Plataforma abierta a la acción política, entendida y enfocada a la mejora de la calidad de vida de todas las personas. Para cambiar lo que no nos gusta, debemos de superar el nivel de la crítica y de la melancolía y pasar a la acción. Esta acción, en ocasiones, debe ser revolucionaria

miércoles, 16 de mayo de 2012

DOS VERDADES VERGONZANTES SOBRE LA FRAGILIDAD DE LAS FINANZAS

MANTRA: UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UNA MONEDA GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.

1. Me llama Adolfo para decirme que no entiende muy bien lo que pasa con la creación del dinero y la quiebra de BANKIA, y que se ha tenido que poner algo “mitinero” en esa Universidad Popular de Sevilla a la que asiste por las tardes con ánimo de aprender y polemizar. Me cuenta el mitin y le confirmo que hay razones técnicas que fundamentan el contenido “mitinero” de su discurso. Prometo enviarle una ideas sencillas en el día, cosa que intento hacer con esta comunicación que subo a la red para que se comparta.

2. Antes de explicar nada quiero traer a colación el cuento de Hans Christian Andersen titulado “El traje nuevo del emperador”, publicado en 1837 dentro del libro “Cuentos de adas contados para niños”.Ese cuento ha popularizado la expresión “el rey va desnudo”, para referirse en general a cualquier verdad obvia negada por la mayoría a pesar de las evidencias. Son “verdades vergonzantes”.

3. Muchas personas desconocerán que el cuento de Andersen está tomado de la España de 500 años antes, cuando el infante Don Juan Manuel escribió el “Conde Lucanor” e incluyó en él el ejemplo 32 sobre lo que sucedió a un rey con los burladores que hicieron el paño. Todos ocultaron la verdad “hasta que un negro que cuidaba el caballo del rey y que no tenía nada que perder, le dijo al rey: Señor, a mi no me importa que me tengas por hijo del padre que yo digo ni de cualquier otro, y por tanto os digo que o yo soy ciego o vos vais desnudo”.

4. El cuento y la expresión son muy aplicables al caso de BANKIA y a las finanzas avanzadas de todos los países. La primera “verdad vergonzante” que nadie quiere reconocer es que el dinero que los bancos tienen de los ahorradores es el mismo dinero que los bancos prestan a los deudores, aunque aumentado. Y digo aumentado porque en ese proceso de prestar dinero, los bancos lo crean, y tiene autorizado por ley crear hasta 9 veces más dinero que el que reciben de los ahorradores. Existen otras formas sofisticadas de crear dinero, pero no vienen al caso.
5. Generar deuda bancaria es la forma principal como en las sociedades “bancarizadas” hemos convenido colectivamente que se crea dinero nuevo, y es una forma tan inquietante, que nadie quiere aceptarla como verdadera. Porque si nuestro dinero se ha transformado en deuda ¿Dónde está realmente nuestro dinero?. Hay que asumir que nuestro dinero no está, y esa afirmación nos desconcierta. Pero desde el momento mismo que hemos depositado el dinero en el banco, este ha dejado de existir y se ha transformado en un mero apunte contable. Eso es lo único que realmente tenemos: apuntes contables.

6. Parece poco, pero es suficiente para vivir si no nos ponemos nerviosos. El dinero ahorrado por unos está en manos del dinero necesitado por otros. Es un mecanismo de solidaridad, y así es como se genera actividad económica: siendo solidarios y cooperando unos con otros. El que ahorra el dinero recibe una retribución por dejarlo (el interés), y el que necesita el dinero contrae una obligación por tenerlo (devolverlo). Es un contrato de solidaridad entre ahorradores y deudores. Vale tanto para países como para individuos. Pero la solidaridad es un fruto delicado. Salta por los aires con mucha facilidad cuando la codicia del ahorrador hace imposible la obligación del deudor, o cuando la irresponsabilidad del deudor hace imposible la retribución del ahorrador. Cada parte del contrato tiene sus propios fantasmas y debilidades. ¡Muy a tener en cuenta en la hora actual!

7. La segunda “verdad vergonzante” que nadie quiere reconocer es que ningún banco tiene dinero suficiente para devolverlo a todos los ahorradores a la vez. Todos los bancos trabajan considerando que nadie va a necesitar todos sus ahorros el mismo día y a la misma hora. Esta es la forma como en la sociedades “bancarizadas” hemos convenido que funcionan los bancos. Desde el momento mismo que decidimos depositar nuestro dinero en el banco, estamos renunciado a solicitarlo todo a la vez y todos a la vez. Tenemos que confiar.

8. Confianza significa asumir que el banco no tiene dinero para todos los ahorradores el mismo día a la misma hora: Confianza significa tomar el compromiso con nosotros mismos y con nuestra sociedad de que no nos asustaremos cuando oigamos que el banco no tiene dinero, ni iremos corriendo a retirarlo pensando que si llegamos los primeros nos salvaremos. Si la confianza se rompe, todo se rompe y nadie se salva: ni los primeros ni los últimos. Porque el dinero es una convención social basada en la confianza. Por eso hemos de exigir a los poderes públicos que controlen, regulen, gobiernen y administren el dinero y su creación en beneficio de todos y no en beneficio de unos pocos. Para que esto sea posible, es necesario que la democracia política gobierne a la economía, y que la democracia del pueblo gobierne a la política.

9. Concluyo: detrás de cada una de las dos “verdades vergonzantes” de las finanzas que he expuesto hay un referente ético. Detrás del hecho de que el dinero de los ahorradores se ha transformado en dinero de los deudores y que no hay más dinero que ese, está la solidaridad. Detrás del hecho de que no hay dinero suficiente para todos si todos exigimos su devolución a la vez, esta la confianza. Solidaridad y confianza, dos valores morales que estamos perdiendo y que algunos ya han perdido por completo. Los políticos tienen la obligación de recuperarlos. Pero yo opino que justo aplicando políticas contrarias a las que están haciendo. ¿Y tu?.

viernes, 4 de mayo de 2012

ESPECULACION, TASA DE INTERÉS Y CREACIÓN DE DINERO.


A MODO DE RESUMEN
Debido a la contumacia del Banco Central, los europeos del euro acabaron descubriendo que sus estados nacionales de principios de siglo XXI habían perdido el poder de crear dinero a favor de los bancos comerciales y que el dinero, de manera casi exclusiva, se estaba dedicando a pagar dinero. Toda la vida humana era economía, como lo había sido siempre, pero ahora lo era de forma más evidente por la intensa bancarización de la sociedad. También experimentaron aquellos europeos que especular con la deuda era especular con la supervivencia. Desde la antigüedad, los asaltadores de caminos robaban a sus víctimas con un grito intimidatorio popular: La bolsa o la vida –decían-. Si la persona acaudalada se empeñaba en retener la bolsa, ese saquillo que utilizaba para llevar el dinero consigo, o el asaltador se lo arrebataba con violencia, o pagaba su resistencia con la vida o ambas cosas a la vez. Al inicio del siglo XXI, el asaltador eran los rentistas y especuladores del dinero. El camino era el sistema financiero. Las víctimas eran los ciudadanos que vivían de los ingresos del trabajo o de una pensión. La bolsa de la antigüedad había sido sustituida por la deuda y el grito intimidatorio era ahora “la deuda o la vida”. Parecía que los humanos habían renunciado a la resistencia activa y para devolver la deuda, estaban entregando la vida a los acumuladores de dinero. ¿Cómo habían llegado hasta allí?. ¿Podrían escapar a la agresión de los asaltadores de caminos del siglo XXI?.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.



1. Otro factor que cegaba a las sociedades europeas avanzadas y les ocultaba la realidad era la codicia y la acumulación escandalosa de riqueza. Nada de lo que pasó a principios del siglo XXI hubiera sido posible si los mercados financieros no hubieran sido codiciosos. La codicia, aunque encontró un caldo de cultivo en Europa, no se había originado en sus estados nacionales, sino en Estados Unidos que era en aquel momento el motor de las finanzas internacionales. A mucha gente le gustaba que los mercados fueran codiciosos porque ellos mismos también eran codiciosos, y los mercados financieros era la excusa para desarrollar su codicia personal. A causa de la codicia especuladora y de la usura, los economistas monetaristas crearon el concepto de “riesgo moral”. Más tarde los keynesianos hablaron de “daño moral”, y finalmente fue Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis” quien introdujo el concepto de “castigo moral”. Pero el “castigo moral” se acabó aplicando masivamente a los trabajadores pero no a los humanos especuladores, codiciosos y usureros.



2. A pesar de los buenos deseos de P. Krugman, la crisis no finalizó hasta que los economistas desentrañaron los misterios de la deuda, de la especulación, de la usura y de la creación del dinero, y divulgaron este conocimiento entre los ciudadanos. Fue entonces cuando muchos humanos empezaron a darse cuenta de que habían descuidado la gestión y administración honesta de sus propios dineros, y que habían dejado esta tarea, de manera irresponsable, en manos de los mercados financieros. Además, atraídos por una visión errónea de la realidad y un afán desmesurado de beneficios, los humanos exigían a los mercados financieros una rentabilidad que sólo podían darles utilizando la especulación y la usura, prácticas económicas de las que ellos mismos eran las primeras víctimas.



3. Los mercados financieros eran, en aquel periodo histórico, fondos de inversión, fondos de pensiones, depósitos bancarios, acciones, bonos, y multitud de productos financieros incomprensibles y fabricados a propósito para especular. Era la gente que participaba e invertía en esos instrumentos y vehículos financieros la que pedía y exigía tasas de interés cada vez más y más altas, rentabilidades de usura con las que satisfacer su codicia financiera. Para colmar esas exigencias, los financieros se veían obligados a especular con todo y con todos, lo que de paso satisfacía los intereses de los controladores y privilegiados del sistema. En ese escenario de especulación continua, banqueros y financieros alimentaban la confusión entre deuda particular y deuda colectiva, y luchaban por la exclusividad del poder de crear dinero. En esta lucha, que los economistas habían definido como “sana competencia” de la industria financiera, los controladores del sistema utilizaban a los políticos y a los técnicos de la economía monetarista para proteger sus privilegios.



4. La lucha por el poder de crear dinero y la codicia confluyeron en las sociedades avanzadas de la primera década del siglo XXI, y juntas provocaron el desastre. Trajeron la crisis financiera de 2008 y todas las amarguras posteriores. Pero la mayor responsabilidad de esta tragedia correspondió a la lucha por el poder de crear dinero. Todo lo demás – la codicia, la desregulación, la especulación, la usura, la creación de activos financieros tóxicos, los paraísos fiscales etc. – fueron consecuencias de la lucha por la creación de dinero. En esta lucha, los monetaristas habían construido el modelo justificativo (desregulación financiera y bancos centrales independientes de los Gobiernos y los Estados), los financieros lo habían desarrollado (industria de los mercados financieros) y los políticos lo habían mantenido (Gobiernos y partidos políticos endeudados con la banca comercial). El primer lugar del mundo donde los financieros consiguieron en exclusividad el poder de crear dinero al margen de los Estados fue en la Europa de la Zona euro, donde llegó a ser de conocimiento general que el fabricante de dinero facilitaba este a la Banca Comercial a una tasa de interés baja para que la banca comercial se lo facilitara a los Estados a una tasa de interés alta.



5. En esa Zona de Europa se había creado un “grupo dominante” de industrias privadas bajo el paraguas de Alemania. Los estados nacionales europeos habían renunciado voluntariamente al poder de crear dinero y habían transferido ese poder, no a un Estado Federal Europeo y a un gobierno del pueblo, sino a una institución europea (el Banco Central) controlada y dirigida por el grupo dominante de industrias privadas, cobijadas bajo el paraguas de Alemania. Ese grupo era un consorcio de intereses de las industrias petroquímica, farmacéutica y financiera. Los dirigentes de estas industrias pensaron que utilizando los mismos mecanismos que en Europa, podrían acabar dominando también al resto del mundo, pero fracasaron ya que en ningún otro Estado del mundo sus dirigentes políticos se dejaron arrebatar el poder de crear dinero. Cuando Gran Bretaña no se adhirió al acuerdo de creación del euro en diciembre de 1995 y tampoco firmó el acuerdo de estabilidad de diciembre de 2011, los europeos lo entendieron como un desplante más de los ingleses a la Europa continental, pero la razón profunda de ambas negativas era que el Gobierno y el Estado inglés no estaban dispuestos a renunciar al poder de crear dinero.



6. Quizá la mayoría de los europeos continentales tampoco estaban por la labor de que su estado nacional perdiera el poder de crear dinero, pero sus dirigentes no les consultaron sobre ello. Tomaron en 1995 la decisión arriesgada de crear una moneda sin crear un Estado federal que la fabricara, un Gobierno federal que la respaldara, un sistema fiscal federal que la nutriera, una balanza de pagos federal que la prestigiara y un parlamento federal que la controlara. Y así fue como en la Unión Europea los dirigentes políticos permitieron durante un tiempo la sustitución de los Estados nacionales por los bancos comerciales para crear dinero. ¿Era eso realmente lo que querían los ciudadanos europeos?. ¿Una Europa sin Estado Federal que otorgaba a los financieros el poder exclusivo de crear dinero y que sometía a los Estados nacionales a la dictadura de los mercados codiciosos y al endeudamiento perpetuo?



7. A pesar de estas enormes carencias, el euro se consolidó y forzó a los europeos a caminar hacia la Unión política federal para superar los fallos de la Unión económica. Aunque con dificultades y retrasos, algunos políticos europeos fuertes acabaron compartiendo la visión de Abraham Lincoln cuando afirmó en el siglo XIX que “el privilegio de crear y emitir dinero no es sólo la prerrogativa suprema del gobierno, sino que es la oportunidad creativa más grande del gobierno”. También experimentaron los límites del poder político que habían recibido democráticamente del pueblo al comprobar que “hasta que el control de la moneda y el crédito sea retornado al gobierno y reconocida como su responsabilidad más evidente y sagrada, todo discurso sobre la soberanía del parlamento y de la democracia es trivial y fútil” como había pronosticado el primer ministro canadiense William Makenzie King en el siglo XX. Llegados a este punto, Europa miraba a Francia y Francia miraba a François Hollande.



8. Esta fue la causa principal de las crisis financieras del capitalismo maduro: La lucha por el poder de crear dinero. Pero no podemos menospreciar otros factores como la especulación y la usura. La mayoría de las personas consideraba que la codicia, la especulación y la usura eran conceptos morales. Esa es una visión incompleta de la realidad. La codicia, la especulación y la usura fueron y son también conceptos económicos que inciden en el crecimiento de la economía y en la riqueza de las sociedades y de los individuos. Puesto que esto era así, los Gobiernos democráticos de los Estados nacionales europeos debían regular la codicia, la especulación y la usura no tanto por razones de “moralidad” como por razones de “eficiencia económica”. Hasta que no lo hicieron, no encontraron salida a las recurrentes crisis financieras del capitalismo, y los intentos de crecimiento económico fueron una huida hacia delante que acababa en un nuevo desastre económico y social. Crecimiento, crecimiento, repetían los pueblos y políticos del sur de Europa a principios de la segunda década del siglo XXI. ¿Qué tipo de crecimiento?. ¿En que dirección?. ¿Acaso estaban pidiendo el regreso del consumo alocado, del despilfarro de recursos, de la especulación irracional y de las finanzas tóxicas?.

viernes, 20 de abril de 2012

LA DEUDA, LA VIDA Y LA CREACION DE DINERO.

PRESENTACION
Los franceses están de elecciones presidenciales. Tendrán la primera vuelta este fin de semana y en mayo irán a la segunda. Lo que se vote en Francia será importante para los europeos porque los políticos franceses han puesto el dedo en la llaga de nuestra Europa: la creación de dinero y el Banco Central Europeo. Crear dinero es crear deuda colectiva. La deuda colectiva es una realidad económica distinta de la deuda particular. Pero los privilegiados de la economía monetarista quieren hacernos pensar que son la misma realidad y que deben tener el mismo tratamiento. Ese es el gran engaño al que nos están conduciendo los financieros con la ayuda de algunos políticos. Lo hacen porque así nos ocultan el secreto de cómo se crea el dinero, un secreto que no quieren debatir. Lógicamente los humanos están más preocupados por poseer dinero que por conocer los secretos del dinero. Es comprensible. Lo que te voy a exponer es una traslación: me traslado al futuro para describirte el presente en tiempo pasado. Quizá así lo entiendas mejor.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.

1. Deuda y crédito son caras de la misma realidad. Esta realidad es la forma moderna de ejercer la dominación sobre los humanos del siglo XXI. Entre los siglos XVIII y XX la forma principal de dominación fue el trabajo por cuenta ajena. Antes habían existido otras formas de dominación como la posesión de la tierra o directamente la esclavitud de la persona. Pero a principios del siglo XXI el trabajo por cuenta ajena comenzó a escasear y casi desaparecer por lo que los humanos que dominaban a otros humanos utilizando el trabajo por cuenta ajena tuvieron que buscar un nuevo medio de dominación. La misma tecnología que estaba acabando con el trabajo por cuenta ajena traía en sus alforjas el nuevo instrumento de dominación: el crédito y la deuda financieras. A principios del siglo XXI la tecnología de las finanzas se había desarrollado lo suficiente para endeudar a los humanos desde la cuna a la sepultura, y esta fue la forma que idearon unos humanos para dominar a otros, y unas sociedades para controlar a otras. De manera casi imperceptible, la fuerza de la espada y la violencia de la guerra fue sustituida por la fuerza del dinero y la violencia de la deuda. Así fue como empezó todo. Los protagonistas de esta historia tardaron en darse cuenta de esta evidencia y hasta que no se dieron cuenta, no hicieron nada para cambiar la realidad de la deuda y el crédito que estaba consumiendo sus vidas.

2. Confundir la deuda colectiva con la deuda particular era el gran error que impedía a aquellos humanos ver la realidad en la que estaban atrapados. La deuda particular era una deuda real respaldada por un bien y un derecho económicos, mientras que la deuda colectiva era una ficción contable, pero se les había hecho creer que también era real. La deuda colectiva la adquiría la sociedad consigo misma al crear el dinero, y la decisión de crear dinero nuevo estaba motivada por el crecimiento del comercio y la actividad económica. Cuando una sociedad era obligada a pagar la deuda colectiva devolviéndose el dinero a sí misma, destruía el dinero creado y con él destruía también el crecimiento del comercio y la economía. Los economistas habían descubierto que más dinero en circulación no significaba siempre más crecimiento de la economía, pero habían olvidado que era imposible más crecimiento de la economía sin más dinero en circulación. La gente común ignoraba que para crear riqueza física, antes era necesario crear dinero en forma de deuda colectiva, una deuda que debía devolverse con la riqueza física generada pero nunca con dinero. Tampoco la gente común entendía que el dinero se creaba de la nada contable, y que al crear dinero se creaba deuda colectiva contable, pero no deuda real que la sociedad tuviera que devolver. Estos arcanos sobre la creación del dinero y la contabilidad creadora eran conocidos y controlados sólo por unas pocas personas y autoridades, que trataban de preservar este conocimiento y control para ellas al modo como los hechiceros de las tribus primitivas reservaban para sí el conocimiento de las pócimas y conjuros que utilizaban, lo que les otorgaba un poder influyente y dominante sobre la tribu.

3. El sistema de creación de dinero del que se habían dotado aquellas sociedades avanzadas de Europa a principios del siglo XXI hacía que los humanos no pudieran vivir sin deuda colectiva, como no podían vivir sin aire. Cuando se produjo la gran crisis financiera global de 2008 y los europeos comenzaron a sufrir sus consecuencias, no comprendían lo que les estaba sucediendo porque no entendían que cuando les obligaban a devolver la deuda colectiva, estaban destruyendo el dinero creado y con él destruían también la riqueza de la sociedad en la que habían nacido y crecido. Algunos hombres expertos en finanzas ya habían visto esta realidad a mediados del siglo XX. El más citado de ellos a principios del siglo XXI era Robert H. Hemphill, miembro de la Reserva Federal de Atlanta. Lo citaban sobre todo los movimientos sociales que buscaban una salida a la crisis fuera del sistema. Hemphill había dejado escrito que “es un pensamiento desasosegante: somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación, ya sea en efectivo o en crédito. Si los bancos crean dinero artificial en grandes cantidades prosperamos. Si no, pasamos hambre”. Ese “alguien” al que se refería Hemphill era o el Estado o un particular/empresa. Cuando el Estado pedía prestado a su Banco Central, el resultado final era la creación de dinero nuevo. Cuando un particular/empresa pedía prestado a la banca comercial, el resultado final era una combinación de creación de deuda y creación de dinero.

4. En Europa las cosas funcionaron más o menos bien con este sistema financiero hasta que los europeos inventaron el euro y con él un mecanismo para que los Estados nacionales pudieran endeudarse sin crear dinero. Pensaban que esto era un gran invento porque así controlaban la inflación monetaria, cuando en realidad era una gran ruina porque así impedían el crecimiento económico. Hasta finales del siglo XX, los estados nacionales europeos podían crear dinero pidiendo prestado a sus bancos centrales nacionales. Esta posibilidad encerraba algunos peligros pero también tenía importantes ventajas. Pero a principios del siglo XXI los Estados nacionales europeos habían suprimido sus Bancos Centrales nacionales a los que pedir prestado. El drama de las naciones europeas era que al no tener bancos centrales, fueron obligadas a pedir prestado sólo a los mercados financieros, y cuando un Estado nacional pedía prestado a los mercados, ya no creaba dinero, si no que sólo generaba deuda que tenía que devolver. Así fue como la bola de la deuda a devolver por las sociedades de Europa se hizo cada vez más y más grande, hasta aplastar poco a poco y uno tras otro a los Estados nacionales europeos, y empobrecer a sus ciudadanos.

5. Este proceso se inició en las naciones europeas más débiles, pero acabó afectando también a las mas fuertes a causa de que el resto de Estados del mundo conservaban sus Bancos Centrales y jugaban a otro juego con otras reglas. Los ciudadanos de las naciones fuertes de Europa tardaron en darse cuenta de ello porque la confusión entre deuda colectiva y deuda particular había sido provocada y alimentada por los banqueros, financieros e inversores internacionales, que tenían importantes apoyos en el interior de las sociedades nacionales de Europa y en algunos miembros de la propia Unión Europea. Estos apoyos no residían sólo en las industrias financieras nacionales, sino también en la clase política y en los expertos en economía. Los economistas habían construido el armazón teórico del sistema. Los políticos lo mantenían y respaldaban jurídicamente con las leyes que aprobaban. Los financieros lo hacían funcionar. José María Espona había hecho una exposición crítica y razonada de la confluencia de estos intereses en los capítulos IX al XIV de su obra “Totalitarismo Tecnológico”, pero la mayoría de la gente desconocía su existencia, pues aquellos humanos habían sido fascinados por las imágenes y los sonidos, y sólo una minoría de ellos cultivaba el mundo de las letras y los libros. Parecía no existir escapatoria alguna, cuando la persistencia de la codicia y la especulación financieras pusieron a las sociedades europeas patas arriba y dieron, sin pretenderlo, una oportunidad al cambio profundo y necesario. Otra economía era posible.

6. El cambio se inició en el armazón conceptual de la economía. Hasta que los intelectuales de aquellos humanos no cambiaron su mente económica, nada cambió. La dureza y persistencia de la crisis obligaba al contraste de ideas y a la revisión de los dogmas económicos. Los humanos tuvieron que experimentar con todo y pasar numerosas calamidades para acabar descubriendo que las conceptos sobre los que J.M. Keynes había construido su teoría general en 1935 – el interés, el dinero y la ocupación – eran los mismos que los tenían encerrados en la crisis y el desempleo. Keynes había construido un armazón económico para poner el interés y el dinero al servicio de la ocupación y aquello funcionó durante un tiempo. ¿Por qué ahora no funcionaba?, se preguntaban los expertos. Tardaron en descubrir que el desarrollo de las finanzas había conseguido darle la vuelta al armazón económico keynesiano: el interés y el dinero habían dejado de estar al servicio de la ocupación y se habían puesto al servicio del propio dinero. El dinero se utilizaba cada vez más para pagar dinero, y este proceso había creado una telaraña universal de pagos financieros alimentada por la especulación y la codicia en la que todos estaban atrapados. ¿Cómo había sucedido esto?. Lo explicaremos para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Votan los franceses, pero nos va la vida y la deuda en ello. ¿No deberíamos votar también los españoles?.

viernes, 16 de marzo de 2012

ATAPUERCA Y LA REFORMA LABORAL DE 2012

PRESENTACION
Hace unos días visité en Burgos los yacimientos de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana. También coincidí con la manifestación burgalesa de CC.OO. y UGT contra la reforma laboral. Me pregunté si Atapuerca y la reforma laboral podían tener algo en común y me pareció que sí. Atapuerca me había ayudado a reforzar mi conciencia del tiempo histórico y a entender mejor la evolución de los homínidos en nuestra Tierra. También me pareció que las reformas laborales son pequeños pasos en el camino de la evolución humana, aunque para unos la reforma laboral de 2012 es un regreso al pasado (involución), mientras que para otros se percibe como una mirada hacia el futuro (evolución). Entonces pensé que podría ser interesante leer la reforma laboral de 2012 con los ojos del tiempo histórico de Atapuerca. Quizá podríamos descubrir perspectivas que nunca antes veíamos, y tener ideas en las que nunca antes habíamos pensado.

MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.

1. Opino que los seres humanos deberíamos conocer y asimilar más los descubrimientos que la ciencia ha realizado en los últimos 150 años sobre la evolución de las diversas especies de homínidos (nuestros ancestros). Considero que este conocimiento es una escuela de vida tan útil como otros conocimientos a los que prestamos más atención, como son la lengua, las matemáticas o la religión. Conocer nuestro ya largo pasado de homínidos – casi 2 millones de años -, aproxima nuestra conciencia al descubrimiento del tiempo histórico. La conciencia del tiempo histórico es una herramienta que necesitamos para orientar nuestro destino colectivo como especie. Justo ahora, cuando la especie homo sapiens ha colonizado todo el planeta Tierra y se está generando la conciencia de globalización, nuestras sociedades avanzadas parecen involucionar hacia el pasado, atrapadas en una crisis sistémica agobiante. ¿Cómo reaccionar?

2. La conciencia del tiempo histórico puede sernos de gran ayuda en estas circunstancias. El tiempo histórico demuestra que las cosas ni son eternas ni están escritas de antemano. La libertad y la voluntad son realidades humanas que han influido en la construcción del pasado. El conocimiento científico también. La ciencia ya nos ha demostrado que la Tierra surgió sin el concurso del homo sapiens, pero una y otra vez los científicos actuales nos recuerda que los seres humanos tenemos hoy una importante responsabilidad colectiva sobre el futuro de la Tierra y las especies que la habitan. La nuestra incluida. El conocimiento científico y el avance tecnológico nos han traído al presente de nuestras sociedades avanzadas. ¿Pero son realmente “avanzadas” nuestras sociedades nacionales europeas?. ¿Podemos calificar como “avanzadas” a sociedades que no son solidarias entre sí y están sometidas a la codicia y al atesoramiento de la riqueza?. ¿Son avanzadas las sociedades que consumen irracionalmente, que agotan los recursos naturales y que necesitan degradar las condiciones de trabajo de sus miembros para generar empleo?. ¿Qué clase de modernidad es esta?.

3. En las dos próximas semanas la sociedad española asistirá al debate y votación en el Parlamento de la reforma laboral 2012. En mi opinión es una reforma de un único razonamiento: justificar la degradación de las condiciones de trabajo hoy, a fin de generar más empleos mañana. Puedo pensar que los españoles aceptan el sacrificio presente esperando recibir el premio futuro. Como en la religión. El problema principal es que no tenemos evidencias científicas sobre la solvencia de ese razonamiento. Muchos consideran que se trata más de una creencia cuasi-religiosa que de una proposición científica. Sin embargo hay una afirmación que todos proclamamos y repetimos como un mantra: la creación de empleo viene de la mano de los empresarios. Y esto es cierto, pero también es igualmente cierto que la creación de empleo no es el objetivo prioritario del empresariado, y esta segunda parte del razonamiento nadie la resalta. En el paradigma económico vigente, el objetivo prioritario del empresariado no es crear empleo, sino maximizar la ganancia maximizando la productividad.

4. Y hablando de productividad, hay otra afirmación que de nuevo todos repetimos como un segundo mantra: sin incremento de la productividad no hay crecimiento económico ni creación de empleo. Y esto es cierto, pero también es igualmente cierto que en las economías avanzadas, la mecanización inteligente supera a las reformas laborales en capacidad para incrementar la productividad, y esta segunda parte del razonamiento tampoco se resalta. A la vista de la ocultación deliberada de las segundas partes del razonamiento, tenemos razones poderosas para cuestionar la creencia de que se creará empleo mañana si degradamos las condiciones de trabajo hoy. Ni el objetivo prioritario del empresariado ni la productividad generada por la mecanización inteligente avalan esa afirmación. Más bien lo contrario. ¿por qué?.

5. La tecnología ha acompañado la evolución del ser humano desde sus orígenes. Fueron las innovaciones tecnológicas y la acumulación de conocimientos lo que permitió a nuestros antepasados evolucionar desde la función recolectora-cazadora a la función agrícola-ganadera. Hoy día la evolución tecnológica se nos presenta en forma de mecanización inteligente. La mecanización inteligente de la producción es un proceso evolutivo irreversible que sustituye trabajo físico humano por trabajo mental humano, incrementando así la productividad y el beneficio empresarial. En este escenario, más productividad no se traduce necesariamente en más empleo. Todo depende de quién gobierna la mecanización inteligente y del tipo de trabajo al que nos referimos. Cuando la mecanización inteligente es una exigencia de los ciudadanos y está gobernada por el interés común tutelado desde la política democrática, entonces trae modernidad, empleo y futuro a la sociedad en la que se implanta. Pero cuando la mecanización inteligente es una exigencia de la ganancia irracional y está gobernada por la economía de la codicia empresarial, entonces trae consigo degradación, desempleo y regreso al pasado en la sociedad en que se implanta. ¿Cómo sucede esto?.

6. Para entender esta divergencia profunda en los efectos de la mecanización inteligente es necesario analizar el tipo de trabajo sobre el que impacta. Por principio, la mecanización inteligente destruye el trabajo físico y hace florecer el trabajo mental. El trabajo físico se nos presenta vinculado a un pasado de empleos forzosos realizados en condiciones degradadas. Por el contrario, el trabajo mental se nos presenta vinculado a un futuro de empleos no forzosos realizados en condiciones dignas. La conclusión es que el trabajo físico representa la antigüedad y el pasado, mientras que el trabajo mental representa la modernidad y el futuro. Cada sociedad nacional europea está decidiendo ahora, en función de la forma como aborda la salida de la crisis económica, quién va a gobernar la mecanización inteligente en su territorio (si la ganancia irracional o el interés común) y en qué tipo de trabajo se especializará mayoritariamente su población futura (si en el trabajo físico o en el trabajo mental). La paradoja es que algunos países y sociedades europeas que reúnen condiciones objetivas para optar por la modernidad y el futuro, están regresando, sin ser muy conscientes de ello, a la antigüedad y el pasado debido a las decisiones que toman sus políticos nacionales, sometidos a la presión de devolver las deudas, controlar el déficit y realizar ajustes. ¿Es tal vez este el caso de nuestra España?.

7. Rotundamente sí. La reforma laboral de 2012 está condenando a la población española, y en particular a su juventud, a un futuro mayoritario de trabajo físico degradado. Es una reforma gobernada por la maximización irracional del beneficio que conduce a la sociedad española hacia el mundo del trabajo físico de los empleos forzosos y degradados, y la aleja del mundo del trabajo mental de los empleos no forzosos y dignos. La prueba de esta afirmación es lo que ya están haciendo los ciudadanos españoles formados y preparados para el trabajo mental en empleos no forzosos realizados en condiciones dignas. Están huyendo de nuestro territorio. Dejan atrás su país, su familia y sus amigos para moverse a sociedades en las que puedan realizar su sueño de conseguir un trabajo mental (Canadá, Alemania, Estados Unidos etc.) Nuestros mejores cerebros huyen hacia sociedades que están sustituyendo trabajo físico por trabajo mental de manera ordenada. La reforma laboral de 2012 tendrá la virtud de acelerar esa huida, porque contribuirá decisivamente a descapitalizar el factor humano de España. ¿Qué nos está pasando?.

8. Lamento que tengamos dirigentes políticos de baja calidad que están expulsando del país a sus mejores elementos. Son políticos enredados en los intereses privados y de visión corta. No trabajan para proporcionar a la población española la modernidad y un futuro de trabajo mental basado en empleos no forzosos realizados en condiciones dignas. Trabajan para ganar las próximas elecciones, un afán cortoplacista de sus cortas vidas, situados fuera del tiempo histórico y de las estrategias de la evolución humana. Cuando surge un político con capacidad de ver la realidad con una perspectiva superior a cuatro años, nos llama tanto la atención que le calificamos como “estadista”. Visión de estadista, decimos. Necesitamos con urgencia una generación de políticos nacionales con visión larga, que no tengan miedo a gobernar la mecanización inteligente en nuestro país, que estén decididos a trabajar sin descanso para construir una sociedad de empleos no forzosos realizados en condiciones dignas: la sociedad del trabajo mental. Exactamente en dirección contraria a la reforma laboral de 2012. Pero seríamos injustos si cargamos la responsabilidad de todos nuestros males sobre los políticos. ¿Hay alguien más, responsable también de lo que nos sucede?.

9. Sí. Nosotros mismos. El homo sapiens y los techos de cristal que impone a su propia evolución son sus peores enemigos. Hoy todavía quedan muchas personas que están de acuerdo con la afirmación de que es mejor tener un empleo degradado que no tener ningún empleo. Y actúan en consecuencia, apartándose del movimiento sindical concienciado. Son la versión laboral del gato chino de Felipe González: “no importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que cace ratones”. Es un techo de cristal que impide la evolución de estas personas y del conjunto de la especie humana. La conciencia del tiempo histórico nos enseña que hubo un pasado en el que la mayoría de los humanos pensaban que era mejor tener vida sin libertad que libertad sin vida. Durante miles de años actuaron en consecuencia y soportaron con estoicismo el precio de la servidumbre y de la esclavitud. Afortunadamente la mayoría de los ciudadanos de las sociedades avanzadas piensan hoy que una vida sin libertad no es vida, y actúan en consecuencia. Han evolucionado. En relación con el mundo del trabajo, al ser humano aún le queda recorrido para evolucionar. Mientras tanto seguirá aceptando empleos degradados y tendremos que seguir trabajando para tomar conciencia del techo de cristal bajo el que estamos atrapados.

martes, 21 de febrero de 2012

DIAGNÓSTICO DE LO QUE PASA EN LAS ECONOMIAS NACIONALES DE NUESTRA EUROPA.

PRESENTACION
El Parlamento español acaba de aprobar la reforma financiera. Luego vendrá la reforma laboral y la reforma presupuestaria (ley de estabilidad). Más tarde la educativa, la sanitaria, la energética etc. Todo con el ánimo de satisfacer a los mercados financieros. Pero creo que los mercados no se satisfarán. Hace unos días publiqué el manifiesto de lo que en mi opinión tenemos que hacer los europeos con las finanzas en el siglo XXI: ponerlas al servicio de proporcionar un ingreso básico y periódico a todos los ciudadanos europeos. El relato propuesto es radical porque las circunstancias así lo requieren. Argumenté algunos de los cambios profundos que se han producido en las sociedades avanzadas de Europa, y expliqué que esos cambios hacen imprescindible un nuevo relato económico que haga posible una nueva forma de organización social. El viejo relato y las viejas recetas definitivamente no van a sacar a Europa del hoyo en el que nos encontramos. Si acaso lo harán más profundo. Los viejos políticos no acaban de entender la nueva realidad. Por eso ahora doy un paso más y me propongo hacer el diagnóstico de lo que pasa en nuestra Europa, un diagnóstico que refuerza la necesidad del nuevo relato radical que formulé entonces. Ese u otro similar, porque no me considero depositario exclusivo de la solución a la gran depresión del siglo XXI.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.

1. Para que las economías avanzadas de Europa funcionen bien, todos los ciudadanos debemos disponer cada mes de mil euros en el bolsillo. Llamaré a esta afirmación rotunda y polémica el “principio elemental” de una economía avanzada. Cada ciudadano europeo destinará esos mil euros al consumo o al ahorro, según las propensiones y necesidades de cada cual. La libertad individual es aquí la reina que decide: todo al consumo, todo al ahorro o repartido a voluntad. Lo que destines al consumo, acaba en la producción. Lo que destines al ahorro, acaba en la inversión, y teóricamente a través de la inversión acaba también en la producción, aunque luego veremos que esta premisa no funciona así en el mundo de las finanzas sofisticadas que ahora nos gobiernan. En cualquier caso, que la producción mueve la economía y que el consumo mueve la producción, es un axioma que no precisa demostración. Así han funcionado y funcionan las cosas. Si tienes mil euros mensuales en tu bolsillo tienes acceso al consumo y a la producción y puedes ejercer tu libertad individual. Pero si no tienes mil euros no eres nadie y no tienes ninguna libertad.

2. Algunos europeos piensan que limitar la libertad del ser humano a las decisiones económicas es un reduccionismo materialista. Para estas mentes “espirituales” la libertad del ser humano va más allá de la economía. Quienes así piensan se sienten portadores de los grandes valores y nobles ideales del ser humano, pero en realidad han sido atrapados por el pensamiento reaccionario, quizás sin ser conscientes de ello. Porque ese tipo de pensamiento “espiritual” es el que la clase pudiente que controla el poder y la economía intenta generalizar entre el ciudadano medio de Europa: la verdadera libertad está más allá de la economía, te dicen. Pero la realidad es tozuda: si no tienes libertad para tomar decisiones económicas en realidad no tienes ninguna libertad, porque todas las decisiones humanas tienen un sustrato económico. Cualquier cosa que decidas hacer consume tu energía. El consumo de energía necesita ser repuesto. Reponer energía tiene un coste. El coste es un sustrato económico. El razonamiento me parece sencillo e impecable: si no puedes reponer energía no tienes libertad. Para reponer energía necesitas mil euros mensuales en tu bolsillo. Por tanto si no tienes mil euros mensuales en tu bolsillo no tienes libertad.

3. Una vez definido el “principio elemental” y la relación de este principio con el ejercicio de la libertad individual, toca ahora explicar de qué manera el grupo social que ahora controla y ejerce el poder en Europa y en las sociedades democráticas avanzadas, está tomando decisiones económicas que atacan y debilitan el “principio elemental” y en consecuencia atacan y debilitan nuestra libertad individual. Justo lo contrario de lo que ese mismo grupo predica en nuestra vieja Europa cuando nos vende su viejo paradigma económico de libre mercado, mayor competitividad y consumo abundante, o su viejo discurso político de libertad democrática, derechos ciudadanos y sufragio universal.

4. El primer eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es la empresa. ¿Cómo, pero no es la empresa capitalista un modelo de libertad económica?. ¿De qué manera debilita la empresa nuestra libertad individual?. Lo hace actuando a través del ingreso del trabajo. La empresa es la fuente casi exclusiva del ingreso del trabajo. En la organización económica actual, el ingreso proveniente del trabajo es el nutriente más importante del “principio elemental”. Pero la empresa del capitalismo europeo globalizado está ahora, de nuevo y más que nunca, dominada por la maximización irracional del beneficio, una forma suave de llamar a la codicia. La empresa europea capitalista, centrada en ese objetivo irracional, se ha corrompido y persigue obsesivamente reducir costes para ganar en competitividad. Como el coste más cuantioso es el ingreso del trabajo, busca reducir ese ingreso por dos vías: 1) Reduciendo el salario como componente del coste. 2) Sustituyendo trabajo por máquinas inteligentes.
Si los poderes públicos europeos no permiten a la empresa tomar estas medidas, entonces los empresarios deslocalizan la actividad y se van a países más “tolerantes”. La reforma laboral española aprobada por el Gobierno recién elegido es un buen ejemplo de estas ideas. El resultado práctico de estas políticas es que el “principio elemental” se debilita, el ingreso en el bolsillo de cada ciudadano se reduce y la economía deja de funcionar. ¡Todos al desastre!.

5. El segundo eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es el ahorro. ¿De qué manera sucede esto? En el siglo XIX el ahorro podía o no estar “financiarizado”. En el siglo XXI no existe más ahorro que el “financiarizado”, es decir el que se transforma en productos financieros de las finanzas globales. Pero las finanzas globalizadas, como la empresa, también se han corrompido en sus fines, y actualmente son un mundo endogámico que no canaliza el ahorro mayoritariamente hacia la inversión productiva, sino cada vez más hacia la inversión especulativo-financiera. Es la realidad acuñada con la expresión “los mercados financieros”, un mundo endogámico, autista y especulativo que cada día tiene menos relación con la economía real. A este fenómeno de funcionamiento endogámico de las finanzas le llamaré “principio del capital”. Los economistas conservadores opinan que el “principio del capital” opera ahora desvinculando las finanzas de la economía real debido a la crisis de 2008, pero que superada esta etapa, las finanzas globalizadas servirán de nuevo a la economía en lugar de servirse de la economía. Este pensamiento es fatalmente erróneo a causa de la codicia.

6. La codicia se castiga en privado como un vicio moral pero se premia en público como una virtud económica, por lo que merece una reflexión. La codicia es para el ser humano lo que la polilla para la madera: todo lo arruina. No tiene buena fama. Ya Aristóteles condenó duramente la “crematística” de los atenienses, aunque Tomás de Aquino la rescató para los cristianos si la usura servía a la caridad. ¡Curioso argumento!. Además la codicia se vincula a la avaricia, y no es agradable ser calificado de avaricioso. Está mal visto. Por ello la codicia se protege en la sociedad capitalista detrás de un principio económico universalmente aceptado: la maximización del beneficio. Este afán por maximizar el beneficio siempre se consideró un comportamiento egoísta sin mayores consecuencias, pero el problema se ha agravado porque en manos de las finanzas globalizadas ese afán se ha convertido en un comportamiento irracional. Las finanzas lo sacrifican hoy todo en el altar de la rentabilidad irracional del capital financiero: la financiación empresarial, las condiciones de empleo, los hábitos de consumo, los servicios públicos esenciales, el déficit gubernamental etc. De este modo las finanzas globalizadas de la Europa avanzada se han convertido en un depredador universal. Termino este razonamiento con una observación que me parece esclarecedora: fue la codicia la que nos arruinó en 2008 al explotar en nuestras manos la especulación financiera, y es la codicia la que de nuevo nos arruina en 2012 al imponer a los Gobiernos nacionales europeos las políticas de ajuste presupuestario y financiero.

7. Además las finanzas globalizadas, en las que incluyo a las europeas, están dominadas por una doble codicia: maximizar el beneficio (como cualquier empresa) y generar especulación. La especulación es la herramienta que proporciona al capital financiero una rentabilidad inalcanzable para el capital productivo, y que aviva su codicia. Para satisfacer esa doble codicia, las finanzas instrumentalizan la economía real y la ponen a su entero servicio. Es por eso que sostengo que el “principio del capital” opera con y sin crisis económica, y que además está en el origen de la gran depresión actual. Por último señalar que las finanzas avanzadas, que se sirven principalmente a sí mismas, que son endogámicas y que debilitan el “principio elemental” se nos presentan en forma de deuda. Porque generar deuda y especular con su precio es una de las maneras como las finanzas se sirven mejor a sí mismas. Como las reformas financieras que se han hecho y hacen en Europa no reorientan los fines de las finanzas avanzadas y su modelo de gestión, sino que se limitan a sanearlas y recapitalizarlas sin cuestionar sus fines y prácticas comerciales, no servirán de gran cosa y pronto los europeos caeremos en los mismos vicios y la misma ruina de la que estamos intentando salir.

8. El tercer eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es el ingreso del capital. Los productos del sector financiero tienen una peculiaridad que no tiene ningún otro de los productos del resto de sectores económicos: los activos financieros son una mercancía que se retribuye a sí misma. Esto se hace a través del tipo de interés, al que llamo ingreso del capital. El ingreso del capital también está sometido a la maximización irracional del beneficio, y todo está permitido (especular, engañar, oprimir, ajustar, reducir etc.) para alcanzar el objetivo. Este es otro cambio estructural de las finanzas avanzadas que ni los economistas ni los políticos han evaluado correctamente: en el siglo XIX el ingreso del capital era fundamentalmente el beneficio empresarial, pero en el siglo XXI el ingreso del capital es sobre todo el tipo de interés. Este fenómeno ha generado un “mundo nuevo”, el mundo del capital financiero frente al mundo viejo del capital físico industrial, agrario o comercial.

9. El mundo nuevo de las finanzas endogámicas que se retribuyen a sí mismas utilizando el tipo de interés y generando especulación con sus productos tiene algunas características especiales a destacar: 1) Está gobernado por una insolidaridad más virulenta que la existente cuando el ingreso del capital provenía sólo del beneficio empresarial. 2) Está gobernado por la concentración de la riqueza en dosis muy superiores a las del mundo del capital físico. 3) Puede funcionar desconectado de la realidad, de modo que el gran juego virtual de “los mercados financieros” puede seguir vivo aunque algunas economías nacionales se desplomen y los ciudadanos se hundan en la pobreza extrema. 4) Tiene naturaleza intangible e inmaterial, pues en el mundo nuevo del dinero virtual y los productos financieros sofisticados la riqueza financiera se puede acumular sin límites y sin llamar la atención. 5) Es un mundo escurridizo. Las finanzas se pueden deslocalizar con gran facilidad y huir a refugios seguros como los paraísos fiscales a los que Europa cuestiona pero no suprime.
El resultado de este cambio profundo en la naturaleza de las finanzas y del ingreso del capital es que las finanzas avanzadas de Europa están orientadas a servirse a sí mismas, y con ello han debilitado el “principio elemental” hasta casi secarlo y esterilizarlo. Insisto: como las reformas financieras europeas no están atacando ninguno de estos males, no servirán de nada.

10. He tratado de exponer y razonar de qué manera y por qué el ingreso del trabajo, el ahorro y el ingreso del capital debilitan, estrangulan y en algunos casos arruinan el “principio elemental”. Hay una última realidad económica que conviene analizar también en este marco. Es la realidad del consumo, una realidad a la que nadie puede sustraerse. Antes de que las finanzas se sofisticaran y globalizaran favoreciendo la existencia de paraísos fiscales y tomando el control de las economías nacionales, el consumo dependía sobre todo del ingreso del trabajo. Pero en el “mundo nuevo” de las finanzas globalizadas de Europa y otras sociedades avanzadas el consumo ha pasado a depender de manera importante del crédito y del ingreso del capital. Este cambio tiene consecuencias en el funcionamiento de nuestra economía.

11. Una de las más importantes es que la finanzas generan espasmos en el consumo, y estos espasmos desestabilizan toda la economía. Esto se produce a través del grado de facilidad de acceso al crédito. Cuando el acceso al crédito es fácil se genera hiperconsumo irracional, como sucedió en los años anteriores a la crisis del 2008. La economía en su conjunto entra en una fase de inflación financiera y especulación insostenibles. La fiesta acaba cuando el crédito fácil acumula deuda más allá de lo razonable y el sistema colapsa. Entonces el acceso al crédito se bloquea, y se genera hipoconsumo irracional, como sucede ahora en nuestra Europa. Finalmente la economía en su conjunto entra en fase de pánico financiero y depresión insostenible. Me interesa destacar que la especulación insostenible acaba en crisis económica, mientras que la depresión insostenible acaba en crisis social. Por tanto no me equivocaré mucho si anuncio que Europa está en puertas de una profunda crisis social. Grecia es sólo la primera bola de este alud de nieve que se nos viene encima. ¿Podremos evitarlo?

12. Para detener la crisis social en marcha los poderes públicos y los políticos de Europa tienen que hacer cosas muy distintas de las que están haciendo. Están gestionando la crisis con reformas que apuntalan el viejo relato económico del capitalismo neoliberal. Son parches que empobrecen a los ciudadanos europeos y aumentan su ira. Deberían darse cuenta de que tienen que hacer reformas que dirijan la economía hacia nuevos fines de política económica. Sugiero dos: 1) Reforzar el “principio elemental”, en lugar de debilitarlo, como están haciendo. 2) Estabilizar el consumo y racionalizarlo, en lugar de deprimirlo. Y para cubrir estos fines, ¿qué medios utilizar?. Creo haber demostrado que los males están en las finanzas, así que utilizar la palanca de las finanzas para conseguir los nuevos fines es un camino deseable y posible. Por supuesto ello exige que Europa ponga las finanzas avanzadas al servicio de los ciudadanos y sus necesidades, y las saque de la endogamia y el servicio a sí mismas. El relato al que me refería al inicio de estas reflexiones puede servir a este fin. Por supuesto que no basta. Hacen falta además líderes europeos valientes y rompedores de los privilegios consolidados por los diversos grupos de nuestras sociedades avanzadas.

13. Porque no es justo quebrar sólo los privilegios de un grupo – el de los trabajadores - como hace la reforma laboral española, construida con el fin de quebrar los privilegios de los ingresos del trabajo. Hay que quebrar los privilegios de todos, También los de quienes viven de los ingresos del capital financiero. Eso significa reorientar los actuales fines de las finanzas europeas adoptando medidas de choque como 1) Combatir activamente los paraísos fiscales y suprimir los existentes en Europa. 2) Someter a tributación todas las operaciones de compra-venta de activos financieros. 3) Prohibir la comercialización de los productos financieros tóxicos y especialmente la compra-venta de activos en posiciones cortas y apalancadas (futuros y opciones), por ser instrumentos de pura especulación. ¿Se atreverá algún poder terrenal a ponerle estos cascabeles al gato financiero?.

miércoles, 8 de febrero de 2012

RELATO DE LO QUE TENEMOS QUE HACER EN EL SIGLO XXI

Si pierdo la confianza en que el ser humano puede evolucionar a mejor, pierdo el sentido de la vida y de mi mismo. Por eso espero que, aunque la realidad económica, social y política es ahora muy oscura tanto a nivel nacional como global, el pensamiento colectivo y el esfuerzo continuado nos ayuden a encontrar el camino de un futuro mejor para todos. El pasado reciente es desolador. El presente es agobiante. Por fortuna el futuro no está prefijado y lo podemos escribir juntos. Tenemos que organizarnos socialmente de otro modo. Pero nadie nos lo va a regalar. Hay que esforzarse y perseguirlo con contumacia. Como hicieron aquellos de cuyo legado somos herederos.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.



1. Pablo Iglesias nació en Galicia y fundó el socialismo democrático español. Pablo vivió de 1850 a 1925. Era un obrero del XIX cuya única fuente de ingresos estaba en el trabajo. Para su tiempo era un hombre de profesión “instruida”: tipógrafo. El tipógrafo es un profesional de la tipografía. Un buen profesional de la tipografía tiene que saber leer y escribir. Saber leer y escribir da acceso a la cultura y el conocimiento. Ya tenemos los tres conceptos que movilizaron el proyecto vital de Pablo Iglesias: lectura, escritura y cultura.

2. Sobre esos tres conceptos Pablo construyó un relato útil y comprensible para los trabajadores del siglo XIX. Para Pablo Iglesias era imprescindible que los trabajadores accedieran a la cultura y al conocimiento para alcanzar su liberación laboral y mental. Esto les proporcionaría dos ventajas: 1) Podrían comprender mejor la realidad en la que vivían y la lucha por sus derechos. 2) Podrían acceder a mejores empleos.

3. Pablo buscó y se rodeó de colaboradores que compartieran este relato. Se organizaron en el Partido Socialista Obrero Español, fundaron las casas del pueblo y las convirtieron en centros de cultura y conocimiento. Allí enseñaban a los obreros a leer, a escribir y a analizar la realidad. Cuando comenzaron este trabajo, en el último cuarto del siglo XIX, parecía una tarea imposible. La ignorancia estaba presente en la sociedad como un enemigo imbatible, y la explotación en el trabajo era una realidad omnipresente.

4. Todavía no han transcurrido 100 años desde la muerte de Pablo Iglesias, y el relato parece haberse cumplido: los trabajadores españoles tienen hoy acceso universal a la cultura y al conocimiento. Un éxito. Dos reflexiones a tener en cuenta por los políticos de hoy día: 1) Para Pablo y sus asociados la cultura y el conocimiento no eran un fin en sí mismos sino un instrumento para mejorar las condiciones de vida de los obreros y la sociedad en su conjunto. 2) Para Pablo y sus asociados las condiciones de vida dependían del trabajo, pues el trabajo era su única fuente de ingresos.

5. Sin embargo algo no está saliendo bien en esta visión-relato de los socialistas españoles del XIX. En los comienzos del siglo XXI, los trabajadores españoles con cultura y conocimiento ven cómo se deterioran cada vez más sus condiciones de vida, y cómo ni siquiera tienen posibilidades de acceder a esa única fuente de ingresos que sigue siendo el trabajo. Se han evaporado las dos teóricas ventajas del relato construido por Pablo Iglesias y sus asociados: 1) No comprenden mejor la realidad en la que viven, a pesar de que saben leer y escribir. 2) No acceden a mejores empleos, sino a empleos cada vez mas precarios e inestables. ¿Qué está pasando?.

6. Pasa que la realidad socio-económica de principios del siglo XXI ha cambiado profundamente respecto a la realidad socioeconómica de finales del siglo XIX. El cambio es tan profundo, que se hace necesario construir un nuevo relato para un nuevo tiempo. Pero los herederos de los socialistas españoles del XIX están aturdidos, condicionados o asustados, y parecen incapaces de construir un nuevo relato atractivo para los ciudadanos de principios del siglo XXI. ¿Podemos ayudar en algo?. Al menos debemos intentarlo identificando en primer lugar esos cambios profundos que han transformado la realidad y hacen necesario un nuevo relato.

7. El primer cambio profundo se ha producido en la fuente de ingresos. En el siglo XIX la fuente principal de ingresos era el trabajo. En el siglo XXI es el capital financiero y lo será más en el futuro. El primero es escaso, está distribuido y se mueve a la baja. El segundo es abundante, está concentrado y se mueve al alza. La riqueza financiera existente en el mundo es ahora 75 veces superior al valor de la producción mundial anual, y sigue creciendo. El segundo cambio afecta a los conocimientos elementales necesarios para entender y formar parte de la sociedad. En el siglo XIX eran la escritura y la lectura. No pueden separarse. En el siglo XXI son la economía y las finanzas. Tampoco pueden separarse. Este cambio explica que los ciudadanos de hoy no puedan entender lo que pasa a pesar de saber leer y escribir.

8. El tercer cambio profundo se ha producido en la naturaleza del dinero. Este era esencialmente físico (monedas, billetes y oro) en el siglo XIX. Su atesoramiento ocupaba espacio y recursos. En el siglo XXI es principalmente virtual e intangible (bits). Su atesoramiento ni ocupa espacio ni consume recursos. El cuarto cambio hace referencia a la tecnología dominante. Fueron las máquinas mecánicas en el tiempo de Pablo Iglesias, y son las máquinas inteligentes en el siglo XXI, imparables y cada vez más inteligentes.

9. El quinto cambio profundo ha acontecido en la forma de comunicación dominante en relación al mundo en el que nació y vivió Pablo Iglesias. Fue comunicación física, lenta y local (impresión en papel) en el siglo XIX. Es rápida, a distancia y universal en el siglo XXI (telecomunicaciones). El sexto cambio afecta al almacén del conocimiento. En el siglo XIX eran almacenes físicos separados y poco accesibles (bibliotecas). En el siglo XXI es un almacén único de acceso universal y fácil (Internet).

10. El séptimo cambio está en construcción, y afecta al instrumento de presión social para cambiar la forma de organizar la sociedad. En el siglo XIX los obreros presionaban al sistema paralizando el trabajo. Hoy el uso de ese instrumento se está haciendo impopular por las incomodidades que genera a la ciudadanía. Se exploran nuevos instrumentos de presión para el siglo XXI como orientar la producción organizando la palanca de la inversión o el consumo, pero son intentos que todavía no se han consolidado. Banca ética, apagones colectivos, comercio justo, consumo selectivo etc. son todavía iniciativas en formación.

11. Hay otros cambios relevantes, como son las formas de transporte, las fuentes de energía, el mundo de las ONGs etc., pero consideramos que los 7 parámetros identificados son razón suficiente para construir un nuevo relato que nos introduzca en un nuevo paradigma económico y social; y es el momento de hacerlo. Quién lo construirá?. Qué objetivo perseguirá?. Cómo se logrará?. Cuándo y dónde se desarrollará?. Qué resistencias tendrá ese nuevo relato?. Preguntas a las que intentaremos responder.

12. Primero el quién: los promotores del nuevo relato. ¿De quienes podemos esperar la iniciativa?. Hagamos un poco de analogía. ¿Quienes iniciaron y construyeron el relato del siglo XIX? Los tipógrafos. Gente que sabía leer y escribir. En torno a ellos se aglutinaron maestros, escritores, médicos, periodistas etc. gente del mundo de la cultura y el conocimiento. Es obvio que nunca hubieran podido construir el relato los analfabetos. No hay palabra sin lenguaje. No hay escritura sin palabra. No hay lectura sin escritura. Además de la ilustración de sus promotores, el relato del XIX necesitó generosidad, esfuerzo y solidaridad de los más preparados con los más abandonados. El egoísmo y la comodidad nunca han dado buenos frutos. ¿Y en el siglo XXI?. ¿Quiénes deben promover un nuevo relato para un nuevo tiempo?.

13. Ahora deben promover e iniciar el nuevo relato la gente solidaria de la economía, el capital y las finanzas. Ellos saben cómo funciona ese mundo y conocen sus potencialidades. No podemos esperar que construyan el nuevo relato quienes lo desconocen todo de la economía y las finanzas. Sería deseable que el relato surgiera en el seno de los herederos de los socialistas del XIX o de otras fuerzas políticas institucionales, pero no es seguro que así sea. Además de conocimiento, se necesita también, como en el XIX, generosidad y esfuerzo. En todo caso es sólo cuestión de tiempo que si nadie se mueve en las instituciones, las fuerzas del cambio se organicen e inicien fuera de las instituciones el desarrollo del relato. Los privilegiados se amarrarán a instituciones inservibles y declararán “insurgentes” a los actores del nuevo relato.

14. Después el qué. Tener un objetivo claro es esencial para cualquier relato. Basta uno bien definido. Hoy como antes, la clave es identificar con acierto el objetivo estratégico capaz de aglutinar y movilizar al ciudadano y colocar ese objetivo en el centro de la acción política. En el siglo XIX Pablo Iglesias identificó como objetivo estratégico imprescindible el acceso del obrero a la cultura y al conocimiento, y a través de estos instrumentos, alcanzar un trabajo digno. Para el siglo XXI el objetivo estratégico es el acceso universal del ciudadano a una fuente segura de ingresos básicos y periódicos, y a través de este instrumento, alcanzar una vida materialmente digna. Si no cubrimos este objetivo, la sociedad no avanzará.

15. A continuación haremos una breve aproximación al cómo. Establecido el objetivo, el relato debe de incluir la forma de alcanzarlo. Pablo Iglesias y sus asociados crearon un instrumento político – el partido - y una infraestructura logística – las casas del pueblo – para alcanzar el objetivo fijado (acceso de los trabajadores a la escritura y la lectura). Con esfuerzo personal y compromiso colectivo nos han legado una sociedad en la que nadie discute ya el derecho universal de los obreros a la cultura y al conocimiento. ¿Qué deben hacer los políticos en el siglo XXI para conseguir el acceso universal de los ciudadanos a una fuente segura de ingresos básicos y periódicos?. Este objetivo parece hoy tan inalcanzable como pareció a los coetáneos de Pablo Iglesias su pretensión de generalizar el acceso de los obreros a la escritura, la lectura y la cultura. Y sin embargo se dan las condiciones objetivas para alcanzarlo. ¿Cómo?

16. Reorientando las finanzas. Antes de que estas se hubieran tecnificado y sofisticado como lo han hecho en el siglo XX, este relato hubiera sido un objetivo inviable. Pero en la sociedad de la economía y las finanzas avanzadas, hay ya una minoría importante de ciudadanos que viven de la riqueza financiera, como había en el siglo XIX una minoría que tenía acceso a la cultura y al conocimiento. Pablo Iglesias y sus asociados trabajaron para organizar la sociedad de modo que ya no una minoría, sino todos los trabajadores, tuvieran acceso a la cultura y al conocimiento. Esto es lo que deben hacer ahora los herederos de ese legado: Trabajar en el siglo XXI para organizar la sociedad de modo que cada vez más y más ciudadanos puedan vivir del capital financiero y obtener de las finanzas un ingreso básico, seguro y periódico.

17. ¿Cuándo iniciar la construcción del relato?. El relato descrito parece un sueño, pero justo ahora es posible concretarlo. Durante siglos las finanzas han sido gobernadas por la codicia, primero suavemente y más tarde completamente. La gente que las ha dominado y gestionado con ese principio rector han demostrado capacidad suficiente para llevarnos a todos al desastre. Es justo ahora el momento oportuno para reorientarlas de modo que sirvan al interés común y se conviertan en fuente segura de un ingreso básico y periódico para todos los ciudadanos. Tienen esa posibilidad porque es la única mercancía que puede ser creada mediante la contabilidad, que necesita retribuirse a sí misma para no colapsar la organización social que nos hemos dado, y que se ha transformado de material en inmaterial. Para hacerlo basta esfuerzo colectivo, voluntad política y decisión. Justo los ingredientes que utilizaron Pablo Iglesias y sus asociados para universalizar el acceso de los obreros a la cultura y al conocimiento.

18. ¿Y dónde?. ¿A nivel nacional o internacional?. El internacionalismo no es un concepto nuevo. Fue también una realidad que preocupó a los obreros del siglo XIX. Pablo Iglesias militó inicialmente en los movimientos internacionalistas, para construir después organizaciones nacionales. A lo que en el siglo XIX se llamaba internacional en el XXI se denomina global. Detrás del debate está el ámbito geográfico del relato: nacional o internacional, local o global. El nuevo relato, al estar vinculado a unas finanzas que se han globalizado, tiene muchas dificultades para un desarrollo local o nacional. Pero una zona económica potente como China o la Unión Europea tienen potencialidades de desarrollo del relato, aunque sean ámbitos no globales. Desde luego los intentos de implantación del relato a un nivel sólo nacional tienen muchas probabilidades de fracasar. Aunque la mayoría de los ciudadanos nacionales apoyaran el relato, las finanzas globales podrían aplastarlo con facilidad.

19. Para finalizar una reflexión sobre las resistencias al relato. Un relato nuevo siempre encuentra resistencias en los privilegiados del viejo orden social y económico. ¿Para qué necesitaban los privilegiados del siglo XIX al obrero “culto” que anunciaba el relato de Pablo Iglesias y sus asociados?. Para trabajar en las minas, en el campo y en las fábricas los obreros no necesitaban cultura y conocimiento. Bastaba la fuerza de sus brazos y el sentido común. Muy al contario, el obrero “instruido” sería una fuente de problemas: se negaría a trabajar y colapsaría la sociedad de la que disfrutaban los privilegiados.

20. Resistencias y argumentos similares aparecerán para oponerse al nuevo relato de una fuente segura de ingresos básicos y periódicos para todos los ciudadanos. Los ciudadanos del siglo XXI representan hoy lo que representaban los obreros del siglo XIX, y necesitan un relato nuevo que ilusione, motive y estabilice sus vidas. Pero los privilegiados del orden actual argumentarán que esa fuente de ingresos ya existe y es el trabajo, aunque esto no sea cierto pues o no hay trabajo para todos o el que hay se retribuye de nuevo por debajo del nivel del ingreso básico de subsistencia. También argumentarán que extraer un ingreso básico y universal de las finanzas generará una sociedad de ciudadanos ociosos e indolentes, acostumbrados a vivir de la rentas financieras sin trabajar.

21. ¿Para qué necesita el ciudadano común una fuente de ingresos de las finanzas cuando ya tiene una fuente de ingresos del trabajo?. Los privilegiados que ya viven ahora del capital financiero y controlan sus recursos argumentarán “in extremis” que universalizar esta fuente de ingresos desincentivará el trabajo y colapsará la sociedad. Las mismas catástrofes que anunciaban los privilegiados del siglo XIX con los obreros “cultos”. Pero nada de eso sucedió ni sucederá. Son excusas de quienes ven amenazados sus actuales privilegios. Los políticos del siglo XXI no deberían dejarse amedrentar por el pensamiento conservador de los privilegiados….a no ser que ellos mismos formen parte de ese grupo y de ese pensamiento. En tal caso dejarán de representar al ciudadano común, para representar sólo al ciudadano privilegiado. Este es el dilema de futuro.

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL CAMBIO PROFUNDO QUE ESTÁ EN CAMINO Y AÚN TARDARÁ: LA ECONOMIA INMATERIAL.

La historia economíca del ser humano es una sucesión evolutiva de tránsitos. Transitamos de la caza a la ganadería. De la ganadería a la agricultura. De la agricultura a la industria. De la industria a los servicios. De los servicios a las finanzas. ¿qué viene después?.


MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.


1. Expliqué hace unos días lo que nos ha pasado a las sociedades avanzadas (no sólo a las europeas) y nos ha metido en un agujero económico: el transito de la economía material a la economía de las finanzas. No es posible salir de este agujero con las recetas del paradigma económico del capitalismo-liberal. La economía de las finanzas es ahora la economía reina. Domina completamente los modos económicos de la economía material y está ya trabajando principalmente para sí misma. El riesgo de esta dominación tan aplastante es que la economía de las finanzas puede acabar “secando” la economía material. En ese caso la economía de la finanzas se hundirá conjuntamente con la economía material. En esas andamos entretenidos.

2. En los tiempos actuales, los flujos de dinero se están realizando mayoritariamente en la economía de las finanzas (compra-venta de activos y productos financieros) y sólo marginalmente en la economía material (producción y consumo de bienes y servicios materiales). Esta situación no es mala si la aprovechamos para impulsar el crecimiento de una nueva economía que debe superponerse sobre la economía de las finanzas: la “economía inmaterial”. La economía inmaterial es un concepto novedoso pendiente de perfilar, pero es al mismo tiempo una realidad que ya está presente entre nosotros. Esta clase de economía se basa más en la donación que en la compraventa, en el trabajo voluntario que en el trabajo forzado, en la productividad de las máquinas inteligentes que en la explotación de los seres humanos. Es una economía situada fuera de los principios del mercado capitalista y de la lógica de la maximización del beneficio.

3. Bienes y servicios gratuitos del Tercer Sector, ONGs, , Internet, cultura y conocimiento forman ya parte de la economía inmaterial. Así como las finanzas no deben sustituir a la economía material sino que se superponen a la misma, la economía inmaterial no debe sustituir a la material, sino que también se superpone a ella y a las propias finanzas. La economía inmaterial es la piedra angular sobre la que podemos construir un nuevo modelo social (nuevo contrato) y un nuevo modelo económico (nuevo paradigma).

4. El riesgo de los pensadores racionalistas de nuestra generación es volver hacia atrás, hacer regresar las finanzas a la “economía material”. Esa es la visión de los economistas oficiales del capitalismo-liberal, y la que trasladan a los políticos a los que asesoran. En eso están focalizadas algunas salidas a la crisis. Pero esta pretensión, además de imposible, es perjudicial. Imposible porque las finanzas han creado un mundo económico (la economía de los activos financieros) del que ya no pueden salir ni prescindir. Perjudicial porque la economía material sólo podría absorber los ingentes recursos financieros creados por la economía de las finanzas profundizando en la producción insostenible (agotamiento de los recursos naturales), reestimulando el consumo irracional (abuso de necesidades innecesarias), y desatando la inversión especulativa (inflación de la economía material y de la propia economía financiera). Un futuro desolador que en realidad es un no-futuro, pero que la torpeza humana puede acabar provocando.

5. Cada año el planeta Tierra tiene una capacidad determinada de regenerar sus recursos. Según los estudios de la Global Footprint Network (GFN), en este año 2011 nuestro planeta Tierra ha entrado en déficit ecológico desde el pasado 27 de septiembre. Todo lo que estamos consumiendo los 7.000 millones de seres humanos desde ese día hasta final de 2011 el planeta no lo puede reponer. Por tanto en 2011 estaremos tirando durante tres meses de la reserva estratégica de los recursos naturales de la Tierra. Eso es consecuencia de nuestro consumo desbocado y del capitalismo de maximización irracional de los beneficios. Se necesitarían cinco planetas Tierra para satisfacer las necesidades de los 7.000 millones de seres humanos al nivel del consumo de un ciudadano norteamericano medio y tres planetas para satisfacerlas al nivel de un español medio. Esta realidad no es sostenible.

6. El reto que tienen los políticos de nuestra generación es extraer de las finanzas todas sus potencialidades, y convertirlas en la palanca de cambio hacia el nuevo contrato social y el nuevo paradigma económico. Un nuevo contrato y un nuevo paradigma que hagan sostenible la vida humana sobre la Tierra. ¿Cómo hacer esto cuando la economía de las finanzas aparece ante el imaginario colectivo como la causante del desastre que estamos padeciendo?. Justo por ello la política tiene ahora la oportunidad de reorientar a las finanzas con el apoyo de la ciudadanía indignada y desorientada para ponerlas al servicio del interés colectivo.

7. Las finanzas modernas son al mismo tiempo la causa y la solución de nuestros males. No hay que destruirlas (como pide el pensamiento anarquizante), ni nacionalizarlas (como exige el pensamiento izquierdista), ni hacerlas regresar al pasado de la economía material o productiva (como reclaman los economistas bienintencionados hijos del keynesianismo), ni dejarlas que se autodepuren y autorregulen (como proclama el pensamiento monetarista del capitalismo liberal). Lo que debemos hacer es reorientarlas. ¿Quién, cómo y hacia dónde reorientar?.

8. La respuesta a estas cuestiones no es fácil y está pendiente de madurar intelectualmente. Respecto al quien, es deseable que sea la política democrática, pero se requieren políticos valientes y convencidos de que el camino a recorrer ha de ser en parte nuevo ya que lo anterior no nos sirve. Este tipo de políticos no parece que esté ahora disponible. Si estos políticos no aparecen, el cambio lo impulsarán los futuros líderes de la ciberciudadanía. Una parte importante de la ciberciudadanía ya está ubicada en la economía inmaterial. En cuanto al cómo, necesitamos una nueva construcción teórica de la economía (nuevo paradigma económico) en la línea de repensar y desarrollar el capítulo 12 del libro “Crisis y Cambio Globales”. Para identificar el hacia dónde, nos puede ayudar seguir la pista de Paul H. Dembinski, un profesor universitario que trabaja para colocar la ética y el bien común en el corazón de las finanzas y que ha publicado en 2010 un libro muy ilustrativo titulado “¿Finanzas que sirven o finanzas que engañan?”, y cuyo último capítulo “Qué hacer?” contiene un manifiesto con interesantes sugerencias.

9. Personalmente me atrevo a realizar algunas sugerencias concretas. Creo que los políticos de las sociedades avanzadas deben movilizar a sus ciudadanos hacia tres proyectos estratégicos de futuro que deberían adoptar como ideas-fuerza movilizadoras: 1) reformar las finanzas, 2) iniciar la construcción de un totalitarismo tecnológico democrático y 3) fomentar la economía inmaterial. Sobre esos tres ejes se puede construir de manera paulatina un contrato social y un paradigma económico distintos a los vigentes, que están agotados y que se muestran incapaces de solucionar nuestros problemas e ilusionar a los ciudadanos. El primero es un proyecto propio de los poderes públicos de ámbito global o al menos supranacional. No es posible reorientar la economía de las finanzas sin un consenso global. El segundo y tercero pueden gobernarlos los poderes públicos de ámbito nacional e inferiores. Para desarrollar esos proyectos estratégicos propongo ocho actuaciones concretas.

10. Cuatro actuaciones para reformar las finanzas: 1) Retirar del mercado los productos financieros tóxicos. Si no podemos retirarlos, al menos congelemos el mercado de esos productos y prohibamos la continuación de su fabricación. 2) Regular la calidad de producción de los productos financieros. Si no podemos regular la calidad, estamos muertos. Es como si estuviéramos permitiendo a los laboratorios farmacéuticos producir y vender medicinas tóxicas. 3) Prohibir los paraísos fiscales y financieros. Si no podemos prohibirlos, al menos debemos perseguirlos, penalizarlos y boicotearlos. Son los puertos piratas del dinero. 4) Hacer tributar a las transacciones que se producen en los mercados financieros. Si no podemos hacer que tributen, al menos establezcamos un control público y transparente sobre las mismas y prohibamos los mercados financieros opacos.

11. Dos actuaciones para construir un totalitarismo tecnológico democrático: 1) Universalizar la automatización inteligente. Los poderes públicos deben fomentar la automatización con inteligencia artificial de toda actividad humana susceptible de ser automatizada y deben gobernar el proceso de universalización de la inteligencia artificial. 2) Hacer tributar a las máquinas. Todas las máquinas deben tributar de manera regular e inicialmente puede hacerse en función de su consumo energético. La máquina tributa a través de su propietario.

12. Por último dos actuaciones para promover la economía inmaterial. 1) Universalizar el acceso a las tecnologías de la información a precios asequibles. Los poderes públicos garantizan la gratuidad del acceso si fuera socialmente necesario. Si no podemos asegurar la gratuidad, al menos gobernemos los precios para que sean asequibles a todos. 2) Suministrar a todos los ciudadanos servicios básicos universales con la garantía del Estado democrático (educación, sanidad, pensiones y servicios sociales). Las leyes deben establecer que estos servicios se prestarán sin ánimo de lucro y que los poderes públicos tutelan su prestación en tales condiciones. Si los gestores privados sin ánimo de lucro no aparecen, el Estado toma el mando y la gestión.

13. Este mini-programa político pone en ejecución algunos de los fundamentos que son necesarios para transitar desde la economía de las finanzas a la “economía inmaterial”. Es un camino que llevará tiempo. Como lo llevó transitar desde la economía agrícola a la economía industrial. Opino que si ahora gobernamos e impulsamos este tránsito, esteremos propiciando salir de la crisis de manera ordenada y racional. Si nos empecinamos colectivamente en mantener el capitalismo radical en su actual versión dominada por la codicia y la acumulación estéril del dinero en las finanzas, las generaciones futuras nos desautorizarán, y por caminos más dificultosos y puede que más violentos, llevarán a cabo el tránsito que nosotros no fuimos capaces de encauzar. Porque una cosa es segura: es la tecnología y no la revolución obrera lo que va a acabar con el capitalismo liberal y su obsesión irracional por maximizar la ganancia y acumular capital financiero improductivo.

lunes, 31 de octubre de 2011

LO QUE NOS ESTA PASANDO Y NO ACABAMOS DE ENTENDER: EL TRÁNSITO DE LA ECONOMÍA MATERIAL A LA ECONOMÍA DE LAS FINANZAS.

El próximo fin de semana se reune el G-20, así que creo es un momento adecuado para reflexionar sobre lo que está pasando en la economía. Espero que esta visión te pueda ayudar a comprender. Tarde o temprano, la realidad romperá por algún sitio. Cuando rompa, no podrás sustraerte al movimiento telúrico. Vives en el planete Tierra.
MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. Los problemas que atravesamos en las economías avanzadas son problemas de dinero. Ni los Gobiernos ni las empresas ni los ciudadanos tenemos suficiente financiación para el desenvolvimiento de nuestra vida ordinaria, tanto individual como colectiva, que en lenguaje popular es lo mismo que no tener suficiente dinero. Y sin embargo nunca ha existido en el mundo un volumen tan grande de dinero líquido como en la actualidad. Tampoco nunca antes los flujos de dinero han alcanzado los ritmos actuales de movimiento acelerado. ¿Dónde está entonces ubicado el dinero existente que tanto falta nos hace a la mayoría para sobrevivir?.

2. Hasta que la economía ha entrado en el proceso de “financiarización” (término conceptual analizado y definido por Paul H. Dembinski en “¿Finanzas que sirven o finanzas que engañan?”), los flujos de dinero se han aplicado a la producción y al consumo de bienes y servicios materiales (economía material). El dinero y la riqueza se hallaban en el circuito de los cuatro modos económicos básicos de la economía material (producción-distribución-consumo-inversión). Para hacerse con dinero había que acceder a ese circuito económico en alguno de sus tramos.

3. Los individuos hemos accedido hasta ahora a ese circuito a través del modo económico de la producción, bien como empleadores o como empleados. Esta ha sido durante muchos años la única puerta de entrada al resto de eslabones de la cadena de modos económicos (distribución, consumo e inversión). Quien entraba en esa cadena como empleador (emprendedor), controlaba el modo económico de la distribución (salarios y beneficios). Mediante ese control, podía acceder personal y familiarmente a un alto nivel de consumo y gobernaba el modo económico de la inversión a través del excedente empresarial y del ahorro. Quien entraba como empleado (productor) accedía al modo económico de la distribución (salario), y a través del salario accedía a un determinado nivel personal y familiar de consumo, y solía permanecer fuera del modo económico de la inversión ya que no tenía capacidad de ahorro. Por su parte los poderes públicos accedían a ese mismo circuito a través de la imposición sobre la producción, la distribución y el consumo, dejando casi siempre fuera la inversión..

4. Las cosas funcionaron bien así en el capitalismo durante décadas. En estas circunstancias, el dinero se aplicaba a la producción de bienes y servicios de la economía material. Es lo que hasta ahora los tecnólogos de la economía han llamado y siguen llamando “economía productiva”, y yo llamo “economía material” pues en mi opinión hay otras formas de economía productiva distintas de la economía material. Pero el desarrollo económico de los 30 años posteriores a la segunda guerra mundial trajo consigo el acceso de cada vez más ciudadanos de los países acomodados al modo económico de la inversión, y despertó su interés por las finanzas y la inversión financiera. La misma industria financiera contribuyó a despertar este apetito, que se ha convertido al final en codicia y en acumulación financiera, mayoritariamente especulativa e improductiva.

5. El cambio profundo se produce en las últimas décadas del siglo XX, cuando las finanzas maduran y se consolida el proceso de “financiarización” tanto de la economía como de la sociedad. En primer lugar las finanzas se constituyen como la primera y única fuente de financiación de la inversión (ahora ya casi sólo financiera), y a través de esta gobiernan el resto de modos económicos del circuito descrito (producción, distribución y consumo), que pasan a ser modos al servicio de la rentabilidad de la inversión financiera. Este primer cambio es revolucionario, y su falta de análisis y comprensión económica están en el origen de nuestros problemas actuales. Antes de la “financiarización”, todos los modos económicos estaban supeditados a la producción y su consumo. Después de la “financiarización” todos los modos económicos están supeditados a la inversión y su rentabilidad financiera, que últimamente se ha hecho puramente especulativa. Hasta que no se comprenda este cambio, no se comprenderá lo que nos está pasando.

6. En segundo lugar las finanzas se tecnifican. Sin las modernas tecnologías de la información no hubiera sido posible el proceso de “financiarización” de la sociedad. La tecnificación produce dos cambios revolucionarios en las finanzas: de un lado favorece la creación de la economía de los activos financieros y la expansión de sus mercados (los mercados que ahora nos dominan, que son los financieros); de otro impone la creación y el dominio del dinero electrónico, desplazando el dinero físico a una función completamente marginal en la economía.

7. El resultado de estos cambios es una auténtica revolución económica que todavía no comprendemos y a la que no nos hemos adaptado. Ha nacido una nueva economía que es la economía de las finanzas. La economía de las finanzas es la economía de los activos financieros. Al principio su aparición dependió de la economía material, pero a partir de un momento dado, la economía de los activos financieros proclama su independencia, crece y se desarrolla por sí misma, y adquiere mayor tamaño que la propia economía material en la que nació. Esta nueva economía no sustituye a la economía material, sino que se superpone a la misma y la domina. Los economistas aún no han introducido en sus teorías esta nueva realidad. Todavía están analizando fenómenos nuevos con lentes viejas. Ganaríamos mucho si algunos líderes del G-20 captaran esta nueva realidad.

8. En la última década del siglo XX las finanzas alcanzan la madurez y el dinero se desplaza masivamente desde la economía material a la economía de los activos financieros. Esta economía tiene ya un tamaño y una elasticidad tal que es capaz de absorber todos los recursos monetarios que los Gobiernos pongan encima de la mesa. Ahora ya podemos entender dónde está el dinero que nos falta. Está ocupado en respaldar los millones de transacciones financieras que se hacen cada día en la economía de las finanzas. Para mayor sonrojo, muchas de esas operaciones se hacen en o desde paraísos fiscales. Es a ese nuevo circuito a donde los Gobiernos deberían ir a buscar los recursos utilizando la “fuerza impositiva”. La economía material es ya una fuente de ingresos en decadencia. Los nuevos ingresos fiscales hay que ir a buscarlos al mercado de activos financieros, gravando sus transacciones. Esto es imprescindible para que los poderes públicos democráticos puedan sobrevivir, y con ellos las sociedades avanzadas.

9. Otra consecuencia de este cambio brutal es el nacimiento de una sociedad cada vez más dual. Mientras que un conjunto de ciudadanos operan en la economía de las finanzas y tienen sus expectativas centradas cada vez más en la rentabilidad de los activos financieros y de sus mercados, otros malviven en la escasez y la precariedad de la economía material, sin empleo y sin fuente de ingresos posible. Así estamos. En todo caso el abundante dinero existente, salido en parte de los déficits públicos y en parte de las inyecciones masivas de liquidez de los Bancos Centrales, está ya en la economía de las finanzas y ha abandonado la economía material. ¿Qué debemos hacer?.

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