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martes, 28 de septiembre de 2010

TRABAJADOR BUENO..... TRABAJADOR MALO.

Partidos de izquierda en el gobierno y sindicatos convocando huelgas generales. Eso es una tragedia griega. Ya ha sucedido en Grecia, y mañana 29 de septiembre sucederá en España. ¿Hay salida o este enfrentamiento sólo puede empeorar?. Pienso que hay salida, si bien para ello el gobierno tendría que tener la capacidad de transitar de la regulación del conflicto laboral y las condiciones de empleo a la regulación de los comportamientos de trabajadores y empresarios. Por su parte los sindicatos y las patronales tendrían que asumir que su modelo de autorregulación del conflicto de intereses laborales está agotado y que ya no sirve al avance de la sociedad. En mi opinión el futuro pasa por un nuevo contrato colectivo de trabajo, gestionado y pilotado por la política a través de la regulación de los comportamientos laborales.
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UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. En vísperas de la huelga general en España, una reflexión breve sobre lo que hay detrás de la reforma laboral que ocupa a políticos, sindicalistas, periodistas, juristas, laboralistas, etc. etc., en fin a casi todo el país pensante y que está generando innumerables escritos. Pienso que a través del complicado mecanismo de la reforma laboral los empresarios buscan, en último término, una regla sencilla para disponer con facilidad de trabajadores BUENOS, y prescindir con facilidad de trabajadores MALOS. Esta me parece una pretensión legítima y razonable, pues también creo que a ningún empresario sensato le agrada prescindir de los trabajadores BUENOS. Los empresarios modernos ya han aprendido que sin trabajadores BUENOS no pueden hacer empresas BUENAS. Las cosas empiezan a complicarse cuando tenemos que entrar en el contenido de BUENO y MALO. Estos calificativos no solo se predican de los trabajadores. También se predican de los mismos empresarios, y en general de los ciudadanos. Ciudadanos BUENOS, ciudadanos MALOS.

2. No llevaré esta reflexión al ámbito de la pura moral, pues en la ética de los comportamientos y valores tenemos el riesgo de perdernos sin conclusión alguna dada la diversidad existente de religiones, códigos morales, principios filosóficos etc.. Para superar ese riesgo, en el ámbito de la convivencia, la sociedad moderna ha encontrado una solución razonable: consensuar democráticamente a través de la política la REGULACION DE LOS COMPORTAMIENTOS humanos mediante códigos de conducta: código civil, código mercantil código penal, etc.. Este consenso ha sido dificultoso y está siempre sometido a tensiones políticas, pero cada uno de nosotros sabe con precisión cual es el comportamiento ciudadano que en cada momento la sociedad premia con el calificativo de BUENO y castiga con el de MALO. Es nuestro contrato de ciudadanía con nuestros semejantes. ¿Y qué sucede en el mundo del trabajo?

3. Me escribe Javier y me sugiere que me dé de alta como autónomo y contrate empleados para experimentar el COMPORTAMIENTO de esos trabajadores MALOS que utilizan todos los mecanismos legales para vivir cómodamente a costa del pequeño empresario una vez que han consolidado el empleo (bajas abundantes, poco rendimiento, altas indemnizaciones por despido etc). También me escribe Juan Antonio, para enviarme las reflexiones de un amigo empresario (Miguel Angel) en la misma línea, aunque en este caso partiendo de la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas. Critica Miguel Angel el COMPORTAMIENTO de esos trabajadores que se han hecho MALOS con el paso del tiempo en la empresa porque “es humano el acomodarse a la situación adquirida, evitar el esfuerzo y los cambios, aburguesarse. Y más siendo conscientes (los trabajadores) de que no pueden ser despedidos porque la empresa no puede hacer frente financieramente a esos costes”. Por lo que ambos dicen, el problema radica en los COMPORTAMIENTOS más que en el tipo de contrato o en las condiciones de empleo, y esto me hace reflexionar. ¿Por qué la política presta atención al conflicto de intereses empresario-trabajador, y no a los comportamientos?. ¿Nos estamos confundiendo de enfoque?.

4. Es claro que la sociedad no tiene consensuado un código laboral que regule comportamientos de trabajadores y empresarios. No tenemos en el mundo del trabajo una réplica de la función que cumple el código penal en el mundo de la convivencia. ¿Qué tenemos?. Tenemos leyes laborales que regulan el contrato de trabajo, la representación de los trabajadores, la negociación, las condiciones de empleo, etc. Son normas que regulan los conflictos de intereses laborales, no los comportamientos de empresarios y trabajadores. Parece lo mismo, pero es muy diferente. Nuestro contrato de ciudadanía – código civil, penal etc.– permite que superemos los conflictos de intereses entre ciudadanos regulando los comportamientos. En el mundo del trabajo, en cambio, nos hemos atascados en la regulación de los conflictos de intereses, y nunca hemos alcanzado el mundo de los comportamientos ¿qué nos pasa?.

5. Pasa que somos víctimas de la historia y de la política. La historia del mundo del trabajo se ha construido sobre la negociación de los intereses contrapuestos y ha impedido hasta ahora dar el paso hacia la regulación de los comportamientos. La política, por su parte, ha mantenido esa épica de la negociación, y mientras en otras materias sustancia los conflictos de intereses entre ciudadanos con la regulación de los comportamientos, en el campo de la economía y del trabajo se ha resistido más a seguir ese método. Los políticos se sienten cómodos dejando al acuerdo de las partes los temas laborales, y eso nos está impidiendo avanzar como sociedad. ¿Podéis imaginar el tipo de sociedad en que todavía viviríamos si los políticos hubieran dejado al acuerdo de las partes la negociación del conflicto religioso?.

6. Esta es mi aportación a la contradicción que la huelga general genera en el pensamiento progresista: estamos atrapados en la historia del movimiento obrero y en el respeto excesivo a la negociación autónoma del conflicto de intereses entre empresarios y trabajadores. Esa forma de actuar nos trajo hasta aquí, pero no nos valdrá para al futuro. Fue útil en tiempos de democracias y Estados incipientes (siglos XIX y XX), pero no lo es para democracias y Estados maduros (siglo XXI). Tenemos que regular el conflicto laboral de intereses mediante la REGULACION DE LOS COMPORTAMIENTOS. Trabajadores MALOS y empresarios MALOS tienen que sentir que la sociedad castiga sus comportamientos incorrectos porque es la que paga en conjunto sus consecuencias. Creo que Javier y Miguel Angel tienen esta idea detrás de sus reflexiones. ¿Quiénes y cómo deben hacer esto?.

7. La política y los políticos tienen que cumplir esta misión. Sindicatos y patronales españolas harían bien en facilitar a los políticos esta tarea. Todos somos ciudadanos, además de empresarios o trabajadores, y como tales tenemos la obligación de exigir a los políticos que cambien de mentalidad, que tomen responsabilidades compartidas en el gobierno democrático de la sociedad, y que transiten de la regulación del conflicto laboral de intereses a la regulación de los comportamientos. Necesitamos un CODIGO LABORAL DE COMPORTAMIENTOS. Esa regulación, políticamente consensuada, de comportamientos de empresarios y trabajadores constituirá nuestro NUEVO CONTRATO colectivo de trabajo, un contrato imprescindible para salir bien de la crisis económica que tenemos. Hay otras maneras de salir... pero advierto a empresarios, trabajadores y políticos que son falsas y más peligrosas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

(Y II). CRECIMIENTO ECONÓMIMCO Y PLENO EMPLEO: OTRO AXIOMA DEL CAPITALISMO QUE SE QUIEBRA.


“Es increíble el número de tonterías que se pueden creer si se aísla uno demasiado tiempo del pensamiento de los demás, sobre todo en economía (así como en las otras ciencias morales), en la que con frecuencia es imposible poner a prueba de manera definitiva las ideas propias, ya sea formal o experimentalmente..... Las ideas aquí desarrolladas tan laboriosamente son en extremo sencillas y deberían ser obvias. La dificultad reside no en las ideas nuevas, sino en rehuir la viejas que entran rondando hasta el último pliegue del entendimiento de quienes se han educado en ellas, como la mayoría de nosotros”
J. M. Keynes. 13 de diciembre de 1935.
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1. He considerado oportuno comenzar esta segunda y última parte de mis reflexiones sobre el proceso de falseamiento del axioma capitalista que vincula crecimiento económico y empleo con esta cita de Keynes. Para quienes consideramos que la teoría económica es sobre todo una ciencia moral gobernada por el pensamiento lógico más que por el hecho empírico, esta cita es un respaldo importante. Utilizando la lógica de las ideas se puede construir buena economía, como hizo el propio Keynes en su momento. Es la lógica (además de la moral), lo que falló desde 1980 en las finanzas y los productos financieros de los países occidentales, y lo que nos trajo en 2008 el desastre económico que padecemos. Opino que mientras los economistas y los gobernantes no recuperen la moral y la lógica económicas, no saldremos de esta.

2. Las reflexiones que voy a exponer son un avance de ideas nuevas y están construidas desde la lógica económica. No espero que los economistas oficiales las compartan, pero sí que no las descalifiquen antes de examinarlas razonadamente. También espero presentarlas de tal manera que sean entendibles por cualquier ciudadano de mediana formación. Por su novedad son ideas que chocan con la viejas ideas económicas vigentes. Las formulo con el ánimo de ayudar a encontrar la salida al problema económico en que estamos atrapados, para el que ni el keynesianismo ni el monetarismo tienen la solución. Cada una de estas teorías ha realizado aportaciones relevantes a la economía que me atrevo a resumir en dos: el keynesianismo encontró los mecanismos provechosos para la intervención de los poderes públicos en la economía; el monetarismo encontró los mecanismos útiles para el control de la inflación de precios y salarios. Pero ambas teorías han cubierto su etapa y ya no sirven para gestionar y entender nuestra economía globalizada y gobernada por la finanzas privadas.

3. La teoría económica moderna no ha incorporado al análisis económico dos fenómenos recientes de máximo impacto en la economía global: la tecnificación de la producción y la bancarización del dinero. Detrás de la tecnificación de la producción está la innovación y la tecnología, y detrás de la bancarización del dinero están las finanzas globales. Estos dos elementos (tecnología y finanzas) han estado siempre presentes en la economía y en sus diversas teorías, pero desde finales del siglo XX abandonaron el papel de segundones y ahora actúan como protagonistas, siendo ellos los que determinan y gobiernan nuestros modos de producción y de consumo. Tecnología y finanzas han cambiado y siguen cambiando cualitativamente la realidad económica de modo tan profundo que necesitamos una nueva teoría económica que reinterprete la realidad y reoriente la política económica de los Gobiernos. Esta carencia de una nueva teoría económica es muy grave, porque los gobernantes, en una huida hacia delante puesto que la vida no se para y no hay tiempo para esperar a la elaboración de una nueva teoría, aplican las viejas teorías económicas conocidas (keynesianismo o monetarismo), de momento sin resultados. ¿Por qué sin resultados?.

4. Ninguna de esas teorías tiene entre sus preocupaciones la variable económica determinante de la economía global actual: las productividad. La productividad es el hijo natural de esos dos elementos (tecnología y finanzas) que han tomado el protagonismo y el control de la economía globalizada. A pesar de ese fallo en las teorías económicas vigentes, los gobernantes y los economistas oficiales han sacralizado esta variable. Todas las naciones y grandes empresas esperan alcanzar la salvación mediante la productividad, y la han convertido en el instrumento económico estratégico que traerá a la sociedad el crecimiento económico y el aumento del empleo. Pero nadie se ha detenido a pensar y explicar la lógica económica de ese proceso. Y cuando intentamos explicarlo razonadamente, nos llevamos una desagradable sorpresa: la productividad traerá crecimiento económico, pero ya no traerá aumento del empleo. ¿Cómo puede ser posible?.

5. La productividad está en el “adn” del capitalismo, ya que maximiza la ganancia, y maximizar la ganancia es el fin principal del capitalismo. Y lo está de tal modo, que es el gen encargado de llevar el capitalismo a su pleno desarrollo. En esas estamos ahora. Vivimos los tiempos en los que el gen de la productividad impulsará la entrada en la sociedad automatizada. Las máquinas y los automatismos han aumentado su presencia en la producción y el consumo desde la revolución industrial, pero la revolución tecnológica de finales del siglo XX acelerará este proceso más y más hasta generar un tipo de sociedad que ahora no podemos imaginar. Una sociedad en la que las máquinas y los autómatas se encargarían de los trabajos rutinarios y duros parece un mundo mejor que el actual. Pero hay un problema que no contemplan las teorías económicas vigentes: la productividad basada en la masificación de los autómatas es un gran disolvente del empleo. ¿Qué significa esto?.

6. Como he comentado en la entrada al blog del pasado día 13, fue necesario que los monetaristas centraran la atención de la economía en el control de la inflación de precios para desplazar así a los keynesianos y sus políticas económicas. Aunque no comparto la mayoría de principios de la teoría económica del monetarismo, es de justicia alabar la preocupación del pensamiento económico monetarista por el control de la inflación, y comparto con ellos el postulado de que la inflación alta es un terrible disolvente de las rentas y patrimonios monetarios. La inflación reduce el poder adquisitivo de la rentas, y una inflación aguda y continuada acaba con la seguridad económica y empobrece a la población. Hay abundantes ejemplos de ello en las economías latinoamericanas. Traigo estos hechos aquí por analogía con lo que sucede con la productividad. La productividad es un disolvente del empleo, y una productividad masiva y continuada reduce el empleo en las sociedades desarrolladas. La diferencia es que mientras los monetaristas tenían una teoría económica que contemplaba los daños de la inflación en las rentas y sus soluciones, ahora no disponemos de una teoría económica que contemple los daños de la productividad en el empleo y sus soluciones. ¿Qué está pasando?

7. Pasa que una vez superada aparentemente la contradicción entre capital y trabajo propia del análisis económico marxista, estamos de nuevo atrapados en una gran contradicción social: mientras el buen gobernante tiene la obligación de aproximar la sociedad al pleno empleo a través del crecimiento económico para asegurar el bienestar de su pueblo, el buen empresario capitalista tiene la obligación de maximizar la ganancia empresarial a través de la productividad para asegurar el bienestar de sus accionistas. La tragedia es que estas obligaciones no son complementarias, sino contradictorias, como voy a demostrar. Los agentes económicos y los agentes políticos tienen obligaciones morales incompatibles, y eso perjudica a los ciudadanos.

8. Para superar la contradicción descrita, los economistas oficiales le cantan a los gobernantes la canción económica que les gusta oír a fin de convencerles de una vinculación entre empleo y crecimiento económico que en realidad ha dejado de darse en los países avanzados. El economista oficial utiliza la lógica económica mediante la siguiente secuencia: más productividad trae más competitividad; más competitividad trae más ventas; más ventas trae más producción; más producción trae más crecimiento económico; más crecimiento económico trae más empleo. Esta canción no sólo la compran los gobernantes; también la compran sus pueblos, aunque sea una canción falseada. Pero les gusta porque promete más crecimiento económico y más empleo. ¿Y cuál es la realidad?

9. La realidad económica no camina hacia el pleno empleo, sino hacia el pleno descanso. La canción del empresariado capitalista tiene una lógica económica inversa a la del gobernante. Por una parte la sofisticación de la finanzas ha permitido a la empresa jugar a ganar dinero fuera de la economía real. Por otro, volviendo a la economía real, la secuencia del razonamiento empresarial es la siguiente: para incrementar los beneficios se necesita más crecimiento económico; para incrementar el crecimiento se necesita más producción; para incrementar la producción se necesita vender más (la empresa no produce si no vende); para incrementar las ventas se necesita más productividad (la empresa no vende si no es competitiva); para incrementar la productividad se necesita menos gente produciendo más y mejores bienes (reducir el empleo) a menor coste; para que menos gente produzca más, mejor y más barato se necesita más ciencia, más investigación y más innovación tecnológica. Así que más ciencia, más investigación y mas innovación tecnológica trae menos empleo. Pero no era este el destino buscado. ¿Dónde nos hemos perdido?.

10. No nos hemos perdido. Nos pasa que no tenemos una teoría económica comprensiva del capitalismo como sistema económico, casi 500 años después de su aparición en occidente. Hemos hecho avances en la teoría económica, pero insuficientes. Del mercantilismo al neoliberalismo actual pasando por el liberalismo clásico y el keynesianismo. ¿Y ahora qué?. Es evidente que el capitalismo ha evolucionado con el tiempo, y ha sabido adaptarse a muy diversas circunstancias políticas y sociales. De no haberlo hecho probablemente no hubiera sobrevivido. La crisis de 2008 ha vuelto a colocarlo en circunstancias críticas, no sólo porque su excesivo afán de lucro y concentración de la riqueza han estado a punto de colapsar le economía, sino porque la sociedad dejará de apoyar un sistema que puede seguir aportando crecimiento económico pero que cada vez tiene menos capacidad de crear empleo. Creo haber demostrado que el capitalismo, en su actual fase de desarrollo, debilitará cada vez más la conexión entre crecimiento económico y empleo. ¿Es posible elaborar una nueva teoría económica que reoriente los fines del capitalismo, como hizo el keynesianismo en su día, o el modelo está ya agotado y sin salida?. Interesante pregunta para otro momento.

lunes, 13 de septiembre de 2010

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y PLENO EMPLEO: OTRO AXIOMA DEL CAPITALISMO QUE SE QUIEBRA (I)

MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. En el punto 10 de la entrada publicada en el blog el pasado 28 de julio (ver “POR QUÉ NECESITAMOS UN NUEVO PARADIGMA ECONÓMICO”), prometí aportar los razonamientos que ponen en tela de juicio la veracidad del axioma del capitalismo que vincula crecimiento económico y empleo. En dicha entrada describí brevemente la teoría del falseamiento progresivo de los axiomas del capitalismo y puse algunos ejemplos. Uno de ellos es la relación entre crecimiento económico y empleo a través de una curva de pendiente positiva (a más crecimiento económico más empleo). Esto parece una verdad natural, algo consustancial al funcionamiento de la lógica económica. ¿Cómo va a ser posible que la economía y la producción crezcan sin generar más empleo?. El axioma parece tan evidente que no merece el análisis de los estudiosos. Y sin embargo me propongo demostrar que este axioma ya ha entrado también en proceso de falseamiento, acelerando la necesidad científica de encontrar un nuevo paradigma económico para una nueva sociedad.

2. Primero un poco de historia económica que procuraré hacer asequible. Cuando ocurrió la Gran Depresión de 1929 el mayor desastre se produjo en el empleo. Las políticas económicas keynesianas se construyeron a partir del libro de J. M. Keynes titulado “Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero” publicado en 1935. Keynes era un economista del sistema, pero era un economista honesto intelectualmente. Conocía bien el pensamiento económico clásico y sus principios, pero le preocupaba que sus recetas económicas no funcionaran. Su inquietud intelectual le llevó a construir una nueva “Teoría General” alternativa a la “teoría clásica”, poniendo el foco en el consumo público y la inversión pública. Justo lo que estaba haciendo el Presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt desde 1933 con su plan del New Deal (nuevo trato). El empleo y el dinero estaban en el centro de la “teoría general” de Keynes.

3. Ahora, como entonces, el dinero y la especulación están en el origen de la crisis de 2008 y el desempleo está en sus consecuencias. Así que 80 años más tarde otra vez dinero y empleo están enlazados por una nueva crisis en una nueva realidad. La recuperación del crecimiento económico y del empleo en la crisis de 1929 se produjo por la aplicación en los países avanzados de políticas keynesianas basadas en el estímulo de dos componentes de la demanda agregada: la inversión y el consumo públicos, es decir, más gasto público y presupuestos públicos desequilibrados. Desde el punto de vista político, era evidente que el keynesianismo significaba el protagonismo económico de los Estados (intervención económica pública), lo que puso furiosos a los economistas de pensamiento clásico, defensores excluyentes de los mercados. Para ellos el Estado era y es un pésimo agente económico.

4. El predominio de la doctrina keynesiana funcionó sin oposición activa hasta que aparecieron los primeros brotes importantes de subidas de precios y la inflación. Para los monetaristas, herederos del pensamiento económico clásico, la teoría keynesiana no era la más adecuada para dar respuesta a los problemas que generaba en la economía la subida de precios y la inflación. Entonces se generó un debate entre los economistas sobre la relación entre inflación, crecimiento económico y empleo, debate que podemos resumir en la controversia que aportó a la economía la curva de Phillips. Alban W. Philllips formuló su curva en 1958, e inicialmente parecía encajar bien con las políticas keynesianas: la economía funcionaba mejor y creaba más empleo con un poco de inflación. Al sacar la inflación a escena, Phillips puso la pista de aterrizaje para el regreso de los monetaristas al teatro de operaciones. Al principio, en la década de 1960, el debate entre las escuelas de pensamiento económico sobre la relación entre inflación y empleo fue académico y sin impacto en las políticas públicas. Las políticas keynesianas seguían funcionando bien en los Estados desarrollados: había inflación moderada pero había también crecimiento económico y empleo.

5. A principios de la década de 1970 apareció la “estanflación”, una situación desconocida hasta entonces, en la que los países desarrollados tenían inflación sin crecimiento económico y sin empleo. Era el peor de los mundos posibles. La situación se agravó a partir de la primera crisis del petróleo. Por fin la realidad demostraba que la curva de Philllips era falsa y que las políticas keynesianas no sólo eran inútiles, sino dañinas. Llegaba el momento de la revancha de los monetaristas y del pensamiento económico excluyente (sólo mercados y Estados sin economía pública) contra los keynesianos y el pensamiento económico integrador (mercados y Estados con economía pública), que había gobernado las economías desarrolladas desde la salida de la Gran Depresión. A mediados de 1970 Milton Friedman y su escuela de Chicago encabezaron en el ámbito del pensamiento económico la llamada revolución monetarista contra el keynesianismo. En el ámbito político, los líderes del momento, encabezados por los conservadores británicos (Margaret Thacher), los republicanos norteamericanos (Ronald Reagan), el FMI y el Banco Mundial se decantaron hacia los monetaristas, cuyas doctrinas y principios han regido nuestras vidas y la economía mundial en los últimos 35 años, hasta la quiebra financiera de 2008.

6. Este pequeña excursión por la historia del pensamiento económico de los últimos 80 años nos permite identificar con claridad las políticas económicas causantes de la crisis actual. La crisis de 2008 es hija de un pensamiento y unas políticas económicas monetaristas y excluyentes que podríamos resumir en el principio de “todo para el mercado nada para el Estado”. Este hecho debería provocar la reacción de los gobiernos y los economistas contra las recetas económicas monetaristas. El pensamiento económico debería estar en plena ebullición, trabajando en la construcción y aplicación de un nuevo paradigma económico, de una nueva “teoría general” pues el pensamiento económico monetarista nos ha traído al desastre actual. Pero la inteligencia y la innovación económicas parecen haberse agotado. Los Gobiernos más activos aplican recetas viejas y se han dividido en dos grupos: unos aplican más monetarismo y rigor presupuestario (Europa), y otros más keynesianismo y estímulo público (EE.UU., Japón y el grupo de países BRICH) . Ni unos ni otros parecen haberse dado cuenta de que el problema ya no es del monetarismo ni del keynesianismo, ambos superados por la nueva realidad de una economía capitalista globalizada y gobernada por las finanzas. El problema proviene de la misma evolución del paradigma económico capitalista, como me porpongo demostrar.

7. Hoy, cuando a instancias del FMI y de la OIT un buen puñado de gobernantes acaban de reunirse en Oslo para buscar salidas, es un buen día para hacer públicas estas reflexiones. El empleo empieza a estar en el centro de las políticas económicas de salida de la crisis, como no podía ser de otra manera: ¿Para qué nos sirve una economía que no es capaz de distribuir la riqueza a través del empleo?. Unos gobernantes miran al empleo por sensibilidad social, otros para evitar la revuelta popular. Las razones importan poco, dada la situación en la que estamos atrapados: una sociedad cada vez más cómoda, egoísta y dual, donde los que tienen no quieren compartir nada con los que no tienen. Lo malo es que no hay ideas económicas nuevas sobre la mesa, no tenemos una nueva “teoría general”. Todos los países esperan que el crecimiento económico ponga en marcha la máquina del empleo, y todos esperan igualmente que el crecimiento económico provenga del mercado exterior: que sean otros (el resto de países) los que compren mi producción a fin de que el mío venda y luzca una balanza de pagos saneada y sin deudas. Para que mi país caiga del lado de los vendedores que ganan y no de los compradores que pierden, todos los gobernantes utilizan también la misma palabra mágica: PRODUCTIVIDAD. Precisamente el concepto económico que produce la quiebra del axioma capitalista que relaciona crecimiento económico y empleo. Cómo sucede esto lo explicaremos.... mañana

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