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jueves, 20 de mayo de 2010

COMO GESTIONAR UN CRISIS DE BURROS

El relato que van ustedes a leer seguidamente es pura ficción y no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. Los burros son únicamente animales (pueden ser sustituidos por cualquier otro animal o vegetal o mineral), los personajes no tienen parangón en el mundo real y cualquier parecido con la realidad se debe unicamente a la causalidad estadística.

DE BURROS Y BURRADAS

Un individuo se llegó a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.

Buena parte de la población le vendió sus animales.

Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada bicho, y otra parte de la población vendió los suyos.

Y a continuación ofreció 300 euros y los más resistentes vendieron los últimos burros.

Cuando ya no quedaban más animales, ofreció 500 euros por cada uno de ellos, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente envió a un ayudante con los mismos burros que había comprado, los días anteriores, a la misma aldea para que ofreciera burros a 400 euros cada uno.

Ante la posible ganancia, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía liquidez pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

Como era de esperar, el ayudante y su jefe no volvieron a comprar más burros.

Consecuencias:

La aldea quedó llena de burros que no valían nada y vecinos endeudados.

Los que habían pedido prestado, al no poder vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.

Quienes habían prestado dinero se quejaron al Ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría el propio Ayuntamiento y todo el pueblo.

Para que los prestamistas no quebraran, el Alcalde, en lugar de transferir dinero a la gente del pueblo, para que pudiera pagar las deudas, se lo dio directamente a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte de la deuda, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.

El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, y llegó a tener un déficit insostenible.

Entonces el Alcalde pidió dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dijeron que no podían ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.

Resultado:

Los listos del principio, forrados.

Los prestamistas, con sus beneficios a salvo y un montón de deudores a los que siguen cobrando lo que les prestaron más los intereses. Al mismo tiempo se hacen con los devaluados burros que venden a bajo precio, compitiendo [y fastidiando] con los que se han tenido que quedar con los burros.

Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.

El Ayuntamiento igualmente arruinado.

Solución:

Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento bajó el sueldo a sus funcionarios (una media del 5%).

Sube los impuestos a los burros [de siempre]

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