Plataforma abierta a la acción política, entendida y enfocada a la mejora de la calidad de vida de todas las personas. Para cambiar lo que no nos gusta, debemos de superar el nivel de la crítica y de la melancolía y pasar a la acción. Esta acción, en ocasiones, debe ser revolucionaria

miércoles, 17 de marzo de 2010

LA NECESIDAD DE UN CAMBIO SOCIAL

El mercado sólo está dispuesto a cubrir una necesidad si esta tiene un tamaño que hace rentable su cobertura, si existe la infraestructura necesaria o es posible dotarla a costes coherentes con los precios y, sobre todo, si hay un equipo de personas capaces y dispuestas a convertir una idea en realidad, asumiendo los riesgos que comporte.




Es muy perceptible que la sociedad española necesita cambios. La crisis actual ha puesto de relieve una problemática de carácter estructural, que la bonaza había enmascarado. Viejos problemas como la dependencia exterior energética, de materias primas y de tecnología; productos; escasa diversificación de servicios que se soportan en el uso extensivo de mano de obra barata y temporera; decadencia del sector primario: baja productividad de la mano de obra; alto endeudamiento de las administraciones y también de las familias; reconvención permanente e inabordada de bancas y cajas de ahorros y otros muchos, que podríamos seguir enumerando, siguen estando ahí.



Detectada la necesidad de cambio, el siguiente paso consiste en medir su tamaño. Sin duda es enorme, a pesar de la alta desafección política de una parte de nuestra sociedad, la crítica al gobierno y a la oposición está ampliamente extendida y llega hasta las propias estructuras internas de los partidos. Muchos incondicionales, tanto del PSOE como del PP están empezando a dudar de la capacidad de liderazgo y de la propia capacidad para solucionar problemas de sus organizaciones.



Con el PSOE en el poder estatal y con el propio PSOE y el PP gobernando todas las Comunidades Autónomas, [obsérvese que, en este momento, no hay partidos nacionalistas gobernando solos] la crisis abarca a todos los ámbitos con extrema crudeza. No contamos con ningún gobierno, ni local, ni autonómico, ni el nacional que haya sido capaz no ya de aprovechar en positivo los efectos de la crisis, sino tan solo de minimizar su impacto.



Si nos vamos a USA, vemos que en algunos estados los efectos de la crisis han tenido menos impacto que en otros, e incluso que en algunos de ellos se han mantenido los indicadores económicos en niveles aceptables. Es curioso, y muy inquietante, comprobar que en California, donde el modelo productivo se parece bastante al que propugnamos como el futuro NUEVO MODELO PRODUCTIVO ESPAÑOL, la patria del Silicon Valley, la economía se haya derrumbado hasta los niveles más bajos de todos los estados de La Unión y que el Federal haya tenido que acudir en su urgente socorro.



Esto anterior conviene decirlo, analizarlo y estudiarlo. Así, igual llegamos a comprender que la solidez de una economía no se basa únicamente en las nuevas tecnologías y que todo campo o sector de actividad es susceptible de burbujear y acabar explotando. De ahí que tengamos que debatir, perfilar y dar contenido al término CAMBIO DEL MODELO PRODUCTIVO, dado que así enunciado no dice absolutamente nada. Tampoco dice nada, por puramente obvio, que ese cambio suponga más productividad, menos dependencia del exterior, extensión del uso de las TIC, mayor capacidad para abordad mercados globales y otros tópicos. Lo que debe hacer un gobernante es, precisamente, HACER y se espera de un gobierno que vive una crisis que no se limite a canturrear QUÉ hay que hacer, sino que deseamos que HAGA lo que hay que hacer y que DIGA y determine CÓMO se hace.



Hay necesidad y, sin duda, esta tiene un enorme tamaño como vemos y suficientemente como para poder darle algunos buenos bocados.



Y llegamos al equipo. Sin duda la base del éxito de la acción radica en este aspecto. No se necesita gente famosa, ni guapa, ni blanca, ni de ojitos de colores atractivos. Muchos líderes de nuestro entorno son grises, feos, bajos y huelen a rayos [son licencias literarias, con perdón]. Lo que se necesita es una acción decidida para descubrir ideas, fijar objetivos y conseguirlos.



Frente a la inacción hay que dar algunos pasos. Aprovechando esa necesidad, tenemos que ser capaces de pasar de la idea a la realidad y asumir sus riesgos. Es evidente que no vamos a poner nuestro patrimonio material en esta aventura; si el intelectual, seguramente, nuestro prestigio y nuestra credibilidad. Mas, quien dijo miedo; prudencia poca, pero miedo ninguno.



Espero vuestros comentarios y que mañana tengamos la oportunidad de debatir sobre estos asuntos.



Juan Antonio



Seguidores