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ARTÍCULOS

miércoles, 15 de diciembre de 2010

PROYECTAR EL CAMBIO GLOBAL (II). ANALIZAR EL PRESENTE.

A modo de introducción:
Vivimos la época del triunfo de los números. Todo se mide y cuantifica. Lo que no se cuantifica no tiene valor. Cuando la economía no tiene números, se la desprecia como filosofía. Pero yo aprovecho este análisis de nuestro presente económico para reivindicar la importancia de las letras y la filosofía. Creo que letras y números deben convivir en equilibrio. Cuando se combinan generan las contraseñas más resistentes. No desprecies este análisis porque tenga pocos números. Tiene muchas letras. Las letras forman palabras, las palabras contienen ideas, las ideas cambian las personas. Recuerda: en el principio de todo fue la palabra, no el número. Acércate a la lectura de este diagnóstico del presente con esta perspectiva: tenemos abundancia de números y escasez de letras. No son números lo que nos falta. Nos faltan sobre todo ideas... y valores éticos.


1. Si he realizado una excursión sobre el pasado utilizando el siglo XVIII como referencia, no es para generar miedo al futuro, sino reflexión sobre el presente. Aunque la primera reflexión a realizar es sobre un presente dominado por el miedo y el riesgo. En los últimos 60 años y especialmente desde 2001, las decisiones políticas y económicas de occidente se han adoptado mientras los ciudadanos vivíamos atrapados en el miedo. Desde finales de la segunda gran guerra hasta la década de 1980 vivimos con el miedo al holocausto nuclear y a la guerra fría, cosas inseparables del miedo al comunismo. Desde finales de los 70 se nos generó el miedo al Estado, un agente al que había que empequeñecer y empobrecer porque era improductivo y enemigo del mercado libre y de nuestro bienestar, una falsedad de efectos calculados. Desde el ataque a las Torres Gemelas, cuando el mercado libre ya dominaba al menguante Estado, se nos ha generado el miedo al terror: no necesitamos la fuerza del Estado para protegernos de las calamidades colectivas y de los abusos de los poderosos, sino para protegernos del terror. Terror que se ha extendido también al diferente, al parado, al excluido, a veces incluso al vecino!. ¿Y qué pensar sobre el riesgo?.

2. El riesgo máximo nos ha llegado de la mano de la economía, justo cuando parecía que esta iba a llevarnos al paraíso del hiperconsumo inagotable. En el mundo acomodado hemos dado rienda suelta a los vicios económicos, y el ultraliberalismo de los mercados los ha desarrollado a conciencia desde la década de 1970. Y en la cima de nuestros vicios económicos hemos situado la especulación con el riesgo financiero hasta tal punto que mientras para unos el riesgo es ya un problema vital, para otros el riesgo sigue siendo un negocio muy rentable. Este vicio de hacer negocios con el riesgo financiero se generalizó desde las década de 1990 a través de activos financieros tóxicos en forma de productos estructurados y derivados, y ha acabado por arruinarnos. Y la ruina ha aumentado nuestro miedo Ahora la mayoría de los acomodados tenemos incluso miedo de perderlo todo porque lo único seguro que tenemos son nuestros ingresos monetarios, y la crisis de 2008 nos ha demostrado que el dinero es ya sólo un apunte contable electrónico, y que puede esfumarse de la noche a la mañana a manos de la especulación financiera y de la inflación. Nos sentimos indefensos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?.

3. Hay que mirar al pasado para entender algo del presente. El siglo XVIII trajo a occidente el triunfo político de un grupo social – la burguesía – y el triunfo económico de un sistema – el capitalismo. La burguesía ha tenido en estos 250 años el monopolio del poder económico y se ha visto obligada a compartir el poder político cuando los trabajadores del capitalismo – hijos de los campesinos del antiguo régimen estamental - se organizaron a través de la democracia y del sistema de partidos políticos y accedieron democráticamente al gobierno de los Estados nacionales, sobre todo después de la Gran Guerra fascista de millones de muertos. Pero el periodo histórico en el que la burguesía occidental ha aceptado compartir el poder político con los partidos obreros democráticos y asumir las reformas sociales que estos impulsaron ha sido breve: los 30 años posteriores a la segunda guerra mundial. Desde la década de 1970 las cosas han cambiado radicalmente. Nos hemos especializado en los abandonos y la mayoría de los ciudadanos comienzan a sentirse abandonados a su suerte.

4. Los socialdemócratas, que históricamente habían sido los portavoces políticos de los trabajadores, abandonaron su defensa del Estado y de lo público, y se sometieron a los dictados del mercado y de lo privado. Las instituciones públicas abandonaron sus fines fundacionales y se pusieron al servicio de las finanzas. Las finanzas abandonaron el sentido del dinero como capital productivo (finanzas que sirven a los ciudadanos dedicando el dinero a fabricar bienes y servicios) y nos descubrieron el uso del dinero como puro capital financiero (finanzas que engañan dedicando el dinero a fabricar dinero). Los ciudadanos abandonaron su sentido de pertenencia a una comunidad de hombres y mujeres libres e iguales, y se encerraron en su yo individual satisfecho. Los trabajadores abandonaron su sentido de pertenencia a un grupo social y se refugiaron en el consumo masivo y el egoísmo. Fruto de esos abandonos, el presente está lleno de éxitos tecnológicos pero está vacío de proyectos colectivos. Las personas hemos abandonado el discurso y las ideas comunitarias considerándolas viejas antes de tiempo. Para rematar este desarme moral, la política sometida al mercado nos ha conducido a la exaltación de lo individual y al abandono de lo colectivo. Este es el primer gran problema. ¿Hay alguno más?.

5. Sí. Hay algo todavía más peligroso: el triunfo de la desigualdad escandalosa. Las medidas de la desigualdad no hacen más que crecer. Los índices de Gini cada vez se aproximan más al 100 (total desigualdad) y se alejan más del 0 (completa igualdad). Ya ni los países tradicionalmente socialdemócratas escapan a esta tendencia. La sima de la desigualdad por la que nos estamos precipitando se agranda. Todas las estadísticas lo confirman: nunca tan pocos vivieron con tanto ni tantos sobreviven con tan poco. Somos 7.000 millones de personas, de las que el 15% vive en la extrema pobreza y más de la mitad en la pobreza. Se ha producido la concentración de la riqueza en las finanzas y la concentración de las finanzas sobre sí mismas. Dinero invertido en producir dinero. Pura irracionalidad. Este es el tercer gran problema de nuestro presente.

6. Porque si es grave la desigualdad escandalosa no lo es menos la irracionalidad de las finanzas. En estos momentos el dinero ya no está mayoritariamente al servicio de la economía real y las necesidades de las personas, sino al servicio de la especulación, la economía financiera y la acumulación de beneficios. 20% de la inversión a la economía real (dinero para fabricar bienes y servicios) y 80% de la inversión a la economía financiera (dinero para fabricar dinero). Este desequilibrio es insostenible. La capacidad del dinero para moverse globalmente sin fronteras unido a la transformación tecnológica de las transacciones monetarias, han convertido el mundo de los productos financieros en un agujero negro que absorbe todo el dinero disponible. Además mientras que el dinero invertido en la economía real produce una rentabilidad baja, el dinero invertido en la economía financiera produce una rentabilidad alta. ¿Por qué conformarse con un 5% en la economía real cuando puede obtenerse un 20% o más en la financiera?. A esta locura ha contribuido la conversión del dinero en apuntes contables electrónicos que se mueven con un “clic”. Es el “poder del clic”. ¿Qué es éso?.

7. Si un ciudadano puede mover 1.000 euros de una cuenta corriente a otra con solo un clic, los agentes de fondos, sociedades de inversión y bancos pueden mover miles de millones con el mismo clic. El caso del joven “trader” Jerome Kerviel y Societé General lo dice todo. Basta leer con atención la entrevista que Der Spiegel hace a Jerome en los días posteriores a su condena judicial, y publicada por El País el 21 de noviembre de 2010. Lo expresa con la ingenuidad de un joven de 33 años que aprendió en Societé General todo lo que sabía sobre el negocio bancario: “Nadie sabe lo que se oculta en los balances de los bancos. Son completamente impenetrables. Se tarda un segundo en invertir 150 millones de euros. Cuatro en invertir 1.000 millones. Es algo que sucede tan rápido en el ordenador que se pierde el sentido de las cantidades manejadas. El mercado internacional es tan grande que absorbe cualquier orden en cuestión de segundos. La rueda gira cada vez más deprisa. Se ha vuelto loca”. Nadie hubiera podido retratar mejor la irracionalidad financiera en la que estamos atrapados. ¿Pero estamos realmente en manos de esta gente?.

8. La respuesta es sí. Completamente. Pero los jóvenes “modelo Kerviel” no son más que el último escalón en la cadena jerárquica. Son miles de peones-agentes de inversión apostando al alza y a la baja cada día cientos de miles de millones con derivados, estructurados, futuros, CDS etc., en el mercado financiero global, y todo ello por encargo de terceros. La sofisticación de las apuestas se ha hecho de tal naturaleza que los inversores financieros pueden ganar tanto cuando apuestan al alza como cuando apuestan a la baja. Algo impensable en las inversiones de la economía real. Además los agentes no actúan por iniciativa propia. Lo hacen incentivados por sus jefes y directivos para maximizar los beneficios del banco, del fondo de inversión, de los accionistas y de los inversores. La paradoja es que nunca antes la humanidad ha tenido tanta abundancia de dinero, pero al mismo tiempo tanta escasez de racionalidad. Es el resultado de nuestro mal modelo de sociedad en el que hemos maximizado los frutos de la libertad económica y hemos minimizado los frutos de la igualdad social. La víctima ha sido la fraternidad entre las personas. ¿Hacia dónde caminamos en occidente?.

9. Parece que regresamos a gran velocidad al pasado subidos en la máquina del tiempo. Volvemos hacia un régimen estamental y a la primera fase del capitalismo, periodo con el que cada vez tenemos más similitudes. Pondré algunos ejemplos de ello:
La SEGURIDAD fue privada y de pago en el régimen estamental del siglo XV al XVIII, ha sido pública y universal con el Estado nacional avanzado de los siglos XIX y XX , pero vuelve a ser privada y de pago en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho de la seguridad vale para las comunicaciones, la energía, la enseñanza, la salud etc. La VEJEZ fue de protección privada en el régimen estamental, ha sido de protección pública en el Estado nacional avanzado, y vuelve a ser de protección privada en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho para la vejez vale para el paro. El EJERCITO fue mercenario en el antiguo régimen. Ha sido público en el Estado nacional avanzado y vuelve a ser profesional y mercenario en las tendencias del siglo XXI. El PODER fue atributo del rey y la nobleza en el régimen estamental. Ha sido de las instituciones democráticas en el Estado nacional avanzado, y es de los mercados y las finanzas en las tendencias del siglo XXI. Lo dicho del poder vale también para los PRIVILEGIOS.
Las tendencias del siglo XXI generan en las personas altos niveles de inseguridad e incertidumbre, que se añaden al miedo y al riesgo que hemos comentado. ¿No es esa mezcla de sensaciones un coctel explosivo?.

10. Sí lo es, pero ninguna persona y ningún colectivo parece tener el poder de detener esta locura social en la que hemos caído. La socialdemocracia era el resultado de un compromiso entre el socialismo revolucionario y el liberalismo radical. Ese compromiso se rompió por los dirigentes políticos y económicos de los últimos 40 años, y soplan de nuevo con fuerza los vientos de las desigualdades y de la injusticia. Generaciones anteriores han luchado para que el Estado nacional se encargara de la provisión universal y no discriminatoria de servicios y derechos, y lo consiguieron. Pero ahora el Estado se debilita cada día, y la provisión de servicios y derechos básicos se está dejando en manos de los mercados. Privilegios y privilegiados están de regreso porque los mercados no saben de igualdad ni de justicia. Sólo sirven bien al que tenga dinero y capacidad económica para comprar en ellos. Los indicios no son buenos y deberíamos estar preocupados.

11. El mismo Estado nacional ha caído en manos de los mercados. Hasta finales del siglo XX el dinero era creado y controlado por los Estados. Estos impulsaban con mayor o menor entusiasmo la fortaleza de los mercados según quien fuera el grupo político gobernante. En ocasiones, cuando el mercado se pervertía, dejaban quebrar a sus actores (empresas). Era el castigo merecido por un comportamiento económico incorrecto. Desde finales del siglo XX el dinero ha pasado a ser creado y controlado por los “mercados financieros” y estos impulsan con entusiasmo la debilidad de los Estados nacionales. Cuando los Estados se resisten a entregar al mercado la producción de los bienes públicos (transporte, energía, prisiones, servicios sociales, sanidad, enseñanza, pensiones etc.), las finanzas hacen quebrar a los Estados. La consecuencia de ello es que los ciudadanos sienten que las instituciones públicas que los representan se están haciendo inservibles, como pasó en el antiguo régimen. El Estado nacional es ya un instrumento inútil para resolver los problemas que generan las finanzas, y está siendo enterrado por los mercados globales. Ese es el viento que ya azota también a los Estados nacionales de Europa y los políticos europeos simulan no enterarse de nada. ¿Tiene algún límite este deterioro del Estado y de lo público?

12. El análisis del presente puede parecer exagerado o catastrofista, pero lo considero realista. Sucede que nos desagrada el rostro que se nos muestra: desigualdad, miedo, inseguridad, abandono, incertidumbre, especulación, irracionalidad, etc. Sensaciones y situaciones negativas que la comunidad humana acumula cada día en mayor cantidad. Parece que hubiéramos olvidado la parte animal que todos tenemos, vinculada a la supervivencia. Pero esta parte existe, y está gobernada por los instintos. La inseguridad engendra miedo. El miedo es un instinto. La desigualdad engendra rabia y violencia. La violencia es un instinto. El hiperconsumo y la codicia engendran irracionalidad. La irracionalidad es un instinto. Y donde los instintos avanzan la razón retrocede. No podemos olvidar que democracia y partidos políticos fueron hijos de la razón ilustrada, y son la columna vertebral del Estado nacional avanzado. No existían en el antiguo régimen. Pero en el siglo XXI democracia y partidos están en decadencia junto con el Estado nacional que los consolidó. Crece el número de ciudadanos desafectos con la democracia y los partidos. ¿Otro mal presagio del presente?.

13. Los estudiosos de la política y la sociedad consideran que democracia y capitalismo aparecen como indisolublemente unidos a raíz de los cambios promovidos por la burguesía occidental en el siglo XVIII. Esta idea otorga a la burguesía capitalista un certificado de democracia y libertad que no siempre se ha correspondido con la realidad, pero que favorece la imagen de la burguesía ante el resto de la sociedad. En todo caso los hechos históricos confirman esta imagen, y más después del fracaso del modelo político-económico de la Unión Soviética (una sola clase social, un solo partido, una sola economía pública y centralizada). La unión de capitalismo y democracia parece haber sido efectiva y equilibrada hasta el último cuarto del siglo XX. La libertad política no existe sin la libertad económica, se nos decía. Pero desde la década de 1970 ese equilibrio se ha roto, y la China actual es la prueba de que el capitalismo es posible sin libertad y sin democracia.. ¿Sólo en China?

14. No. También en occidente la democracia está siendo devorada por el capitalismo. Lo que parecía imposible está sucediendo. La política, como expresión democrática de la voluntad del pueblo, se ha echado a un lado y se ha subido al carro de los mercados y la privatización de los bienes públicos como una manera de quitarse problemas y responsabilidades. Pero si todo acaba siendo gestionado y gobernado por los mercados, no necesitamos ni partidos, ni democracia ni gobierno. ¡Nos bastan los mercados!. Caminamos hacia la concentración del poder económico y político en la sola mano del mercado en detrimento de la democracia. La burguesía occidental, que siempre ha dominado la economía privada, ha descubierto ahora un nuevo instrumento para dominar también la política: las corporaciones multinacionales y los organismos multilaterales. Utilizando las empresas multinacionales y las instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.), la burguesía ha sido el primer grupo social en globalizarse, y está debilitando el poder de los Estados nacionales y la capacidad de sus políticos. Al hacerlo, amenaza también la libertad y la democracia. ¿Para destruirlas o para reorientarlas?

15. Una parte de la burguesía ilustrada del siglo XXI considera que los Estados nacionales y sus democracias ya no sirven para los nuevos retos de una economía globalizada. Que incluso los políticos nacionales son un obstáculo. El Club Bilderberg forma parte de este grupo. La burguesía está de nuevo en una encrucijada, como ya lo estuvieron en el siglo XVIII sus antepasados, cuando descubrieron que los Reinos absolutistas y su aristocracia eran un obstáculo para el avance de las empresas, la industrialización y el progreso. Entonces apostaron por la libertad, la democracia y las nuevas ideas. Promovieron una transformación profunda de la sociedad y dinamitaron el viejo régimen estamental. Pero no estoy seguro que hoy la burguesía sepa bien lo que más le conviene hacer en esta nueva encrucijada. ¿Es acertado debilitar los Estados nacionales y mostrar a los ciudadanos que sus políticos están sometidos a los mercados globalizados?. ¿Tendrá éxito esta estrategia?

16. La burguesía no es una clase homogénea, como tampoco lo es la clase trabajadora. Radicales y moderados habitan en ambas clases, como ha demostrado la Historia. Hemos visto cómo los trabajadores radicales crearon la dictadura del partido proletario que devoró al comunismo, y cómo ese imperio se derrumbó en 1989 junto con el muro de Berlín. Hemos visto cómo los burgueses radicales han creado el imperio de los mercados globalizados y la dictadura del capitalismo que ahora está devorando a la democracia y a los Estados nacionales. ¿Tan seguros están de que el sistema sobrevivirá a ese banquete?. Puede que los éxitos recientes estén cegando a los burgueses radicales (todo para los mercados nada para los Estados). Además hoy la burguesía está liderada por los financieros, un grupo poco relevante en el siglo XVIII, pero estratégico en el mundo actual. Esta no es una diferencia menor. Porque la globalización de las finanzas se ha puesto al servicio del deterioro de la solidaridad: ruptura de la solidaridad entre países (monedas contra monedas para disfrute de la especulación financiera internacional); ruptura de la solidaridad entre trabajadores (fondos de pensiones de unos trabajadores especulando con el bienestar y el nivel de vida de otros trabajadores); ruptura de la solidaridad entre burgueses (capital financiero ahogando al capital productivo y especulando contra él). La ruptura de todas las solidaridades es el camino directo al caos. ¿Podemos evitarlo?.

17. Las dudas son razonables. Dos años largos después de la quiebra del sistema financiero internacional ya sabemos lo que va mal, pero no hacemos nada para remediarlo. Ni los políticos, ni los economistas, ni los empresarios ni los ciudadanos. No exculpo a nadie de esta responsabilidad. Sabemos que las empresas intentan ganar más especulando con activos financieros que produciendo bienes y servicios: El caso Porsche explicado en El País del 28 de noviembre de 2010 es la regla, no la excepción. Eso va mal, pero no lo corregimos. Sabemos que los Estados en quiebra o amenazados con ella lo están porque los políticos obligan a sus pueblos a pagar las pérdidas y las deudas generadas en el sistema financiero por los especuladores privados codiciosos. Eso también va mal, y tampoco lo corregimos. Sabemos cómo funcionan los activos financieros (futuros, opciones y CDS) que utilizan los especuladores globales para arruinar y hacer quebrar a los Estados nacionales, pero ni los políticos del G-20 ni las autoridades políticas nacionales adoptan medidas para prohibir esos productos tóxicos para nuestra salud económica. Muy al contrario, a estas apuestas de especulación suicida se las llama “confianza de los mercados”. La perversión de lenguaje es máxima. Eso va mal, pero no lo corregimos.

18. El análisis del presente nos deja mal sabor de boca. Es éticamente desagradable, y aumenta el número de personas críticas que se sienten incómodas en él. El modelo económico vigente (capitalismo liberal de mercado y sólo propiedad privada, al que eufemísticamente llamamos “los mercados”) es una máquina compleja cada vez más descontrolada. Nos muestra, como nunca antes, sus contradicciones: Es una economía racional en la combinación empresarial de los recursos productivos (organización eficiente de los factores productivos en la empresa) e irracional en los fines (maximización del beneficio y acumulación descontrolada del capital). Pero la irracionalidad de los fines produce irracionalidad en la combinación social de los recursos (excesos de oferta sin demanda capaz de absorberla o excesos de demanda sin oferta capaz de satisfacerla), y ocasiona periódicamente una acumulación masiva de especulación económica (manifestada en forma financiera), y de injusta distribución de la riqueza. Una sociedad insostenible.

19. Tampoco desde el punto de vista de la naturaleza, el capitalismo liberal de mercado es sostenible ya que tiende a la sobreexplotación de los recursos naturales disponibles hasta su completo agotamiento. En definitiva, el sistema capitalista de mercado basado sólo en la propiedad privada es viable en la gestión de los medios empleados pero es insostenible en los fines perseguidos. Es un modelo en el que los poderes económicos tienden a dominar, hasta eliminarlos, a los poderes políticos (todo para el mercado y nada para el Estado). Este hecho no impide que cuando los acontecimientos amenazan catástrofe general, los poderes económicos exijan a los poderes públicos que acudan al rescate del modelo, como ha sucedido con la crisis financiera global de 2008. Pero en realidad el capitalismo liberal de mercado es un modelo ineficiente y de mala calidad desde el punto de vista de los fines, y lo previsible es que colapse en una de sus crisis periódicas, arrastrando con él a toda la sociedad.

20. Durante un tiempo los idealistas creyeron que el modelo de socialismo planificado y con sólo propiedad pública ganaría al capitalismo liberal de mercado. Ha sido un sueño corto. La economía socialista centralizada (modelo comunista-leninista), intentó introducir la racionalidad en los fines de la economía siguiendo la máxima marxista e idealista de “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus capacidades”. Para ello sustituyó la maximización del beneficio por la satisfacción planificada de las necesidades personales y sociales, pero destruyó la racionalidad en la combinación empresarial de los recursos. La planificación aportaba el control de la especulación y de la distribución de la riqueza, pero la irracionalidad en la gestión de los recursos no trajo al pueblo la riqueza que se esperaba del modelo, y el modelo se agotó. Este modelo, al contrario que el capitalismo liberal, era viable en los fines pero insostenible en la gestión de los medios. Es un modelo en el que los poderes políticos dominan, hasta eliminarlos, a los poderes económicos (todo para el Estado y nada para el mercado). La experiencia práctica más interesante de este modelo (la Unión Soviética) colapsó entre 1989 y 1991.

21. En las décadas posteriores a la segunda Gran Guerra se asentó en Europa el modelo de economía mixta: capitalismo liberal de mercado compensado con regulación económica, servicios públicos estatales y mecanismos de redistribución de la riqueza. El modelo de economía mixta parte del reconocimiento de que “los mercados” fallan en la asignación justa de los recursos. Son eficientes económicamente pero ineficientes socialmente. Por ello en este modelo los poderes públicos respetan y aceptan la racionalidad del capitalismo para asignar los recursos productivos, pero introducen correcciones en la irracionalidad de los fines a través de instrumentos y medios de la política económica. El gran problema de este modelo es la inestabilidad. Está siempre en equilibrio inestable pues los poderes económicos rechazan permanentemente la intervención de los poderes públicos en la economía y en el funcionamiento de los mercados, y los poderes públicos tienden a aplicar políticas económicas que se extralimitan en las correcciones de la irracionalidad de los fines y objetivos del modelo capitalista. Esta pugna mantiene el modelo en inestabilidad permanente.

22. Parece que una mezcla equilibrada de Estado y mercado sería lo socialmente más deseable. De hecho los ciudadanos de Europa han alcanzado altos niveles de bienestar material cuando los Estados nacionales han funcionado en equilibrio con el mercado. Pero como en toda situación inestable, es difícil mantener este equilibrio. La propia inestabilidad del modelo produce en la práctica su erosión. A fases de predominio del Estado suceden fases de predominio del mercado. La tendencia actual es de dominio absoluto de los poderes económicos sobre los poderes públicos. Como no existen estabilizadores sociales de recuperación del equilibrio, el modelo tiene un riesgo cierto de desaparecer. Los Estados nacionales han sido forzados a renunciar a toda actividad y regulación económica pública (sector público empresarial y de servicios), y ejercen un papel económico cada vez más residual. Hoy el modelo de economía mixta parece muerto, y triunfa el capitalismo liberal de mercado y sólo propiedad privada (los mercados) en su versión más despiadada (miedo, abandono, desigualdad, irracionalidad, codicia, especulación, insostenibilidad etc.). Para finalizar este breve análisis del presente, las preguntas que nos abren la puerta del futuro.

23. ¿Es posible revertir la situación?. ¿Podemos construir un modelo económico que sea sostenible y viable en los medios y en los fines?. ¿Cómo puede hacerse?. ¿Qué papel deben jugar en esta transformación la burguesía, los trabajadores y los políticos?. ¿Por qué los economistas no dedican pensamiento e investigación a esta cuestión y en cambio nos recitan incansables las soluciones del capitalismo despiadado?. ¿Por qué cuando actuamos económicamente en el ámbito de la empresa reconocemos la necesidad de que la actividad económica se desarrolle de manera organizada, regulada y cooperativa para ser eficientes (concepto de planificación y colaboración entre empresarios, directivos y trabajadores), y en cambio cuando pasamos al ámbito de la sociedad, tanto nacional como global, rechazamos estos principios, y defendemos que la actividad económica se desarrolle de manera desregulada, desorganizada y agresiva para ser eficientes (conceptos de rivalidad y competición)?. ¿Por qué no sometemos a análisis técnico-económico el impacto de los incrementos de la productividad sobre los excedentes empresariales y las políticas de distribución de estos?.

24. La automatización de los procesos productivos ha incrementado la productividad. como nunca nuestros antepasados imaginaron, y lo más importante es que la seguirá elevando en el futuro, aunque en detrimento del empleo. ¿qué parte de ese incremento extraordinario se lleva cada factor de producción?. ¿Quién se está apropiando en el modelo capitalista liberal de los excedentes generados por las innovaciones tecnológicas en el último siglo, y a qué lo está destinando?. ¿Está en la apropiación y distribución del excedente presente el nudo gordiano de un modelo futuro alternativo?. Y la más importante de las preguntas para salir del presente oscuro y entrar en un futuro claro: ¿De qué naturaleza son los problemas que nos afligen?. ¿Tenemos problemas técnicos o tenemos problemas morales?.

viernes, 26 de noviembre de 2010

PROYECTAR EL CAMBIO GLOBAL I.- APRENDER DEL PASADO.


A modo de presentación:
Dije en la entrada al blog del pasado 29 de octubre que los militantes socialistas españoles harían bien en contribuir a liderar el cambio global que necesitamos, tanto ahora que tienen el Gobierno de España como cuando estén en la oposición. Es una de las mejores misiones que pueden encomendar al instrumento político que tienen en sus manos, llamado PSOE, y a la organización internacional política a la que están adheridos. Hasta el momento no han hecho este trabajo. ¿Qué cambio?. Me propongo hacer mi contribución a perfilar ese cambio global, y la subo a la RED para que las ideas puedan ser debatidas y utilizadas libremente por quien las encuentre de provecho. Me aproximaré al proyecto de cambio haciendo primero una breve reflexión histórica (Cambio Global I), después un diagnóstico del presente que nos toca vivir (Cambio Global II) y terminaré con una aproximación al contenido básico del proyecto futuro y su paradigma económico (Cambio Global III). Comienzo por la reflexión histórica a fin de tomar algunas lecciones del pasado sobre la última transformación occidental que vivieron nuestros antepasados.
MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. Proyectar: “hacer un proyecto de arquitectura o ingeniería”. Proyecto: “primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle la forma definitiva”. Estos dos significados - hay otros varios en el diccionario de la Real Academia Española - de los términos “proyectar” y “proyecto” me permiten presentar el enfoque que propongo para abordar el cambio global que necesitamos. Propugno una solución científico-tecnológica, porque considero que saldremos de las varias crisis en las que estamos atrapados en este momento histórico (crisis moral, crisis económica y crisis social) cuando se aúnen los esfuerzos de la ciencia y de la tecnología – que son los frutos de la razón - para proyectar una nueva teoría económica con nuevos valores sociales y una nueva cultura. Para ello es necesario crear nuevo pensamiento. En todo caso la visión del cambio debe ser doble, económica (mercados) y política (Estados), porque esta dos realidades son compatibles y necesarias. Ni el mercado puede matar al Estado no el Estado al mercado. Deben aprender a convivir. ¿Cómo hacerlo?

2. Al igual que los ingenieros previamente a la construcción de una realidad física concreta (un puente, una máquina, un aeropuerto, un edificio, etc.) proyectan la misma aplicando sus conocimientos técnicos, los ingenieros sociales, entre los que incluyo a los economistas, deben aplicar sus conocimientos técnicos a proyectar el cambio global que la humanidad del siglo XXI necesita si queremos dejar atrás los horrores económicos en los que ahora malvive el 80% de la humanidad pobre y por los que nos sentimos amenazados el otro 19% acomodado. Las soluciones que ahora se están adoptando son soluciones improvisadas y sin un marco de referencia estratégico (nuevo paradigma socio-económico). En realidad no sabemos muy bien a dónde vamos, o más bien a dónde nos llevan, porque los expertos economistas tampoco lo saben. Advierto que proyectar lleva implícito el concepto de “planificar” o “programar”, un concepto que en mi opinión debemos recuperar para la nueva teoría económica y poner en valor si queremos sobrevivir como especie. ¿Por qué?

3. Lamentablemente no tengo mucho que decir a favor de los economistas actuales como ingenieros de la sociedad. Hasta ahora la mayoría de ellos han practicado más la magia que la ingeniería social. Han acabado dejando la economía en manos de la improvisación, del caos y de la codicia de los mercados gobernados por valores poco o nada éticos, y a esta realidad algunos de esos economistas han llegado a llamarla pomposamente “la magia de los mercados”. Han planificado poco o nada la vida económica de la sociedad en la que vivimos. Cuando han decidido hacer “ciencia económica”, han orientado la economía o bien hacia el diseño de modelos econométricos para apoyar el dominio de los mercados financieros sobre la política y la economía real, o bien hacia la aplicación de las matemáticas financieras para crear productos financieros facilitadores de la avaricia perversa y de la especulación con el riesgo financiero, utilizando incluso el engaño si con ello se obtenían mayores beneficios. ¿Y los resultados de esta economía del caos, la codicia y la improvisación llamada “los mercados financieros libres”?.

4. Los resultados están a la vista. Recursos naturales deteriorados y agotados. Contaminación de ríos, bosques, mares, tierras y aire. Transformación de la riqueza productiva en riqueza financiero-especulativa. Acumulación continua de esa riqueza financiera en pocas manos, cada vez menos productivas y más especulativas. Hundimiento económico de los Estados para beneficio de los mercados. Reducción de servicios universales básicos para el bienestar general de los ciudadanos (sanidad, educación, desempleo, pensiones etc.). Consumo irracional y superfluo. Economías de guerra sin guerra oficial pero con cientos de guerras oficiosas. Paraísos fiscales para ricos e hipotecas basura para pobres. Y la guinda de todo ello, la quiebra financiera del sistema económico occidental en 2008 y una estafa masiva que ahora pagamos todos los ciudadanos con nuestros ahorros, con nuestro desempleo y con nuestra reducción de ingresos y servicios públicos. ¿Alguien es responsable de este desastre social?.

5. Todos tenemos responsabilidad en lo sucedido, pero atribuyo la mayor parte de ella a los economistas, porque los que tienen en su mano el poder económico y político no podrían gobernar la complejidad de la sociedad moderna sin la ayuda inestimable de los técnicos y expertos en economía. Son técnicos y expertos economistas los que han elaborado y elaboran las políticas económicas de los Gobiernos nacionales, de los Bancos Centrales y de los Organismos Económicos Internacionales (FMI, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio etc.) en las últimas décadas. Son técnicos y expertos en economía los que asesoran a los Gobiernos del G-20 sobre la mejor manera de salir de la crisis, y alimentan con sus argumentos “científicos” el localismo y la ceguera de los políticos. Son técnicos y expertos economistas los que alimentan el viejo paradigma socio-económico del individualismo y el equilibrio de los mercados, a pesar de ser sabedores de su agotamiento.

6. Y digo más, a sabiendas de que hago una comparación odiosa: la maquinaria del nazismo hubiera perdido mucha capacidad sin el apoyo de la maquinaria administrativa alemana. Hitler fue la condición necesaria para usurpar con malas artes el poder, pero los técnicos y expertos de aquella administración pública alemana fueron la condición suficiente. Reagan, Thatcher, Clinton, Bush padre e hijo, Blair, etc., gobernantes elegidos por sus pueblos, han sido la condición necesaria, pero los técnicos y expertos en economía han sido la condición suficiente para elaborar y ejecutar las políticas económicas que nos han traído a este desastre. En el escenario lúgubre que vivimos, echamos en falta economistas que, actuando como verdaderos ingenieros sociales, proyecten el cambio global que el mundo necesita, sin someterse a los intereses del poder financiero globalizado, a la avaricia de sus mercados de activos, y a posiciones ideológicas dogmáticas o acríticas. ¿Cómo andar ese camino?.

7. Propongo mirar hacia atrás y aprender de la Historia. La Historia es una gran maestra, como lo es la experiencia personal para cada uno de nosotros. El último cambio global profundo del mundo occidental se produjo en el siglo XVIII. En este siglo, las fuerzas emergentes de Europa acabaron con las ideas del antiguo régimen y trajeron a la sociedad europea la revolución política de la democracia parlamentaria y el capitalismo como modelo económico, dos fenómenos que se han extendido después al resto del mundo. De esas ideas y de esa revolución hemos estado viviendo hasta ahora. En aquellos tiempos los economistas eran un bien escaso y la profesión de tal ni siquiera figuraba en el escalafón social. ¿Quiénes sembraron entonces las semillas del cambio?.

8. Fueron filósofos y científicos los que proyectaron poco a poco el cambio cultural, generando un cuerpo de conocimientos que se condensaron en el siglo XVIII a través del pensamiento y las ideas recogidas en la “Enciclopediae”. El nuevo pensamiento moderno se recogió en la Enciclopedia 25 años antes de que la política hiciera su particular revolución en Francia. Los enciclopedistas proyectaron mental y culturalmente el cambio global. Ellos promovieron conscientemente la sustitución de la superstición y la religión por la ciencia y la razón como pilares de la nueva sociedad. Ellos proyectaron primero el catalizador ideológico y cultural del cambio social que se manifestó más tarde como catalizador del cambio político. ¿Cómo sucedió eso?.

9. Al igual que las especies, la sociedad evoluciona por muy diversas causas, y lo hace de dos modos: mediante cambios evolutivos y graduales, o mediante cambios radicales, que son transformaciones. Los cambios evolutivos son pausados y lentos, como habitualmente sucede en las especies. Los cambios radicales son agresivos y rápidos y se manifiestan normalmente en forma de ruptura violenta con el pasado y de revolución social. En mi opinión, el último cambio social de esta naturaleza es la revolución francesa del siglo XVIII, cuyas consecuencias tomaron dimensión global y se extendieron al mundo dominante de la época dando origen a una transformación social profunda que ahora podemos leer con perspectiva histórica.

10. Expongo mi teoría: los cambios radicales son el resultado de la confluencia de factores diversos (nuevas ideas, grandes desigualdades económicas y sociales, instituciones públicas inservibles, cambios tecnológicos y científicos, angustia e incertidumbre social, nuevos grupos sociales emergentes etc.) y de hechos concretos que actúan como catalizadores. Además el cambio radical nunca llega de repente. Se anuncia mediante sucesivos intentos, como esas olas que cada vez se notan más grandes y fuertes, hasta que una de ellas salta los diques de contención y destruye los barcos del puerto. Así sucedió en la revolución francesa. La ola gigante de 1789 que desbarató el puerto de la aristocracia y los barcos del antiguo régimen fue precedida de pequeñas olas de descontento social con el régimen absolutista, un régimen de transición en el que los privilegiados (monarca, clero y nobleza) ya sentían la llegada del cambio, pero se resistían a abrirle las puertas a los no privilegiados (burgueses, campesinos y clases populares urbanas). ¿Y el catalizador del cambio?.

11. Los factores de cambio social y cultural estaban ya presentes en la sociedad estamental, pero necesitaban un catalizador. A destacar, por la similitud con la situación actual, que el desencadenante del hecho catalizador fue una crisis financiera aguda. La monarquía francesa necesitaba más recursos económicos que sólo podía obtener mediante una reforma fiscal. Esta reforma pasaba por obligar a los privilegiados (aristocracia y clero) a pagar impuestos, a lo que estos se negaron y exigieron a Luis XVI la convocatoria de los Estados Generales. Visto en perspectiva, ese fue el momento histórico que catalizó la revolución. El Tercer Estado, el de los no privilegiados, aprovechó esa convocatoria para exigir del monarca francés dos reivindicaciones que cambiaban toda la estructura del poder existente en la vieja sociedad: un hombre un voto, y la soberanía reside en el pueblo, cuya expresión eran los Estados Generales. Los privilegiados se negaron, con el Rey al frente, y los líderes burgueses pusieron en marcha el cambio revolucionario. Ya nada fue igual desde entonces. ¿Qué podemos aprender del pasado?.

12. La transformación política, social y económica del siglo XVIII, que los occidentales reconocemos como “revolución francesa”, nos enseña algunas reglas sencillas que debemos tener en cuenta para el futuro.
Regla 1.- La transformación se produce en un momento histórico determinado, pero sus causas se acumulan en el tiempo.
Regla 2.- Los privilegiados de un régimen socio-económico determinado nunca entregan voluntariamente el poder sobre el régimen a los no privilegiados. Ni siquiera aceptan compartirlo.
Regla 3.- Los privilegios tienden a solidificar el régimen socio-económico dominante más que a hacerlo evolucionar. Esa es la causa profunda de la transformación.
Regla 4.- La transformación necesita un pensamiento nuevo que la divulgue, un malestar general que la apoye, un grupo social que la lidere y una fuerza que la organice.
Regla 5.- En todas las transformaciones, el caos, la confusión y la desorientación se hacen presentes en algún momento. De no ser así, serían cambios evolutivos, no transformaciones.
¿Y la fuerza de la violencia?. ¿Qué relación hay entre violencia y transformación?. Una posible respuesta a esta pregunta la daremos al analizar el presente.

sábado, 13 de noviembre de 2010

ALGUNOS PROBLEMAS DEL ESTADO AUTONÓMICO ESPAÑOL

PROCESO DE REINVENCIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL
EL CAMINO HACIA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

ALGUNOS PROBLEMAS DEL ESTADO AUTONÓMICO

Cuando los constituyentes del 78 cuadraron la unidad nacional con el reconocimiento de la autonomía de las naciones y regiones, pusieron en marcha una dinámica que, creo, no esperarían nunca que pudiera desembocar en estos resultados:

Una reducción drástica del tamaño de la Administración del Estado que impide a este cualquier ejercicio de cohesión. No es posible establecer estrategias de inversión en las personas (el error ciclópeo de transferir la educación y la sanidad), ni tampoco en ordenación del territorio; costas, aguas, energía, residuos. Todo esto se resuelve en un ambiente, la mayoría de las veces, caciquil, localista y de corto alcance, tanto de miras como de enfoque al progreso de la sociedad.

Multiplicación descomunal de organismos públicos, en todas las modalidades posibles, que en muchos casos se solaparan en diferentes niveles. Según la Fundación UPyD esto nos cuesta la friolera de 26.000 millones de euros, el 24% del PIB (posiblemente exageran). Hemos llegado a crear más de un ente público por semana y comunidad autónoma. Actualmente disfrutamos de cerca de 2.000, que prácticamente han laminado la presencia de la AGE. Es evidente que es imposible que no existan duplicidades y que, al mismo tiempo, es palmario deducir que es también imposible ejercer los controles del estado sobre la gestión autonómica.

Ruptura del mercado único nacional, de facto se dan barreras a la libre circulación de personas y de mercancías, a causa de la multitud de organismos, de legislaciones, de trámites, de idiomas, de directrices políticas. Es inaceptable el coste que supone para los ciudadanos y las empresas que cada año se publiquen en torno a 650.000 páginas de boletines oficiales autonómicos, 14 veces más que el BOE, 140 más que Alemania y 700 veces más que Estados Unidos; también parece irracional.

La tendencia de las CCAA hacia la replicación de los servicios del estado ha multiplicado los costes, especialmente los laborales. El personal de las CCAA, en los seis últimos años ha crecido en torno al 30%. Es cierto que en el estado ha sido del 65%, concentrado básicamente en cuerpos de seguridad. La cifra final de sumar todos los empleados del sector público español, ronda la cifra de 3 millones.

Aunque los datos de funcionarios por cada 1000 habitantes colocan a España por detrás de los principales países europeos, el coste de personal en relación con el gasto total, ofrece un panorama muy distinto. Frente a nuestro 26%, tenemos el 24% de Francia, el 23% de G.B. y el muy razonable 16% de Alemania. Es decir gastamos por encima de nuestras posibilidades.

Finalmente, cabe mencionar otro terreno sensible, la autonomía total en el gasto permite que muchas CCAA ofrezcan servicios y prestaciones alegales, que sólo se podrían justificar electoralmente, mientras que permanentemente acuden al gobierno central en su infinita demanda de financiación.

En este escenario no se pueden medir objetivamente ni los resultados ni, por ende, la eficiencia de las comunidades autónomas.

viernes, 29 de octubre de 2010

LIDERAR EL CAMBIO GLOBAL Y SU DISCURSO.


A modo de síntesis:
Hemos llegado a un momento en que no basta mejorar un gobierno para ganar elecciones. Es imprescindible tener un discurso creíble y atractivo para los electores. Y ese discurso tiene que incorporar la lucha por los cambios globales, porque los problemas que tenemos son globales. Ese es el reto de los socialistas del siglo XXI: construir un discurso político global partiendo de la acción política nacional. No hacerlo es un suicidio político. En España se ha acuñado a principios de 2010 la expresión generación ni-ni para referirse a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan. Pero los jóvenes que sí estudian y quieren trabajar pero se sienten sin futuro, ya han hecho su particular versión política de la generación ni-ni: ni PSOE-ni PP. ¡Los políticos españoles deberían estar preocupados!.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL. UN BANCO CENTRAL GLOBAL. UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. La semana pasada el Presidente Zapatero ha dado un impulso a su acción política en España con un nuevo gobierno. Al parecer hasta la oposición asume que el nuevo gobierno es más potente políticamente que el anterior. Pero el reto de este Gobierno sigue siendo el mismo que para el anterior: salir de la crisis generando crecimiento económico y empleo. Ya hemos explicado en las entradas al blog de los días 13 y 15 de octubre que los vínculos entre crecimiento económico y empleo se están rompiendo porque ahora los grandes motores del crecimiento económico mundial (tecnología y finanzas) son al mismo tiempo grandes disolventes del empleo . Si la teoría del falseamiento del axioma “más crecimiento económico trae más empleo” es acertada, en los países desarrollados habrá salida de la crisis económica pero no habrá salida de la crisis social. Esta es una dificultad que afecta por igual a gobiernos de izquierdas que a gobiernos de derechas en los países acomodados. Pero aún hay más.

2. La crisis actual tiene causas globales y su solución ya no está en manos de los gobiernos nacionales, por muy fuertes que estos sean. Así que los españoles que ven la vida desde la izquierda moderada cruzan los dedos deseando que se adelante la salida de la crisis, aunque sólo sea de manera coyuntural, para que el gobierno actual pueda remontar el vuelo electoralmente. Los votantes de la derecha desean exactamente lo contrario: cuanto más dure la crisis mejor. Lo lamentable es que ni los españoles de izquierda ni los de derecha se dan cuenta de que sus políticos nacionales ya no tienen en sus manos la solución a la crisis. Esta no es una crisis temporal y nacional que nuestro Gobierno –sea progresista, conservador o moderado - pueda acometer con políticas nacionales como otras veces, sino que estamos ante una crisis sistémica y global que requiere cambios sistémicos y globales. Como estos cambios no se hacen, la crisis está golpeando por igual a todas las naciones de Europa, sin hacer distinción en el color de los gobiernos, y seguirá golpeando a los ciudadanos. ¿Hasta cuando?

3. Nadie lo sabe bien, pero tenemos algunas pistas. En septiembre de 2008 el presidente Nicolás Sarkozy, que ahora ve a la mitad de su pueblo echado a la calle y en revuelta continua, se asombró, y creo que hasta se asustó, de la profundidad de la crisis. Entonces lanzó un mensaje estratégico en Toulon: “hay que refundar el capitalismo sobre bases éticas”, dijo. Dos años después nadie ha refundado nada, y menos las bases éticas. El capitalismo liberal cabalga de nuevo en toda Europa subido a la doctrina del monetarismo y a sus recetas de recorte de servicios y prestaciones públicas: reforma laboral, reforma de pensiones, reforma educativa, reforma sanitaria, reforma energética, reforma presupuestaria e impositiva, etc.... todo se ha puesto en reforma menos el capitalismo y sus bases éticas. En este escenario, la crisis o durará mucho o se repetirá en breve.

4. La segunda pista nos la proporciona el sociólogo Zygmunt Bauman, reciente premio Príncipe de Asturias 2010. Un hombre sabio de 85 años que ya no tiene servidumbres en la vida. Apunta tres dianas bien certeras en la crisis actual: La primera, una horrible distribución de la riqueza mundial que ningún país puede resolver por sí mismo. La segunda ,una reiteración en el error de las instituciones económicas y financieras actuales pues, con su beneplácito, los flujos de capital – los llamados “mercados” - repiten la misma estrategia especulativa y cortoplacista una y otra vez buscando la maximización del beneficio a través de la especulación nacional y global. La tercera, una ruptura del matrimonio entre poder y política, de modo que el poder ya no reside en la política ni en la democracia, sino sólo en “los mercados” y la economía. Ninguna de estas realidades está siendo cambiada: ni se reforma la distribución de la riqueza, ni se reforman las instituciones económicas y financieras, ni se reforman los vínculos entre poder, política y democracia. ¡Cómo vamos a salir de la crisis si nadie pone remedio a los males de fondo!. Con razón Bauman concluye que “no estamos aprendiendo nada de nuestro pasado”.

5. La tercera pista nos la da el G-20. Desde la cumbre de Washington en noviembre de 2008, inmediatamente después de la crisis vigente, hasta la última de Toronto en junio de 2010, el G-20 ha mantenido 4 reuniones para afrontar los problemas globales de la humanidad. No diremos que los resultados son nulos, porque estaríamos exagerando, pero si podemos afirmar que los actuales dirigentes de este grupo de países, que representan más del 80% de la renta y riqueza del mundo, no han promovido los cambios globales que la humanidad necesita en la economía y en la política. Sus declaraciones, especialmente la de Londres en abril de 2009, están llenas de buenas intenciones sin ningún resultado práctico. El mundo necesita cambios económicos y políticos profundos que el G-20 se está mostrando incapaz de adoptar. Y eso es una pésima señal para el futuro de la humanidad, para la salida de la crisis... y para las expectativas electorales de los socialistas españoles en 2011 y 2012. ¿Pero pueden hacer algo los socialistas de un país de tamaño medio como España?.

6. Por supuesto que pueden. Los políticos democráticos son gente acostumbrada a tratar con los problemas colectivos. Ellos saben bien la importancia que tiene el tamaño y el diagnóstico de los problemas colectivos. Ellos son expertos en manejar estos problemas y en diseñar estrategias y programas políticos para solucionarlos. Son nuestros ingenieros de los problemas colectivos y en ocasiones anteriores han demostrado sus capacidades. Entonces, ¿qué les está pasando ahora con esta crisis de larga duración?.

7. En esta ocasión los políticos en general, y los españoles en particular, tienen dos problemas internos que anulan sus capacidades y habilidades: visión de corto alcance y pérdida de poder. Empezaremos por este último. Lo ha señalado Bauman en su tercera diana: hay un divorcio real entre política y poder. Los políticos y la política ya no mandan en el mundo. El poder se ha desplazado a la economía y a los mercados. Estos son ahora los reyes absolutistas del siglo XXI. El poder de la política en los Estados nacionales es ya puro maquillaje. Pero los políticos nacionales – como es el caso del Presidente Zapatero y de Mariano Rajoy, líder de la oposición en España - siguen luchando por hacerse con ese goloso maquillaje. Y esto nos lleva al segundo problema interno de los políticos: sus visiones de la realidad son de corto alcance. Mientras suena la música, los políticos nacionales siguen bailando en el trasatlántico con los ciudadanos naufragando. Cegados por conseguir ese poder de puro maquillaje, demuestran no haber entendido nada de lo que está pasando. En mi opinión los políticos nacionales deben de someterse a un proceso de reconversión para recuperar el poder político y la visión de largo alcance. ¿Cómo hacer esto?.

8. Por una vez los políticos del mundo deberían constituirse en un grupo corporativo de presión a fin de recuperar el poder para la política, y los ciudadanos del mundo les perdonarían ese exceso de corporativismo. Puesto que nuestros problemas colectivos son globales, nuestros políticos deberían actuar con visión global y tener poder político global para producir los cambios globales que necesitamos. Y es aquí donde yo veo el trabajo de los socialistas españoles si quieren conservar el poder nacional en 2012. Este momento de crisis es una oportunidad para transitar de la visión nacional a la visión global, del programa nacional al programa global, del poder nacional al poder global, del cambio nacional al cambio global. Este tránsito necesita de agentes dinamizadores y catalizadores. Y creo que los políticos nacionales de un país de tamaño medio como España podrían ser esos agentes. España es líder a nivel global en el sector de las nuevas energías limpias (eólica y solar). Si el Gobierno actual lo hace bien, también puede ser líder en el tránsito del automóvil contaminante al automóvil limpio. ¿Por qué no puede España ser un aglutinador de voluntades en el tránsito del cambio nacional al cambio global que tanto necesitamos?.

9. La salida de la crisis sistémica pasa por incorporar el cambio global a la agenda política nacional. Los políticos españoles pueden trabajar en esa dirección. La organización política que primero incorpore esta estrategia a su acción política nacional tendrá ventajas en el futuro. Los ciudadanos del mundo necesitamos políticos con visión y acción global. Cuanto más tarden en aparecer, peor nos irá. El cambio global y su discurso político no tienen todavía ni padres que lo hayan creado ni líderes que lo gobiernen. Tejer el tapiz del cambio global y construir su discurso es una tarea que requiere hábiles maestros de la política y políticos de Estado con sentido global. Proponerse liderar el cambio global es un riesgo político cierto, pero la Historia nos enseña que avanzamos colectivamente cuando asumimos riesgos. Sabemos que ha sido el exceso de riesgo económico y la codicia lo que nos ha conducido a la crisis actual. Pienso que un poco de riesgo político es lo que puede sacarnos de ella. Es el momento de que políticos valientes abran las puertas del cambio global que necesitamos. ¿Qué cambio?. Una buena pregunta para iniciar la construcción de un nuevo discurso político global, ahora inexistente

viernes, 8 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LAS DIVISAS YA ESTÁ AQUÍ. ¿QUÉ NOS PUEDE PASAR?


En mayo pasado, a raíz de las políticas draconianas de austeridad establecidas por la UE para sus Estados y ciudadanos, hablé dos veces de las divisas. Exactamente en las entradas al blog del 5 y el 14 de mayo. Conviene releer estas entradas para entender mejor a dónde nos han llevado los “mercados” y dónde estamos. En ambos casos utilicé la expresión “guerra de la divisas”. Desde el pasado 6 de octubre esta expresión ha abundado en los medios de comunicación.

El FMI y el Banco Mundial celebran su asamblea anual este fin de semana. En su agenda de trabajo incluyen la “guerra de las divisas” a fin de detenerla. Los antecedentes no son buenos. Hay tres monedas madre (dólar, euro y renmimbi) que tienen el protagonismo pero no se pueden dejar de lado otras que ahora son hijas pero que pronto tendrán capacidad de ser madres (escudo, rupia, etc.).

La bilateralidad Estados Unidos-China y Unión Europea-China no ha funcionado hasta ahora para establecer “la paz de las divisas”. Todos quieren ganar, pero para ganar todos tienen que perder algo... y nadie quiere perder nada. Ni Europa, ni Estados Unidos ni China.

Lo razonable es que “la paz de la divisas” se acompañe de otras medidas de política económica global y que se firme en el foro del G-20. Pero los dioses han cegado a nuestros políticos-gobernantes, que viven en la oscuridad de sus nacionalismos identitarios.

¿Y los mercados?. ¿Tienen la luz los mercados?. “Los mercados” están obsesionados por los beneficios, y una “ guerra de divisas” es el escenario ideal para especular y dar beneficios. Los mercados harán todo lo posible para que los políticos-gobernantes fracasen. Para desgracia de los humanos, sus gobernantes están cegados por los nacionalismos identitarios, y sus mercados están cegados por la codicia.

¿Hay solución?. Sí. La solución social está en la solidaridad global, la distribución de la riqueza global y la cooperación global. Valores del ser humano completamente ajenos a ”los mercados” y poco útiles para ganar elecciones. La solución técnica está en el MANTRA que repito una y otra vez en este blog.

Mientras ese objetivo se alcanza, atentos a los resultados de la asamblea anual del FMI. Precisamente el FMI podría ser el embrión de lo que predica nuestro MANTRA, aunque para ello debería de ser reformado. Esa sí que es una reforma necesaria que nunca llega: la reforma de las viejas INSTITUCIONES INTERNACIONALES. Esperemos que no tengamos que decir: ¡otra oportunidad perdida!.

Viviremos tiempos de cambio y de turbulencias. Si los políticos-gobernantes no cooperan a nivel global y se imponen a “los mercados” y su codicia, preparémonos, porque nos puede pasar de todo, y casi nada bueno.

MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL

lunes, 4 de octubre de 2010

ALGO SOBRE LA HUELGA GENERAL

Publico esto que me envía Adolfo con ánimo de provocar debate. Dice que todo está “muy apagado”.
MANTRA: UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

“La semana anterior a la Huelga General me llamó por teléfono un amigo y líder sindical de la UGT para decirme que estaba trabajando a tope para movilizar a los trabajadores, tratando de convencerles de la necesidad de ir a la huelga el 29-S, pero que a la vez que sentía el cansancio físico de asambleas, reuniones, viajes, etc. se le sumaba el cansancio psíquico de sentirse socialista e ir contra su partido. Me hablaba de sus dudas, de su desgarro interior y de lo difícil que veía que Zapatero rectificara. En definitiva manifestaba, sin decirlo, mala conciencia. ¿Qué hacer?

Le animé a que siguiera el camino que llevaba sin dudar.

¿Que qué hacer? Es Zapatero el que tiene que hacer. Si los mercados y la UE le han dicho que hay que recortar, que como estamos no podemos seguir porque nos hundirian, es ahí donde se tiene que ver al líder socialista. Un líder digno de un Partido Socialista Obrero Español, según yo lo veo, tendría que haberles dicho a quienes le mandan esas tareas. No, señores, no puedo. Eso va en contra de mi pensamiento político, de mi ideología socialista, de mi compromiso con los sindicatos, con los trabajadores, con mis electores. Yo no puedo hundir un proyecto de 130 años. No puedo acabar con la credibilidad de la izquierda. Eso si que hundiria el futuro de mi país.
Pero tengo una propuesta: voy a disolver el parlamento, convocaré elecciones generales y en mi programa electoral llevaré todas esas medidas que ustedes me demandan. Si gano las elecciones por mayoría estén seguro que las pondré en practica, en caso contrario no se preocupen, lo hará el Partido Popular, la derecha –la que, por cierto, ha producido esta crisis- y seguro que lo hará perfectamente.

Efectivamente, la palabra dignidad, debe tener todo el sentido que la RAE le atribuye. Decía mi padre que la dignidad es el gran capital de los trabajadores que nunca deberían perder.

Sr. Zapatero si le parece bien, tome nota: si Vd. No rectifica yo no volveré a votarle.”

viernes, 1 de octubre de 2010

LOS CIMIENTOS DE LA CRISIS

Presentación.
Nada determina más nuestra existencia que la economía, y de nada sabemos menos que de economía. Podemos aplicar esta sentencia igualmente al dinero: NADA DETERMINA MÁS NUESTRA EXISTENCIA QUE EL DINERO, Y DE NADA SABEMOS MENOS QUE DEL DINERO. Si tomamos un micrófono y salimos a la calle a preguntar a los ciudadanos qué es, cómo, quién, por qué y para qué se crea el dinero, la mayor parte responderán como mucho a la primera pregunta mostrándonos con suerte el dinero que llevan en su bolsillo. Del resto, casi todos nos darán una respuesta errónea, si es que nos dan alguna. Esta ignorancia es una desgracia, porque la crisis en la que estamos está íntimamente unida AL PROCESO DE CREACION DEL DINERO.
Afortunadamente en la NUBE de Internet hay abundante material sobre la creación del dinero, así que me ahorro el esfuerzo de explicarlo. La NUBE es un almacén con mucha mercancía averiada e inútil, pero también tiene cosas muy buenas. Es como la vida misma: bueno y malo mezclado. Hay que discernir y seleccionar. Os recomiendo dos materiales audiovisuales que considero interesantes porque lo explican de manera sencilla y comprensible: los 10 primeros minutos del documental ZEITGEITS ADDENDUM y a continuación los cinco pequeños videos (unos 10 minutos cada uno) que responden al título de “CÓMO SE CREA EL DINERO”. Para animar al conocimiento de este asunto, me limito a trascribir a continuación alguna de las citas que figuran en los vídeos-documentales.
Es bueno estar informado de estas cosas, porque no podemos descartar que quienes controlan la creación de dinero desaten una inflación agresiva para empobrecernos salvajemente. De momento esperan empobrecernos lo suficiente vía reducción de salarios y pensiones, pero si la cosa no funciona, utilizarán la inflación u otras vías peores. Empobrecernos es condición indispensable para volver a endeudarnos. Y endeudarnos es la manera diabólica como ellos CREAN EL DINERO.

MANTRA.
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. “Quien controle el volumen de dinero en nuestro país es el amo absoluto de toda la industria y comercio, y cuando se da cuenta de que el sistema entero está controlado fácilmente, de alguna u otra manera, por un puñado de hombres en las más altas esferas, no le hará falta que le digan cómo se originan los periodos de inflación y depresión”.
JAMES A. GARFIELD. 20º Presidente de EE.UU. Asesinado en 1881.

2. “El gobierno debería crear, emitir y circular toda la moneda y crédito necesario para todos los necesarios gastos del gobierno, así como para satisfacer el poder adquisitivo de los consumidores. Mediante la adopción de estos principios, los contribuyentes ahorrarán inmensas cantidades de interés. El privilegio de crear y emitir dinero no es sólo prerrogativa suprema del gobierno, sino que es la oportunidad creativa más grande del gobierno.”
ABRAHAM LINCOLN. 16º Presidente de EE.UU. Asesinado en 1865.

3. “Es un pensamiento desasosegante: somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación ya sea en efectivo o en crédito. Si los bancos crean dinero artificial en grandes cantidades, prosperamos; si no, pasamos hambre. Vivimos sin un sistema monetario estable. Cuando uno ve la película en su integridad, la absurda tragedia de nuestra situación, sin esperanza, es todavía más increíble. Pero es así”
ROBERT H. HEMPHILL. Manager de crédito de la Reserva Federal de Atlanta. Georgia. EE.UU. 1934.

4. “Hasta que el control de la moneda y el crédito sea retornado al gobierno y reconocida como su responsabilidad más evidente y sagrada, todo discurso sobre la soberanía del Parlamento y de la democracia es trivial y fútil... Una vez que una nación abandona su control sobre el crédito ya no importa quien hace sus leyes... La usura, una vez desatada, arruinará cualquier nación.”
WILLIAM L. MACKENZIE KING. 1837 – 1950. Ex primer ministro de Canadá. (Nacionalizó el Banco de Canadá).

5. “Agradecemos al Washington Post, el New York Times, a la revista Times, y otras grandes publicaciones cuyos directores han asistido a nuestras reuniones y han respetado las promesas de discreción durante casi 40 años. Hubiera sido imposible el desarrollo de nuestro plan para el mundo si hubiéramos sido iluminados por la luz pública durante todos estos años. El mundo es ya más sofisticado y está preparado para marchar hacia un gobierno mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual y banqueros mundiales seguramente es preferible a la autodeterminación nacional practicada en siglos pasados.”
David Rockefeller, en una reunión de la Comisión Trilateral en 1991.

6. “Algo que debes saber sobre nuestro sistema bancario de reservas fraccionarias es que, como en el juego de las sillas, mientras la música siga sonando no hay perdedores”
ANDREW GAUSE. Historiador actual del dinero y la moneda.

7. “El gran fracaso del género humano es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial”.
ALBERT BARTLETT. Físico actual (nacido en 1923).

martes, 28 de septiembre de 2010

TRABAJADOR BUENO..... TRABAJADOR MALO.

Partidos de izquierda en el gobierno y sindicatos convocando huelgas generales. Eso es una tragedia griega. Ya ha sucedido en Grecia, y mañana 29 de septiembre sucederá en España. ¿Hay salida o este enfrentamiento sólo puede empeorar?. Pienso que hay salida, si bien para ello el gobierno tendría que tener la capacidad de transitar de la regulación del conflicto laboral y las condiciones de empleo a la regulación de los comportamientos de trabajadores y empresarios. Por su parte los sindicatos y las patronales tendrían que asumir que su modelo de autorregulación del conflicto de intereses laborales está agotado y que ya no sirve al avance de la sociedad. En mi opinión el futuro pasa por un nuevo contrato colectivo de trabajo, gestionado y pilotado por la política a través de la regulación de los comportamientos laborales.
MANTRA:
UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. En vísperas de la huelga general en España, una reflexión breve sobre lo que hay detrás de la reforma laboral que ocupa a políticos, sindicalistas, periodistas, juristas, laboralistas, etc. etc., en fin a casi todo el país pensante y que está generando innumerables escritos. Pienso que a través del complicado mecanismo de la reforma laboral los empresarios buscan, en último término, una regla sencilla para disponer con facilidad de trabajadores BUENOS, y prescindir con facilidad de trabajadores MALOS. Esta me parece una pretensión legítima y razonable, pues también creo que a ningún empresario sensato le agrada prescindir de los trabajadores BUENOS. Los empresarios modernos ya han aprendido que sin trabajadores BUENOS no pueden hacer empresas BUENAS. Las cosas empiezan a complicarse cuando tenemos que entrar en el contenido de BUENO y MALO. Estos calificativos no solo se predican de los trabajadores. También se predican de los mismos empresarios, y en general de los ciudadanos. Ciudadanos BUENOS, ciudadanos MALOS.

2. No llevaré esta reflexión al ámbito de la pura moral, pues en la ética de los comportamientos y valores tenemos el riesgo de perdernos sin conclusión alguna dada la diversidad existente de religiones, códigos morales, principios filosóficos etc.. Para superar ese riesgo, en el ámbito de la convivencia, la sociedad moderna ha encontrado una solución razonable: consensuar democráticamente a través de la política la REGULACION DE LOS COMPORTAMIENTOS humanos mediante códigos de conducta: código civil, código mercantil código penal, etc.. Este consenso ha sido dificultoso y está siempre sometido a tensiones políticas, pero cada uno de nosotros sabe con precisión cual es el comportamiento ciudadano que en cada momento la sociedad premia con el calificativo de BUENO y castiga con el de MALO. Es nuestro contrato de ciudadanía con nuestros semejantes. ¿Y qué sucede en el mundo del trabajo?

3. Me escribe Javier y me sugiere que me dé de alta como autónomo y contrate empleados para experimentar el COMPORTAMIENTO de esos trabajadores MALOS que utilizan todos los mecanismos legales para vivir cómodamente a costa del pequeño empresario una vez que han consolidado el empleo (bajas abundantes, poco rendimiento, altas indemnizaciones por despido etc). También me escribe Juan Antonio, para enviarme las reflexiones de un amigo empresario (Miguel Angel) en la misma línea, aunque en este caso partiendo de la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas. Critica Miguel Angel el COMPORTAMIENTO de esos trabajadores que se han hecho MALOS con el paso del tiempo en la empresa porque “es humano el acomodarse a la situación adquirida, evitar el esfuerzo y los cambios, aburguesarse. Y más siendo conscientes (los trabajadores) de que no pueden ser despedidos porque la empresa no puede hacer frente financieramente a esos costes”. Por lo que ambos dicen, el problema radica en los COMPORTAMIENTOS más que en el tipo de contrato o en las condiciones de empleo, y esto me hace reflexionar. ¿Por qué la política presta atención al conflicto de intereses empresario-trabajador, y no a los comportamientos?. ¿Nos estamos confundiendo de enfoque?.

4. Es claro que la sociedad no tiene consensuado un código laboral que regule comportamientos de trabajadores y empresarios. No tenemos en el mundo del trabajo una réplica de la función que cumple el código penal en el mundo de la convivencia. ¿Qué tenemos?. Tenemos leyes laborales que regulan el contrato de trabajo, la representación de los trabajadores, la negociación, las condiciones de empleo, etc. Son normas que regulan los conflictos de intereses laborales, no los comportamientos de empresarios y trabajadores. Parece lo mismo, pero es muy diferente. Nuestro contrato de ciudadanía – código civil, penal etc.– permite que superemos los conflictos de intereses entre ciudadanos regulando los comportamientos. En el mundo del trabajo, en cambio, nos hemos atascados en la regulación de los conflictos de intereses, y nunca hemos alcanzado el mundo de los comportamientos ¿qué nos pasa?.

5. Pasa que somos víctimas de la historia y de la política. La historia del mundo del trabajo se ha construido sobre la negociación de los intereses contrapuestos y ha impedido hasta ahora dar el paso hacia la regulación de los comportamientos. La política, por su parte, ha mantenido esa épica de la negociación, y mientras en otras materias sustancia los conflictos de intereses entre ciudadanos con la regulación de los comportamientos, en el campo de la economía y del trabajo se ha resistido más a seguir ese método. Los políticos se sienten cómodos dejando al acuerdo de las partes los temas laborales, y eso nos está impidiendo avanzar como sociedad. ¿Podéis imaginar el tipo de sociedad en que todavía viviríamos si los políticos hubieran dejado al acuerdo de las partes la negociación del conflicto religioso?.

6. Esta es mi aportación a la contradicción que la huelga general genera en el pensamiento progresista: estamos atrapados en la historia del movimiento obrero y en el respeto excesivo a la negociación autónoma del conflicto de intereses entre empresarios y trabajadores. Esa forma de actuar nos trajo hasta aquí, pero no nos valdrá para al futuro. Fue útil en tiempos de democracias y Estados incipientes (siglos XIX y XX), pero no lo es para democracias y Estados maduros (siglo XXI). Tenemos que regular el conflicto laboral de intereses mediante la REGULACION DE LOS COMPORTAMIENTOS. Trabajadores MALOS y empresarios MALOS tienen que sentir que la sociedad castiga sus comportamientos incorrectos porque es la que paga en conjunto sus consecuencias. Creo que Javier y Miguel Angel tienen esta idea detrás de sus reflexiones. ¿Quiénes y cómo deben hacer esto?.

7. La política y los políticos tienen que cumplir esta misión. Sindicatos y patronales españolas harían bien en facilitar a los políticos esta tarea. Todos somos ciudadanos, además de empresarios o trabajadores, y como tales tenemos la obligación de exigir a los políticos que cambien de mentalidad, que tomen responsabilidades compartidas en el gobierno democrático de la sociedad, y que transiten de la regulación del conflicto laboral de intereses a la regulación de los comportamientos. Necesitamos un CODIGO LABORAL DE COMPORTAMIENTOS. Esa regulación, políticamente consensuada, de comportamientos de empresarios y trabajadores constituirá nuestro NUEVO CONTRATO colectivo de trabajo, un contrato imprescindible para salir bien de la crisis económica que tenemos. Hay otras maneras de salir... pero advierto a empresarios, trabajadores y políticos que son falsas y más peligrosas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

(Y II). CRECIMIENTO ECONÓMIMCO Y PLENO EMPLEO: OTRO AXIOMA DEL CAPITALISMO QUE SE QUIEBRA.


“Es increíble el número de tonterías que se pueden creer si se aísla uno demasiado tiempo del pensamiento de los demás, sobre todo en economía (así como en las otras ciencias morales), en la que con frecuencia es imposible poner a prueba de manera definitiva las ideas propias, ya sea formal o experimentalmente..... Las ideas aquí desarrolladas tan laboriosamente son en extremo sencillas y deberían ser obvias. La dificultad reside no en las ideas nuevas, sino en rehuir la viejas que entran rondando hasta el último pliegue del entendimiento de quienes se han educado en ellas, como la mayoría de nosotros”
J. M. Keynes. 13 de diciembre de 1935.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. He considerado oportuno comenzar esta segunda y última parte de mis reflexiones sobre el proceso de falseamiento del axioma capitalista que vincula crecimiento económico y empleo con esta cita de Keynes. Para quienes consideramos que la teoría económica es sobre todo una ciencia moral gobernada por el pensamiento lógico más que por el hecho empírico, esta cita es un respaldo importante. Utilizando la lógica de las ideas se puede construir buena economía, como hizo el propio Keynes en su momento. Es la lógica (además de la moral), lo que falló desde 1980 en las finanzas y los productos financieros de los países occidentales, y lo que nos trajo en 2008 el desastre económico que padecemos. Opino que mientras los economistas y los gobernantes no recuperen la moral y la lógica económicas, no saldremos de esta.

2. Las reflexiones que voy a exponer son un avance de ideas nuevas y están construidas desde la lógica económica. No espero que los economistas oficiales las compartan, pero sí que no las descalifiquen antes de examinarlas razonadamente. También espero presentarlas de tal manera que sean entendibles por cualquier ciudadano de mediana formación. Por su novedad son ideas que chocan con la viejas ideas económicas vigentes. Las formulo con el ánimo de ayudar a encontrar la salida al problema económico en que estamos atrapados, para el que ni el keynesianismo ni el monetarismo tienen la solución. Cada una de estas teorías ha realizado aportaciones relevantes a la economía que me atrevo a resumir en dos: el keynesianismo encontró los mecanismos provechosos para la intervención de los poderes públicos en la economía; el monetarismo encontró los mecanismos útiles para el control de la inflación de precios y salarios. Pero ambas teorías han cubierto su etapa y ya no sirven para gestionar y entender nuestra economía globalizada y gobernada por la finanzas privadas.

3. La teoría económica moderna no ha incorporado al análisis económico dos fenómenos recientes de máximo impacto en la economía global: la tecnificación de la producción y la bancarización del dinero. Detrás de la tecnificación de la producción está la innovación y la tecnología, y detrás de la bancarización del dinero están las finanzas globales. Estos dos elementos (tecnología y finanzas) han estado siempre presentes en la economía y en sus diversas teorías, pero desde finales del siglo XX abandonaron el papel de segundones y ahora actúan como protagonistas, siendo ellos los que determinan y gobiernan nuestros modos de producción y de consumo. Tecnología y finanzas han cambiado y siguen cambiando cualitativamente la realidad económica de modo tan profundo que necesitamos una nueva teoría económica que reinterprete la realidad y reoriente la política económica de los Gobiernos. Esta carencia de una nueva teoría económica es muy grave, porque los gobernantes, en una huida hacia delante puesto que la vida no se para y no hay tiempo para esperar a la elaboración de una nueva teoría, aplican las viejas teorías económicas conocidas (keynesianismo o monetarismo), de momento sin resultados. ¿Por qué sin resultados?.

4. Ninguna de esas teorías tiene entre sus preocupaciones la variable económica determinante de la economía global actual: las productividad. La productividad es el hijo natural de esos dos elementos (tecnología y finanzas) que han tomado el protagonismo y el control de la economía globalizada. A pesar de ese fallo en las teorías económicas vigentes, los gobernantes y los economistas oficiales han sacralizado esta variable. Todas las naciones y grandes empresas esperan alcanzar la salvación mediante la productividad, y la han convertido en el instrumento económico estratégico que traerá a la sociedad el crecimiento económico y el aumento del empleo. Pero nadie se ha detenido a pensar y explicar la lógica económica de ese proceso. Y cuando intentamos explicarlo razonadamente, nos llevamos una desagradable sorpresa: la productividad traerá crecimiento económico, pero ya no traerá aumento del empleo. ¿Cómo puede ser posible?.

5. La productividad está en el “adn” del capitalismo, ya que maximiza la ganancia, y maximizar la ganancia es el fin principal del capitalismo. Y lo está de tal modo, que es el gen encargado de llevar el capitalismo a su pleno desarrollo. En esas estamos ahora. Vivimos los tiempos en los que el gen de la productividad impulsará la entrada en la sociedad automatizada. Las máquinas y los automatismos han aumentado su presencia en la producción y el consumo desde la revolución industrial, pero la revolución tecnológica de finales del siglo XX acelerará este proceso más y más hasta generar un tipo de sociedad que ahora no podemos imaginar. Una sociedad en la que las máquinas y los autómatas se encargarían de los trabajos rutinarios y duros parece un mundo mejor que el actual. Pero hay un problema que no contemplan las teorías económicas vigentes: la productividad basada en la masificación de los autómatas es un gran disolvente del empleo. ¿Qué significa esto?.

6. Como he comentado en la entrada al blog del pasado día 13, fue necesario que los monetaristas centraran la atención de la economía en el control de la inflación de precios para desplazar así a los keynesianos y sus políticas económicas. Aunque no comparto la mayoría de principios de la teoría económica del monetarismo, es de justicia alabar la preocupación del pensamiento económico monetarista por el control de la inflación, y comparto con ellos el postulado de que la inflación alta es un terrible disolvente de las rentas y patrimonios monetarios. La inflación reduce el poder adquisitivo de la rentas, y una inflación aguda y continuada acaba con la seguridad económica y empobrece a la población. Hay abundantes ejemplos de ello en las economías latinoamericanas. Traigo estos hechos aquí por analogía con lo que sucede con la productividad. La productividad es un disolvente del empleo, y una productividad masiva y continuada reduce el empleo en las sociedades desarrolladas. La diferencia es que mientras los monetaristas tenían una teoría económica que contemplaba los daños de la inflación en las rentas y sus soluciones, ahora no disponemos de una teoría económica que contemple los daños de la productividad en el empleo y sus soluciones. ¿Qué está pasando?

7. Pasa que una vez superada aparentemente la contradicción entre capital y trabajo propia del análisis económico marxista, estamos de nuevo atrapados en una gran contradicción social: mientras el buen gobernante tiene la obligación de aproximar la sociedad al pleno empleo a través del crecimiento económico para asegurar el bienestar de su pueblo, el buen empresario capitalista tiene la obligación de maximizar la ganancia empresarial a través de la productividad para asegurar el bienestar de sus accionistas. La tragedia es que estas obligaciones no son complementarias, sino contradictorias, como voy a demostrar. Los agentes económicos y los agentes políticos tienen obligaciones morales incompatibles, y eso perjudica a los ciudadanos.

8. Para superar la contradicción descrita, los economistas oficiales le cantan a los gobernantes la canción económica que les gusta oír a fin de convencerles de una vinculación entre empleo y crecimiento económico que en realidad ha dejado de darse en los países avanzados. El economista oficial utiliza la lógica económica mediante la siguiente secuencia: más productividad trae más competitividad; más competitividad trae más ventas; más ventas trae más producción; más producción trae más crecimiento económico; más crecimiento económico trae más empleo. Esta canción no sólo la compran los gobernantes; también la compran sus pueblos, aunque sea una canción falseada. Pero les gusta porque promete más crecimiento económico y más empleo. ¿Y cuál es la realidad?

9. La realidad económica no camina hacia el pleno empleo, sino hacia el pleno descanso. La canción del empresariado capitalista tiene una lógica económica inversa a la del gobernante. Por una parte la sofisticación de la finanzas ha permitido a la empresa jugar a ganar dinero fuera de la economía real. Por otro, volviendo a la economía real, la secuencia del razonamiento empresarial es la siguiente: para incrementar los beneficios se necesita más crecimiento económico; para incrementar el crecimiento se necesita más producción; para incrementar la producción se necesita vender más (la empresa no produce si no vende); para incrementar las ventas se necesita más productividad (la empresa no vende si no es competitiva); para incrementar la productividad se necesita menos gente produciendo más y mejores bienes (reducir el empleo) a menor coste; para que menos gente produzca más, mejor y más barato se necesita más ciencia, más investigación y más innovación tecnológica. Así que más ciencia, más investigación y mas innovación tecnológica trae menos empleo. Pero no era este el destino buscado. ¿Dónde nos hemos perdido?.

10. No nos hemos perdido. Nos pasa que no tenemos una teoría económica comprensiva del capitalismo como sistema económico, casi 500 años después de su aparición en occidente. Hemos hecho avances en la teoría económica, pero insuficientes. Del mercantilismo al neoliberalismo actual pasando por el liberalismo clásico y el keynesianismo. ¿Y ahora qué?. Es evidente que el capitalismo ha evolucionado con el tiempo, y ha sabido adaptarse a muy diversas circunstancias políticas y sociales. De no haberlo hecho probablemente no hubiera sobrevivido. La crisis de 2008 ha vuelto a colocarlo en circunstancias críticas, no sólo porque su excesivo afán de lucro y concentración de la riqueza han estado a punto de colapsar le economía, sino porque la sociedad dejará de apoyar un sistema que puede seguir aportando crecimiento económico pero que cada vez tiene menos capacidad de crear empleo. Creo haber demostrado que el capitalismo, en su actual fase de desarrollo, debilitará cada vez más la conexión entre crecimiento económico y empleo. ¿Es posible elaborar una nueva teoría económica que reoriente los fines del capitalismo, como hizo el keynesianismo en su día, o el modelo está ya agotado y sin salida?. Interesante pregunta para otro momento.

lunes, 13 de septiembre de 2010

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y PLENO EMPLEO: OTRO AXIOMA DEL CAPITALISMO QUE SE QUIEBRA (I)

MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.

1. En el punto 10 de la entrada publicada en el blog el pasado 28 de julio (ver “POR QUÉ NECESITAMOS UN NUEVO PARADIGMA ECONÓMICO”), prometí aportar los razonamientos que ponen en tela de juicio la veracidad del axioma del capitalismo que vincula crecimiento económico y empleo. En dicha entrada describí brevemente la teoría del falseamiento progresivo de los axiomas del capitalismo y puse algunos ejemplos. Uno de ellos es la relación entre crecimiento económico y empleo a través de una curva de pendiente positiva (a más crecimiento económico más empleo). Esto parece una verdad natural, algo consustancial al funcionamiento de la lógica económica. ¿Cómo va a ser posible que la economía y la producción crezcan sin generar más empleo?. El axioma parece tan evidente que no merece el análisis de los estudiosos. Y sin embargo me propongo demostrar que este axioma ya ha entrado también en proceso de falseamiento, acelerando la necesidad científica de encontrar un nuevo paradigma económico para una nueva sociedad.

2. Primero un poco de historia económica que procuraré hacer asequible. Cuando ocurrió la Gran Depresión de 1929 el mayor desastre se produjo en el empleo. Las políticas económicas keynesianas se construyeron a partir del libro de J. M. Keynes titulado “Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero” publicado en 1935. Keynes era un economista del sistema, pero era un economista honesto intelectualmente. Conocía bien el pensamiento económico clásico y sus principios, pero le preocupaba que sus recetas económicas no funcionaran. Su inquietud intelectual le llevó a construir una nueva “Teoría General” alternativa a la “teoría clásica”, poniendo el foco en el consumo público y la inversión pública. Justo lo que estaba haciendo el Presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt desde 1933 con su plan del New Deal (nuevo trato). El empleo y el dinero estaban en el centro de la “teoría general” de Keynes.

3. Ahora, como entonces, el dinero y la especulación están en el origen de la crisis de 2008 y el desempleo está en sus consecuencias. Así que 80 años más tarde otra vez dinero y empleo están enlazados por una nueva crisis en una nueva realidad. La recuperación del crecimiento económico y del empleo en la crisis de 1929 se produjo por la aplicación en los países avanzados de políticas keynesianas basadas en el estímulo de dos componentes de la demanda agregada: la inversión y el consumo públicos, es decir, más gasto público y presupuestos públicos desequilibrados. Desde el punto de vista político, era evidente que el keynesianismo significaba el protagonismo económico de los Estados (intervención económica pública), lo que puso furiosos a los economistas de pensamiento clásico, defensores excluyentes de los mercados. Para ellos el Estado era y es un pésimo agente económico.

4. El predominio de la doctrina keynesiana funcionó sin oposición activa hasta que aparecieron los primeros brotes importantes de subidas de precios y la inflación. Para los monetaristas, herederos del pensamiento económico clásico, la teoría keynesiana no era la más adecuada para dar respuesta a los problemas que generaba en la economía la subida de precios y la inflación. Entonces se generó un debate entre los economistas sobre la relación entre inflación, crecimiento económico y empleo, debate que podemos resumir en la controversia que aportó a la economía la curva de Phillips. Alban W. Philllips formuló su curva en 1958, e inicialmente parecía encajar bien con las políticas keynesianas: la economía funcionaba mejor y creaba más empleo con un poco de inflación. Al sacar la inflación a escena, Phillips puso la pista de aterrizaje para el regreso de los monetaristas al teatro de operaciones. Al principio, en la década de 1960, el debate entre las escuelas de pensamiento económico sobre la relación entre inflación y empleo fue académico y sin impacto en las políticas públicas. Las políticas keynesianas seguían funcionando bien en los Estados desarrollados: había inflación moderada pero había también crecimiento económico y empleo.

5. A principios de la década de 1970 apareció la “estanflación”, una situación desconocida hasta entonces, en la que los países desarrollados tenían inflación sin crecimiento económico y sin empleo. Era el peor de los mundos posibles. La situación se agravó a partir de la primera crisis del petróleo. Por fin la realidad demostraba que la curva de Philllips era falsa y que las políticas keynesianas no sólo eran inútiles, sino dañinas. Llegaba el momento de la revancha de los monetaristas y del pensamiento económico excluyente (sólo mercados y Estados sin economía pública) contra los keynesianos y el pensamiento económico integrador (mercados y Estados con economía pública), que había gobernado las economías desarrolladas desde la salida de la Gran Depresión. A mediados de 1970 Milton Friedman y su escuela de Chicago encabezaron en el ámbito del pensamiento económico la llamada revolución monetarista contra el keynesianismo. En el ámbito político, los líderes del momento, encabezados por los conservadores británicos (Margaret Thacher), los republicanos norteamericanos (Ronald Reagan), el FMI y el Banco Mundial se decantaron hacia los monetaristas, cuyas doctrinas y principios han regido nuestras vidas y la economía mundial en los últimos 35 años, hasta la quiebra financiera de 2008.

6. Este pequeña excursión por la historia del pensamiento económico de los últimos 80 años nos permite identificar con claridad las políticas económicas causantes de la crisis actual. La crisis de 2008 es hija de un pensamiento y unas políticas económicas monetaristas y excluyentes que podríamos resumir en el principio de “todo para el mercado nada para el Estado”. Este hecho debería provocar la reacción de los gobiernos y los economistas contra las recetas económicas monetaristas. El pensamiento económico debería estar en plena ebullición, trabajando en la construcción y aplicación de un nuevo paradigma económico, de una nueva “teoría general” pues el pensamiento económico monetarista nos ha traído al desastre actual. Pero la inteligencia y la innovación económicas parecen haberse agotado. Los Gobiernos más activos aplican recetas viejas y se han dividido en dos grupos: unos aplican más monetarismo y rigor presupuestario (Europa), y otros más keynesianismo y estímulo público (EE.UU., Japón y el grupo de países BRICH) . Ni unos ni otros parecen haberse dado cuenta de que el problema ya no es del monetarismo ni del keynesianismo, ambos superados por la nueva realidad de una economía capitalista globalizada y gobernada por las finanzas. El problema proviene de la misma evolución del paradigma económico capitalista, como me porpongo demostrar.

7. Hoy, cuando a instancias del FMI y de la OIT un buen puñado de gobernantes acaban de reunirse en Oslo para buscar salidas, es un buen día para hacer públicas estas reflexiones. El empleo empieza a estar en el centro de las políticas económicas de salida de la crisis, como no podía ser de otra manera: ¿Para qué nos sirve una economía que no es capaz de distribuir la riqueza a través del empleo?. Unos gobernantes miran al empleo por sensibilidad social, otros para evitar la revuelta popular. Las razones importan poco, dada la situación en la que estamos atrapados: una sociedad cada vez más cómoda, egoísta y dual, donde los que tienen no quieren compartir nada con los que no tienen. Lo malo es que no hay ideas económicas nuevas sobre la mesa, no tenemos una nueva “teoría general”. Todos los países esperan que el crecimiento económico ponga en marcha la máquina del empleo, y todos esperan igualmente que el crecimiento económico provenga del mercado exterior: que sean otros (el resto de países) los que compren mi producción a fin de que el mío venda y luzca una balanza de pagos saneada y sin deudas. Para que mi país caiga del lado de los vendedores que ganan y no de los compradores que pierden, todos los gobernantes utilizan también la misma palabra mágica: PRODUCTIVIDAD. Precisamente el concepto económico que produce la quiebra del axioma capitalista que relaciona crecimiento económico y empleo. Cómo sucede esto lo explicaremos.... mañana

viernes, 6 de agosto de 2010

DE CÓMO MIS HUESOS DIERON CON MISTER MONFORT Y SU PLAN.


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UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.


1. Habitualmente traslado a los blogueros amigos reflexiones sobre la economía y la sociedad. Hoy cambio de vía, y voy a trasladaros hechos, sensaciones e incertidumbres. El descanso del verano parece un buen escenario para hacerlo. Compartir reflexiones, compartir conocimiento, compartir sensaciones... siempre compartir. Deseo que también esto sea útil.

2. Madrid. 3.30 de la tarde y sentado en la oficina ante el ordenador. A esa hora, en nuestra España, habitualmente nadie pregunta por nadie, nadie pide una gestión a nadie.. Pero si además es una tarde del primeros de agosto, nadie es la nada absoluta. A esas horas, en teoría todos los españoles estamos comiendo... o según el tópico todos los españoles estamos durmiendo la siesta. Menos Tomás. Tomás estaba ahí, en la puerta del despacho, para decirme que ya se iba. Y antes de hacerlo me hizo la pregunta de la casualidad: ¿has leído el artículo de Pimentel en Cinco Días que te comenté esta mañana?.

3. Estaba yo en esos momentos entretenido con el blog de Luis Solana (luissolana.com). Acababa de enterarme de que Luis Solana tenía blog porque había colgado una entrevista “fantasiosa” al futuro ministro de Defensa que refería a mi Jefe actual. Esto de los blogs se ha convertido en un fenómeno social. Todavía recuerdo la primera vez que escuché ese palabro de boca de un teniente coronel del ejército del aire. Trabajaba yo entonces precisamente en Defensa. Corría el año 2005. Un sitio en Internet donde cada persona podía contar y poner lo que le diera la gana. Vamos, el chismorreo de los famosillos de la TV pasado a Internet, pensé yo entonces. Esa tontería no puede ir muy lejos. ¡Hay que ver cómo me equivoqué!. Ahora hasta los de Política Directa tenemos un blog que nos ha montado Juan Antonio, que para esto como para otras muchas cosas es un tipo muy habilidoso. Pero dejemos los blogs y volvamos a Tomas.

4. Apenas había desaparecido de la puerta cuando con un simple clic cambié a Luis Solana por Cinco Días. En opinión localicé pronto el artículo de Manuel Pimentel “¿Conflicto geopolítico?”. Me dejó mal sabor de boca, aunque era una foto acertada de la situación económica del mundo y de la debilidad de la vieja y ahora endeudada Europa. Pero su última idea es “la lucha por el dinero”, y la lucha implica violencia y confrontación en lugar de ayuda y cooperación. No me gusta esa salida. La lucha por el dinero suele traer muerte, guerra y destrucción. Busqué algo para quitarme ese mal sabor de boca.

5. A sólo otro clic había un artículo alternativo en el mismo Cinco Días y con un título más llamativo: “Un nuevo orden internacional” de Jorge Díaz Cardiel. Eso me atraía más. Todo lo que se presenta como nuevo es lo que más me apetece conocer. Necesitamos pensamiento innovador y creativo. Precisamente el 28 de julio había compartido con vosotros mis reflexiones sobre la necesidad de un nuevo paradigma económico ¡Pero recibo un nuevo jarro de agua fria!. El artículo comenta las nuevas relaciones China- Estados Unidos. Ni una sóla mención a Europa y al paradigma del capitalismo. Se refuerza el análisis de Pimentel. ¿Qué hacer?.

6. Necesito algo de luz en este túnel sombrío, algo nuevo y creativo sobre las posibles salida a este viejo modelo económico y social e instintivamente pincho los blogs de Cinco Dias. Hay 20. Demasiados. Me guío por el título y selecciono los que pueden tener un pensamiento económico novedoso. ¿Algo novedoso en Cinco Días?. Debo de ser un ingenuo. Un blog llama especialmente mi atención. Se titula “Un nuevo modelo de crecimiento” y su autor es un tal Jaime Pozuelo MONFORT. Pienso que quizá Jaime diga algo sobre el nuevo paradigma económico y social. Entro y descubro un tipo que “parece loco”, pero que ya está trabajando para tres nuevos paradigmas: uno económico, otro político y otro social.

7. Esto me supera, pero después de ordenar las ideas, descubro que MONFORT lucha por muchas de las cosas en las que creo y por las que he peleado en mi vida. Tiene una ventaja insuperable para mi: está en la década de los 30 y yo ya estoy en la de los 60. Pero es de esa sabia de donde tienen que surgir los políticos valientes. Nuestra generación ya hizo su trabajo. Y así fue como dí con mis huesos en el Plan de Mister Monfort. Está en inglés, pero hay cosas en español. Hay que buscar, navegar (por Internet) y pensar. Os invito a hacerlo. A la vuelta de vacaciones comentamos. ¡Buen descanso a todos!.

jueves, 5 de agosto de 2010

Se hunde el barco

Se hunde el barco del gobierno, los "adosados" empiezan a reposicionarse, se les escapa el "izquierdismo" por las costuras......quizás la solución este en un buen batacazo, pero con mayúsculas, que limpie el polvo de la paja y permita una profunda remodelación del PSOE y de sus personajes. Quizás sea una alternativa, como decía Hilario Camaho "tiene que llover a cántaros".

miércoles, 4 de agosto de 2010

SINDICALISMO, MONETARISMO Y EUROPA: ¿ALGUNA RELACIÓN?.

Presentación.
Llegó a mis manos un breve trabajo del “Center for Economic and Policy Research” sobre “alternativas a la austeridad fiscal en España”, y su contenido activó mis reflexiones sobre el monetarismo y los males que esta teoría económica, convertida ya más en doctrina dogmática que en conocimiento científico, nos ha ocasionado socialmente y los que nos puede ocasionar en el futuro. Las traslado aquí con el ánimo de enriquecer el pensamiento de otros y de incrementar la conciencia colectiva sobre la necesidad de un nuevo paradigma económico. Como dice George Soros en su último libro sobre los mercados financieros “no sólo el actual paradigma – la teoría del equilibrio y su derivado político el fundamentalismo de mercado- se ha demostrado incapaz de explicar el estado actual de los acontecimientos (financieros), sino que puede considerársele responsable de habernos metido en el lío en que nos encontramos. Necesitamos un nuevo paradigma como agua de mayo”. Lo dice alguien que ha vivido a fondo el monetarismo. ¡Un testimonio valiente y nada servil cuya lectura recomiendo!.

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UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONÓMICO GLOBAL.



1. De nuevo Vicenç Navarro nos aporta información valiosa para reflexionar sobre la política económica “rigor mortis” que están aplicando los Gobiernos europeos y cuyo coste social e individual estamos soportando los ciudadanos, y mas concretamente los trabajadores europeos. Lo hace colgando en su página web el pasado 27 de julio un trabajo de los economistas Mark Weisbrot y Juan Montecino realizado por encargo del Centro de Investigación en Economía y Políticas (CEPR) de Washington, y publicando el día 30 un artículo sobre dicho trabajo. Recomiendo a los blogueros de Política Directa un paseo por la web del profesor Navarro para comprobar que son posibles otras alternativas de política económica distintas al castigo que bancos y gobiernos nos están infligiendo. ¿Por qué entonces los Gobiernos nos aplican estas vacunas tan dolorosas?.

2. Los Gobiernos de los países desarrollados, que por cierto es en los que se ha engendrado la crisis financiera, han perdido el control de sus Bancos Centrales. Esto no siempre ha sido así. Durante el desarrollo del capitalismo, los Gobiernos y Estados han controlado los Bancos Centrales. Pero en la década de 1970 surgió una polémica entre los economistas sobre la mejor manera de controlar la inflación avivada por la subida de los precios del petróleo, y en el ojo del huracán se colocó la facilidad que los Gobiernos tenían para emitir dinero y acudir al crédito de sus Bancos Centrales como una causa más de inflación. Esto tenía poco que ver con el precio del petróleo, pero la ocasión era buena para cuestionar el poder político de los gobiernos para acudir a la creación de dinero legal cuando pasaban por dificultades financieras, poder que indignaba a los monetaristas. La batalla doctrinal se saldó con el triunfo del monetarismo y las tesis de la escuela económica ultraliberal de Chicago liderada por Milton Friedman. Ronald Reagan y Margaret Thatcher fueron los políticos que consolidaron el triunfo del monetarismo en la política económica de sus países y quienes lo extendieron al resto del mundo a través del FMI y el Banco Mundial. Si no se tienen en cuenta los principios y axiomas del monetarismo no es posible entender la quiebra financiera del sistema capitalista producida en 2008, y lo que ahora nos sucede. ¿Cuáles son esos principios?.

3. Los principios del monetarismo son de uso común, porque hemos estado y seguimos estando inmersos en ellos. Son puro capitalismo neoliberal (capitalismo del siglo XIX repensado a finales del siglo XX). Enumeraremos los más relevantes: 1.- Desregulación de toda la actividad económica, que debe de ser gobernada por la mano invisible del mercado y no por las normas de los Gobiernos ni por su intervención en la economía. 2.- Libertad de creación y diversificación de activos financieros por la banca, que deben ser comercializados en todas partes sin limitación ni control de los Gobiernos. 3.- Libre circulación de capitales entre países para mejorar la asignación de los recursos financieros existentes. 4.- Reducción de la presión fiscal (bajada de impuestos) para favorecer la actividad y el crecimiento económico. 5.- Eliminación de los salarios mínimos y de cualquier clase de interferencia política sobre el precio de los factores de producción (capital, trabajo, materias primas y tecnología). 6.- Control de las variables monetarias (especialmente de la creación de dinero) por una autoridad monetaria independiente de los Gobiernos, y que debe tener como tarea principal el control de la inflación de los precios. Algunos de estos principios (el 2 y el 3) están hoy subsumidos en el concepto de la globalización económica imperante. Otros (el 1, el 2 y el 6) son causantes de la quiebra financiera del capitalismo aunque han vuelto a aplicándose una vez pasado el susto inicial de la quiebra, y finalmente un tercer bloque (el 4 y el 5) siguen siendo impulsados a través de la política económica patrocinada por el FMI y el Banco Mundial. Este es el marco general, pero a efectos de las políticas austeras que ahora aplican los Gobiernos europeos y de la propuesta alternativa que hacen Weisbrot y Montecino, lo que nos interesa es el principio nº 6 del monetarismo ¿por qué?

4. Porque la alternativa que Weisbrot y Montecino plantean es una monetización suave de la deuda pública (deuda soberana) de los países europeos. Lo dicen claramente en relación al caso español: “El problema radica en que España no posee un banco central que pudiera adquirir la deuda del país a través de la creación de liquidez monetaria. Por tanto esto tendría que llevarse a cabo a través del Banco Central Europeo” (BCE). Ambos economistas están cuestionando el principio 6 del monetarismo militante. Aportan argumentos sólidos de lo que están haciendo los Gobiernos de EE.UU. y Japón con sus Bancos Centrales (adquirir billones de dólares de deuda soberana del propio país), pero lo que ellos proponen para Europa es pecado mortal para los monetaristas europeos, ahora más papistas que los monetaristas americanos y japoneses. Desde la década de 1970 los Gobiernos de los países del primer mundo han perdido el control de sus bancos centrales y el poder de la emisión de moneda, y curiosamente es con Gobiernos débiles o inexistentes, como lo es la Comisión Europea, donde esta pérdida se demuestra más dañina. Conclusión: los Gobiernos de Europa actúan ahora al dictado del BCE y el BCE lo hace al dictado de los monetaristas del FMI y el Banco Mundial para desgracia de los países europeos en dificultades con su deuda soberana. ¿Pero cómo es que los Gobiernos de EE.UU. y Japón hacen lo que el BCE no hace para los Gobiernos nacionales de Europa? ¿A quien beneficia esta política monetaria fundamentalista?.

5. La respuesta a esta pregunta encierra las claves del grave estancamiento económico que se está embalsando en Europa y del duro ajuste fiscal y presupuestario que los Gobiernos están imponiendo a los ciudadanos europeos. Neutralizado el BCE y su política monetaria expansiva, las necesidades de financiación de los Gobiernos europeos quedan ahora en las manos exclusivas del mercado financiero global y privado. Justo lo que quieren los monetaristas: todo el poder para el mercado capitalista. Un mercado financiero enlatado en una teoría económica de los mercados basada en axiomas falsos porque el mercado capitalista ni es transparente, ni es perfecto ni es competitivo ni es eficiente, ni funciona en equilibrio. Por el contrario los hechos prueban que es un mercado global, especulativo, codicioso y que funciona con espasmos irracionales. Un mercado que no trata a los países de Europa como sociedades necesitadas de financiación a un precio justo para salir de la recesión, sino como enfermos débiles a los que hay que exprimir hasta la quiebra si ello maximiza los beneficios. Ya hemos sufrido una primera oleada de ataques especulativos a la deuda soberana europea. Con el escenario que hemos expuesto, es estúpido creer que la guerra ha concluido. Vendrán nuevos ataques. ¿Pero por qué el BCE protege la codicia de los capitales financieros privados en lugar proteger el bien común de los ciudadanos europeos?.

6. Porque los Bancos Centrales, siguiendo la doctrina económica monetarista, han dejado de estar al servicio de los Gobiernos y los ciudadanos, y se han convertido en el trasatlántico de lujo en el que viajan la banca y los capitales financieros privados. El controlador ha pasado a ser gobernado por los controlados. Esta ha sido una de las “jugadas perfectas” del monetarismo: quitar el poder de crear dinero a los Gobiernos y otorgárselo a los banqueros. En el trasatlántico de la Reserva Federal Americana la juerga financiera durante casi 30 años (desde la Presidencia de Reagan) ha sido tan exitosa que han estado a punto de hundirse ellos y hundirnos a todos, por lo que el Gobierno norteamericano ha intervenido para salvar la situación. No ha tomado el control del trasatlántico, pero ha desembarcado en él como un viajero más y ha puesto orden intentado acabar con la fiesta. ¡Ya veremos si lo consigue!. En Japón pasó otro tanto de lo mismo en la década de 1990 y aún andan renqueando. ¿ Y en Europa?.

7. En Europa somos unos pigmeos de cabeza grande. Tenemos una cabeza gigantesca de burócratas en Bruselas, y un cuerpo raquítico de políticos pensando en Europa y tomando decisiones europeas. Queremos ser un país grande con gobiernos y políticas pequeñas: una moneda común sin un presupuesto, una política fiscal y una deuda pública común; un parlamento común sin partidos políticos comunes ni Gobierno común al que controlar y exigir; un banco central común sin una política monetaria y una balanza de pagos común; una bandera común sin un ejército, una policía, una justicia y una diplomacia común. La Unión Europea nació para crear un espacio económico común, y cuando han llegado las verdaderas dificultades económicas se ha demostrado que la Unión no existe. Ante la amenaza de impago de la deuda soberana local, nuestros políticos locales se han reunido en Bruselas para decidir... que cada gobierno local estruje a sus ciudadanos y salga del atolladero por su medios porque el BCE ni está ni se le espera. ¿Pero qué Unión Europea es esta?.

8. Una realidad ácida que nos negamos a ver. Lamentablemente los políticos europeos de todas las tendencias ideológicas ya han sido atrapados por el monetarismo y sus principios. El monetarismo ha demostrado máxima habilidad, no para resolver nuestros problemas económicos, sino para debilitar a los Estados y a los políticos, que es en quienes hemos delegado nuestra representación democrática. En materia de política monetaria y con la escusa de controlar la inflación de precios, primero les ha quitado el control de los bancos centrales y el poder de crear dinero. En una segunda fase ha puesto a los bancos centrales al servicio de la banca y ha otorgado a esta el poder exclusivo de fabricar dinero a través de la creación de activos financieros. Por último nos ha sorprendido a todos fusionado el mercado de dinero con el mercado de productos financieros e inutilizando los instrumentos de política monetaria que tenían los Gobiernos para hacer política económica. Para Europa unos Estados nacionales más débiles sería correcto si ello fuera acompañado de un Gobierno Europeo cada vez más fuerte. Pero las cosas no están evolucionando así. Los poderes que el monetarismo retira a los Estados se los entrega a los mercados, no al Gobierno de la Unión Europea. Y los mercados nos han llevado a la quiebra financiera en 2008 y ahora trabajan para llevarnos a la quiebra social obligando a los Gobiernos a aplicar severas medidas de ajuste fiscal y presupuestario. ¿Qué nos queda para evitarlo?.

9. Aunque parezca extraño nos queda el sindicalismo. Los trabajadores no son los beneficiarios naturales de una economía gobernada por el monetarismo. El mercado, tal y como lo concibe la teoría monetarista, carece de contenido social. Todo queda supeditado al principio de la eficiencia económica y de la maximización del beneficio empresarial: la alimentación, la seguridad, la salud, la educación, la pensión, el gasto público, las condiciones de empleo, la distribución de la riqueza etc.; incluso la monetización suave de la deuda soberana que proponen Mark Weisbrot y Juan Montecino. Al monetarismo no le importó que los Gobiernos monetizaran en 2008 las deudas privadas tóxicas para evitar la quiebra de los bancos, pero se opone radicalmente a que se monetice en 2010 la deuda soberana para evitar la quiebra de los Estados europeos. La contradicción es tan evidente que sobran calificativos. No podemos ser ingenuos. Los intereses económicos de los privilegiados anidan detrás de esa doble vara de medir. El sindicalismo parece ser la única organización social europea de importancia que aún mantiene viva la resistencia al monetarismo y sus políticas. Han convocado una huelga europea de resistencia para el próximo 29 de septiembre. Los ciudadanos de Europa deberían apoyar con entusiasmo esa iniciativa para obligar a sus Gobiernos y al BCE a deshacerse del monetarismo que practican y a innovar sus políticas económicas. Si no lo hacemos, lo lamentaremos. ¿Podrá el sindicalismo europeo romper el espinazo del monetarismo o asistiremos a un combate “amañado”? . ¡Vienen tiempos movidos, porque si el sindicalismo europeo es atrapado también por el monetarismo, creo que las cosas se va a complicar mucho!.

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