Plataforma abierta a la acción política, entendida y enfocada a la mejora de la calidad de vida de todas las personas. Para cambiar lo que no nos gusta, debemos de superar el nivel de la crítica y de la melancolía y pasar a la acción. Esta acción, en ocasiones, debe ser revolucionaria

viernes, 29 de octubre de 2010

LIDERAR EL CAMBIO GLOBAL Y SU DISCURSO.


A modo de síntesis:
Hemos llegado a un momento en que no basta mejorar un gobierno para ganar elecciones. Es imprescindible tener un discurso creíble y atractivo para los electores. Y ese discurso tiene que incorporar la lucha por los cambios globales, porque los problemas que tenemos son globales. Ese es el reto de los socialistas del siglo XXI: construir un discurso político global partiendo de la acción política nacional. No hacerlo es un suicidio político. En España se ha acuñado a principios de 2010 la expresión generación ni-ni para referirse a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan. Pero los jóvenes que sí estudian y quieren trabajar pero se sienten sin futuro, ya han hecho su particular versión política de la generación ni-ni: ni PSOE-ni PP. ¡Los políticos españoles deberían estar preocupados!.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. La semana pasada el Presidente Zapatero ha dado un impulso a su acción política en España con un nuevo gobierno. Al parecer hasta la oposición asume que el nuevo gobierno es más potente políticamente que el anterior. Pero el reto de este Gobierno sigue siendo el mismo que para el anterior: salir de la crisis generando crecimiento económico y empleo. Ya hemos explicado en las entradas al blog de los días 13 y 15 de octubre que los vínculos entre crecimiento económico y empleo se están rompiendo porque ahora los grandes motores del crecimiento económico mundial (tecnología y finanzas) son al mismo tiempo grandes disolventes del empleo . Si la teoría del falseamiento del axioma “más crecimiento económico trae más empleo” es acertada, en los países desarrollados habrá salida de la crisis económica pero no habrá salida de la crisis social. Esta es una dificultad que afecta por igual a gobiernos de izquierdas que a gobiernos de derechas en los países acomodados. Pero aún hay más.

2. La crisis actual tiene causas globales y su solución ya no está en manos de los gobiernos nacionales, por muy fuertes que estos sean. Así que los españoles que ven la vida desde la izquierda moderada cruzan los dedos deseando que se adelante la salida de la crisis, aunque sólo sea de manera coyuntural, para que el gobierno actual pueda remontar el vuelo electoralmente. Los votantes de la derecha desean exactamente lo contrario: cuanto más dure la crisis mejor. Lo lamentable es que ni los españoles de izquierda ni los de derecha se dan cuenta de que sus políticos nacionales ya no tienen en sus manos la solución a la crisis. Esta no es una crisis temporal y nacional que nuestro Gobierno –sea progresista, conservador o moderado - pueda acometer con políticas nacionales como otras veces, sino que estamos ante una crisis sistémica y global que requiere cambios sistémicos y globales. Como estos cambios no se hacen, la crisis está golpeando por igual a todas las naciones de Europa, sin hacer distinción en el color de los gobiernos, y seguirá golpeando a los ciudadanos. ¿Hasta cuando?

3. Nadie lo sabe bien, pero tenemos algunas pistas. En septiembre de 2008 el presidente Nicolás Sarkozy, que ahora ve a la mitad de su pueblo echado a la calle y en revuelta continua, se asombró, y creo que hasta se asustó, de la profundidad de la crisis. Entonces lanzó un mensaje estratégico en Toulon: “hay que refundar el capitalismo sobre bases éticas”, dijo. Dos años después nadie ha refundado nada, y menos las bases éticas. El capitalismo liberal cabalga de nuevo en toda Europa subido a la doctrina del monetarismo y a sus recetas de recorte de servicios y prestaciones públicas: reforma laboral, reforma de pensiones, reforma educativa, reforma sanitaria, reforma energética, reforma presupuestaria e impositiva, etc.... todo se ha puesto en reforma menos el capitalismo y sus bases éticas. En este escenario, la crisis o durará mucho o se repetirá en breve.

4. La segunda pista nos la proporciona el sociólogo Zygmunt Bauman, reciente premio Príncipe de Asturias 2010. Un hombre sabio de 85 años que ya no tiene servidumbres en la vida. Apunta tres dianas bien certeras en la crisis actual: La primera, una horrible distribución de la riqueza mundial que ningún país puede resolver por sí mismo. La segunda ,una reiteración en el error de las instituciones económicas y financieras actuales pues, con su beneplácito, los flujos de capital – los llamados “mercados” - repiten la misma estrategia especulativa y cortoplacista una y otra vez buscando la maximización del beneficio a través de la especulación nacional y global. La tercera, una ruptura del matrimonio entre poder y política, de modo que el poder ya no reside en la política ni en la democracia, sino sólo en “los mercados” y la economía. Ninguna de estas realidades está siendo cambiada: ni se reforma la distribución de la riqueza, ni se reforman las instituciones económicas y financieras, ni se reforman los vínculos entre poder, política y democracia. ¡Cómo vamos a salir de la crisis si nadie pone remedio a los males de fondo!. Con razón Bauman concluye que “no estamos aprendiendo nada de nuestro pasado”.

5. La tercera pista nos la da el G-20. Desde la cumbre de Washington en noviembre de 2008, inmediatamente después de la crisis vigente, hasta la última de Toronto en junio de 2010, el G-20 ha mantenido 4 reuniones para afrontar los problemas globales de la humanidad. No diremos que los resultados son nulos, porque estaríamos exagerando, pero si podemos afirmar que los actuales dirigentes de este grupo de países, que representan más del 80% de la renta y riqueza del mundo, no han promovido los cambios globales que la humanidad necesita en la economía y en la política. Sus declaraciones, especialmente la de Londres en abril de 2009, están llenas de buenas intenciones sin ningún resultado práctico. El mundo necesita cambios económicos y políticos profundos que el G-20 se está mostrando incapaz de adoptar. Y eso es una pésima señal para el futuro de la humanidad, para la salida de la crisis... y para las expectativas electorales de los socialistas españoles en 2011 y 2012. ¿Pero pueden hacer algo los socialistas de un país de tamaño medio como España?.

6. Por supuesto que pueden. Los políticos democráticos son gente acostumbrada a tratar con los problemas colectivos. Ellos saben bien la importancia que tiene el tamaño y el diagnóstico de los problemas colectivos. Ellos son expertos en manejar estos problemas y en diseñar estrategias y programas políticos para solucionarlos. Son nuestros ingenieros de los problemas colectivos y en ocasiones anteriores han demostrado sus capacidades. Entonces, ¿qué les está pasando ahora con esta crisis de larga duración?.

7. En esta ocasión los políticos en general, y los españoles en particular, tienen dos problemas internos que anulan sus capacidades y habilidades: visión de corto alcance y pérdida de poder. Empezaremos por este último. Lo ha señalado Bauman en su tercera diana: hay un divorcio real entre política y poder. Los políticos y la política ya no mandan en el mundo. El poder se ha desplazado a la economía y a los mercados. Estos son ahora los reyes absolutistas del siglo XXI. El poder de la política en los Estados nacionales es ya puro maquillaje. Pero los políticos nacionales – como es el caso del Presidente Zapatero y de Mariano Rajoy, líder de la oposición en España - siguen luchando por hacerse con ese goloso maquillaje. Y esto nos lleva al segundo problema interno de los políticos: sus visiones de la realidad son de corto alcance. Mientras suena la música, los políticos nacionales siguen bailando en el trasatlántico con los ciudadanos naufragando. Cegados por conseguir ese poder de puro maquillaje, demuestran no haber entendido nada de lo que está pasando. En mi opinión los políticos nacionales deben de someterse a un proceso de reconversión para recuperar el poder político y la visión de largo alcance. ¿Cómo hacer esto?.

8. Por una vez los políticos del mundo deberían constituirse en un grupo corporativo de presión a fin de recuperar el poder para la política, y los ciudadanos del mundo les perdonarían ese exceso de corporativismo. Puesto que nuestros problemas colectivos son globales, nuestros políticos deberían actuar con visión global y tener poder político global para producir los cambios globales que necesitamos. Y es aquí donde yo veo el trabajo de los socialistas españoles si quieren conservar el poder nacional en 2012. Este momento de crisis es una oportunidad para transitar de la visión nacional a la visión global, del programa nacional al programa global, del poder nacional al poder global, del cambio nacional al cambio global. Este tránsito necesita de agentes dinamizadores y catalizadores. Y creo que los políticos nacionales de un país de tamaño medio como España podrían ser esos agentes. España es líder a nivel global en el sector de las nuevas energías limpias (eólica y solar). Si el Gobierno actual lo hace bien, también puede ser líder en el tránsito del automóvil contaminante al automóvil limpio. ¿Por qué no puede España ser un aglutinador de voluntades en el tránsito del cambio nacional al cambio global que tanto necesitamos?.

9. La salida de la crisis sistémica pasa por incorporar el cambio global a la agenda política nacional. Los políticos españoles pueden trabajar en esa dirección. La organización política que primero incorpore esta estrategia a su acción política nacional tendrá ventajas en el futuro. Los ciudadanos del mundo necesitamos políticos con visión y acción global. Cuanto más tarden en aparecer, peor nos irá. El cambio global y su discurso político no tienen todavía ni padres que lo hayan creado ni líderes que lo gobiernen. Tejer el tapiz del cambio global y construir su discurso es una tarea que requiere hábiles maestros de la política y políticos de Estado con sentido global. Proponerse liderar el cambio global es un riesgo político cierto, pero la Historia nos enseña que avanzamos colectivamente cuando asumimos riesgos. Sabemos que ha sido el exceso de riesgo económico y la codicia lo que nos ha conducido a la crisis actual. Pienso que un poco de riesgo político es lo que puede sacarnos de ella. Es el momento de que políticos valientes abran las puertas del cambio global que necesitamos. ¿Qué cambio?. Una buena pregunta para iniciar la construcción de un nuevo discurso político global, ahora inexistente

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