos las bases éticas. El capitalismo liberal cabalga de nuevo en toda Europa subido a la doctrina del monetarismo y a sus recetas de recorte de servicios y prestaciones públicas: reforma laboral, reforma de pensiones, reforma educativa, reforma sanitaria, reforma energética, reforma presupuestaria e impositiva, etc.... todo se ha puesto en reforma menos el capitalismo y sus bases éticas. En este escenario, la crisis o durará mucho o se repetirá en breve.

4. La segunda pista nos la proporciona el sociólogo Zygmunt Bauman, reciente premio Príncipe de Asturias 2010. Un hombre sabio de 85 años que ya no tiene servidumbres en la vida. Apunta tres dianas bien certeras en la crisis actual: La primera, una horrible distribución de la riqueza mundial que ningún país puede resolver por sí mismo. La segunda ,una reiteración en el error de las instituciones económicas y financieras actuales pues, con su beneplácito, los flujos de capital – los llamados “mercados” - repiten la misma estrategia especulativa y cortoplacista una y otra vez buscando la maximización del beneficio a través de la especulación nacional y global. La tercera, una ruptura del matrimonio entre poder y política, de modo que el poder ya no reside en la política ni en la democracia, sino sólo en “los mercados” y la economía. Ninguna de estas realidades está siendo cambiada: ni se reforma la distribución de la riqueza, ni se reforman las instituciones económicas y financieras, ni se reforman los vínculos entre poder, política y democracia. ¡Cómo vamos a salir de la crisis si nadie pone remedio a los males de fondo!. Con razón Bauman concluye que “no estamos aprendiendo nada de nuestro pasado”.

5. La tercera pista nos la da el G-20. Desde la cumbre de Washington en noviembre de 2008, inmediatamente después de la crisis vigente, hasta la última de Toronto en junio de 2010, el G-20 ha mantenido 4 reuniones para afrontar los problemas globales de la humanidad. No diremos que los resultados son nulos, porque estaríamos exagerando, pero si podemos afirmar que los actuales dirigentes de este grupo de países, que representan más del 80% de la renta y riqueza del mundo, no han promovido los cambios globales que la humanidad necesita en la economía y en la política. Sus declaraciones, especialmente la de Londres en abril de 2009, están llenas de buenas intenciones sin ningún resultado práctico. El mundo necesita cambios económicos y políticos profundos que el G-20 se está mostrando incapaz de adoptar. Y eso es una pésima señal para el futuro de la humanidad, para la salida de la crisis... y para las expectativas electorales de los socialistas españoles en 2011 y 2012. ¿Pero pueden hacer algo los socialistas de un país de tamaño medio como España?.

6. Por supuesto que pueden. Los políticos democráticos son gente acostumbrada a tratar con los problemas colectivos. Ellos saben bien la importancia que tiene el tamaño y el diagnóstico de los problemas colectivos. Ellos son expertos en manejar estos problemas y en diseñar estrategias y programas políticos para solucionarlos. Son nuestros ingenieros de los problemas colectivos y en ocasiones anteriores han demostrado sus capacidades. Entonces, ¿qué les está pasando ahora con esta crisis de larga duración?.

7. En esta ocasión los políticos en general, y los españoles en particular, tienen dos problemas internos que anulan sus capacidades y habilidades: visión de corto alcance y pérdida de poder. Empezaremos por este último. Lo ha señalado Bauman en su tercera diana: hay un divorcio real entre política y poder. Los políticos y la política ya no mandan en el mundo. El poder se ha desplazado a la economía y a los mercados. Estos son ahora los reyes absolutistas del siglo XXI. El poder de la política en los Estados nacionales es ya puro maquillaje. Pero los políticos nacionales – como es el caso del Presidente Zapatero y de Mariano Rajoy, líder de la oposición en España - siguen luchando por hacerse con ese goloso maquillaje. Y esto nos lleva al segundo problema interno de los políticos: sus visiones de la realidad son de corto alcance. Mientras suena la música, los políticos nacionales siguen bailando en el trasatlántico con los ciudadanos naufragando. Cegados por conseguir ese poder de puro maquillaje, demuestran no haber entendido nada de lo que está pasando. En mi opinión los políticos nacionales deben de someterse a un proceso de reconversión para recuperar el poder político y la visión de largo alcance. ¿Cómo hacer esto?.

8. Por una vez los políticos del mundo deberían constituirse en un grupo corporativo de presión a fin de recuperar el poder para la política, y los ciudadanos del mundo les perdonarían ese exceso de corporativismo. Puesto que nuestros problemas colectivos son globales, nuestros políticos deberían actuar con visión global y tener poder político global para producir los cambios globales que necesitamos. Y es aquí donde yo veo el trabajo de los socialistas españoles si quieren conservar el poder nacional en 2012. Este momento de crisis es una oportunidad para transitar de la visión nacional a la visión global, del programa nacional al programa global, del poder nacional al poder global, del cambio nacional al cambio global. Este tránsito necesita de agentes dinamizadores y catalizadores. Y creo que los políticos nacionales de un país de tamaño medio como España podrían ser esos agentes. España es líder a nivel global en el sector de las nuevas energías limpias (eólica y solar). Si el Gobierno actual lo hace bien, también puede ser líder en el tránsito del automóvil contaminante al automóvil limpio. ¿Por qué no puede España ser un aglutinador de voluntades en el tránsito del cambio nacional al cambio global que tanto necesitamos?.

9. La salida de la crisis sistémica pasa por incorporar el cambio global a la agenda política nacional. Los políticos españoles pueden trabajar en esa dirección. La organización política que primero incorpore esta estrategia a su acción política nacional tendrá ventajas en el futuro. Los ciudadanos del mundo necesitamos políticos con visión y acción global. Cuanto más tarden en aparecer, peor nos irá. El cambio global y su discurso político no tienen todavía ni padres que lo hayan creado ni líderes que lo gobiernen. Tejer el tapiz del cambio global y construir su discurso es una tarea que requiere hábiles maestros de la política y políticos de Estado con sentido global. Proponerse liderar el cambio global es un riesgo político cierto, pero la Historia nos enseña que avanzamos colectivamente cuando asumimos riesgos. Sabemos que ha sido el exceso de riesgo económico y la codicia lo que nos ha conducido a la crisis actual. Pienso que un poco de riesgo político es lo que puede sacarnos de ella. Es el momento de que políticos valientes abran las puertas del cambio global que necesitamos. ¿Qué cambio?. Una buena pregunta para iniciar la construcción de un nuevo discurso político global, ahora inexistente

viernes, 8 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LAS DIVISAS YA ESTÁ AQUÍ. ¿QUÉ NOS PUEDE PASAR?


En mayo pasado, a raíz de las políticas draconianas de austeridad establecidas por la UE para sus Estados y ciudadanos, hablé dos veces de las divisas. Exactamente en las entradas al blog del 5 y el 14 de mayo. Conviene releer estas entradas para entender mejor a dónde nos han llevado los “mercados” y dónde estamos. En ambos casos utilicé la expresión “guerra de la divisas”. Desde el pasado 6 de octubre esta expresión ha abundado en los medios de comunicación.

El FMI y el Banco Mundial celebran su asamblea anual este fin de semana. En su agenda de trabajo incluyen la “guerra de las divisas” a fin de detenerla. Los antecedentes no son buenos. Hay tres monedas madre (dólar, euro y renmimbi) que tienen el protagonismo pero no se pueden dejar de lado otras que ahora son hijas pero que pronto tendrán capacidad de ser madres (escudo, rupia, etc.).

La bilateralidad Estados Unidos-China y Unión Europea-China no ha funcionado hasta ahora para establecer “la paz de las divisas”. Todos quieren ganar, pero para ganar todos tienen que perder algo... y nadie quiere perder nada. Ni Europa, ni Estados Unidos ni China.

Lo razonable es que “la paz de la divisas” se acompañe de otras medidas de política económica global y que se firme en el foro del G-20. Pero los dioses han cegado a nuestros políticos-gobernantes, que viven en la oscuridad de sus nacionalismos identitarios.

¿Y los mercados?. ¿Tienen la luz los mercados?. “Los mercados” están obsesionados por los beneficios, y una “ guerra de divisas” es el escenario ideal para especular y dar beneficios. Los mercados harán todo lo posible para que los políticos-gobernantes fracasen. Para desgracia de los humanos, sus gobernantes están cegados por los nacionalismos identitarios, y sus mercados están cegados por la codicia.

¿Hay solución?. Sí. La solución social está en la solidaridad global, la distribución de la riqueza global y la cooperación global. Valores del ser humano completamente ajenos a ”los mercados” y poco útiles para ganar elecciones. La solución técnica está en el MANTRA que repito una y otra vez en este blog.

Mientras ese objetivo se alcanza, atentos a los resultados de la asamblea anual del FMI. Precisamente el FMI podría ser el embrión de lo que predica nuestro MANTRA, aunque para ello debería de ser reformado. Esa sí que es una reforma necesaria que nunca llega: la reforma de las viejas INSTITUCIONES INTERNACIONALES. Esperemos que no tengamos que decir: ¡otra oportunidad perdida!.

Viviremos tiempos de cambio y de turbulencias. Si los políticos-gobernantes no cooperan a nivel global y se imponen a “los mercados” y su codicia, preparémonos, porque nos puede pasar de todo, y casi nada bueno.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL

lunes, 4 de octubre de 2010

ALGO SOBRE LA HUELGA GENERAL

Publico esto que me envía Adolfo con ánimo de provocar debate. Dice que todo está “muy apagado”.
MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

“La semana anterior a la Huelga General me llamó por teléfono un amigo y líder sindical de la UGT para decirme que estaba trabajando a tope para movilizar a los trabajadores, tratando de convencerles de la necesidad de ir a la huelga el 29-S, pero que a la vez que sentía el cansancio físico de asambleas, reuniones, viajes, etc. se le sumaba el cansancio psíquico de sentirse socialista e ir contra su partido. Me hablaba de sus dudas, de su desgarro interior y de lo difícil que veía que Zapatero rectificara. En definitiva manifestaba, sin decirlo, mala conciencia. ¿Qué hacer?

Le animé a que siguiera el camino que llevaba sin dudar.

¿Que qué hacer? Es Zapatero el que tiene que hacer. Si los mercados y la UE le han dicho que hay que recortar, que como estamos no podemos seguir porque nos hundirian, es ahí donde se tiene que ver al líder socialista. Un líder digno de un Partido Socialista Obrero Español, según yo lo veo, tendría que haberles dicho a quienes le mandan esas tareas. No, señores, no puedo. Eso va en contra de mi pensamiento político, de mi ideología socialista, de mi compromiso con los sindicatos, con los trabajadores, con mis electores. Yo no puedo hundir un proyecto de 130 años. No puedo acabar con la credibilidad de la izquierda. Eso si que hundiria el futuro de mi país.
Pero tengo una propuesta: voy a disolver el parlamento, convocaré elecciones generales y en mi programa electoral llevaré todas esas medidas que ustedes me demandan. Si gano las elecciones por mayoría estén seguro que las pondré en practica, en caso contrario no se preocupen, lo hará el Partido Popular, la derecha –la que, por cierto, ha producido esta crisis- y seguro que lo hará perfectamente.

Efectivamente, la palabra dignidad, debe tener todo el sentido que la RAE le atribuye. Decía mi padre que la dignidad es el gran capital de los trabajadores que nunca deberían perder.

Sr. Zapatero si le parece bien, tome nota: si Vd. No rectifica yo no volveré a votarle.”

viernes, 1 de octubre de 2010

LOS CIMIENTOS DE LA CRISIS

Presentación.
Nada determina más nuestra existencia que la economía, y de nada sabemos menos que de economía. Podemos aplicar esta sentencia igualmente al dinero: NADA DETERMINA MÁS NUESTRA EXISTENCIA QUE EL DINERO, Y DE NADA SABEMOS MENOS QUE DEL DINERO. Si tomamos un micrófono y salimos a la calle a preguntar a los ciudadanos qué es, cómo, quién, por qué y para qué se crea el dinero, la mayor parte responderán como mucho a la primera pregunta mostrándonos con suerte el dinero que llevan en su bolsillo. Del resto, casi todos nos darán una respuesta errónea, si es que nos dan alguna. Esta ignorancia es una desgracia, porque la crisis en la que estamos está íntimamente unida AL PROCESO DE CREACION DEL DINERO.
Afortunadamente en la NUBE de Internet hay abundante material sobre la creación del dinero, así que me ahorro el esfuerzo de explicarlo. La NUBE es un almacén con mucha mercancía averiada e inútil, pero también tiene cosas muy buenas. Es como la vida misma: bueno y malo mezclado. Hay que discernir y seleccionar. Os recomiendo dos materiales audiovisuales que considero interesantes porque lo explican de manera sencilla y comprensible: los 10 primeros minutos del documental ZEITGEITS ADDENDUM y a continuación los cinco pequeños videos (unos 10 minutos cada uno) que responden al título de “CÓMO SE CREA EL DINERO”. Para animar al conocimiento de este asunto, me limito a trascribir a continuación alguna de las citas que figuran en los vídeos-documentales.
Es bueno estar informado de estas cosas, porque no podemos descartar que quienes controlan la creación de dinero desaten una inflación agresiva para empobrecernos salvajemente. De momento esperan empobrecernos lo suficiente vía reducción de salarios y pensiones, pero si la cosa no funciona, utilizarán la inflación u otras vías peores. Empobrecernos es condición indispensable para volver a endeudarnos. Y endeudarnos es la manera diabólica como ellos CREAN EL DINERO.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. “Quien controle el volumen de dinero en nuestro país es el amo absoluto de toda la industria y comercio, y cuando se da cuenta de que el sistema entero está controlado fácilmente, de alguna u otra manera, por un puñado de hombres en las más altas esferas, no le hará falta que le digan cómo se originan los periodos de inflación y depresión”.
JAMES A. GARFIELD. 20º Presidente de EE.UU. Asesinado en 1881.

2. “El gobierno debería crear, emitir y circular toda la moneda y crédito necesario para todos los necesarios gastos del gobierno, así como para satisfacer el poder adquisitivo de los consumidores. Mediante la adopción de estos principios, los contribuyentes ahorrarán inmensas cantidades de interés. El privilegio de crear y emitir dinero no es sólo prerrogativa suprema del gobierno, sino que es la oportunidad creativa más grande del gobierno.”
ABRAHAM LINCOLN. 16º Presidente de EE.UU. Asesinado en 1865.

3. “Es un pensamiento desasosegante: somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación ya sea en efectivo o en crédito. Si los bancos crean dinero artificial en grandes cantidades, prosperamos; si no, pasamos hambre. Vivimos sin un sistema monetario estable. Cuando uno ve la película en su integridad, la absurda tragedia de nuestra situación, sin esperanza, es todavía más increíble. Pero es así”
ROBERT H. HEMPHILL. Manager de crédito de la Reserva Federal de Atlanta. Georgia. EE.UU. 1934.

4. “Hasta que el control de la moneda y el crédito sea retornado al gobierno y reconocida como su responsabilidad más evidente y sagrada, todo discurso sobre la soberanía del Parlamento y de la democracia es trivial y fútil... Una vez que una nación abandona su control sobre el crédito ya no importa quien hace sus leyes... La usura, una vez desatada, arruinará cualquier nación.”
WILLIAM L. MACKENZIE KING. 1837 – 1950. Ex primer ministro de Canadá. (Nacionalizó el Banco de Canadá).

5. “Agradecemos al Washington Post, el New York Times, a la revista Times, y otras grandes publicaciones cuyos directores han asistido a nuestras reuniones y han respetado las promesas de discreción durante casi 40 años. Hubiera sido imposible el desarrollo de nuestro plan para el mundo si hubiéramos sido iluminados por la luz pública durante todos estos años. El mundo es ya más sofisticado y está preparado para marchar hacia un gobierno mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual y banqueros mundiales seguramente es preferible a la autodeterminación nacional practicada en siglos pasados.”
David Rockefeller, en una reunión de la Comisión Trilateral en 1991.

6. “Algo que debes saber sobre nuestro sistema bancario de reservas fraccionarias es que, como en el juego de las sillas, mientras la música siga sonando no hay perdedores”
ANDREW GAUSE. Historiador actual del dinero y la moneda.

7. “El gran fracaso del género humano es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial”.
ALBERT BARTLETT. Físico actual (nacido en 1923).

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