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martes, 21 de febrero de 2012

DIAGNÓSTICO DE LO QUE PASA EN LAS ECONOMIAS NACIONALES DE NUESTRA EUROPA.

PRESENTACION
El Parlamento español acaba de aprobar la reforma financiera. Luego vendrá la reforma laboral y la reforma presupuestaria (ley de estabilidad). Más tarde la educativa, la sanitaria, la energética etc. Todo con el ánimo de satisfacer a los mercados financieros. Pero creo que los mercados no se satisfarán. Hace unos días publiqué el manifiesto de lo que en mi opinión tenemos que hacer los europeos con las finanzas en el siglo XXI: ponerlas al servicio de proporcionar un ingreso básico y periódico a todos los ciudadanos europeos. El relato propuesto es radical porque las circunstancias así lo requieren. Argumenté algunos de los cambios profundos que se han producido en las sociedades avanzadas de Europa, y expliqué que esos cambios hacen imprescindible un nuevo relato económico que haga posible una nueva forma de organización social. El viejo relato y las viejas recetas definitivamente no van a sacar a Europa del hoyo en el que nos encontramos. Si acaso lo harán más profundo. Los viejos políticos no acaban de entender la nueva realidad. Por eso ahora doy un paso más y me propongo hacer el diagnóstico de lo que pasa en nuestra Europa, un diagnóstico que refuerza la necesidad del nuevo relato radical que formulé entonces. Ese u otro similar, porque no me considero depositario exclusivo de la solución a la gran depresión del siglo XXI.
MANTRA. UNA MONEDA GLOBAL, UN BANCO CENTRAL GLOBAL, UN GOBIERNO ECONOMICO GLOBAL.

1. Para que las economías avanzadas de Europa funcionen bien, todos los ciudadanos debemos disponer cada mes de mil euros en el bolsillo. Llamaré a esta afirmación rotunda y polémica el “principio elemental” de una economía avanzada. Cada ciudadano europeo destinará esos mil euros al consumo o al ahorro, según las propensiones y necesidades de cada cual. La libertad individual es aquí la reina que decide: todo al consumo, todo al ahorro o repartido a voluntad. Lo que destines al consumo, acaba en la producción. Lo que destines al ahorro, acaba en la inversión, y teóricamente a través de la inversión acaba también en la producción, aunque luego veremos que esta premisa no funciona así en el mundo de las finanzas sofisticadas que ahora nos gobiernan. En cualquier caso, que la producción mueve la economía y que el consumo mueve la producción, es un axioma que no precisa demostración. Así han funcionado y funcionan las cosas. Si tienes mil euros mensuales en tu bolsillo tienes acceso al consumo y a la producción y puedes ejercer tu libertad individual. Pero si no tienes mil euros no eres nadie y no tienes ninguna libertad.

2. Algunos europeos piensan que limitar la libertad del ser humano a las decisiones económicas es un reduccionismo materialista. Para estas mentes “espirituales” la libertad del ser humano va más allá de la economía. Quienes así piensan se sienten portadores de los grandes valores y nobles ideales del ser humano, pero en realidad han sido atrapados por el pensamiento reaccionario, quizás sin ser conscientes de ello. Porque ese tipo de pensamiento “espiritual” es el que la clase pudiente que controla el poder y la economía intenta generalizar entre el ciudadano medio de Europa: la verdadera libertad está más allá de la economía, te dicen. Pero la realidad es tozuda: si no tienes libertad para tomar decisiones económicas en realidad no tienes ninguna libertad, porque todas las decisiones humanas tienen un sustrato económico. Cualquier cosa que decidas hacer consume tu energía. El consumo de energía necesita ser repuesto. Reponer energía tiene un coste. El coste es un sustrato económico. El razonamiento me parece sencillo e impecable: si no puedes reponer energía no tienes libertad. Para reponer energía necesitas mil euros mensuales en tu bolsillo. Por tanto si no tienes mil euros mensuales en tu bolsillo no tienes libertad.

3. Una vez definido el “principio elemental” y la relación de este principio con el ejercicio de la libertad individual, toca ahora explicar de qué manera el grupo social que ahora controla y ejerce el poder en Europa y en las sociedades democráticas avanzadas, está tomando decisiones económicas que atacan y debilitan el “principio elemental” y en consecuencia atacan y debilitan nuestra libertad individual. Justo lo contrario de lo que ese mismo grupo predica en nuestra vieja Europa cuando nos vende su viejo paradigma económico de libre mercado, mayor competitividad y consumo abundante, o su viejo discurso político de libertad democrática, derechos ciudadanos y sufragio universal.

4. El primer eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es la empresa. ¿Cómo, pero no es la empresa capitalista un modelo de libertad económica?. ¿De qué manera debilita la empresa nuestra libertad individual?. Lo hace actuando a través del ingreso del trabajo. La empresa es la fuente casi exclusiva del ingreso del trabajo. En la organización económica actual, el ingreso proveniente del trabajo es el nutriente más importante del “principio elemental”. Pero la empresa del capitalismo europeo globalizado está ahora, de nuevo y más que nunca, dominada por la maximización irracional del beneficio, una forma suave de llamar a la codicia. La empresa europea capitalista, centrada en ese objetivo irracional, se ha corrompido y persigue obsesivamente reducir costes para ganar en competitividad. Como el coste más cuantioso es el ingreso del trabajo, busca reducir ese ingreso por dos vías: 1) Reduciendo el salario como componente del coste. 2) Sustituyendo trabajo por máquinas inteligentes.
Si los poderes públicos europeos no permiten a la empresa tomar estas medidas, entonces los empresarios deslocalizan la actividad y se van a países más “tolerantes”. La reforma laboral española aprobada por el Gobierno recién elegido es un buen ejemplo de estas ideas. El resultado práctico de estas políticas es que el “principio elemental” se debilita, el ingreso en el bolsillo de cada ciudadano se reduce y la economía deja de funcionar. ¡Todos al desastre!.

5. El segundo eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es el ahorro. ¿De qué manera sucede esto? En el siglo XIX el ahorro podía o no estar “financiarizado”. En el siglo XXI no existe más ahorro que el “financiarizado”, es decir el que se transforma en productos financieros de las finanzas globales. Pero las finanzas globalizadas, como la empresa, también se han corrompido en sus fines, y actualmente son un mundo endogámico que no canaliza el ahorro mayoritariamente hacia la inversión productiva, sino cada vez más hacia la inversión especulativo-financiera. Es la realidad acuñada con la expresión “los mercados financieros”, un mundo endogámico, autista y especulativo que cada día tiene menos relación con la economía real. A este fenómeno de funcionamiento endogámico de las finanzas le llamaré “principio del capital”. Los economistas conservadores opinan que el “principio del capital” opera ahora desvinculando las finanzas de la economía real debido a la crisis de 2008, pero que superada esta etapa, las finanzas globalizadas servirán de nuevo a la economía en lugar de servirse de la economía. Este pensamiento es fatalmente erróneo a causa de la codicia.

6. La codicia se castiga en privado como un vicio moral pero se premia en público como una virtud económica, por lo que merece una reflexión. La codicia es para el ser humano lo que la polilla para la madera: todo lo arruina. No tiene buena fama. Ya Aristóteles condenó duramente la “crematística” de los atenienses, aunque Tomás de Aquino la rescató para los cristianos si la usura servía a la caridad. ¡Curioso argumento!. Además la codicia se vincula a la avaricia, y no es agradable ser calificado de avaricioso. Está mal visto. Por ello la codicia se protege en la sociedad capitalista detrás de un principio económico universalmente aceptado: la maximización del beneficio. Este afán por maximizar el beneficio siempre se consideró un comportamiento egoísta sin mayores consecuencias, pero el problema se ha agravado porque en manos de las finanzas globalizadas ese afán se ha convertido en un comportamiento irracional. Las finanzas lo sacrifican hoy todo en el altar de la rentabilidad irracional del capital financiero: la financiación empresarial, las condiciones de empleo, los hábitos de consumo, los servicios públicos esenciales, el déficit gubernamental etc. De este modo las finanzas globalizadas de la Europa avanzada se han convertido en un depredador universal. Termino este razonamiento con una observación que me parece esclarecedora: fue la codicia la que nos arruinó en 2008 al explotar en nuestras manos la especulación financiera, y es la codicia la que de nuevo nos arruina en 2012 al imponer a los Gobiernos nacionales europeos las políticas de ajuste presupuestario y financiero.

7. Además las finanzas globalizadas, en las que incluyo a las europeas, están dominadas por una doble codicia: maximizar el beneficio (como cualquier empresa) y generar especulación. La especulación es la herramienta que proporciona al capital financiero una rentabilidad inalcanzable para el capital productivo, y que aviva su codicia. Para satisfacer esa doble codicia, las finanzas instrumentalizan la economía real y la ponen a su entero servicio. Es por eso que sostengo que el “principio del capital” opera con y sin crisis económica, y que además está en el origen de la gran depresión actual. Por último señalar que las finanzas avanzadas, que se sirven principalmente a sí mismas, que son endogámicas y que debilitan el “principio elemental” se nos presentan en forma de deuda. Porque generar deuda y especular con su precio es una de las maneras como las finanzas se sirven mejor a sí mismas. Como las reformas financieras que se han hecho y hacen en Europa no reorientan los fines de las finanzas avanzadas y su modelo de gestión, sino que se limitan a sanearlas y recapitalizarlas sin cuestionar sus fines y prácticas comerciales, no servirán de gran cosa y pronto los europeos caeremos en los mismos vicios y la misma ruina de la que estamos intentando salir.

8. El tercer eslabón de la cadena que debilita el “principio elemental” y nuestra libertad individual es el ingreso del capital. Los productos del sector financiero tienen una peculiaridad que no tiene ningún otro de los productos del resto de sectores económicos: los activos financieros son una mercancía que se retribuye a sí misma. Esto se hace a través del tipo de interés, al que llamo ingreso del capital. El ingreso del capital también está sometido a la maximización irracional del beneficio, y todo está permitido (especular, engañar, oprimir, ajustar, reducir etc.) para alcanzar el objetivo. Este es otro cambio estructural de las finanzas avanzadas que ni los economistas ni los políticos han evaluado correctamente: en el siglo XIX el ingreso del capital era fundamentalmente el beneficio empresarial, pero en el siglo XXI el ingreso del capital es sobre todo el tipo de interés. Este fenómeno ha generado un “mundo nuevo”, el mundo del capital financiero frente al mundo viejo del capital físico industrial, agrario o comercial.

9. El mundo nuevo de las finanzas endogámicas que se retribuyen a sí mismas utilizando el tipo de interés y generando especulación con sus productos tiene algunas características especiales a destacar: 1) Está gobernado por una insolidaridad más virulenta que la existente cuando el ingreso del capital provenía sólo del beneficio empresarial. 2) Está gobernado por la concentración de la riqueza en dosis muy superiores a las del mundo del capital físico. 3) Puede funcionar desconectado de la realidad, de modo que el gran juego virtual de “los mercados financieros” puede seguir vivo aunque algunas economías nacionales se desplomen y los ciudadanos se hundan en la pobreza extrema. 4) Tiene naturaleza intangible e inmaterial, pues en el mundo nuevo del dinero virtual y los productos financieros sofisticados la riqueza financiera se puede acumular sin límites y sin llamar la atención. 5) Es un mundo escurridizo. Las finanzas se pueden deslocalizar con gran facilidad y huir a refugios seguros como los paraísos fiscales a los que Europa cuestiona pero no suprime.
El resultado de este cambio profundo en la naturaleza de las finanzas y del ingreso del capital es que las finanzas avanzadas de Europa están orientadas a servirse a sí mismas, y con ello han debilitado el “principio elemental” hasta casi secarlo y esterilizarlo. Insisto: como las reformas financieras europeas no están atacando ninguno de estos males, no servirán de nada.

10. He tratado de exponer y razonar de qué manera y por qué el ingreso del trabajo, el ahorro y el ingreso del capital debilitan, estrangulan y en algunos casos arruinan el “principio elemental”. Hay una última realidad económica que conviene analizar también en este marco. Es la realidad del consumo, una realidad a la que nadie puede sustraerse. Antes de que las finanzas se sofisticaran y globalizaran favoreciendo la existencia de paraísos fiscales y tomando el control de las economías nacionales, el consumo dependía sobre todo del ingreso del trabajo. Pero en el “mundo nuevo” de las finanzas globalizadas de Europa y otras sociedades avanzadas el consumo ha pasado a depender de manera importante del crédito y del ingreso del capital. Este cambio tiene consecuencias en el funcionamiento de nuestra economía.

11. Una de las más importantes es que la finanzas generan espasmos en el consumo, y estos espasmos desestabilizan toda la economía. Esto se produce a través del grado de facilidad de acceso al crédito. Cuando el acceso al crédito es fácil se genera hiperconsumo irracional, como sucedió en los años anteriores a la crisis del 2008. La economía en su conjunto entra en una fase de inflación financiera y especulación insostenibles. La fiesta acaba cuando el crédito fácil acumula deuda más allá de lo razonable y el sistema colapsa. Entonces el acceso al crédito se bloquea, y se genera hipoconsumo irracional, como sucede ahora en nuestra Europa. Finalmente la economía en su conjunto entra en fase de pánico financiero y depresión insostenible. Me interesa destacar que la especulación insostenible acaba en crisis económica, mientras que la depresión insostenible acaba en crisis social. Por tanto no me equivocaré mucho si anuncio que Europa está en puertas de una profunda crisis social. Grecia es sólo la primera bola de este alud de nieve que se nos viene encima. ¿Podremos evitarlo?

12. Para detener la crisis social en marcha los poderes públicos y los políticos de Europa tienen que hacer cosas muy distintas de las que están haciendo. Están gestionando la crisis con reformas que apuntalan el viejo relato económico del capitalismo neoliberal. Son parches que empobrecen a los ciudadanos europeos y aumentan su ira. Deberían darse cuenta de que tienen que hacer reformas que dirijan la economía hacia nuevos fines de política económica. Sugiero dos: 1) Reforzar el “principio elemental”, en lugar de debilitarlo, como están haciendo. 2) Estabilizar el consumo y racionalizarlo, en lugar de deprimirlo. Y para cubrir estos fines, ¿qué medios utilizar?. Creo haber demostrado que los males están en las finanzas, así que utilizar la palanca de las finanzas para conseguir los nuevos fines es un camino deseable y posible. Por supuesto ello exige que Europa ponga las finanzas avanzadas al servicio de los ciudadanos y sus necesidades, y las saque de la endogamia y el servicio a sí mismas. El relato al que me refería al inicio de estas reflexiones puede servir a este fin. Por supuesto que no basta. Hacen falta además líderes europeos valientes y rompedores de los privilegios consolidados por los diversos grupos de nuestras sociedades avanzadas.

13. Porque no es justo quebrar sólo los privilegios de un grupo – el de los trabajadores - como hace la reforma laboral española, construida con el fin de quebrar los privilegios de los ingresos del trabajo. Hay que quebrar los privilegios de todos, También los de quienes viven de los ingresos del capital financiero. Eso significa reorientar los actuales fines de las finanzas europeas adoptando medidas de choque como 1) Combatir activamente los paraísos fiscales y suprimir los existentes en Europa. 2) Someter a tributación todas las operaciones de compra-venta de activos financieros. 3) Prohibir la comercialización de los productos financieros tóxicos y especialmente la compra-venta de activos en posiciones cortas y apalancadas (futuros y opciones), por ser instrumentos de pura especulación. ¿Se atreverá algún poder terrenal a ponerle estos cascabeles al gato financiero?.

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